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como trabajan, comen y beben y rompen mucho. Yo aseguro que cada dos coadjutores comen y tienen de costa por tres de los demás. Con esto las deudas crecen y no hay de qué pagar; las plazas están ocupadas, y no se puede recibir mi sustentar otra gente. Bien se ve que entre ellos hay gente muy buena; mas de ordinarioson poco capaces, de naturaleza ásperos, como sacados de la tienda y aun de la azada, de poca honra, que es el freno que á muchos tiene para no caer. 66. Item, como por razon de sus ministerios andan por entre la gente del pueblo, ellos se aseglaran fácilmente, y cuando no caigan, por lo menos, con su grosería escurecen el buen nombre de la Compañía. Venlos con el mismo hábito, y por la muestra juzgan de todo el paño, con que poco á poco se pierde el crédito, una de las mayores joyas que alcanzamos. 67. Las causas de este desórden tan grande son: La primera la crianza de los novicios, que como no sirven, es preciso multiplicar legos. Los estudiantes se crian desocupados, que es ocasion de salir de los estudios muy engreidos y sobre sí, en fin, como se crian; y muchos de ellos pudieran tener algunos oficios ya que relevaraná los mas señalados ingenios, que siempre son pocos, con que saldrian mas humildes y ahorrarian de legos. Cierto que no los vemos salir al presente mas adelantados en virtud ni aun en letras que cuando los criaban destotra manera. Los sacerdotes podrian tener algunos oficios, como los tienen en otras religiones, siquiera para estar ocupados y que no saliesen tanto de casa, pues no todos son para continuar en los estudios ni siempre hay que hacer con los prójimos. 68. La segunda causa, que de ordinario los legos son poco amigos de trabajar, sea porque se cansan, sea porque no tienen que pretender, sea porque el tratamiento es el mismo que trabajen que huelguen. Con esto se doblan los oficios, y aun no basta, y es averiguado que un pretendiente hace por dos y aun por tres legos. Yo me maravillo no queramos escarmentar ni aprender de lo que las otras religiones han hecho y trazado para descargarse en esta falta. 69. La tercera causa es los muchos oficios de que los superiores cargan; quierentener carpinteros, albañiles, sastres, zapateros, lavanderos, panaderos; otros añaden granjerías de ganados, labor, sementeras, so color que por este camino se alhorra mucho. Como sale del monton el sustento y el vestido, no se echa tanto de ver como el dinero que se saca cada dia ó cada semana para la paga de los oficiales de afuera. Mas yo he tocado con las manos que, bien mirado todo, sale mas barato lo que se puede hacer por oficiales seglares. Fuera de la experiencia se prueba ser esto así con un ejemplo particular. En esta casa de Toledo se comen como cuatrocientas fanegas de pan; para cocerlo en casa son menester un hornero y un mozo, que tienen de gasto ciento y sesenta ducados; de leña otros setenta, porque no hay dia que no pase de dos reales, pues los instrumentos algo cuestan, y la parte de casa que ocupan. Pues digo yo, ¿con qué se puede reparar esta costa, aunque salie

se al doble el pan de lo que da un pamedero, que no es así ni aun el cuarto?

70. En fin, todas las religiones han quitado este arbitrio, hasta las monjas, que por ser mujeres eran mas proprias para este menester, se han reducido en este mi. nisterio á panaderos de afuera. Y cuando se granjeara algo y mucho, ¿cómo se puede sanear con esto el gran número de legos? Que regularmente en diez años se baldan, y es forzoso sustentarlos otros veinte ó treinta, sin que sean de provecho ó de muy poco, de suerte que por ocasion de cada horno á esta cuenta se multiplican tres ó cuatro legos. Yo veo que en muchas religiones comenzaron por estas granjerías; mas el tiempo, que es gran maestro, les enseñó que el interés no eratan grande ni tampoco duradero. Lo que es mas, que este número tan grande cada dia se hace mayor por los que se envejecen, por los que se cansan, por los que enferman, con que quedan inútiles y ociosos, soloá propósito paramurmurar, hacer juntas y aun motines, como se ha visto diversas veces; donde los demás, cuando envejecen ó enflaquecen todavía hacen algo, dicen misa, y confiesan algunos.

71. Tiene otro inconveniente ser tantos, de que se bandereanunos á otros, dejuntas, monipodios, motines, cosas que diversas veces se han comenzado. Puede ser que me engañe mi pensamiento; mas yo entiendo que por esta parte, como la mas flaca, se ha de comenzará estragar la Compañía, que se ven, y verán cada dia, escándalos muy graves en daño de todos. En sus naos á lo menos van nuestros lios, digo, el crédito, el buen mombre de los demás. Por esto soy de parecer que todo el resto se debia de posponer, á trueco de poner remedio en este daño y hacer que esta gente se redujese á un número competente de la octava ó décima parte de los sugetos, y para esto quitar oficios y granjerías y servirse de novicios, de estudiantes, de sacerdotes y aun de mozos seglares.

CAPITULO VIII. De las haciendas temporales.

72. No se puede concluir con el punto de los coadjutores temporales si no se trata de las haciendas y rentas de los colegios, en que hay nuevo daño y muestra de que en este gobierno andan paralogismos y sofismas, que engañan sin entenderse. Las deudas que tenemos son muy grandes, en tanto grado, que en sola esta provincia deben pasar de doscientos y cincuenta mil ducados. Lo que aconsejamos á otros y aun les obligamos á ello que se midan y no gasten mas de lo que tienen, ¿cómo no lo guardamos en nuestras casas? No sé qué se es. Cuando la hacienda era muy poca pasábamos sin adeudarnos; y ahora que las haciendas han crecido, no solo absolutamente, sino respecto de la gente que hay, las deudas son tales, que nos atierran. Forzosa cosa es comfesar que en el gobierno de ellas hay algun dañoó daños SCCret0S.

73. Quiero apuntar algunas causas de este daño. La primera es que no tenemos las maneras de adquirir

que tienen las otras religiones; lo que es la sacristia, das en vergonzantes, en descalzos y hospitales. No puelos agostos, vendimias y semejantes arbitrios están qui de pensarse lo que por esta causa se nos va de las manos tados á la Compañía muy santamente; no hay duda. y echa por otro camino. Algunos tendrian por acertado

74. La segunda, que somos muy costosos por el que la Compañía se ayudase de sembrar y plantar viñas vestido, que es de paño negro; y porque desde lo mucho y criar ganados. Ofréceseme en este punto que los hidalá lo poco se provee del comun á todos; el papel, la tinta, gos cuando empobrecen, como no pueden trabajar, dan el libro, el viático, en que al cierto es natural que los para remediarse en devaneos de alquimia, astrologias y particulares se alarguen en gastar mucho mas que si máquinas; así estos, por la falta que hay de espiritus, ellos de otra parte los proveyeran. Costumbre es esta con que la gente se nos aficionaria y no sdaria largamenmuy santa sin duda, mas qué sé yo si podrán llevar te, se desvanecen en buscar medios extravagantes. Pero adelante y que veo relajarse poco a poco.

mejor será tratar este punto antes de pasar adelante. 75. La tercera , el gran número de legos. Como tienen á mano el vestido y sustento, gastan y destrozan asaz,

CAPITULO IX. sin consideracion, especialmente que los mas son ami

De las granjerias. gos de gastar; en que sospecho que el noviciado tiene gran culpa, porque como entonces ven tanto gasto y re 81. Pocas cosas tenemos en nuestro gobierno asengalo, el estruendo de mulas y carruaje, salen como hijos tadas; lo mas está lleno de opiniones, quién dice esto, de condes, de grande corazon y que ni reparan en nada. quién lo contrario; que si en algun punto hay diferentes

76. La cuarta, el edificar unos y derribar otros es pareceres, en este de las granjerías hay mayor diversicausa de grande gasto. El gobierno de los superiores es dad de juicios, sin que haya bastado un decreto de la absoluto y independiente á lo menos de los súbditos. segunda congregacion en que totalmente se vedan á Cada uno entra en el gobierno con intento diferente; uno los nuestros las granjerías. No hay duda sino que estas planta, otro desplanta; uno pone granjerías, otro las entran de antemano con tres daños, que no se pueden quita, en que se gastan grandes cantidades.

excusar. 77. La quinta, en viáticos y portes se gasta lo que 82. El primero es el peligro en que andan los que no se puede creer, y en gastos comunes tan grande su las administran de tropezar y caer; solos por los camma, que un provincial pocos meses ha dijo en la con pos, por los pueblos, tratos con mujeres y toda suerte gregacion provincial habia en un año repartido de gas de gentes, poco recogimiento, ni reglas puestas, caidas tos por la provincia mas de tres mil ducados, cosa que muchas y graves, que aunque se cubren, bien se saben. parece increible, porque á esta cuenta saldrá en toda la 83. El segundo daño es la mucha gente que anda Compañía en cada año, en solos gastos comunes de por en esto ocupada y ocupan las plazas en que se criaran tes y pleitos, mas de cincuenta mil ducados.

estudiantes y otros operarios. 78. La sexta, que las cuentas no se toman bien ni 84. El tercero, que con tanto carroaje, gañanes, muhay la claridad en todo que seria razon; y aunque se to las y bueyes en los nuestros se cria un ánimo poco humen con cuidado, si el rector ó procurador andan de milde y poco espiritual, que lo interior va al paso de lo mala, pueden echar de clavo grandes cantidades. exterior. Los de fuera como ven tanto menaje no se

79. La séptima , estar la hacienda de ordinario en persuaden sino que todo nos sobra, lo cual es tanta verpoder de legos, que sin duda no son tan seguros ni tan dad, que solo la casa de Villarejo tiene lleno todo este espirituales como querriamos. Acuerdome haber leido reino de esta opinion, que tenemos grandes haberes; que que la religion de los grandimonteses se perdió y acabó no basta desengañarlos de palabra, ni decirles que antes por dejar la administracion de los bienes en poder de los aquella casa está en la ultima miseria, porque las ayunreligiosos legos, y que santo Domingo pretendió hacer tas de bueyes, de mulas, tantos ganados y gañanes dilo mismo en su religion, mas no pudo salir con ello, por cen lo contrario. ¡Grandes han de ser los intereses que que los definidores, movidos de este ejemplo, le fueron han de recompensar estos daños! á la mano. No sé lo que esperamos los que vamos por las 85. Pero veamos si el provecho es tan colmado. Los mismas pisadas.

que mas las defienden son los hermanos legos, porque 80. El remedio era hacer lo contrario de lo que se es donde ellos reinan , y mandan, á lo menos así se hace en todos los puntos de suso tocados, que ni legos puede sospechar. Cubren con gran cuidado la falta, si administrasen las haciendas, aunque no fuese sino para el año no acude; mas la experiencia debe vencer que el apocar este número. En solo el colegio de Alcalá me provecho no es tan grande como ellos dan á entender, certificó uno de estos hermanos que, para el gasto y el pues los colegios del Villarejo, de Cuenca, de Huete, de edificio que traen, andan seis de ellos ocupados en solo Belmonte, de Alcalá por este camino se han perdido y la procuracion de la hacienda, y es grave daño. Seria hundido, sin poderse reparar con las gruesas haciendas asimismo un grande arbitrio que el vestido fuese mas que tienen ni con las muchas legitimas que algunos moderado, y en muchos remendado, porque además del de ellos han consumido. ahorro, la gente se moveria a ayudarnos, que el vestido 86. Dicen que en Murcia va bien con la granjería pide; y al contrario, el buen vestido da á entender no de la seda; no me meto en eso; los daños ya dichos do hay necesidad, y que las limosnas serian mejor emplea se excusan al cierto, ni el interés debe ser tan colmado,

pues seimprese sustentan de prestado. Solo quiero buena memoria, templó esta monarquía de suerte, que tratar de la sementera, viñas y ganados, que son las las cosas perpetuas se estableciesen en congregacion granjerías mas universales y ordinarias.

general, y las ordinarias y temporales por los que se 87. Plinio dice que la heredad costosa no es fruc- hallasen presentes donde estuviese el general, lo uno y tuosa. ¿Quién podrá negar que estas granjerías no son lo otro á mas votos. muy costosas, en especial á los nuestros, que no tienen 92. Mas en la que se presentó á Julio III, año de 1550, cosas asentadas? Los religiosos que andan en esto gas- este segundo punto se mudó de suerte, que en las cosas tan en demasía en comida, vestido, viático; los gañanes de no tanto momento y temporales quedase todo á la comen casi al doble ; que entre los labradores comun libre disposicion del general. Debió de experimentar dicho es que para ellos son buenas las sementeras por algunos inconvenientes en atar las manos al general, causa que comen poco y trabajan mucho como en cosa mas no vió los que despues han resultado de dejarle el propria y que les duele, y trabajan hijos, hijas y mujer; gobierno tan suelto, que no dudo de su prudencia y que los que labran por quinteros de ordinario poco me santidad sino que lo volviera á la primera traza como dran; ¿pues qué será entre los que tienen poca maña y mas segura y mas libre de inconvenientes. menos traza, como son los nuestros?

93. Grandes disputas hay entre filósofos sobre qué 88. Los padres jerónimos se quejan que en las la género de gobierno es el mejor, si el de uno ó el de branzas no ganan, sino que las continúan por estar ya muchos. Hay razones por la una parte y por la otra. Por acostumbrados á ellas. Un prior de Santo Domingo me el gobierno de uno, que llamamos monarquía, la paz, la aseguró que en tiempo que en su convento criaban ga- | fuerza, que es mayor cuando esta está mas unida. Por el nado les salia la carne al doble que en el rastro. Con otro de muchos, la prudencia, que ven mas cuatro que uno; hice la prueba de lo que se gastaba en sembrar, y hallamos menos pasion, que es mas difícil sobornar á muchos que por cuenta que cuando acude á siete , que es los menos á uno, ni alterarse ellos con aficiones, que es la peste en años, no se gana, y si baja de allí se pierde. Algun cebo todo gobierno. Concluyen que la monarquía es mejor es no pagar diezmos de nuestras labores, mas no bastan- gobierno, á tal que se ayude con el de muchos en lo que te reparo para el daño, en especial que el privilegio no le hace ventaja. Así, que el consejo, la determinacion ha tiene seguro, y el dia de hoy me dicen se ha sentenciado de ser de muchos, pues sobrepujan en entereza y en prucontra nosotros en Roma; que si nos fuéramos poco á dencia ; la ejecucion de uno, porque tiene mas fuerza y poco en ello, creo no se hablara del privilegio, como otras mas union. religiones le han conservado. Abalanzáronse algunos 94. Conforme á esto, si el monarca, sea quien fuere, coadjutores que por mostrarse muy celosos de lo tem que no saco ninguno, se resolviere por su cabeza, sin poral, pasaron del pié á la mano, con que nos han meti acudir á su consejo, ó contra el parecer de sus consejedo en esta apretura y hecho gastar en pleitos lo que, al ros, por lo que le dijere el que tiene á su lado ó por lo cierto, no sé si se ha ganado.

que él mismo juzga, aunque acierte en su resolucion, 89. En las granjerías de viñas no sé qué decir, sino por exceder los términos del buen gobierno, sale del que los herederos de Toledo venden el vino un tercio oficio de buen monarca y entra en los términos de tiramas que por toda la tierra; sin embargo, ninguno ve. nía, de que están llenas las historias, y se podrian traer mos rico por este camino. Quéjanse de que la mayor muy claros ejemplos, que se dejan por ser la razon tan parte de lo que se coge se gasta en labores, que por ter clara; de suerte que la monarquía para que no degeneceros siempre son muy caras, y á nosotros forzosamente re no ha de ir tan suelta como va la nuestra al presente, por las razones ya dichas nos estará por mucho mas. sino atada, que es loco el poder y mando, y mas de uno; Por concluir, cuando no fuera muy claro que las gran lo primero con leyes en lo que se pudiere comprehenjerías no son de tanto interés, i no fuera mas acertado der debajo de ley, y en las cosas particulares y tempoque entre tantos pareceres diferentes los nuestros se rales con consejo. arrimaran al que va mas á pelo de su instituto, de la 95. Digo pues que la raíz, de donde proceden granmodestia y de la humildad y aun de la quietud, tan des yerros en el gobierno y tantos disgustos como quenecesaria para otros ministerios de menos peligro y de dan dichos, sospecho que es de no estar bien templada menos ruido?

esta monarquía, porque dado que las leyes que tenemos CAPITULO X:

son muchas en demasía, el general no se gobierna por

leyes ni en dar los oficios, profesiones, fundar colegios, De la monarquía.

con otra infinidad de cosas ; que si hay leyes, en todas ó 90. Llegado hemos á la fuente de nuestros desórde casi todas puede dispensar y dispensa. Lo que toca al nes y de los disgustos que experimentamos: Singula consejo, es cosa miserable lo que se dice, que todo en ris ferus depastus est eam. Esta monarquía, a mi ver, cada provincia pasa por lo que el provincial y dos ó tres nos atierra, no por ser monarquía, sino por no estar bien confidentes escriben, sin hacer caso de los demás, auntemplada. Es una fiera que lo destroza todo y que á que sean mas aventajados en todo. menos de atalla no esperamos sosiego.

96. Roma está léjos, el general no conoce las per91. Nuestro Fundador, en la forma de nuestro ins sonas ni los hechos, á lo menos con todas las circunstituto y vida, que año de 1540 presentó a Paulo III, de tancias que tienen, de que depende el acierto. Los de acá

dicen que gobiernan por aficiones, como no es mara- | viene ordenado desde tan léjos, sea acertado, sea de otra villa. El gobierno es muy particular. Pues ¿cómo puede manera. De ninguna suerte de gente mas se recatan que ir bien enderezado el gobierno particular sin noticia de de los que se aventajan á los otros; antes procuran destodo y de todos? Forzoso es se caiga en yerros muchos componerlos. Bien dijo uno: Haec vox tyranni est : y graves y por ellos se disguste la gente y menosprecie quidquid excelsum est in regno, cadat. Y otro: Tyrangobierno tan ciego. Concluyo , que es forzoso templar nis boni, quam mali, suspicaciores sunt. y atar esta monarquía, que claro está no se pueden go 100. El cuarto daño es el poco nervio en el gobierbernar diez mil hombres como se gobiernan seiscientos; no. Es cosa miserable que con ninguna cosa que sea de que de las familias particulares cuando se multiplica- resormacion pueden salir. Como les hagan rostro, lueban se formaron las aldeas, y de estas las ciudades, y co- go amainan. De este daño puede haber otras causas ; mo crecia el número, se mudaba el gobierno; y del do- una, al cierto, es ser uno el que ha de pelear contra méstico, que es muy particular y sin ley y despótico, se tantos imperfectos y tantos monstruos como puede hahizo el político, que provee solo lo general, y esto con ber, que para acometellos eran menester legiones enmucho tiento. Así que pretender, por cuanto nuestro teras de soldados. El general está lejos, el provincial ó Fundador gobernó la Compañía con gobierno particular rector no se atreven á disgustar la gente por medio de y como padre en su casa, llevar esto tan adelante, que alborotos y disgustos,con que todo se relaja sin remedio aun lo que el buen padre remitió á los provinciales vie- y el que mejor gobierna es el que mejor sabe condesne resuelto desde tan lejos, no puede dejar de acarrear cender con la gente, con que todo se va a despeñar. Otra males y daños; por lo menos que haya poca satisfaccion causa es querer subir tanto de punto esta monarquía, y menudeen las quejas, que para mí es lo mismo que ir el que por el mismo casola enflaquecen y la quitan las fuergobierno errado y fuera de sus quicios. Pero de los in- zas; que el poder no es como el dinero, que cuanto mas convenientes que resultan de esta manera de gobierno tiene uno es mas rico, sino como el manjar, que la falta quiero hacer otro capítulo para que todo esto mejor se y la demasía enflaquecen igualmente al que come, pues entienda.

está claro, que si la gente se irrita con las demasías, el

que gobierna no puede resistir á tantos. CAPITULO XI.

101. La quinta causa ó quinto daño, y que se si

gue del pasado, es la falta del castigo. Pudiéranse poDe los daños que resultan de este gobierno.

ner muchos ejemplos de casos feos y malos, pasados 97. Si solo el general usara esta manera de gobier- en silencio, y hoy dia se experimenta mas este daño no y monarquía, pudiérase tolerar, á lo menos los da- por estar la gente alborotada. Como uno muestre dienños no fueran tantos. Mas de la misma manera se gobier- tes, no se le atreven, y si acuden a Roma, en especial si nan los provinciales y superiores inmediatos en sus dis tienen allá algun favor, todo se hace sal y agua. La tritos, que son absolutos y nadie los puede irá la mano. horca solo se hizo para los miserables. Pero de esto, Esto entiendo de los súbditos que tienen. Aunque to como de punto tan importante, se tratará mas adelante. dos se juntasen en un parecer, puede el superior hacer 102. El sexto daño es continuarse en los oficios y hace lo contrario. De que resulta : lo primero, pocas los mismos, por no conocer á los demás y no atreversatisfaccion, que no la podrá haber cuando el que sabe se á hacer confianza de los otros, aunque sean avenmenos, que es uno, prevalece contra toda la comunidad, tajados. Deben de temer no se amotinen y pongan que forzosamente sabe mas. Y para mí lo mismo es ser mano en la monarquía, que ellos pretenden tanto pergobierno sin satisfaccion que ir errado. Que es gran trechar. De aquí salen los malsines, que dicen hay mudesatino que el ciegoquiera guiar al que ve; de que pro- chos, aunque con nombre mas honrado, para ganar las ceden disgustos, menosprecio del que rige, como de gracias con hacer malos aduladores, vicio muy ordinacabezudo y soberbio, murmuraciones y aun motines. rio y camino para subir las perplejidades en el gobierno,

98. El segundo daño es que el gobierno no puede que, como en ausencia , lo quieren determinar todo, y ir uniforme. Es cierto que cuerpo perpetuo, cual es la las cartas van encontradas, no saben por dóndese echar, comunidad, pide gobierno perpetuo, y que no puede de aquí las dilaciones. ser tal ni uniforme cuando se reduce á uno sin otra de 103. Es cosa maravillosa lo que se detienen en propendencia. Cada uno tiene su parecer; no hay quien le va veer un oficio, resolver un negocio. Como están tan lejos ya á la mano; con esto no hay cosa asentada; lo que uno y lay tantos negocios á que acudir, en pocas réplicas se hace hoy, otro deshace mañana. Es cosa maravillosa lo pasan años, con que se da lugará trazas, favores y quejas que en esto pasa, porque si hay leyes, no se guardan, y al Papa y otros potentados. Finalmente, no hay casi daño da uno las trae á su parecer; y no hay leyes para todos de consideracion en la Compañía que no mane de esta ni castigo alguno para el que ha errado en seguir su pa- fuente, la mas caudalosa de desórdenes que en nuestro recer y alterado lo que se le antoja, y no he visto casti- gobierno hay y mas defendida de los que en el gobierno gado ninguno por esta causa.

andan. Nadie se atreve a tocar este punto porque no le 99. El tercer daño, que no se ponen en los oficios tengan por hombre de juicio extravagante y desatinado. los mas dignos, como era debido, sino gente menuda. Dicen que para tenellos a la mano y que ejecuten lo que

CAPITULO XII.

que en veinte ó veinte y cinco que preceden mas anti

guos ninguno tiene partes ? De la justicia.

109. Dirá otro que esto ya está remediado con el de104. Mucho temo que otra comun raíz de los disgus- creto que hizo el Papa que mudasen los superiores cada tos y de los desórdenes ya dichos es la falta de justicia, tres años. Algo se hizo, pero muy poco, porque no se haque poco a poco, con diversas colores, se ha apoderado ce sino dar la vuelta por los mismos; y como los mas son de nuestro gobierno, de tal guisa, que como mal humor de pocas prendas, los hombres graves siempre quedan en el cuerpo, es causa de tantas bascas y malos acciden- excluidos, ellos y otros por su causa desabridos. Lo que tes. Cosa averiguada es que ninguna congregacion se parece se pretendió en aquel decreto es que no se alzasen puede conservar sin justicia, aunque sea de ladrones la pocos con el gobierno, por ser cosa tan odiosa como junta, y no hay duda que en toda congregacion se deben dicho es, pero no se ha alcanzado. Todavía se quejan las honras repartir conforme a las partes y méritos de ca que el gobierno se anda de la suerte dicha entre muy da cual, y que la Compañía no es libre de esta ley y obli- pocos. En fin, es necesasio que la armonía, tan alabađa gacion, por ser natural.

de Platon, se conserve en esta comunidad ; que todos 105. Item, que los cargos y gobiernos en ella son estén trabados como los números con proporcion y órhonras, que no podemos mudar la naturaleza de las co den y los oficios se repartan entre todos conforme á como sas, que si esto es ansí, cada uno vea si esta justicia dis- fuere cado uno; que á falta de esto yo pienso jamás habrá tributiva se guarda o no. Los oficios se reparten entre sosiego. muy pocos; unos son veinte y treinta años superiores, 110. Dejo otras cosas en que parece hay falta de jusotros, que al comun parecer no tienen menores partes, ticia, que por todo este tratado van tocadas. Solo añadiré exclusos para siempre con diversas colores.

que por la violencia que usaron en la eleccion que pasó 106. Dicen que unos son coléricos, otros melancóli en el padre general Everardo, los ánimos quedaron muy cos, otros que no son tan unidos con Roma. Y comoquiera adversos, tanto mas, que la nacion española está persuaque los grandes talentos é ingenios siempre tengan algu- dida queda para siempre excluida del generalato. Esta nas faltas, como lo dicen Platon y Ciceron, sucede que la persuasion, sea verdadera , sea falsa, no puede dejar de mayor parte de estos ingenios grandes quedan excluidos. causar disgustos y desunion, tanto mas, que esta nacion De aquí succede y resulta otro inconveniente, que ponen fundó la Compañía, la honró, la enseñó y aun sustentó en los gobiernos hombres mozos, de pocas letras y cau largo tiempo con su substancia; punto que para la paz dal, no porque tengan las partes necesarias, sino porque se debe remediar para adelante, so pena que cada dia son mas entremetidos, saben lamer á sus tiempos. Con podremos tener mayores disgustos y revueltas, que no esto queda todo desquiciado lo que adelantó la naturale son estas ambiciones, sino, mal pecado, agravios muy za; y por el mismo caso los otros, a quienes obedecieran relevantes y muy conocidos. con facilidad, arrinconados y disgustados, y los que debian ser sujetos en todo adelantados y que con dificultad

CAPITULO XIII, los podrán apear, estos engreidos, aquellos irritados.

De las sindicaciones. Abuso grande y que por haberse continuado tantos años, tiene llenos los pechos de amarguras y descontento, que 111. Este punto de las sindicaciones, que son inforbrota y brotará siempre con la ocasion en revueltas y mo maciones secretas de faltas ó defectos ajenos, hechas al tines, como se ve cada dia.

superior en secreto y sin probanza y sin oir las partes, es 107. Leido he en la Politica de Aristóteles que toda muy dificultoso por las muchas cabezas y variedad que república es cosa forzosa que tenga por enemigos todos en sí tiene. Si condenamos generalmente estas informaaquellos que se ven excluidos de las honras comunes, por ciones, ábrese puerta para que los delitos, mayordonde no me maravillo que en la Compañía tan grande mente secretos, no se repriman, antes pasen adelante. número de gente estén quejosos y se tengan por agra Si las aprobamos, cáese en otro inconveniente, de que viados y en ocasion hagan los ruidos que vemos. En es los buenos puedan por este camino ser afligidos; dase pecial que en la Compañía ni voz activa ni pasiva tienen lugar á las calumnias y á los malsines, que antes que el los particulares en los cargos.

superior los conozca por tales, pueden hacer mucho 108. Dirá uno que así se hacia al principio de la Com daño. pañía. Puédese responder que eran pocos los que se 112. En el gobierno seglar hallo muy reprobadas esseñalaban, al presente son muchos. Demás que la ex tas sindicaciones, que llaman delaciones. Vese en la periencia descubre muchas cosas, y aun en los primeros historia romana que prevalecian en tiempo de los malos tiempos nuestro Fundador, para tenerlos contentos á to emperadores, como de Domiciano, Neron y otros de dos, inventaba nuevos oficios. Otrosi, dirán que no hay este jaez, y que, mudadas las cosas, cuando losempera-, oficios para todos. Respondo que repartan como quien dores eran buenos, unos desterraban estos delatores, tiene poco pan y muchos hijos y comiencen por los mas otros los azotaban públicamente,como Vespasiano y Tito, graves y mas dignos. En las congregaciones provinciales y aun algunos les quitaban las vidas, como Trajano y que yo he asistido he yo advertido que los superiores Antonio Pio. Llegó á tanto el odio que les tenian, que comienzan de ordinario del medio abajo. ¿Es posible el Código, lib. x, 1. penúlt. De delatoribus, se halla

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