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la metrópoli con una aplicacion estricta y poco meditada del principio abstracto de igualdad á la representacion de la América en las Cortes ; el desacuerdo con los diputados liberales de Europa en la eleccion de regentes y consejeros de estado, todos estos incidentes, y muchos otros de la misma clase descubrían el verdadero espíritu y tendencia de la diputacion de Ultramar.

Era ademas una fatalidad inseparable de las circunstancias que acompañaron á la insurreccion de la península, el que la independencia de América se presentase á la imaginacion de sus diputados no como un suceso eventual

y remoto, sinó como próximo é inevitable. Para muchos de ellos el triunfo de la metrópoli era una quimera; para los demas rayaba en lo imposible. Toda circunspeccion, toda prudencia, todo disimulo de su parte no podía alcanzar á encubrir en este punto su opinion, y sus sentimientos á la penetracion de sus colegas peninsulares. En una célebre discusion, en que las Cortes desplegaron su acostumbrado vigor y energía, el diputado por la Puebla de los Angeles, no obstante que era considerado como el menos favorable á la independencia de América entre todos sus paisanos, no se detuvo en revelar públicamente

TOM. II.

D

la persuasion con que había venido á Europa de la próxima subyugacion de la metrópoli, y que segun apareció, en nada había alterado desde su llegada á Cádiz.

Despues de un preámbulo triste y ominoso, dijo resueltamente: “En adelante no hay que

esperar un peso de América si permanecemos en la antigua España. Es menester que desde “ ahora se nombre una comision que podrá “ llamarse de transmigracion para que sosegada

mente trabaje y presente un plan para saber “ los medios de nuestra comunicacion, de nues

tras deliberaciones, del modo de circularlas у “ hacerlas obedecer, porque en este caso seremos “ acechados y perseguidos, no tendremos un

punto en que nos podamos congregar. Si nos “ hemos de trasladar á otro punto, el gobierno “ tiene ofrecido que en sus estremos apuros

lo “ hará gustosamente al reino de Méjico. Pero resolucion como esta i

ha de ser obra de pocos instantes? ¿Se ha de esperar á los “ últimos apuros? ¿No puede esto estar medi“ tado con tiempo? ¿No se ha de dar parte de “esto á Inglaterra y Portugal para saber de “ modo hemos de salir del negocio? Finalmente, “ reconózcase desde ahora nuestra marina:

una

que

que

sépase los buques estrangeros y nacionales con que podemos contar para aquel caso: Pongamos en salvo todos los archivos y todo lo

convenga salvar, y tomemos todas las precau“ciones que no se tomaron en Sevilla, por cuyo “motivo se perdieron inmensos tesoros. Siento

que la primera vez que tengo que abrir mis “ labios sea con un objeto tan funesto; pero “ siendo como es el idioma de la verdad, declaro “ á V. M. que no hago ánimo de variarlo." Esta singular manifestacion, verdad es, que no fué apoyada por sus colegas de América ; pero no porqué confiasen mas en el triunfo de la madre patria, sinó porqué resaltaba demasiado la incongruencia de revelar sentimientos semejantes de aquel modo, porqué era una indiscrecion insigne toda aquella peroracion suasoria, disculpable solo en un disputado nuevo en el congreso, inesperto y sin conocimiento práctico de las circunstancias de la época, y del espíritu perseverante y patriótico que tanto predominaba entonces en la metrópoli.

Los diputados peninsulares ciertamente no desconocían las causas que podían consumar algun dia la separacion absoluta de la América, y las que conspiraban ahora á acelerarla. Las

primeras, como derivadas de la tendencia natural á la emancipacion que tienen las familias llegada la edad adulta, eran mas sencillas y mas lentas, y por tanto ménos difíciles de moderar y dirigir en sus efectos. Las otras, al contrario, originadas en el estremecimiento que produjo en toda la monarquía la insurreccion de 1808, aumentado en América con la instigacion y auxilio de los estrangeros, eran mucho mas complicadas y urgentes, mas poderosas y activas en su influjo, para poderlas contrarrestar con remedios ordinarios, ó meramente paliativos.

El conflicto de las Córtes no podía ser mayor al ver, una parte tan principal del imperio español como el Nuevo Mundo, resuelta á aprovecharse de la triste situacion á que estaba reducida la madre patria. —Que la diputacion que representaba en ellas á la América no dejaba de protestar en su nombre á cada paso fidelidad y sumision, a pesar de los actos mas públicos de rebelion en

unas provincias, de agitacion y turbulencia en las demas. -Que al mismo tiempo,

solicitaba incesantemente reparacion y desagravio, no se detenía en proponer medios qué en el juicio de la metrópoli no solo aceleraban la separacion de todo aquel continente,

que

sinó que forzosamente la habían de hacer mas violenta

у

dolorosa. Las Córtes, como se ha podido observar, jamas rehusaron a la América cuanto era compatible con el principio de unidad en el gobierno supremo. Todas las pretensiones que

debilitaban su influjo y su poder chocaban abiertamente con las opiniones recibidas de sumision y respeto filial á la madre patria; con las máximas de administracion colonial de todos los paises de Europa ; ofendían las ideas y nociones de indivisibilidad del imperio fundadas en memorias históricas, en tradiciones y recuerdos de tantas proezas, glorias y triunfos, conseguidos por el valor

у

esfuerzo nacional; herían vivamente la altivez de un pueblo ardiente en sus pasiones, tan sensible a las injurias, como pandonoroso en cumplir sus promesas; y para que nada faltase á la contrariedad

у

conflicto que se advertía en los ánimos, eran igualmente reprobadas por el dictámen de las personas mas ilustradas y sensatas en todas las clases, que siguiendo el progreso de las luces, de su propia esperiencia y su conocimiento, acerca de las miras y designios de otras naciones, no cerraban obstinadamente los oidos á

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