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mal del poder y de la mano que tenian'; querian otrosí que ayudased para los gastos de la guerra. Acordaron de acudir para ayuda de la guerra de los Moros , y se ofrecieron á proveer diez y seis mil bestias de carga para las vituallas у el bagage de los soldados. Fuera desto el Pontífice Sixto mandó contribuirá las iglesias con cien mil ducados por una vez:' concedió asimisino la Cruzada 'á todos los que á su costa fuesen á la guerra, por lo menos ayudasen con ciertos maravedís para los gastos, lo qual se tornó á conceder el tercer año adelante; y deste principio, que se continuó adelante, ya todos los años se recogé por este medio gran dinero para los gastos Reales : camino que inventaron en aquella sazon personas de ingenio, y que por semejantes arbitrios pretenden adelantarse y ganar la gracia de los Príncipes y ayudar a sus necesidades: demas desto tomaron de los cambios y de otros particulares gran suma de dineros prestada. Los Aragoneses no querian recebir por virey á Don Ramon Folch conde de Cardona que el Rey tenia señalado para este cargo: decian era contra sus fueros poner en el gobierno de su reyno hombre estrangero. Hobo demandas y respuestas, mas al fin el Rey temporizó con ellos: y nombró por virey á su hijo Don Alonso de Aragon arzobispo de Zaragoza. Las cosas de Portugal asimismo y las de Navarra ponian en mayor cuydado á los Reyes , recelábanse no se revolviese y armase tan fuera de sazon alguna guerra por aquellas partes. El Rey de Portugal trataba de casar á Doña Juana su prima , hija de Don Enrique Rey de Castilla, con el Rey de Navarra Don Francisco Phebo, que á esta sazon aun no era muerto: los de Navarra se inclinaban á la parte de Francia. Para ganar al Rey de Portugal los Rey y Reyna le despacharon á Lope Datouguia portugués de nacion , y á Don Juan de Ortega obispo, de Coria: al reyno de Navarra fué Rodrigo Maldonado en sazon que ya aquel Rey mozo era muerto, para tratar que la Reyna Doña Cathalina sucesora de su hermano casase con el príncipe Don Juan hijo del Rey Don Fernando. Llevó órden que con todos los medios posibles grangease á á todos los que le pereciese ser a propósito, mayormente que se valiese de la parcialidad de los Biamonteses, en cuyo poder estaba la ciudad de Pamplona y la mayor parte del reyno; que los Reyes mas tenian el nombre de sello que autoridad alguna

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para mandar', si bien tenian, puesto por virey á monsieur de Abena de nacion francés, persona de gran prudencia y grande experiencia de negocios. Madama Madalena madre de la Rey, na dió muestras de alegrarse mucho con la embaxada de Castilla, quier fuesen verdaderas, quier fingidas: la respuesta fué que ningun partido se le podia ofrecer mejor; que por su parte no babria dificultad ninguna en efectuar aquel casamiento. En Galicia el condestable y el conde de Benavente los aliados de ambos andaban alborotados: cada qual de las partes pretendia apoderarse de los castillos de los obispos para desde allí hacen mal y daño a los contrarios. El Rey Don Fernando para atajan estos inconvenientes y bullicios mandó á Dog Hernando de de Acuña, su gobernador; en aquellas partes, que ganandą por la mano, se apoderase de aquellas fuerzas. Resultó que como tuviese el gobernador puesto cerco sobre el castillo de la ciudad de Lugo, Don Pedro de Osorio conde de Lemos acus dió con gentes en ayuda de su hermano que era obispo, de aquella ciudad: ocasion de nueva guerra, que puso en necesis dad al Rey Don Fernando de salir de Madrid á los once de fer brero del año mil y quatrocientos y ochenta y tres : no paró 1483. hasta llegar á Galicia ; queria con su presencia dar asiento en todas las cosas. En el mismo viage le yino nueva de la muerte del conde de Lemos: dexó por su heredero á Don Rodrigo su nieto , el qual su hijo Don Alonso hobo fuera de matrimonio, şu abuelo con dispensación del Pontifice le legitimó, y puso durante

su vida en posesion de aquel estado. Resultaron desto nuevos debates á causa que Doña Juana hija del dicho conde difunto, y casada con Don Luis hijo del conde de Benavente pretendia para si aquel condado. Andaban alborotados sobre el caso, hasla venir á las manos: el Rey llegado a Galicia para sosegallos les mandó que dexadas las armas, cada uno siguiese su derecho por la via de justicia, con apercebimiento de maltratar al que no se allapase, si bien se inclipaba mas a la parte que poseia ,.es á saber al nieto del difunto. Andaba ocupado en estos negocios en sazon que los Moros cerca de Málaga his cieron grande estrago en los nuestros , que fué el desman mayor que sucedió en toda aquella guerra. Pedro Enriquez adelanlado del Andalucia , recobrado que hobo con la ayuda del marqués de Cádiz à Cañete villa de su estado, procuró de re

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paralla , y deseaba vengarse de los Moros : por otra parte Don Alooso de Aguilar y el maestre de Santiago con un buen esqua. dron de los suyos , animados por algunas cosas que hicieron á su gusto, se determinaron entrar en tierra de Moros. Asimismo Don Juan de Silva conde de Cifuentes, asistente de Sevilla acometió á ganar á Zahara con la gente de á caballo de aquella ciudad. Esta sa pretension no tuvo efecto; despertólos empero para que con ocasion de la gente que junta tepian, se concertasen todos estos capitanes , divididos en tres esquadrones , de hacer entrada en los campos de Málaga, tierra muy rica por los ingenius y trato de la seda. Cuydaban por esta causà seria la presa y 'cabalgada muy grande: el joterés los puozaba , y mas á los soldados que tienen el robo por sueldo yila codicia por adalid, el suceso fué conforme a los intentos que llevaban, y el remate muy triste. Hay cerca de Málaga unos montes que llaman Axarquia, fragosos y ásperos por las peñas' y matorrales que tienen : por aquella parte hicieron se entrada; talaron los campos , robaron gentes y ganados, po

sieron fuego a las alquerias y á las aldeas sin perdonar á cosa cali alguna, con tanto ánimo y denuedo que algunos de nuestra

genter-de á caballo con el fervor de su mocedad no pararon is
hasta dar vista y llegar á las mismas puertas de Málaga: atre-
vimiento no solo temerario, sino loco, con que irritados los
ciudadanos de Málaga , y juntamente los que moraban en
aquellas montañas, gente endurecida por la aspereza de los
lugares, y embravecida por el daño, se apellidaron, y se der-
ráinaron y los cercaron por todas partes. Quisieran los fieles
retirarse, si les dieran lugar. Dos caminos se ofrecian para
volver atrás: el mas llano por la ribera del mar era mas largo,
y por el castillo de Málaga que está por aquella parte, y los
esteros que por allí hace el mar, peligroso; el otro por do vi-
nierou 'era mas corto, pero fragoso á causa de los bosques y
montañas que se traban unas de otras, en especial hay dos
montes

que de tal inanera se cierran y encadenan , que hacen
en medio un valle muy bondo, con un rio que pasa por me-
dio y los divide en dos partes. Abaxaron los nuestros á aquel
valle Henos de miedo , y embarazados con la presa que lleva-
ban , quando por una parte se vieron acometer por los Moros
que les venian á las espaldas, y por otra parte oyeron grande

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alarido de gente que les tenia atajado el paso , causa de mayor espanto: además del cansancio con que venian por el camino de dos dias y falta de comer, no podian pasar adelante , ni les era lícito volver atrás. Hirieron los Moros y malaron muchos de nuestra gente con saetas y pelotas de arcabuces que les tiraban, como los que estaban muy exercitados en la puntería y tirar al blanco. Venida la noche , fué mayor el miedo por la escuridad que todo lo hace mas espantable, y por la griteria continua que los enemigos daban. Entonces el Maestre: «¿Has. ta quándo (dixo) soldados nos dexarémos degollar como reses mudas ? Con el hierro, y con el esfuerzo hemos de abrir.ca. mino's procurad á lo menos de vender caro las vidas y no morir sin vengaros... Dichas estas palabras comenzó a subir la cuesta : llegaron con dificultad á lo mas alto; allí fué la pelea mas brava , y ta-matanza en especial de los nuestros muy grande : entre otros murieron personas muy señaladas por su linage y hazañas. Al de Cádiz ciertas guias que halló, encamii narop por senderos extraordinarios , y le pusieron en salvo por otra parte. El esquadron del conde de Cifuentes que era el postrero, recibió mayor dañol el mismo y su hermano Peu dro de Silva fueron presos y llevados a Granada. Parecia que todos pasmaban, y que tenian entorpecidos los miembros sint podellos menear: de dos mil y setecientos de 'á caballo Iles raban, fueron muertos ochocientos , y entre ellos tres hermaRos del marqués de Cádiz, es á saber Diego , Lope y Beltran sin otros deudos suyos. El número de los cautivos fue casi doblado: entre ellos quatrocientos de lo mas noble de España, Algunos pocos con el maestre se salvarón por los desiertos y matorrales, que con afap llegaron a Antequera: otros cada qual segun le guiaba la esperanza ó temor, fueron á parar á diversas partes. Sucedió este desastre señalado á veinte de marzo dia de San Benito, que por entonces de alegre.se mudó en triste y desgraciado para España: la mengua se igualó al daño. El caudillo de los Moros Hamado Abohardil hera mano del Rey Albohacen, y gobernador de Málaga, con el buen suceso desta empresa ganó gran crédito y reputacion de esforzado y prudente entre los de su nacion', y aun para con los Christianos.

que

y uno

Capitulo iv.

Que el Rey Mahomad Boabdil fué preso.

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Los ánimos de los Christianos en breve se conhortaron de la gran tristeza y Horo que les causó aquel desastre, por otro mayor daño que hicieron en los Moros, con que su atrevimiento se enfrenó. Peleaban entre sí los dos Reyes Moros Albohacen y Boabdil con grande pertinacia y porfía; solamente concordaban en el odio implacable y deseo que tenian de hacer, mal á los Christianos. Ponian la esperanza de aventajarse contra la parcialidad contraria en perseguir y bacer daño a los nuestros , y por esta via ganar las voluntades y favor del pue: blo. Por esto y por la victoria susodicha: que ganó su padre, Boabdil en competencia se resolvió de acometer por otra par: te las tierras de Christianos. Junto un buen número de gente de á caballo y de á pie asi, de los suyos como de la parcialidad contraria : hizo entrada por la parte de Ecija ; llevaba intento y esperanza de apoderarse de Lucena , villa mas grande y rica que fuerte. Dióle este consejo Alatar su suegro : persona que de muy baxo suelo tanto que fue mercero (á lo menos esto sig. pisica su nombre) por su gran esfuerzo pasó por todos los grados de la milicia , y llegó á aquella honra de tener por yerdo al Rey , ademas de las muy grandes riquezas que habia llegado ; y estaba acostumbrado á hacer presas en tierras de Christianos , en particular en la campiña de Lucena. Diego Fernandez de Córdoba alcayde de los Donceles , que era señor de aquel pueblo junto con otros lugares que por allí tenia, luego que supo lo que los Moros pretendian, advirtió,á su tio el conde de Cabra del peligro que corria. A causa del estrago pasado quedaba muy poca gente de á caballo por aquella comarca., fuera de que los moradores de Lacena estaban ainedren. tados, y los muros no eran bastantes para resistir á los bárbaros. Llegaron los Moros á veinte y uno de abril. El alcayde recogió los moradores a la parte mas alta del lugar. Fortificó otrosi con pertrechos, guarneció con soldados, que llegó hasta docientos de á caballo y ochocientos de a pie de los lu

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