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los ricos; así lo hizo Alejandro Severo en Roma, de que ha sido siempre muy alabado. Hágase así sobre tapicerías, imaginerías y telas de toda suertequeviene de fuera; porqueó no vendrian, ó dejarian al rey parte de las grandes ganancias que sacan de España. No me quiero extender mas en este punto que tengo tratado mas largo De reg. et reg. institut, lib. ni, cap. 7."; solo añado que sin duda de cualquiera de estos arbitrios por sí se sacarán mas intereses que los doscientos mil ducados que promete cada un año el papel impreso que yo he visto en favor de la moneda de vellon, y aun no solo la ayuda seria mejor sin ofension del pueblo, antes gran agrado de la gente y ayuda de los pobres y miserables. Si alguno dijere no es maravilla si de presente se acude al arbitrio de que tantos reyes de Castilla, como de suso dijimos, se ayudaron; podriamos responder que las rentas reales eran diferentes, no tenian alcabalas ni Indias ni millones ni estanques ni cruzadas ni subsidio ni maestrazgos; los aprietos eran mas graves; los moros á las puertas, debates y guerras con los reinos comarcanos, los ricos hombres alborotados; al presente todo sosegado dentro, en lo de fuera no me quiero embarazar. En Francia el rey Francisco, el primero de este nombre, el año de 1540 bajó los sueldos, moneda muy usada en aquel reino, como nuestros cuartillos ótarjas; pasó en esto adelante el rey Enrique, su hijo, que la añadió mas liga, y aun su nieto Cárlos IX la bajó de ley y de peso; las apreturas eran grandes á la verdad; sin embargo, los daños tan graves por esta causa, que no tienen ni tendrán que llorar duelos ajenos, alterada en gran parte la religion, la gente pobre y consumida y forzada en gran número á desterrarse de su tierra y entrarse por puertas ajenas. No dejaré de acordar aquí lo que en mi Historia refiero, lib. xxIx, tít. 21. Trataba el emperador Maximiliano y el rey Católico de concertarse sobre el gobierno de Castilla, que ambos pretendian por la muerte del rey archiduque don Felipe y la dolencia de su mujer la reina doña Juana; pedia en

tre otras cosas el César para sí que le ayudasen estos reinos en cien mil ducados de contado. Respondió el rey Católico que no se podia otorgar con esta demanda, por cuanto el patrimonio real se hallaba empeñado en ciento ochenta cuentos. Cosa maravillosa, las rentas no eran la mitad que al presente, las empresas las mayores que tuvo jamás España y las guerras; vencieron á los portugueses, ganóse el reino de Granada, abrióse la carrera de las Indias, las costas de Africa, reinos de Navarra y Nápoles conquistados, fuera de sosegar el reino y de las otras guerras de Italia, en que siempre se tuvo parte. Con todo eso se queja el buen Rey de estar empeñado en quinientos mil ducados; como tan discreto media el gasto con el recibo, y no queria pasar un pié adelante. Ni basta responder que los tiempos están mudados, sino los hombres, las trazas y las costumbres y el regalo, que todo esto nos lleva á tierra si Dios no pone la mano; esto es lo que yo entiendo, así en este punto como en todos los demás que en este papel se tratan, en especial acerca del principal, que es este arbitrio nuevo de la moneda de vellon, «que si se hace sin acuerdo del reino, es ilícito y malo », si con él, lo tengo por errado y en muchas maneras perjudicial. Si acierto en lo que digo, sean á Dios las gracias; si me engañó mi buen celo, merece perdon, que por alguna noticia que tengo de cosas pasadas me hace temer no incurramos en graves daños, que con dificultad se pueden atajar. Si alguno se desabriere de lo que aquí se dice, advierta que no son peores las medicinas que tienen del picante y del amargo, y que en negocio que á todos toca, todos tienen licencia de hablar y avisar de su parecer, quier que sea errado, quier acertado. Yo suplico á nuestro Señor abra los ojos á los que ponen las manos en el gobierno de estos reinos y los désu santa gracia, para que sin pasion se dejen convencer de la razon, y visto lo que conviene, se atrevan á ejecutarlo y aconsejarlo.

FIN DEL TRATAD0 Y DISCURS0 S0BRE LA MONEDA DE VELL0N.

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DISCURSO

DE LAS

COSAS DE LA COMPAÑÍA.

Quem librum, qui legat, et hodiernum Hispaniae statum non ignoret, abesse haud quamquam possit quin MARIANAM divinum hominem fuisse agnoscat (qui, ea quae hodie Hispania erperitur, tanto ante ut vales cecinerit), vel certé prudentiam genus divinationis esse intelligat.

ARGUMENT0.

1. Mi intento es, con la gracia de Dios, nuestro señor, poner por escrito en este papel, lo primero la manera de gobierno que tiene esta nuestra congregacion, lo segundo los yerros muchos y graves que en él intervienen, lo tercero los inconvenientes que de ellos resultan, lo cuarto los medios que se podrian tomar para repararlos y para atajarlos. Bien veo la dificultad y riesgo á que me pongo y que no todos aprobarán este asunto. Donde quiera á la verdad la mayor parte de la gente es vulgo, que como tal pone los ojos en lo presente sin cuidar mucho de lo de adelante.

2. Además de que en toda congregacion tiene gran fuerza la costumbre. Todos quieren ir por el camino trillado sin reparar en otros inconvenientes; si hay pantanos, procuran pasarlos como pueden; si cuestas, subillas aunque sea con sudor y fatiga; de pocos es mirar si se podria echar por otro camino mejor. Sin embargo, confio hay personas deseosas de acertar, que comienzan á barruntar y aun á entender claramente no es oro todo lo que reluce y parece tal, y que en nuestro gobierno hay cosas y puntos en que se puede reparar y de que resultan daños y inconvenientes, los cuales procuraré yo poner con tanta claridad, que ninguna persona de juicio sosegado y capaz deje de confesar la verdad.

3. No será necesario encargar al que leyere estos papeles se deje de juzgar de las intenciones, que es reservado á solo Dios, y que mire las cosas por sí mismas para hacer juicio acertado. Si todavía quisiere pasar mas adelante, puede pensar que el que esto escribe es

(BERN. GIRAL. in Apol, pro Senat. Venet. Edita an. 1634.)

una de las personas mas antiguas de esta religion y que mas sin tropezar ha pasado su edad, cosa semejante á milagro entre tantos alborotos como entre nosotros han pasado, y que no querrá al cabo de su vida mancillarla con hacer cosa que no deba y por donde Dios sea ofendido y que cause perjuicio á su misma religion. 4. Item, que este negocio y avisos los tiene pensados y aun tratado de muchos años atrás con las personas mas graves de la Compañía, en particular y en juntas y congregaciones, y que side presente no fuere el fruto el que se desea, podria ser que en ocasion aproveche saber las causas por dónde se encaminaron los daños que resultaron y lo que una persona por quien tantas cosas pasaron y que tantas provincias y libros vió, sintió de la manera y traza con que al presente nos gobernamos.

CAPITULO PRIMERO

Que puede haber yerros.

5. Nadie se puede maravillar confesemos que hay yerros y faltas en nuestro gobierno, ni escandalizarse por ellos; tal es la condicion de nuestra fragilidad, que va á ciegas en muchas cosas. Extienda quien quisiere los ojos por todo el mundo y verá que donde quiera y en todas partes de él hay faltas y quejas. Esta comun falta tiene mas fuerza en los principios, en que todos los que comienzan á ejercitarse en algun arte siempre hacen borrones; el que aprende á escribir, pintar ó tañeró cnalquiera otro ejercicio. Homero dijo que siempre los mozos, es á saber, los que comienzan, son necios, y en particular de las artes dijo Columela que casi son las pri

meras de su obra: Usus et experientia dominantur in 10. Declaro esto : Las cosas del gobierno son escuartibus, neque est ulla disciplina in qua non peccan ras y varias, y de cualquiera camino que se tome resuldo discalur.

tan convenientes y inconvenientes. La prudencia pide 6. Esto que se halla en los particulares pasa lo mis que se abrace lo que tuviere menores daños y que se mo en las congregaciones, que cuando están en su niñez mire adelante, que los tiempos no son todos unos y lo y como en pañales cometen yerros que el tiempo y la que hoy reluce mañana desluce; pero como todo esto es experiencia deben corregir y quitar; porque dado caso tan difícil de averiguar si el que tiene el gobierno tan que el instituto y manera de vivir en comun sea bueno independiente y absoluto como nuestro general escoge é inspirado de Dios, como quiera que las leyes particu un camino por el mas acertado, será muy dificultoso lares queden por la mayor parte á la prudencia del fun hacérsele dejar, aunque de verdad vaya errado; la causa dador y de los que le succedieren, y esta de ordinario es que cada cual favorece su opinion y la tiene por mas sea muy corta, como lo dice la sagrada Escritura, puede acertada. faltar y falta mas á los principios. Esto tiene aun mas 11. Además de esto, arrímansele otros muchos y los fuerza en nuestras leyes; porque, como se dirá en su mas; unos por ser del mismo parecer, otros por agralugar, mas salieron de la especulacion que de la prácti darle, muchos por no tener ánimo para contradecir y ca, fuente caudalosa de yerros y cegueras. Sobre todo, contrastar á lo que su superior se inclina, sea por vivir que las demás religiones siempre tuvieron otras que con ellos en paz, sea por no señalarse y desabrir á imitar, casi todas, ya que arrimarse con su manera de quien sobre ellos tiene tanto poder y mando. Dejo las vivir y por cuya liuella se encaminaron para llegar al fin pretensiones de conservarse en los oficios los que los que pretendian sin temor de errar; mas los nuestros si tienen y de alcanzarlos los que los desean : contra esguieron un camino, aunque bueno y aprobado de la Igle cuadron tan grande y tan cerrado como este ¿quién se sia y muy agradable á Dios, como lo muestran los mara atreverá ? Quién se adelantará? Si bien fuere un san villosos frutos quede esta planta se han cogido, pero muy Pablo, siempre le tendrán por extravagante, por inquienuevo y extraordinario; traza muy sujeta á tropiezos, to y perturbador de la paz. á la manera que los que caminan por arenales y por de 12. Dirá alguno que siempre la razon tendrá su vez siertos, donde no se ven pisadas ni camino, corren gran y su lugar; eso seria si las cosas del gobierno fuesen tan peligro de perderse y de no llegar al fin y paradero de claras como las demostraciones. Todas ellas, ó las mas, su jornada.

son escuras y que sobre ellas se puede disputar. Pues 7. Esto sospecho yo fué la causa por que casi todas en las tales bien se echa de ver si uno ó pocos que salen las demás religiones en sus principios se arrimaron á al de través podrán prevalecer y convencer á tan gran núguna de las reglas antiguas de San Agustin, San Beni mero de contrarios, armados del poder y asistencia del to, etc.; tiene esta dificultad mayor fuerza en nuestra general y de los demás que están puestos en los cargos, congregacion, por cuanto de propósito muchos de los por donde me persuado será milagro atajar los daños nuestros, por no parecer frailes, se han apartado del to hasta tanto que la agua llegue á la boca y que no se puedo de las costumbres, reglas, ceremonias y hasta de da pasar adelante, ni aun por ventura volver atrás, por los vocablos que usan todas las demás religiones, de que estar todo desquiciado y estragado. por ventura, salvo su instituto, se pudieran aprovechar 13. Es cosa averiguada que pocos hombres se gobiercon humildad y ayudar.

nan por providencia y los mas por pura necesidad; esto 8. No pretendo en este papel revelare oculta dedecoris; tiene mas fuerza en las comunidades, por ser tantas las pues está claro que las faltas de mi madre forzosamente cabezas y andar apoderados del gobierno, no los mas me han de causar vergüenza y pena , pero será el daño capaces, sino los mas entremetidos. Pongo ejemplo: Todoblado si por excusalla no se descubriesen al médico dos los profesos se debian hallar en las congregaciones las llagas para que se ponga el remedio antes que se en provinciales; vieron graves inconvenientes, mudóse de canceren y se hagan del todo incurables.

parecer. Item, los profesos no estaban á obediencia CAPITULO II.

de los rectores no profesos; comenzaron los profesos á

no ser tan pacíficos ni el rector tan respetado; fué De las dificultades que hay en remediar estas faltas.

forzoso alterar esta constitucion. Lo tercero, los coad9. Si es cosa fácil caer en yerros y faltas, en especial jutores espirituales debian de ser los rectores; experiá los principios por las razones que quedan apuntadas, mentose que los hombres doctos no llevaban bien ser muy mayor es la dificultad que se halla en reparallas. Yo gobernados por los indoctos; la costumbre, en contrario, tengo por cierto género de ventura acertar en la funda tiene mudado del todo este punto. Lo cuarto, los coadcion de una congregacion y comunidad; porque lo que jutores temporales, conforme al instituto, debian andar al principio parece bueno, la experiencia suele mostrar en hábito seglar de legos; comenzáronse ellos á amotique es dañoso para adelante y que es forzoso retirarse nar; por ser muchos fué forzoso condescender. De suerpor una parte, y por otra muy dificultoso el hacerlo, por te que todo lo que del instituto vemos alterado, que no no decir imposible, mayormente cuando el gobierno se es poco, todo ha sido por no poder pasar adelante y 10 reduce de todo punto á una cabeza, como se hace en por providencia. nuestra religion.

14. Sospecho yo que como estos puntos se han alte

rado por ser claros y palpables los inconvenientes y no ves, que antes se peca por esta parte que por rigor. No

poder llevar adelante lo que las constituciones mandan, así puede haber otros que acarreen no menos daños, y por no ser tan claros, aunque mas hondos, se lleven adelante, y en los tales entiendo que es muy dificultoso el remediarse, repararse y atajallos; y así, que es manera de ventura acertar al principio á dar en el blanco y echar por el buen camino, que si una vez se yerra, con gran dificultad el yerro se repara, á la manera que una casa al principio mal trazada ó mal cimentada, por mas que despues la muden y desenvuelvan, nunca del todo se repara el primer daño. Peligro que obliga á los que fundan de nuevo á ir con mucho tíento y arrimarse, en cuanto ser pudiere, á los antiguos, á lo menos llevar siempre la sonda en la mano para no dar en alguna roca ciega ó en algun bajío donde se rompa el navío y todo se pierda.

15. Para entender mejor esto considero yo que muchas religiones se han levantado en la Iglesia en diversos tiempos, todas con grande fervor y no menor que la nuestra; de estas, unas se han conservado largo tiempo, otras se estragaron breve; creo yo que la causa de esta diferencia fué acertar las unas en su gobierno y echar por buen camino, y las otras por otros senderos en que se perdieron. Añado que entre las religiones que han seguido diverso camino del nuestro, que han sido todas de las que noticia se tiene, algunas se han conservado y aun muchas; mas no veo que tengamos noticia alguna siquiera de una que haya acertado por el camino tan particular como nosotros seguimos; que si alguna lo probó, como pudo ser y de ello tenemos rastros, todas, sin faltar alguna, lo dejaron y tomaron otro diferente, lo cual no se dice para poner dolencia en esta manera de vida, sino para advertir que debemos proceder con recato, sin arrojarnos á pensar ni á decir que en todo acertamos y que en ningun punto de buen gobierno hemos errado.

CAPITULO III.

De los disgustos que hay en la Compañía.

16. Cosa averiguada es que los hombres no conocemos las cosas por sí mismas de ordinario, antes por los efectos que de ellas proceden; gobernámonos por los sentidos, y por lo queá ellos es manifiesto pasamos al conocimiento de sus causas. Cuando la campana del reloj no da á sus tiempos las horas ó la mano no las señala conforme á lo que el sol pide, luego entendemos que hay daño en lo que mo se ve mi se oye, que son las ruedas del reloj. Lo mismo digo del pulso del doliente, del color y de otros malos accidentes, que por estos se entiende y conjetura hay humores malos y crudos en el estómago. Es así, que muchas veces me he puesto á considerar de dónde han procedido y procedentantos disgustos como de algunos años á esta parte se han visto en la

Compañía, en quien se veia tanto gusto y union entre

todos, que parecia, y lo era, un paraíso en la tierra. Y tengo por cierto que este daño tan notable no viene de los superiores, que antes son siervos de Dios y tan sua

creo tampoco que sea la causa de esto la imperfeccion de los súbditos, porque dado que donde quiera hay gente imperfecta y puede ser haya pretensiones y ambiciones secretas que desasosieguen; pero considero que al principio habia tambien imperfectos y no menos en su tanto que al presente, y que estos disgustos no los tiene quien quiera, sino algunos de los mas virtuosos, y que por lo que se puede ver no pretenden ni desean cosa alguna. 17. ¡Válame Dios! ¿De dónde pues proceden estos disgustos? No de falta de lo necesario, que en salud y enfermedad se acude á todos con mucha caridad; los trabajos son mas medidos que al principio por ser mas la gente; las comodidades en todo mayores que munca; y el fin principal que pretendemos cuando tomamos esta manera de vida, que es vacar á Dios y salvar nuestras ánimas, á ninguno por cierto esta comodidad falta. Pues entre tantos bienes y regalos de Dios ¿qué es lo que punza y duele? 18. Ofréceseme que como la Compañía todavía es tierna, nos acontece á los que en ella estamos lo que á los niños cuando adolecen, que preguntados por sus madres qué les duele, si la cabeza, si el estómago, no saben mas que quejarse y llorar, sin declarar ni responder otra cosa. Así, entre nosotros vemos y sentimos el dolor, mas no lo sabemos entender ni declarar qué es ni de qué procede. Yo gran sospecha tengo que efectos tan malos proceden de algunos yerros secreios que se cometen en el gobierno y que esta es la razon y raíz de las amarguras que experimentamos, que en nuestras trazas hay algunos paralogismos, de que resultan tan malas consecuencias. 19. Mírese si por ventura es falta de justicia por no repartirse los cargos á los mejores, sino á los mas confidentes, aunque tengan mil alifafes y pocas partesó ningunas. Si falta castigo para los malos y disolutos, de que se podia decir mucho. Si haber perseguido y maltratado algunos hombres de bien, algunos, digo, y no muchos. Si falta de premios, que no los hay para los buenos, como se dirá adelante. Si en el gobierno fundado en sindicaciones, que es una hiel derramada por todo el cuerpo, que le atiricia, porque nadie se puede fiar de su hermano que no haga oficio de malsin y quiera á costa ajena ganar gracias con sus superiores y mas con el general. 20. Mírese si procede este dolor de alzarse el general y tresó cuatro en cada provincia con el gobierno, sin dar parte á los otros, aunque sean personas de las mas graves y doctas que haya en la Iglesia; mírese si nuestro fundador y los primeros generales siguieron este estilo, ó si puede dar contento tratamiento semejante; mírese si nuestro padre general que hoy es se quiso autorizar demasiadamente, y mas al principio, condesdeñar á los mas antiguos, escribiéndoles cartas con estilo seco y con desden, que fué grande impropriedad por muchas ld Z0lleS. 21. Menudencias son estas, ya lo veo; pero de pe

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