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cion del concilio, en la cual el auctor no quiere que se haga otra cosa mas que una procesion y la misa de pontifical con su sermon. El Pontifical romano no pone procesion en concilios provinciales, y aun el Ceremonial romano en los concilios generales la pone porarbitraria. A lo menos ni debria ser muy larga ni durar mucho tiempo por dar lugará otras cosas, porque conforme á lo que en el Pontifical romano se ordena y en la órden de celebrar los concilios de Isidoro, Burcardo y Yvon, quieren que el primer dia, ultra de las demás ceremonias, se hagan otras cosas y en especial se lean los cánones antiguos que disponen acerca de la celebracion de los concilios, y se haga la confesion de la fe, que es lo que arriba se dijo se habia de hacer en la primera sesion; y aun parece mas conveniente por evitar prolijidad y para no multiplicar las sesiones que, dado caso que no haya en esto número determinado, pero el Pontifical no pone ceremonias sino para tres dias, y conforme á esto no debrian, como dice este auctor, acabada la procesion, dejar los prelados los pluviales y las mitras, sino tenellas hasta que todo fuese acabado, pues consta que en las sesiones y cuandose pronuncian los decretos, todos los prelados han de estar parados de pluviales y de mitras. Las ceremonias de la procesion y de la misa pontifical, pues por la mayor parte son arbitrarias las que este auctor pone, se podrian usar de las que suele en semejantes solemnidades guardar esta sancta Iglesia, por tener representacion de mayor autoridad y grandeza. Verdad sea que los que han de ministrar la misa de pontificaldebrian ser menos en número de los que comunmente se acostumbra, porque no hobiese tanta gente fuera de los conciliares en la capilla mayor y todo procediese con mayor quietud y silencio.

S0BRE LA PREGUNTA VIGÉSIMACUARTA.

Bien parece que las aclamaciones que suelen hacerse en la disolucion y remate del concilio son propia ceremonia de los concilios generales, dado caso que en concilios provinciales ó nacionales hallamos haberse usado antiguamente algunas veces. Podríanse en lugar de las aclamaciones dar las gracias á los presentes y que se han hallado á la celebracion y prosecucion del concilio, como en el sínodo de Augusta hallamos que en nombre del presidente lo hizo el cancelario ó secretario del concilio, y algun rastro de esto hay en el Concilio toled. V, cap. 9.o

La forma de los decretos puede ser en una de dos maneras, conviene á saber, ó diciendo : Nos, Gaspar cardinalis, de consilio et assensu reverendissimorum dominorum coepiscoporum nostrorum in provinciali synodo toletana statuimus, etc., ó de esta: Sancta toletana synodus provincialis statuit, etc. En el concilio general, como lo dice el Ceremonial romano, cuando el papa está presente se usa de la primera forma en el hacer los decretos, como se ve en el Concilio constanciense despues de la eleccion de Martino V; cuando está ausente usa de la segunda manera, como en el Concilio basiliense y en el de Trento. En los concilios provinciales no tenemos cosa cierta de lo que se ha de hacer en esta parte, porque en diversos concilios halla

mos haberse usado la una y la otra manera, y prin:ipalmente cuando el metropolitano es cardenal ó príncipe del imperio, y parece comunmente se ha usado de la primera forma, la cual se entiende agrada mas en Roma, aunque la postrera me parece mas conforme á derecho, á razon y á lo antiguo, como lo prueba Alava en el tratado De concilio, parte 1.o, cap. 10, número 9."; porque el metropolitano no tiene tanta autoridad en el concilio provincial como el papa en el general, por ser sobre todo el concilio y valer su voto solo mas que el de todos los perlados del concilio; pero en el concilio provincial lo que la mayor parte vota aquello se ha de seguir, dado que el metropolitano fuese de parecer contrario; y esta auctoridad ó libertad del concilio provincial mejor se declara formando los decretos en su nombre que si se hiciesen en nombre del metropolitano; y no parece ser inconveniente que el concilio provincial se llame sancta synodus, cosa usada en muchos concilios así antiguos, Conc. tolet. III, inilio, capítulos 17 et 22, et Conc. tolet. VI, capítulos 3.oet7.", como de los que en nuestro tiempo se han hecho, pues decimos la sancta hermandad, la sancta cruzada, esta sancta iglesia, la sancta Inquisicion, que aunque tenga la auctoridad que tiene, no es concilio general, y harto se distinguen entre sí estas dos maneras de concilios ó sínodos, llamándose la una provincialis, la otra generalis oecumenica et inspiritu sancto legitime congregata. Deste parecer es Cussano, lib. II, in concordia catholica, cap.8.", allegat. 16, de cap. ista prima annotatio; y debríase tener mas ojo en este concilio á procurar se guardase lo que en los antiguos cánones está establecido, principalmente en el concilio de Trento, que á hacer nuevos decretos, lo cual se debe excusar cuanto fuere posible y procurar se tome á los perlados cierta manera de residencia de cómo hacen su oficio y guardan lo que son obligados, y que vayan muy animados á hacello adelante mas perfectamente. Y si juntamente con esto se diese órden como para este efecto se juntase cada tres años los concilios provinciales, como se ordena en el concilio de Trento, seria la salud de toda la provincia y aun por ventura de toda España, porque cada uno miraria diligentemente como vive, entendiendo que habia de venir á cuenta. Lo mismo entiendo de los sínodos, que para este mismo efecto se debria procurar se celebrasen cada año por todos los obispos, cada cual en su diócesi.

Debrianse tambien en este concilio resumir todos los decretos del Concilio toledano pasado que se hobieren de guardar de aquí adelante, para efecto de que no se multipliquen libros y leyes que muchas veces no sirven sino de enlazar con escrúpulos las consciencias de las perSOIlaS temer0SaS.

ADICION SOBRE LA PREGUNTA DECIMANONA.

Díjose sobre la pregunta décimamona, conforme á la opinion del auctor de la Instruccion susodicha, que los procuradores de los obispos ausentes no tienen en el concilio voto definitivo, lo cual es opinion de Jacobatio, lib. II De concilio, art. 9.o, en el versículo Attamen hic occurrit, donde dice que los dichos procuradores no tendrán voto decisivo, sino fuese con particular

licencia del sumo pontífice ó permision y tolerancia del voto con los demás obispos, ó como está dicho, se hizo concilio, en los cuales casos dice él que procede y se por permision y tolerancia de todo el concilio; que si verifica solamente la opinion del dominico de San Ge esta opinion es verdadera, como yo la tengo por cierminiano y Antonio de Rosellis, que parecen sentir lo ta , manifiesto es que los capítulos, sede vacante (que contrario. Con Jacobatio siente tambien Alava de con es otra dificultad que al presente se ofrece), no podrán cilio prima , p. cap. 9.', núm. 2.°; y aun el Ceremonial enviar al concilio procuradores que tengan en él voto romano , lib. 1, sec. 19, cap. 2.', entre los que tienen decisivo; porque dado caso que succedan al obispo en voto definitivo, no pone los procuradores de los obis los actos de juridiccion, pero claro está que no han de pos. El fundamento principal desta opinion es que sien tener mas poder que tuvieron sus obispos si fueran vido negocio gravísimo el determinar y dar juicio en los vos, y que solamente podrán enviar como los demás negocios que en el concilio se tratan, depende de la pru- cabildos procuradores que tengan voto consultivo. Verdencia que cada uno tiene y de la conferencia que en dad es que cuanto a la manera de citar , parece deben el concilio se hace; por donde asi como la prudencia y ser los dichos cabildos, sede vacante, llamados en parjuicio no se puede cometer á otro , así tampoco no se ticular , y aun por ventura compelidos á que envien sus puede delegar el acto que della depende. Verdad es que procuradores, lo uno porque como suceden en el poder en el sínodo sétimo general, como se ve, cap. conve yjurisdiccion episcopal, así parece justo sucedan en las nientib. 1, 9.7, Apocrisarii apostolicarum seduum obligaciones anejas al obispo; lo otro para efecto que si orientalium, conviene á saber, como la glosa allí dice hay alguno ó algunos en aquellas diócesis que de derede Alejandria, Antioquia y Hierusalem tuvieron volo cho deban venir al concilio, los dichos cabildos se lo incomo los demás obispos. Pero á esto se responde, ó que timen , supliendo en esto como en lo demás la falta del esta se hizo por la auctoridad de aquellas iglesias, que obispo difunto, son patriarcales, que como los legados del papa tuviesen

LO QUE SE DEBE TRATAR

EN EJECUCION

DE LA SESS. 25 DE REGULARIB. ET MONIAL. CONC. TRID.

Para tratar en el concilio provincial de las cosas to de centenares de ducados. Lo tercero que manda es que cantes á regulares en ejecucion del Concilio tridentino, los bienes muebles de que usan conveniant statui pausess. 25 De regularibus et monialibus, parece que al- i pertatis , lo cual parece que no se guarda , pues se engunas cosas pueden reformar los prelados en los mo tiende que muchos regulares, así hombres como munasterios de las monjas á ellos sujetas, otras en que el jeres, tienen cosas superfluas y de valor; lo cuarto, cerca santo Concilio sujeta a los regulares á los prelados, co de la pena que pone contra los contravenientes que mo en el confesar y predicar, otras tamquam sedis biennio careant voce passiva et activa, parece que nose apostolicae delegati en defecto de sus superiores, y guarda. Loquinto que para todo esto y todo lo demás que otras en que el concilio provincial ha de suplir episco cerca de la pobreza se ha de guardar es necesario que los porum negligentiam et eam coercere. En todas las regulares sean proveidos en particular de todo lo necedesta sesion in defectum capitulorum generalium, con- sario en salud y en enfermedad, lo cual significa este cilia provincialia per deputationem aliquorum ejusdem mismo capítulo en aquellas palabras: Nihil etiam quod ordinis debent provide re; que son palabras de la dicha | sit necessarium eis deneguetur; y en el cap. 3.° que se sesion, cap. 22.

sigue se manda en aquellas palabras: In praedictis auEn el cap. 2.° la primera cosa que se manda es que tem monasteriis, quod is tantum numerus constitualos regulares no posean bienes muebles ni raíces tur qui, redditibus propriis monasteriorum, ex eleecomo propios ni en nombre del convento, sed statim mosynis consuetis sustentari valeat. Lo cual se entiensuperiori tradantur, conventique incorporentur. A esto de que no se guarda, que es causa de que no se pueda se ha de ver si se satisface con la ceremonia que las dar lo necesario á los religiosos. monjas hacen á ciertos tiempos de manifestar a los su En el cap. 4.° se advierte qué órden se puede dar periores lo que tienen y pedir licencias. Lo segundo que para que se guarde lo que manda el santo Concilio

, que se manda es que para adelante los superiores no puedan los religiosos no estén en los estudios y universidades dar licencia para tener bienes raíces. Esto parece que fuera de sus conventos, y que alioquin ab ordinariis no se guarda, que las monjas tienen censos, y algunos contra eos procedatur. En el cap. 5.° lo primera se

manda á los obispos, sub obteslatione divini Judicis in porque es necesario que mandándose lo uno se provea terminatione maledictionis aeternae, que en todos los lo otro. Lo segundo se ha de advertir sobre aquellas monasterios de monjas, así sujetos como no sujetos, palabras: Quod nemini santimonialium liceat posi prohagan que se guarde clausura. Sobre esta clausura se fessionem exire à monasterio etiam ad breve tempus ha de advertir que hay dos motus proprios, uno de nisi ex aliqua legitima causa ab epistola aprobanda; Pio V y otro del papa Gregorio, donde extienden esta que pues hay motu proprio en el cual se especifican las clausura á los monasterios de terciarias o de peniten causas por las cuales se debe dar licencia para salir, cia, mandando que á las profesas se les haga guardar seria bien que el concilio determinase si se han de exclausura, y á las no profesas, si no la quisieren guardar, tender á otras semejantes, porque se duda mucho en se les quite la facultad de recibir mas para que los tales ello, y los doctores no se resuelven en lo que se debe monasterios se extingan. Hase de ver si hay algun mo hacer. Lo tercero se advierta sobre aquellas palabras : nasterio en la provincia de las dichas terciarias y si en Ingredi autem intra sexta monasterii nemini liceat este número se han de comprehender los monasterios sine episcopali superioris licentia obtenta; que es nede las beatas que salen fuera. Tambien se lia de adver-cesario declarar si el superior se entiende la abadesa ú tir si es contra la dicha clausura lo que en algunos mo otro su superior, y en qué casos podrán entrar sin linasterios se usa que salgan las monjas á una sala donde cencia in septis personas tales como médico, barbero, entran los seglares á hablar con ellas, porque parece confesor, etc. Lo cuarto en este mesmo capítulo se está vedado expresamente en el motu proprio del papa mande que los monasterios de monjas que están fuera Gregorio, en el cual tambien se veda que non liceat del lugar se metan dentro si ita videretur expedire; que traducere ostium per quod ex monasterio introiri pos- parece que en esto no se ha hecho nada hasta ahora, y sit in ipsarum monialium ecclesiam exteriorem. Tam en caso que pareciese deber mudar algun monasterio, bien se advierta que en los dichos motus proprios se da se vea lo que la congregacion de los cardenales sobre el cierta forma para proveer de lo necesario a las monjas concilio ha respondido sobre esto. porque no tengan ocasion de quebrantar la clausura,

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CATALOGO DE LAS OBRAS DE MARlANA.

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Historia general de España; publicada en Toledo el año 1592. Hicieronse de esta obra durante la vida del an

tor otras cuatro ediciones, dos en latin y dos en castellano.

Añadióla MARIANA en los dos primeros diez libros, retocóla y corrigióla en las últimas. La primera edicion de la traduccion española se hizo en Toledo en 1601.- Posteriormente publicó el mismo autor, primero en latin y despues en castellano, un Sumario que sirve de complemento á la obra, y abraza desde el año 1515 hasta el año 1621. (Véase nuestro juicio critico sobre este libro, que forma parte de esta coleccion, en la division tercera de nuestro Discurso preliminar.)

De rege et regis institutione, impresa por primera vez en 1598, por segunda en 1640. No existe de ella mas que una traduccion en lengua vulgar, publicada en esta corte el año 1845 por los editores de la Biblioteca de jurisprudencia y legislacion. La hemos traducido nuevamente para esta CoLzccioN, donde la incluimos, á pesar de no haber sido escrita por el autor en castellano, en virtud de su muchisima importancia. Nos hemos tomado la libertad de suprimir dos capitulos, el de la moneda y el de los espectáculos, por estar las ideas contenidas en los dos mas ampliamente explicadas en dos tratados especiales que publicó MARIANA en español, y vienen tambien reproducidos en esta BisliorrcA. — (Véase la exposicion y juicio crítico de esta obra en la division segunda de nuestro Discurso preliminar.)

De ponderibus et mensuris, tratado publicado en Toledo el año 1599.—Este libro corto, pero lleno de noticias, está destinado á dará conocer los pesos antiguos y las medidas, ya para áridos, ya para líquidos, ya para superficies. Da ante todo noticia del as, de la libra, de la onza, del sextario y del pié romanos, fija su valor, y los toma como puntos de partida para sus investigaciones. Se ocupa luego de los pesos hebreos, de los griegos, de los romanos y de los toledanos de su tiempo. Sigue el mismo órden con respecto á las medidas, y acaba por dar veinte y dos tablas, en que vienen comparados los pesos y medidas antiguas con los toledanos, tablas curiosísimas, que son de una grande utilidad para esta clase de estudios. Habla tambien algo de las monedas de su tiempo, pero solo con relacion á la idea de peso. -No viene incluido en esta ColeccioN por no haberlo traducido su autor al castellano,

Joannis Marianae septem tractatus, publicados el año 1609á costa de Antonio Hierato. Contiene esta obra, como indica su mismo título, siete tratados, cuyos titulos son:

De adventu B. Jacobi Apostoli in Hisp
Pro editione vulgata.
Despectaculis.
De monetae mutatione.
De die morfis Christi.
De annis arabum.
De morte el immortalitate.

En el primero, De adventu B. Jacobi Apostoli in Hispaniam. se propone defender que vino el apóstol Santiago á España contra todas las objeciones presentadas hasta su tiempo. Corrobora su opinion con los testimonios de los antiguos, los de los breviarios eclesiásticos, los de escritores españoles y extranjeros y la autoridad de los pontífices. Consagra un capítulo á probar que el cuerpo de Santiago esta en España, y da como por apéndice el famoso voto de Itamiro I. Lo mas notable de este tratado es la introduccion, donde se hace cargo de la diferencia que media entre la religion y la supersticion, habla de las muchas supersticiones que existen entre los cristianos, y manifiesta la necesidad de destruirlas.—(Véase sobre este punto la division primera de nuestro Discurso preliminar.)

En el segundo tratado, Pro editione vulgata, empieza MARIANA por consignar que se han hecho de las sagradas escrituras diversas traducciones, que no están entre sí acordes. Prueba con testimonios irrecusables que vienen muchas cosas en el texto hebreo que no hallamos en la version de los Setenta, y muchas en esta version que novienen en el texto hebreo. Aduce al mismo efecto una porcion de citas

entresacadas de los escritos de los apóstoles y los evange

listas. Pregunta si hay algo en la Biblia escrito en sentido humano, y se resuelve por la afirmativa, fundándose en lo que han dicho los mismos autores de los libros sagrados. Prueba que los códices hebreos han sido viciados antes y despues de la venida de Jesucristo, que la traduccion de la Biblia al caldeo está plagada de errores, que lo está la traduccion siriaca, que lo están todos los códices griegos, que la Vulgata está sacada, parte de la version de san Jerónimo, parte de otra traduccion latina que existia. Preparado ya el terreno, entra en la cuestion y se decide por lo que tantos otros teólogos de su tiempo, á saber, que la Vulgata no es de una autoridad irrecusable sino tratán

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