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una muger jóven, so pretesto de reanimar un corta que la de los demas hombres, no ha sicuerpo gastado y marchito. do mas que una consuncion lenta, un perpéConsuncion por inanicion. Es algo fre- tuo estado de languidez y estenuacion, como cuente el ver caer en la consuncion á los ni-lo indican su delgadez habitual, su rostro caños de teta por tener que mamar de un seno davérico, lo flaco de sus carnes, etc. Fácil es marchito, seco y privado de leche, ó porque de adivinar el verdadero remedio de esta enla nodriza no tiene el indispensable alimento fermedad, y es sustraerse desde luego á las ó porque está embarazada. Conócese que los influencias perniciosas de la profesion, hacienniños no maman lo suficiente por la escasa do renunciar á ellas para tomar otras mas facantidad de orina ó materias fecales que eva-vorables á la naturaleza de su complexion. Dé cuan, por su progresivo enflaquecimiento, por otra manera es lo mas natural que mueran sus continuos lloros y por la calma que sigue prematuramente en mitad de su carrera. la ingestion de cierta abundancia de leche. El remedio, pues, mas eficaz es un seno bien provisto. Inútil creemos hablar aqui de la consuncion que puede suceder á la privacion total de alimentos, á prolongados ayunos, á maceraciones de diferentes especies, pues ¿quién no sabe que el mejor remedio contra esto, es adoptar un género de vida enteramente opuesto?

A la consuncion genital conducen el esceso de los placeres venéreos, y una pérdida enorme de licor seminal, ya por el comercio con las mugeres, ya por la masturbacion. Llámala dorsal el padre de la medicina y la caracteriza del modo siguiente. Apoderase principalmente de los recien casados y de los que se entregan sin reserva á los placeres venéreos: los enfermos no sufren calentura, coLa consuncion por lactacion escesiva, par- men bien y caen á pesar de esto en la soliticular á las nodrizas, resulta ó de una debili-cuacion: cuando se les interroga, confiesan dad constitucional que no puede resistir las que sienten una especie de hormigueo que va fatigas de la lactacion, ó de que la muger crie bajando desde la cabeza á lo largo de la esdos robustos niños á la vez. Reconócese este pina dorsal: al orinar y al hacer del cuerpo estado por la languidez de fuerzas, la inape-echan grande abundancia de licor seminal lítencia, una demacracion general que va pro-quido: no engendran, y cuando duermen se gresando sin otra causa morbifica, un calor ven atacados de sueños impures que les ocahéctico; fenómeno á que se suelen á menudo | sionan las mismas pérdidas: al subir á un luagregar una tos seca ó húmeda, dificultad en gar escarpado ó al correr se quedan luego déel respirar, dolores en el pecho y varios otros biles y sin aliento: sienten pesadez en la casintomas de tísis pulmonar inminente. El re-beza y zumbidos en los oidos: con el tiempo medio consiste en apartar desde luego al ni- llegan á tener calenturas violentas y se ven ño y cesar en la lactancia, y despues en ad-reducidos à un completo estado de abatimienministrar á la enferma alimentos restaurativos, buenos caldos, carne de pollo, etc., sujetándola al propio tiempo al uso de la quina, de la gelatina, de liquen de Islandia, de la leche de urra tomada en el campo cuando la estacion lo permita, y sujetándola á un ejercicio moderado y á diferentes especies de gestaciones, proporcionándole, en fin, distracciones dulces y agradables.

to, y al fin mueren de lo que se llama lipiria. Tal es el cuadro que nos dejó Hipócrates de esta enfermedad, cuyo asiento supone estar, ó á lo menos tener origen en la médula espinal, y para cuya curacion prescribia la leche de burra y luego la de vaca por espacio de cuarenta dias, restableciendo, en fin, las fuerzas por medio de carnes blandas y de fácil digestion.

Consuncion por fatiga general. Los hom- Pero la pérdida escesiva del sémen ocabres que se entregan á trabajos violentos y siona ademas otros accidentes graves, de que continuados, á ejercicios penosos durante la no habló Hipócrates: cuales son, por ejemplo, estacion del calor, aquellos que por razon de la decadencia de las facultades intelectuales, su oficio tienen que esponerse á la influencia la pérdida de la memoria, la de la voz, la enade un fuego ardiente, que descansan poco, genacion mental, la debilitacion de la vista ó tienen que mantenerse de alimentos groseros, una ceguera completa, temblores, palpitaciomalsanos, de poca sustancia y que por con- nes, parálisis, ataques de epilepsia y dolores siguiente solo débilmente reparan pérdidas re- continuos en todos los miembros. Pierden su novadas sin cesar, acaban por caer en un es-elasticidad los órganos de la generacion ya tado de estenuacion que podrá durar mas ó marchitos: no se verifica la ereccion, y si llemenos tiempo, segun sea el grado de fuerza ga á verificarse, va seguida al momento de y de resistencia de los atacados. Los trabaja- desprendimiento de fluido seminal. Entre los dores empleados en las minas, fraguas, vi- que están gastados por escesivos coitos, los drierías, refinadurías de azúcar y otras fá- hay que tienen una gonorrea habitual que va bricas por el estilo son los mas espuestos á minando sin cesar sus fuerzas: otros se queesta clase de tabes; y hasta pudiera decir-jan de disuria, de estranguria, de un priapisse, al observar la carrera de los que desde mo contínuo que les quita el descanso otros su infancia se han dedicado á trabajos pe- sienten dolores intensos en los testiculos, en nosos, que su vida entera, ordinariamente masla verga, en la vejiga, en el cordon espermá1764 BIBLIOTECA POPULAR. T. XXVII. 2

tico: otros son presa de un constipado tenaz ó de tumores hemorroidales muy penosos y fuertes. Todavía se presentan con mas violencia estos accidentes en los hombres que tienen el funesto vicio de la masturbucion.

Nótese que todas las especies de consuncion de que hemos hablado hasta ahora, se deben á causas puramente físicas. Vamos ahora á ocuparnos del marasmo producido por causas morales.

Consuncion por causas morales. Las afecciones tristes del alma, los pesares prolongados, la envidia, los celos llevados al esceso, la nostalgia, el esplin, etc., dan á menudo lu

aires y las distracciones agradables. Pero cuando la enfermedad ya muy adelantada haya hecho considerables estragos, ó el enfermo, sordo é insensible á la voz de la razon, continúa en su culpable maniobra, suelen fracasar No están exentas de ello las mugeres, pero los medios que acabamos de esponer, y ya solo las consecuencias no son tan terribles, para queda uno para emplear, completamente meellas como para el hombre, pues se reponen cánico, que pone los órganos de la generade estos escesos con mas facilidad, siendo co-cion al abrigo de toda tentativa de nuevos mo es el semen viril de mayor importancia abusos. que el femenino. Varias son, sin embargo, las afecciones particulares à su sexo que de ahi les resultan, como por ejemplo, espasmos, histéricos, flujos blancos crónicos, pérdidas uterinas, caidas de matriz, degeneraciones esquirrosas ó cancerosas en aquel órgano, etc. Sabida es la viva y animada pintura que hace Tissot de los funestos efectos de abusos practicados consigo mismo. Parece que las mugeres turcas suelen estar muy sujetas á la con-gar al desarrollo de esta enfermedad, no mesuncion general: la estrecha reclusion á que se las condena, la violencia de sus deseos aumentada por la coaccion, las pocas ocasiones que se les ofrecen de satisfacer una de las necesidades naturales mas dulces y mas imperiosas al propio tiempo, son, en efecto, causas asaz poderosas para inducirlas, ya á dedi- | carse á los placeres solitarios, ya á proporcionarse recíprocamente goces contrarios á los fines de la naturaleza. Asi es muy comun ver en Turquía mugeres jóvenes atacadas, á consecuencia de escesos de esta clase, de una consuncion tábida de todo el cuerpo, á menudo sin calentura ni tos, quejándose de una gran debilidad y de un dolor fijo en las vér- Los celos de los niños producen un matebras del cuello, y á veces de dificultad en rasmo poco conocido aun, sobre el cual monla respiracion, de indigestiones, sudores y de sieur Crovissart ha sido uno de los primeros en una demacracion considerable en todo el cuer- llamar la atencion de los médicos observadopo. Va ordinariamente acompañado este esta- res. El ilustre Archiâtre consignó un interedo de afeccion histérica, de un fastidio inso-santísimo ejemplo de ello en su comentario á portable, de una irritacion y sensibilidad sorprendentes en todo el sistema nervioso, y las estremidades pasan á ser edematosas, ya en los primeros períodos de la enfermedad.

nos que las pasiones violentas y exaltadas, como el amor, la ambicion, el furor del juego, el escesivo estudio, los trabajos del bufete desmesurados, etc. Harto conocida es la propiedad que tienen estas diferentes causas de perturbar y poner en desórden nuestra imaginacion, para que creamos necesario insistir en la fuerza de su influencia, de la cual nadie dejará de citar ejemplos mas o menos terribles. Diremos solamente una palabra sobre los celos de los niños, la nostalgia, el esplin y el deseo de viajar, afecciones morales, que como la mayor parte de las de su clase, se fundan en una idea fija.

la obra de Auenbrugger, sobre la percusion del pecho, pág. 179. Vése alli á una niña de tres años, que se pone de repente triste y taciturna, huye de todos los juegos, pierde el apetiLa consuncion genital, como que ataca to, las fuerzas y las carnes. «Tenia la cara pátodo el organismo de una debilidad escesiva, lida y prodigiosamente delgada, los ojos casi no es siempre de fácil curacion. Mas, cuando sin espresion ninguna, el pulso débil, pequees reciente, y se trata de una persona, cuya ño, concentrado, desigual y á veces irregular; imaginacion pueda dominarse, hay motivos casi no contestaba á las preguntas que se la de esperar buenos resultados con un trata- dirigian, no se quejaba de ningun dolor local, miento asíduo y entendido. Debe el enfermo y dificilmente se prestaba al menor movimienempezar observando la mas exacta continen- to.» La niña concentraba su mal con tanto escia, apartando de si todas las ideas volup-mero, que sus padres no sospechaban siquietuosas ó seductoras, capaces de sostener los delirios de su imaginacion. El médico procederá inmediatamente á la restauracion de la parte física, valiéndose de medios tónicos y fortificantes, como son los alimentos ricos en partículas nutritivas, y los medicamentos estomacales, los marciales, amargos, y señaladamente la corteza del Perú. Los baños frios, administrados con prudencia, poseen tambien una propiedad tónica; y tendrán tambien sus ventajas el ejercicio moderado, el cambio de

ra la causa. El hábil práctico, despues de las preguntas indispensables, pronto conoció que la enfermedad era efecto de una profunda afeccion moral, producida por el estremado disgusto que tenia la niña al ver á su hermanito compartiendo con ella las caricias que hasta entonces se le habian prodigado á ella esclusivamente: razon por la cual indicó que, apartando inmediatamente la causa de sus celos y redoblando para con ella los cuidados y atenciones, no tardaria aquella en recobrar su

salud completa; pronóstico que el éxito se en-, ver y apreciar bien, las funciones del organiscargó de confirmar. No hay duda que hubie-mo no parecen recibir un ataque profundo; ra sucumbido la enferma, si no se hubiese pues el pulso está natural, la respiracion libre, adivinado la secreta causa que producia en su y las digestiones se verifican sin obstáculo alorganismo perturbacion tan notable. Y he aqui guno. Parece que este estado es debido á la uno de aquellos ejemplos que debe recordar imposibilidad de proporcionarse nuevos goces, siempre el práctico, cuando se encuentre en á un disgusto general y absoluto de lo que casos análogos, mas frecuentes tal vez de lo puede hacer amable la vida, á la estenuacion que se crec. de órganos marchitos y estragados, á un fasLa nostalgia, esta profunda afeccion del al- tidio insoportable y al profundo vacio que de ma que se concentra en la idea única de vol- él resulta. Raras veces ataca esta enfermedad ver á visitar los lugares que nos han visto na- à la clase industriosa: generalmente se apodecer, presenta síntomas semejantes á los ante- ra de los hombres opulentos, que despues de riores. Triste, melancólico y meditabundo, hu- haber gozado y abusado de todo, no tienen ya ye el nostálgico de la sociedad, no habla á na- | mas deseos que formar, mas esperanzas que die y exhala frecuentes y entrecortados suspi- ver realizadas, mas sensaciones que percibir, ros; animase de repente y aun tiene rasgos de mas pasiones que satisfacer, y para los cuales buen humor, cuando se representa á su ima-es en consecuencia la vida un peso triste y peginacion su pais nativo, cuando se le habla de noso. Y como consiste aquella en una lesion los autores de sus dias, de sus amigos mas profunda del sistema nervioso, se acerca muqueridos; pero pronto vuelve á caer en la tris- cho á la melancolía y aun á los principios de teza y melancolía y en el mas profundo silen- una manía, con tanta mas razon cuanto que cio, poco a poco va perdiendo sus fuerzas y provoca en Inglaterra buen número de suicidesfallece, declárase la calentura y produce dios. En el tratamiento de esta afeccion puede parosismos por la tarde o despues de comer. muy bien prescindirse de remedios farmacéuTiene el pulso frecuente, desigual, á veces hasta ticos, y no tenemos inconveniente en aconseirregular, un calor seco, habitual, general ó mas jar el que propone M. Moreau, consistente en intenso únicamente en las palmas de las manos distracciones siempre nuevas, en cambios de ó en las plantas de los pies: copiosos sudores posicion, en viages por mar y tierra, en ocuterminan á menudo estos parosismos, que van paciones variadas, en el ejercicio á cabaseguidos de un estado de apatía, de somnolencia, llo, etc. No seria tampoco fuera del caso prode opresion hacia las regiones precordiales, de ducir en tiempo oportuno saludables inquietuolvido de las necesidades naturales, de una des sobre la fortuna del enfermo, exagerar su especie de rigidez tetánica, y por fin el infe- mal estado, escitarle temores sobre su exisliz se estingue en la emaciacion mas completa, tencia futura, su descanso, seguridad y hasta en el último grado de desecacion, á menos que su vida, y finalmente, tener siempre en susel cumplimiento de sus deseos venga á obrar penso su espíritu para apartar completamente en él un cambio súbito y saludable, alejando su imaginacion del deplorable estado de que de la tumba al infeliz que tan cerca está de quiere hacerse víctima. Conocido es el rasgo descender á ella. Conocidos son los estraordi- de aquel inglés, que decidido á terminar una narios efectos que producia antiguamente en-existencia que habia venido á ser para él un tre los suizos el célebre Ranz-des-Vaches. terrible peso, se dirige una tarde á otro de los Esta cancion que derretia en lágrimas á los puentes de Londres, y ya próximo á tirarse al soldados hasta el punto de escitarles á la de- rio se ve de repente atacado por unos ladrones sercion para volverse á su pais natal, en tér- contra los cuales se defiende denodadamente minos de haberse prohibido tocarlo en los re- consiguiendo escapar del peligro de ser asesigimientos bajo pena de muerte, no tiene ya nado: incidente que ejerció la mas feliz inhoy la misma influencia, ni produce nostálgi- fluencia en el espíritu del melancólico, curancos, porque como dice muy bien J. J. Rousseau do para siempre del loco deseo de acabar su en su Diccionario de música, los suizos han vida. perdido el gusto de su primitiva sencillez. En este caso la música no obra precisamente como tal, sino como signo recordativo: tan cierto es, añade el filósofo de Ginebra que los principa les efectos de los sonidos en el corazon huma no no deben buscarse en su accion fisica. La nostalgia puede prolongarse durante muchos meses y aun años enteros.

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Con el deseo de viajar sucede lo que con el que nos induce á visitar nuestros hogares, nuestros padres, los lugares que fueron testigos de los juegos de nuestra infancia: deseos que aunque enteramente opuestos, producen idénticos efectos. Vénse jóvenes que atormentados por el ánsia de visitar lejanos paises y contrariados en su pasion por los viages, caen en una especic El esplin es aquella especie de marasmo de estupor melancólico que termina en un verque resulta del fastidio, de la saciedad de la dadero marasmo, si llevados por la violencia vida, llevando al deseo constante ó la idea de pasion no consiguiesen satisfacerla huyenpermanente de darse la muerte. En esta enfer-do de la casa paterna para contentar una curiomedad, peculiar á los ingleses, que el doctor sidad á menudo indiscreta, correr en busca de Cheyne ha sido tal vez el único que ha sabido aventuras y esponerse á diversos azares, que

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no contribuirá poco á embellecer una imaginacion novelesca: tarde ó temprano, empero, véseles volver con una dosis de esperiencia, que por lo comun les deja completamente curados de su afición á lejanas escursiones.

cianos, ya durante el curso de epidemias mortiferas, ya por asociarse á menudo con otras afecciones graves, es susceptible de curacion; mientras que la tisis pulmonar, en el sentido que la aplicamos, es decir, considerada como Las demas especies de marasmo que pro- una lesion orgánica del mismo parenquima vienen de causas morales y se apoyan en una del pulmon, cualquiera que sea su especie, se idea dominante, como son el amor, la ambi-presenta decididamente rebelde á todo linage cion, la pasion del juego, el escesivo estudio, de tratamientos, á pesar de las pretensiones de los trabajos de bufete desmedidos, etc., suelen muchos prácticos, que dicen haber curado pulproducir casi idénticos efectos y reclaman asi-mones tuberculosos, esquirrosos y ulcerados. mismo un tratamiento análogo, es decir, com- Caracterizan la consuncion catarral una tos puesto mas bien de auxilios morales é higiéni-seca y frecuente, una espectoracion mucosa y cos que de remedios farmacéuticos. No nos de-á menudo puriforme muy considerable, un dotendremos, pues, ya mas en consideraciones lor general en el pecho, dificultad en la ressobre este punto. Pero antes de abandonarlo piracion, y una sensacion de opresion y peséanos licito observar que, á escepcion de la sadez en el esternon, y cuando á consecuencia consuncion senil, cuyo curso no hay poder en de la escesiva secrecion que se hace por la el mundo que pueda detener ó suspender si- membrana mucosa de los bronquios, se apoquiera, pues que depende esclusivamente de dera el desórden de las funciones digestivas y la acumulacion de años, todas las demas espe- asimilativas, como la reparacion no es procies de marasmo de que hemos hablado hasta porcionada á las pérdidas, caen los enfermos ahora, son susceptibles de una curacion á me- en aniquilamiento, declárase la calentura hécnudo sumamente fácil, y que sin duda despues tica y se alejan mas y mas las probabilidades de semejantes curaciones habrán pretendido de curacion. No debe, sin embargo, el médimuchos prácticos haber triunfado de tisis pul- co, perder las esperanzas, confiando princimonares ó de otras especies, llegadas ya al se-palmente en la quina, que tiene en este caso gundo y hasta al tercero y último periodo. la maravillosa propiedad de disipar la debiliHay otra especie de consuncion, que podre-dad del órgano pulmonar, y sin dejar por otro mos llamar consecutiva ó sintomática, consecuencia siempre por su carácter accidental de otra enfermedad anterior, ya hereditaria, ya adquirida, que habrá introducido en toda la máquina una debilidad radical. Diferénciase segun las causas que preparan su desarrollo y lo deciden, y segun el órgano ó sistema de órganos especialmente lisiado; y proviene, ora de evacuaciones escesivas, ora de la accion secundaria de venenos irritantes, ora de vicios hereditarios, de lesiones que hayan alterado profundamente el tejido de los órganos, etc. Vamos á recorrer rápidamente estas distintas especies.

lado de llamar irritacion á uno ó muchos pun-
tos por medio de vejigatorios, cauterios, etc.

El tratamiento empleado antiguamente contra el mal venéreo, que consistia en provocar una abundante salivacion, recuerda el espantoso estado de estenuacion y de marasmo á que se veian á menudo reducidos los que eran condenados á esta pérdida enorme de fluido salival. Desde la época en que cayó en desuso este método, que hizo tantas victimas, y en que se ha adoptado un medio mas conveniente de administrar las preparaciones mercuriales, se ha hecho mucho mas rara la consuncion proveniente de salivacion escesiva; de Pueden dar lugar al marasmo por excrecio-manera que ha venido á ser una variedad de nes sucesivas, una espectoracion mucosa, una salivacion y diarrea contínuas, la diabética, la leucorrea, sudores considerables; cosas todas, que llevadas á un alto grado y sostenidas durante cierto tiempo, pueden determinar el ma

rasmo.

afeccion mórbida que debe borrarse del nú-
mero ya tan considerable de dolencias huma-
nas. Inútil es añadir que no debe confundirse
con esta salivacion forzada el ptialismo espon-
táneo, que sobreviene en el curso de ciertas
enfermedades, y produce su completa so-
lucion.

El catarro pulmonar crónico va con frecuencia acompañado de una espectoracion mu- Lo que llevamos dicho del catarro pulmocosa ó puriforme muy abundante, de un desfa-nar puede aplicarse á la diarrea mucosa cróllecimiento progresivo y de un estado de este-aica. El esceso y continuidad de esta evanuacion mas o menos pronunciado; fenómenos cuacion contraria á la naturaleza, pueden deque constituyen una verdadera consuncion cidir un aniquilamiento, una consuncion incatarral, pero que a veces hacen que se tome testinal, que sin embargo suele ser bastante esta enfermedad por una lesion orgánica del rara en estado simple, porque en la mayor pulmon, cuando no existe mas que una sim- parte de los casos en que sucumben los enple afeccion de la membrana mucosa de este fermos, se encuentra una lesion orgánica en organo. Es muy esencial el saber distinguir el tejido del intestino ileon, y aun algunas veexactamente ambas enfermedades entre sí, ces en los intestinos gruesos, cuyos tejidos porque la consuncion catarral, á pesar de los presentan ordinariamente ulceraciones, enduestragos que hace, señaladamente en los an- 'recimientos y condensaciones.

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Entre las escreciones que por su abundan- | cion ó supresion de ciertas evacuaciones sancia pueden producir la consuncion, debemos guíneas periódicas, etc. De manera que la vercontar la diabética azucarada, enfermedad de dadera causa de la consuncion consiguiente las vias urinarias, que consiste en una se- es la debilidad radical que la gravedad de escrecion tan copiosa de orina, semejante á una tas diferentes enfermedades imprime á toda la disolucion de miel en agua, que todos los flui- máquina, debilidad general que el práctico dos destinados á la nutricion parece que to-debe esforzarse sobre todo en vencer, á cuyo man la naturaleza de este líquido y se evacuan con él, como lo prueban el voraz apetito de los enfermos, y el estremo enflaquecimiento á que se ven reducidos á pesar de esto.

efecto echará mano de todos los recursos terapéuticos. Y este objeto se consigue escogiendo aquellos alimentos que tienen la propiedad de nutrir mucho en poco volúmen, y La leucorrea inveterada, ó sea la evacua- de obrar por este medio una restauracion cion atónica que se hace por el útero ó la va-pronta y sólida, prefiriendo entre todos los gina de un fluido mucoso mas o menos ténue, que poseen una fuerza tónica nada equivoca. viscoso, blanquizco, opaco, amarillo ó ver- En el caso de supresion de una hemorragia pedoso, acre y fétido á veces, pertenece tam-riódica, se emplearán todos los medios capa-. bien al órden de afecciones catarrales, y por ces de restablecer el hábito de la evacuacion. ser resultado de una debilidad general ó de Pueden producir la consuncion por la preuna flegmasia crónica, puede ir seguida de sencia de cuerpos estraños ó la accion de susuna especie de consuncion caracterizada por tancias venenosas, huesos de frutas, pelos, dolores de estómago, en el espinazo, en los fragmentos óseos, alfleres, espinas y otros lomos ó en los muslos, por la pérdida del cualesquiera cuerpos que introducidos en las apetito, la estenuacion, etc. Preciso es cuidar vias digestivas ó aéreas, esciten en estas parmucho en este caso de hacer recobrar al ór-tes sensibles una irritacion permanente, que gano gástrico toda su energía, y luego forti- llegue à decidir todos los fenómenos de la ficar la membrana mucosa del útero con inyec-consuncion. Igual efecto produce la acumuciones tónicas, que por último se procurará lacion de lombrices en el estómago y en el que sean ligeramente astringentes. tubo intestinal, y con mucha mayor intensiFinalmente, una escesiva secrecion de su-dad, cuando por su número y fuerza, llegan dor puede engendrar una consuncion sudato- estos animalejos á perforar las paredes memria, cuyos caractéres serán sudores continuos branosas en que se hallan contenidos. Los vey nocturnos, y calentura héctica; mas si se tie- nenos minerales que introducidos en deterne en consideracion que este fenómeno acom- minadas cantidades en los órganos de la dipaña por lo comun á la tisis pulmonar y se gestion no hayan hecho estragos funestos en manifiesta en el último período de la mayor corto espacio de tiempo, tienen una accion parte de las demas especies de consuncion, consecutiva, cuya continuidad determina con tendrá que convenirse en que el esceso de frecuencia el desarrollo de una consuncion esta evacuacion cutánea no es mas en reali- lenta: tal sucede con los ácidos nítrico, suldad que un síntoma de la tisis en general. fúrico y muriático concentrados, con el arséConsuncion por debilidad general, á conse-nico, el muriato suróxido de mercurio, las cuencia de otrà enfermedad. Es muy comun preparaciones antimoniales, etc. Análogos efecen ciertas calenturas, flegmasias y hemorra-tos produce la administracion frecuentemengias, que producen tal debilidad en todo el te reiterada de medicamentos irritantes, de organismo, que aun despues de su completa purgantes drásticos á elevada dósis, y aundesaparicion, les queda á los enfermos una que son aquellos mas débiles, no por esto languidez que les cuesta mucho trabajo qui- dejarán de resultar una estenuacion y aniquitarse de encima, dejando dudas sobre la so-lamiento hécticos. La indicacion general que lidez de la convalecencia, y hasta llegando á debe tenerse presente en estos diferentes cadegenerar en un verdadero estado hectico. sos, consiste en estraer ó espulsar los cuerManifiéstase esta cruel conversion princi- pos estraños, matar las lombrices y fortificar palmente despues de las calenturas intermi-los órganos donde haya residido el mal. tentes prolongadas, en que hayan dominado Consuncion por vicio hereditario adquirido síntomas adinámicos y atáxicos, y es fácil ó comunicado. Hay familias atacadas de cierque sobrevenga tambien despues de ciertas tas enfermedades que se van trasmitiendo de erupciones cutáneas agudas como las virue-una á otra generacion; y entre ellas figuran las, el sarampion, la escarlatina, ó despues principalmente las escrófulas, la raquitis, el de diferentes especies de flegmasías, la pleu-venéreo, la gota, el empcine, la sarna, la tiña, resia, la peripneumonia, la peritonitis, la ir-el escorbuto, las nervosas y las diferentes esflamacion del hígado, de los riñones, del úte-pecies de cajexias. La tisis pulmonar, que tan ro, etc. Suele ser frecuente á consecuencia de a menudo se trasmite por herencia, reconoce hemorragias escesivas por las narices, los casi siempre por causa alguno de los vicios pulmones, el estómago, el ano, la matriz, ó precedentes, señaladamente el escrofuloso. Pede copiosas sangrías desmedidamente repe-ro estas diversas afecciones no siempre pasan tidas. No menos se desarrolla por la reten-de padres á hijos: parecen á veces detenerse

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