El reino de los Incas del Perú, Volumen 1

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Allyn and Bacon, 1918 - 182 páginas
"El reino de los Incas del Perú" publicado en 1918, es una versión resumida y editada de los "Comentarios Reales de los Incas" del Inca Garcilaso de la Vega, por James Bardin, profesor de lenguas románicas de la Universidad de Virginia.
 

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Pasajes populares

Página 72 - En el testero, que llamamos altar mayor, tenían puesta la figura del sol, hecha de una plancha de oro, al doble más gruesa que las otras planchas que cubrían las paredes. La figura estaba hecha con su rostro en redondo, y con sus rayos y llamas de fuego, todo de una pieza ni más ni menos que la pintan los pintores. Era tan grande que tomaba todo el testero del templo de pared a pared.
Página 4 - Nuestro Padre el Sol, viendo los hombres tales como te he dicho, se apiadó y hubo lástima de ellos y envió del cielo a la tierra un hijo y una hija de los suyos para que los doctrinasen en el conocimiento de Nuestro Padre el Sol, para que lo adorasen y tuviesen por su dios y para que les diesen preceptos y leyes en que viviesen como hombres en razón y urbanidad...
Página 109 - ... de hechos militares, de triunfos y victorias, de las hazañas y grandezas de los reyes pasados y de otros heroicos varones. Los argumentos de las comedias eran de agricultura, de hacienda, de cosas caseras y familiares.
Página 74 - La puerta principal del templo miraba al Norte, como hoy está, sin la cual había otras menores para servicio del templo. Todas éstas estaban aforradas con planchas de oro en forma de portada. Por...
Página 74 - ... templo hallaron los españoles. A un lado ya otro de la imagen del Sol estaban los cuerpos de los reyes muertos, puestos por su antigüedad, como hijos de ese Sol, embalsamados, que (no se sabe cómo) parecían estar vivos. Estaban asentados en sus sillas de oro, puestas sobre los tablones de oro en que solían asentarse.
Página 109 - Los representantes, luego que se acababa la comedia, se sentaban en sus lugares conforme a su calidad y oficios. No hacían entremeses deshonestos, viles y bajos: todo era de cosas graves y honestas, con sentencias y donaires permitidos en tal lugar. A los que se aventajaban en la gracia del representar les daban joyas y favores de mucha estima.
Página 108 - Cada canción tenía su tonada conocida por sí, y no podían decir dos canciones diferentes por una tonada; y esto era porque el galán enamorado, dando música de noche con su flauta por la tonada que tenía, decía a la dama ya todo el mundo el contento o descontento de su ánimo...
Página 101 - Las cosas que no tenían colores iban puestas por su orden, empezando de las de más calidad y procediendo hasta las de menos, cada cosa en su género, como en las mieses y legumbres. Pongamos por comparación las de España, primero el trigo, luego la cebada, luego el garbanzo, haba, mijo, etc.
Página 4 - Nuestro Padre el Sol, para que lo adorasen y tuviesen por su dios y para que les diesen preceptos y leyes en que viviesen como hombres en razón y urbanidad, para que habitasen en casas y pueblos poblados, supiesen labrar las tierras, cultivar las plantas y mieses, criar los ganados y gozar de ellos y de los frutos de la tierra como hombres racionales y no como bestias.
Página 71 - Cápac y por las innumerables victorias que ella tuvo en las conquistas que hizo y porque era casa y corte de los Incas, sus dioses. De tal manera era su adoración que aun en cosas muy menudas la...

Sobre el autor (1918)

Born in Cuzco, Peru, the son of a Spanish conquistador and an Incan princess, Garcilaso de la Vega is often considered the first spokesperson for the South American mestizo. Garcilaso spent much of his youth listening to stories of the culture and glories of his mother's civilization and the heroics of his father's conquering comrades. At age 20, after the death of his parents, he moved to Spain, where he spent the rest of his life. In Spain, he served for a time in the Spanish army, was ordained a priest, and wrote on a variety of subjects. His account of Hernando de Soto's travels in Florida, The Florida of the Inca (1605), set the stage for his more personal interest in the pre-Hispanic history of his homeland of Peru. This interest culminated in his masterpiece, Royal Commentaries of the Incas (1609), in which he movingly describes the Incan Empire and its conquest by Spain. A mestizo, Garcilaso wrote a mestizo history in the Royal Commentaries, both praising and criticizing his parents' peoples. His desire to know and understand the past in order to know one's self and one's present reflected a serious historical consciousness and made Garcilaso one of several sixteenth-century chroniclers whose writings began a long Latin American narrative tradition. Their work, with its factual as well as emotional content, continues to enrich the work of students of the Euro-American encounter. Garcilaso was also among the first to appreciate that bicultural encounter from the perspective of the conquered indigenous populations.

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