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mucho de la antigua santidad, y para reducir los bo- | fuerzas de todos lanzar a los aragoneses de toda Itahemos á la fe, que anılaban con herejías alterados. Fué lia; asiento en que el Emperador quiso mas condesdesde Roma por legado para abrir el concilio y presies cender con los ruegos del Pontifice que porque tuviese dir en él el cardenal Julian Cesarino, persona en aque- dello entera voluntad; pero sucedió muy al revés, y lla sazon muy señalada. Eugenio, sucesor de Martino, todos aquellos intentos y práticas fueron en vano, seprocuraba trasladar los obispos á Italia por parecelle gun que se entenderá por lo que dirémos adelante. que, estando mas cerca , lendrian menos ocasion de hacer algunas novedades que se sospechaban. Oponíase

CAPITULO VII. á esto el emperador Sigismundo por favorecer mas á Alemania que á Italia. Los demás principes fueron por

. .. Que Ludovico, duque de Anjou, falleció. la una y por la otra parte solicitados. En particular el A los demás desórdenes y excesos, muchos y grande Aragon, con el deseo que tenia de apoderarse del des, que don Fadrique, conde de Luna, continuaba á reino de Nápoles, acordó llegarse al parecer de Sigis conneter despues que se pasó á Castilla, añadió en esta mundo, de quien tenia mas esperanza que le ayudaria. sazon uno muy feo con que echó el sello y acabó de desPor esta čausa mandó que de Aragon fuesen por sus peñarse. Era mozo atrevido y desasosegado: en Aragon embajadores á Basilea don Alonso de Borgia, obispo de dejó un estado principal; los pueblos que en Castilla le Valencia, y otros dos en su compañía, el uno teólogo, dieron tenia vendidos á dinero, Arjona al condestay el otro de la nobleza; lo mismo por su ejemplo hi- | ble don Alvàro de Luna , Ỳ Villalon al conde de Bena

cieron los demas reyes de España; el de Portugal en vente. Era pródigo de lo suyo, y codicioso de lo ajeno, · vió a don Diego, conde de Oren, por su embajador, y condicion de gente desbaratada. Así, por entender que

en su compañía los obispos y otras personas eclesiásti-no le quedaba esperanza alguna de remediar su pobreza cas. Al principio del año 1434 falleció en Basilea el sino fuese con hacer algun desaguisado, se determinó cardenal don Alonso Carrillo', varon de gran crédito de saquear la muy rica ciudad de Sevilla , apoderarse por su doctrina y prudencia, amparo y protector de de las atarazanas y del arrabal llamado Triana, desde nuestra nacion. Sucedióle en el obispado de Sigüenza, donde pensaba echarse sobre los bienes y haciendas que tenia , don Alonso Carrillo el mas mozo, que era de los ciudadanos. En especial estaba mal enojado con su sobrino, hijo de su hermana. Era protonotario y el conde de Niebla, su cuñado, que en aquella ciudad andaba en corte romana, y aun á la sazon se halló á la tenia grande autoridad, y dél pretendia estar agraviado muerte de su tio, por estos grados llegó finalmente á | y tomar vengauza. Cosa tan grande no se podia ejecuser arzobispo de Toledo. La falta del Cardenal fué oca- tar sin compañeros. Junto consigo otros, á los cuales sion que el rey de Castilla pusiese mas diligencia en aguijonaba semejante pobreza, y sus malas costumenviar sus embajadores al Concilio, que fueron don bres los ponian en necesidad de despeñarse, por tener Alvaro de Isorna, obispo de Cuenca , y Juan de Silva, gastados sus patrimonios muy grandes en comidas, jueseñor de Cifuentes y alférez del Rey, y Alonso de Car gos y deshonestidades, sin quedalles cosa alguna ; en tagena , hijo del obispo Pablo, burgense, persona que particular dos regidores de Sevilla fueron participantes ni en la erudicion ni en las demás virtudes reconocia | de aquel intento malvado, de cuyos nombres no hay á su padre ventaja. A la sazon era dean de Santiago y para qué hacer memoria en este lugar. Este deseño no de Segovia, y adelante, por promocion que de su padre podia entre tantos estar secreto. Así, don Fadrique fut se hizo en patriarca de Aquileya, fué él en su lugar preso en Medina del Campo, donde el Rey fué al prinnombrado por obispo de Burgos, premio debido á los cipio deste año. De allí le llevaron, primero á Ureña, méritos de su padre y á sus propias virtudes, y en par despues á un castillo que está cerca de Olmedo; su ticular porque defendió en Basilea con valor delante prision y cárcel se acabaron con la vida, con tanto melos prelados y el Concilio la dignidad de Castilla con nor compasion de todos, que el nombre de fugitivo lo tra los embajadores ingleses que pretendian ser pre hacia aborrecible á los suyos y sospechoso á los de Casferidos y tener mejor asiento que Castilla. Hizo una tilla, como ordinariamente lo son todos los que en seinformacion sobre el caso, y púsola por escrito, la cual, mejantes pasos andan. Sus cómplices y compañeros presentada que fué á los prelados , quebrantó y abajó | pagaron con las cabezas. La condesa de Niebla dona el orgullo de los ingleses. Deste dicen que como en Violante, su hermana, que quiso interceder por él, cierto tiempo fuese á Roma , dijo el pontífice Eugenio: sin dalle lugar que pudiese hablar al Rey, fué enviada Si don Alonso viniere, ¿con qué cara nosotros nos asen á Cuellar con expreso mandato que no saliese de allí tarémos en la silla de san Pedro ? Cosa semejante á mi sin tener órden, y esto por la sospecha que resultaba lagro que hobiese en España quien sobrepujase con de que el Conde, confiado en la ayuda y riquezas de la virtud la infamia y odio de aquel linaje y nacion; su hermana, intentó aquella maldad. Este fué el fin quo á la verdad honraban en él mas sus méritos y aventa tuvieron las esperanzas y intentos de don Fadrique, jadas partes que la nobleza de sus antepasados. En lo conforme á sus obras y á su inconstancia. En el cabildo que tocaba al rey de Aragon y sus intentos, el empe de la iglesia mayor de Córdoba se muestra su sepulcro, rador Sigismundo no le correspondió como él esperaba, | aunque de madera , de obra prima, con el nombre del antes luego que se coronó en Roma el año pasado, co- |duğue de Arjona, el cual, como se liene vulgarmente, mo si con la corona del imperio se hobiera de repente le mandó hacer su madre, que se fué tras él á Castilla. trocado, procuró y hizo liga con los venecianos, flo- Algunos entienden que Arjona es la que antiguamente rentines y con Filipe, duque de Milan, para con las se llamo Aurigi; otros portian que se llamó municipio urgavonense, y lo comprueban por el letrero de una | los de cerca y los de lejos; los mas se ofendian que se piedra que se lee en la iglesia de San Martin de aquel opusiese á los intentos santísimos de los padres de Bae pueblo, que fué antiguamente basa de una estátua del silea, y decian que por su mala conciencia temia no emperador Adriano, y dice así:

le fuesen contrarios. La ofension era tan grande, que

estaban aparejados á tomar las armas sobre el caso. El IMP. CAESARI DIVI TRAIAŞI PARTHICI FILIO, DIYI NERVAE NEPO

rey de Aragon supo esta desgracia en Palermo a los 9 de TI, TRAIANO, HADRIANO, AUGUSTO, PONTIFICI MAXIMO, TRIB. POT. XII. CONS. IN. P. P. MUNICIPIUM ALBENSE

julio ; dolióse, como era justo, de la afrenta del nomURGAVONENSE. DD.

bre cristiano y majestad pontifical; pero de tal manera

se dolia, que se alegraba se ofreciese ocasion de mosQuiere decir: Al emperador César, hijo de Trajano trar la piedad de su ánimo y de ganar al Pontífice. EnPartico, nieto de Nerva , Adriano Augusto, pontífice vióle sus embajadores que le diesen el pésame y le máximo, tribuno la vez décimacuarta , cónsul la ter * ofreciesen su ayuda para castigar sus enemigos y sosccera vez, padre de la patria, el municipio albense ur- gar el pueblo. Alegróse el Pontifice con esta embajada, gavonense la dedicaron. No espantó la desgracia y cas mas no aceptó lo que le ofrecia, porque, sosegada tigo de don Fadrique á los infantes de Aragon para que aquella tempestad dentro del quinto mes, los alborotos no siguiesen aquel mal camino; antes, echados que fue de Roma cesaron , y los ciudadanos reducidos á lo que ron de Castilla y despojados de sus estados, que eran era razon, se sujetaron á la voluntad del Pontífice, y muy grandes, trataban de nuevo de revolver el reino recibieron en el Capitolio guarnicion de soldados, con con diferentes tratos que traian. Quejábase el rey de que fueron absueltos de las censuras en que por injuriar Castilla que quebrantaban las condiciones de la confe

al Pontífice incurrieran. En España falleció en Alcalá deracion y asiento que se tomó con ellos poco antes.

de Henares á 16 de setiembre don Juan de Contreras, Que si deseaban durasen las treguas, era forzoso hacer arzobispo de Toledo. Su cuerpo sepultaron en la iglesalir á los infantes de toda España. El rey de Navarra, sia mayor de Toledo en la capilla de San Ilefonso con oido lo que en este propósito le decian los embajadores enterramiento muy solemne y las honras muy señalade Castilla, persuadió a sus hermanos se embarcasen das. Juntáronse los canónigos á nombrar sucesor ; y para Italia, con intento de seguillos él mismo en breve. divididos los votos, unos querian al arcediano de ToDeciales que, ganado el reino de Nápoles, de que se ledo Vasco Ramirez de Guzman, otros al dean Ruy mostraba alguna esperanza, no faltaria ocasion para re- García de Villaquiran. Esta division dió lugar á que el cobrar los estados que en Castilla les quitaron, pues Rey entrase de por medio , y á instancia suya fué nomtodo lo demás seria fácil á los vencedores de Italia; lle brado por arzobispo de Toledo don Juan de Cerezuela, garon por mar á Sicilia. El rey don Alonso, su herma hermano de parte de madre del condestable don Alvano, estaba allí á la mira esperando ocasion de apode- ro, y que de obispo de Osma poco antes pasara á ser rarse del reino de Nápoles, y para este efecto pretendia arzobispo de Sevilla. A este mismo tiempo que el Rey ganar las voluntades de los señores de aquel reino y estaba en Madrid, falleció en aquella villa don Enrique de poner amistad con los demás príncipes de Italia, so de Villena , el cual hasta lo postrero de su vejez sufrió bre todos con el pontífice Eugenio , de quien tenia ex- con paciencia y con el entretenimiento que tenia en sus periencia le era muy contrario y deseaba desbaratar estudios la injuria de la fortuna y verse privado de sus intentos. Ofrecíase buena ocasion para salir con sus dignidades y estados. Fué dado a las letras en tanto esto por la larga indisposicion de la Reina y por la dife- | grado, que se dice aprendió arte májica; sus libros por rencia que los grandes de aquel reino tenian entre sí; mandado del Rey fueron entregados para que los exaitem, por una desgracia que sucedió al Pontífice, minase á Lope de Barrientos, fraile de Santo Dominalborotóse tanto el pueblo de Roma, que á él fué for- | go, maestro que era del príncipe don Enrique. El hizo zado huirse de aquella ciudad. La venida á Roma de quemar parte dellos, de que muchos le cargaban, ca Antonio Colona, príncipe de Salerno, hizo que el pue juzgaban se debian aquellos libros que tanto costaron blo fácilmente tomase las armas y se alborotase con conservar sin peligro y sin daño para que se aprovecha

tra el Papa. La causa deste odio era que perseguia sen dellos los hombres eruditos. Respondió él por es. á los señores de la casa Colona, y que por culpa suya crito en su defensa excusándose con la voluntad y ór

aquellos dias la gente de Filipe, duque de Milan, de den que tenia del Rey, á que él no podia faltar. Los bajo la conducta de Francisco Esforcia, talaron y sa señores de Nápoles por el aborrecimiento que tenian al quearon la campaña de Roma. Huyó el Pontífice por | estado presente de aquel reino y por estar cansados. el Tibre en una barca; y si bien para mayor disimula del gobierno de mujer y sus desórdenes, se inclinaban cion iba vestido de fraile francisco, desde la una ri á favorecer al rey de Aragon. El, con grandes promesas bera y desde la otra le tiraron piedras y dardos : grande que hizo á Nicolao Picinino, un gran capitan en aquella atrevimiento, pero tanto puede la indignacion del pue sazon en Italia, pariente de Braccio, que fué otro gran blo y su ira cuando está irritado. En las galeras que caudillo, le atrajo para que siguiese su partido. En halló apercebidas en Ostia, pasó á Toscana. Esta afren Palermo otrosí hizo confederacion con el príncipe de ta del Pontífice, como se divulgase por todas las pro Taranto y con sus parientes y aliados, que por ser malvincias, causó diferentes movimientos en los ánimos tratados del duque de Anjou y de Jacobo Caldora y de los principes conforme á la aficion y pretensiones de sus gentes, acudieron á pedir socorro al rey de de cada cual. Algunos le juzgaban por digno de aquella Aragon. El concierto fué que seguirian el partido de desgracia por tener irritados sin propósito los suyos, Aragon á tal que les enviase tanta gente de socorro

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cuanta fuese necesaria para defenderse en la guerra, blo elegidos y nombrados por gobernadores Otin Caque á la sazon les hacian, es á saber, dos mil caballos.y | racciolo , Jorge Alemani y Baltasar Rata, que eran los mil'infantes al sueldo del rey de Aragon, número que, mas señalados entre los que seguian la parte de Franaunque parecia bastante, no lo era comparado con las cia, y tenian grande mano y maña para mover á la fuerzas de los contrarios; así, en breve el príncipe de muchedumbre y atraella á su voluntad. Fallecieron al Taranto fué despojado de su estado, que era muy gran tanto en España grandes personajes; uno fué don Rode, de manera que apenas le quedaron pocos castillosdrigo de Velasco, obispo de Palencia. Matóle su mismo y pueblos. por ser muy fuertes por su asiento ó por sus cocinero, por nombre Juan; desastre miserable. Este, murallas. Casi estaba esta guerra concluida, y dejadas perdido el seso, como trajese en la mano una porra, y las armas, esperaban gozar de larga paz, cuando en los de casa le preguntasen qué era lo que pretendia Cosencia , ciudad de Calabria, el duque de Anjou, que hacer, respondia él que matar al Bispe; los criados por brantado con los grandes trabajos de la guerra y por no entender lo que queria decir, ca era extranjero, se ser aquel cielo mal sano, cayó enfermo, dolencia y mal burlaban, risa que presto mudaron en lágrimas. Esque mediado el mes de noviembre le acabó en la flor tando el Obispo descuidado, le hirió en la cabeza, y de su edad y en medio de su prosperidad, y que estaba achocó con aquella porra de suerte, que murió del golpara: apoderarse del reino, y apenas acabadas las ale pe. De tan delgado hilo está colgada la vida y la salud grías de las bodas y casamiento que hizo con Margarita, de los hombres. Sucedióle don Gutierre de Toledo, arhija de Amedeo, primer duque de Saboya. Estos son cediano de Guadalajara.

Jos juegos de la que llaman fortuna, esta la suerte de los · mortales, desta manera nos trocamos nos y nuestras co

CAPITULO VIII. sas. El cielo á la verdad abria el camino á su contrario

De la guerra de los moros. para apoderarse de aquel reino, y Dios lo disponia, al cual. ninguna cosa es dificultosa; en especial que la Fué este invierno muy áspero en España por las mumisma Reina pasó en Nápoles desta vida, á 2 de febrero,

chas aguas , atolladeros y pantanos. Los caminos tan principio del año 1435. Acarreóle la muerte una larga rompidos, que apenas se podia caminar de una parte á dolencia, á que ayudó mucho la pesadumbre que reci otra; con las crecientes muchas casas y edificios se derbió muy grande por la muerte del Duque, su hijo, en ribaron; en Valladolid y en Medina del Campo fué matanto grado, que se quejaba de sí misma , y se repre yor el estrago. En cuarenta dias no hobo moliendas á beņdia de que á tan grandes y tan continuos servicios causa de las muchas aguas, tanto, que la gente se susdel Duque no hobiese correspondido en el amor, antes tentaba cop trigo cocido por la falta de pan. El rio Guacomo cruel y desagradecida acarreó la muerte con sus

dalquivir en Sevilla llegó con su creciente hasta lo desvíos á aquel Príncipe tan bueno. El cuerpo de la

mas alto de los adarves, menos solamente dos codos; Reina sepultaron en el templo de la Anunciada con

los moradores parte se embarcaron por miedo de ser pequeña solemnidad y arrebatadamente. Con la muerte anegados, otros de dia y de noche andaban velando, y del duque de Anjou y de la Reina las cosas de aquel rei calafeteando los muros y las puertas para que el agua no sé trocaron, el partido de Aragon se mejoró, y el no entrase. A los 28 de octubre comenzaron estas lemde Francia comenzó a desfallecer , dado que el pueblo pestades y torbellinos, y continuaron sin cesar hasta de Nápoles, sin que se hiciese llamamiento de señores los 26 de marzo que se sosegaron. Fué grande la cares'y sin órden, declararon por rey en lugar del Duque tía y falta de vituallas y el cuidado de proveerse cada difunto á Renato, su hermano, conforme a lo que la uno de lo necesario. Con todo esto no aflojaban en el Rejna dejó en sų testamento mandado; mas ¿qué ayuda que tenian de la guerra contra los moros, en que a las les podia dar estando preso.y sin libertad ? Casó los veces sucedia prósperamente, y á las veces al contrario. años pasados con Isabel, hija de Cárlos, duque de Lo- | En particular el adelantado Diego de Ribera, como esrena; muerto su suegro, por no dejar hijo varon, se tuviese sobre Alora y la batiese, fué muerto con una apoderó de aquel estado. Hízole contradiccion Anto saeta que del muro le tiraron. En otra parte en un renio,.conde de Vaudemont, hermano que era del di bate mataron los moros á Juan Fajardo, hijo del adefunto. Venidos que fueron a las manos, Renato fué preso lantado de Murcia Alonso Fajardo. Sucedió á Diego de y entregado en poder del duque de Borgoña, con quien | Ribera en el oficio su hijo Perafan, que era de solos el dicho Antonio tenia hecha liga y alianza. Cuánto ha quince años; mas el Rey quiso con esto gratificar en ya sido el dolor y pena que por el un desastre y por el el hijo los servicios de su padre muy grandes, mayorotro recibió la reina doña Violante, madre de los dos mente que el mozo daba muestra de muy buen natural. duques de Anjou, no hay para que encarecello en este | La congoja que por estos desastres concibieron los de lugar, pues por sí mismo se entiende. Las cosas sin Castilla alivió en gran parte una buena nueva que viduda grandemente por estos tiempos fueron contrarias no, y fué que Rodrigo Manrique, hijo del adelantado á aquella familia y casa, y el cielo no les favoreció na Pero Manrique, toinó por fuerza y á escala vista á Huesda, guier por estar enojado contra los franceses, por car, que es una villa muy fuerte en la parte en que anmostrarse á los aragoneses favorable. La verdad es que tiguamente se tendian y moraban los pueblos llamados como las demás cosas, así bien la prosperidad tiene su | bastetanos; demás desto, que un grueso escuadron de período y rueda , con que anda vagueando y variando | moros que venia á socorrella fué rompido y desbarapor diversas naciones y casas, sin detenerse en ninguna tado por el adelantado de Cazorla y el señor de Valdeparte por largo tiempo. En Nápoles fueron por el pue- corneja, que le salieron al encuentru; con la buida de los moros el castillo de aquella villa que quedaba por rey de Francia, hablaba amigablemente y con mucho ganar se rindió. La alegría empero de esta victoria respeto del Borgoñon, muestra de estar arrepentido de en breve se desvaneció por otro revés y daño que reci- | la muerte del duque Juan de Borgoña, hecha, á lo quo bieron los fieles, no menor que el que sucediera á los decia, contra su voluntad. Allegóse la autoridad y dilienemigos. Don Gutierre de Sotomayor, maestre de Al gencia de tres cardenales que desde Roina vinieron por cántara, entró en tierra de moros con ochocientos ca- | legados sobre el caso á las tres partes, Francia, Flanballos y cuatrocientos infantes para combatir á Archi des y Inglaterra. Por la gran instancia que hicieron dona. Descubriéronlos las atalayas, avisaron con ahu alcanzaron que los tres principes interesados enviasen. madas, como suelen; juntáronse los comarcanos y ape šus embajadores cada cual por su parte á la ciudad de llidáronse hastà número de quinientos, armados con Arrás. Juntos que fueron, se comenzó a tratar de las saetas y con hondus, con que en algunos pasos angos capitulaciones de la paz. Partiéronse de la junta los intos y fragosos mataron gran número de los que seguian gleses por la enemistad antigua y competencia que teal Maestre, de suerte que apenas él con algunos pocos

nian sobre el reino de Francia. El Borgoñon se mostró se pudo salvar. La venida de los bárbaros lan improvi mas inclinado á remediar los males tan graves y tan sa atemorizó á los del Maestre; y con el miedo del pe

continuados. Concertáronse que en memoria de la ligro un tal pasmo cayó sobre todos, que quedaron sin muerte que se dió al duque Juan de Borgoña , el rey dc fuerza y sin ánimo. Avisado con este peligro y daño Francia para hooralle en el mismo lugar en que se coFernan Alvarez, señor de Valdecorneja , alzó el cerco metió el caso edificase un templo á su costa con cierto que lenia sobre Huelma, aunque la tenia á punto de número de canónigis que tuviesen cuidado de asistir rendilla, por entender que gran número de moros con al oficio divino. Las ciudades de Macon y de Aujerre la avilenteza que ganarau venia á socorrella. No menos quedaron para siempre por el de Borgoña; otros pueesfuerzo algunas, yeces es menester para retirarse queblos á la ribera del rio Soma le fueron dados en prenpara acometer los peligros, porque, aunque es de ma das hasta tanto que le contasen cuatrocientos mil escuyor ánimo v gloria vencer al enemigo, de mas pruden dos, en que por aquella muerte penaban al Francés. cia y seso suele ser conservarse á sí y á los suyos para | Ninguna cosa parecia demasiada á aquel Rey, por el deseo. sazon mas á propósito, segun que aconteció entonces, 2–2m2u2/2ti2m2?Â2Ò2ÂÂ2Ò2Â?2ti2 ti2m2ūtiūtiòâtimtiņ222ņēmēÂ?Â2âÒâ§âm que luego se rehizo de fuerzas, y junto con el obispo de de la amistad de los ingleses, ca estaba cierto que con Jaen dióla tala a los campos de Guadix con mil y quinien- | esta nueva confederacion las fuerzas de Francia, á la tos caballos y seis mil de pié, quemó las mieses que es sazon muy acabadas, en breve volverian en sí, como á taban para segarse, y hizo otros grandes daños á los la verdad sucedió. En particular los de Paris, despernaturales. Acudieron de Granada mayor número de ltados con la nueva desta alianza , tomaron las armas gente de a caballo y como cuarenta mil hombres de á contra los ingleses, y aquella ciudad real volvió al antipié; con esta morisma no dudó de pelear, resolucion, guo señorío de Francia. Juntamente las demás cosas cocuyo suceso, por donde comunmente calificamos los menzaron á mejorarse, que hasta entonces se hallaban acometimientos arriscados, mostró no haber sido te en muy mal estado. Nuestras historias afirman que pameraria. La victoria quedó por los cristianos con muer ra concertar estas paces de Arrás fue mucha parte dote de cuatrocientos moros y huida de los demás; para ña Isabel, hermana del rey de Portugal, que estaba caescapar les ayudó la noche que sobrevino. Señalóse sada con el duque Filipo de Borgoña. Dicen otrosí que aquel dia de buen caballero el adelantado Perea , por tuvo habla con el rey de Francia para tratar de las conque como le hobicsen muerto ei caballo y herido á él diciones de la paz; si esto sué así, o si se dice en graen una pierna, á pié con grande ánimo resistió á los ene cia de Portugal, no lo sabria averiguar. En España las migos, que por todas partes le cercaban, y los hizo reti reinas de Aragon y de Navarra, en sazon que los reyes, rar; el menosprecio de la muerte le hacia mas valiente sus maridos, tenian con cerco apretada la ciudad de y le animaba. Todavía la victoria no fué sin sangre de Gaeta, como se dirá luego, alcanzaron del rey de Cascristianos; muchos quedaron heridos y algunos mu tilla, el cual desde Madrid iba á Buitrago á instancia rieron. En el reino de Murcia, no muy lejos de Hues- de Iñigo Lopez de Mendoza, que pretendia allí festejacar, hay dos pueblos, poco distantes entre sí, el uno se lle, que el tiempo de las treguas se alargase hasJana Vélèz el Rojo, y el otro Vélez el Blanco. Sobre es- ta 1.o de noviembre. Tuvo en esto gran parte Juan tos pueblos puso cerco el adelantado Fajardo, y los de Luna, señor de Illueca, que fué enviado por embaapretó de manera, que los moradores fueron forzados á jador sobre el caso, y lo persuadió á don Alvaro de Lurendirse á partido. Sacaron por condicion que se go- na, pariente suyo, que era el que lo podia totlo, y sobertasen por las mesmas leyes que antes, y que no les bre toda su prosperidad se hallaba á la sazon alegre por impusiesen mayores tributos que acostumbraban pa- | un hijo que su mujer parió en Madrid , que llamaron gar. En tres años continuados sucedieron todas estas don Juan. Fué grande la alegría por esta causa del cosas en tierra de moros, que las juntamos aquí por- Rey; los grandes asimismo, cuanto mas fingidamente, que no se confundiese la memoria si se relatasen en tanto con mayores muestras de amor procuraban gamuchas partes. El año de que tratábamos fué muy se par su gracia. Dalado por las paocs que en él despues de tantas guerras se hicieron entre los franceses y borgoñones. Parecia que los odios que entre si teman, con la mucha sangre derramada de ambas partes amansaban, Cárlos, 1

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CAPITULO IX.

Aragon, avisado de la venida desta armada de Génova,

Je salió al encuentro con catorce naves gruesas y once Como el rey de Aragon y sus hermanos fueron presos.

galeras. Embarcáronse con él y por su ejemplo casi toCon las muertes del senescal Juan Caracciolo y de dos los señores con cierta esperanza que llevaban de la Ludovico, duque de Anjou, y de la reina doña Juana victoria. Los aragoneses llegaron á la isla de Ponza; la parecia que al rey de Aragon se le allanaba del todo el armada de los enemigos surgió á la ribera de Terracina. camino para apoderarse del reino de Nápoles por estar Avisaron los ginoveses con un rey de armas que enviasin cabeza, sin fuerzas, sin conformidad de los natu ron' al rey de Aragon que su venida no era para pelear, rales y sin ayudas de fuera , y como dado en presa á | sino para dar socorro á sús ciudadanos y proveellos de quien quiera que le quisiese echar la mano. Muchos de vituallas; que si esto les otorgaba y les daban lugar palos señores, sea por entender lo que se imaginaba era ra hacello, no seria necesario venir á las manos. Fué forzoso, sea por el odio que tenian al gobierno del pue grande la risa de los aragoneses, oida esta embajada, blo, que en ninguna cosa sabe templarse, comunicado y no poco los denuestos que sobre el caso dijeron. entre sí el negocio, se apoderaron de Capua con su cas Con esto tomaron las armas y ordenaron los unos y los tillo, ciudad muy á propósito para hacer la guerra. Des- otros sus bajeles. Antes de comenzar la pelea tres nade allí por medio de Rainaldo de Aquino, que enviaron ves de los ginoveses apartadas de las demás se hicieron sobre el caso & Sicilia, ofrecieron sus fuerzas y todo lo al mar con órden que se alargasen, y cuando la batalla que podian al rey de Aragon con tal que se apresura se estuviese trabada acometiesen á los contrarios por las y no los entretuviese con esperanzas, pues era forzoso espaldas. Los aragoneses, por pensar que huian, sin usar de presteza antes que la parcialidad contraria se ningun órden acometieron a las demás naves enemigas, apercibiese de fuerzas. Hallábanse con el rey de Ara no de otra suerte que si la presa y la victoria tuvieran gon tres hermanos suyos, todos de edad muy á propós en las manos; solamente temian no se les escapasen sito y de naturales excelentes. Don Pedro quedó en Si por la ligereza. El rey de Aragon con su nave embistió cilia para recoger yjuntar toda la demás armada; el Rey la capitana contraria. El General ginovés con gran prescon el de Navarra y don Enrique solamente con siete teza dió vuelta con su nave, y con la misma cargó por galeras del puerto de Meciņa se hizo á la 'vela. Tomó popa la real con saetas, dardos y piedras en gran núprimero la isla de Ponza , despues la de Isquia, y final

mero, que por su gran peso y por el lastre estaba trasmente llegó á Sesa, do gran número de señores eran

tornada. Con el mismo denuedo se acometieron entre sí idos desde Capua á esperar su venida. El mas principal las demás naves y se abordaron ; trabadas con garsios, de todos era Antonio Marsano, duque de Sesa. Tralóse peleaban no de otra manera que si estuvieran en tieren aquella ciudad de la manera cómo debian hacer la ra. Sobrepujaban en número de gente y de naves los guerra ; acordaron de comun parecer en primer lugar aragoneses, pero su muchedumbre los embarazaba, y poner cerco sobre la ciudad de Gaeta. A 7 de mayo se muchos por estar mareados mas eran estorbo que de juntaron sobre ella la armada de Aragon y la gente de provecho. Los ginoveses, por estar acostumbrados al tierra que seguia á los señores neapolitanos, con que mar, así marineros como soldados, en destreza y pelear la sitiaron por mar y por tierra. Vino eso mesmo con se aventajaban. Las galeras no hicieron efecto alguno sus gentes el príncipe de Taranto. El rey de Aragon se por estar las naves entre sí trabadas y ser de muy mas apoderó del monte de Orlando, que está sobre la ciudad, alto borde. La pelea se continuaba hasta, muy tarde, con que tenia gran esperanza de tomalla por hallarse á cuando las tres naves de los ginoveses, que al principio Ja sazon los cercados no menos faltos de vituallas que parecia que huian, dando la vuelta acometieron de trallenos de miedo. Inclinábanse ellos á entregarse; mas vés las reales, causa de ganar la victoria. Entraron los Jos ginoveses, que eran en gran número, á causa de sus enemigos y saltaron en la real; amonestaban a los que mercadurías y tratos, de que aquella nacion saca gran en ella peleaban se rindiesen. Era cosa miserable ver des intereses, se resolvieron con gran determinacion lo que pasaba , la vocería y alaridos de los que mataban de defender la ciudad. Tomaron por su cabeza á Fran y de los que morian. Ninguna cosa se hacia con órden cisco Espinula , hombre principal, y que en gran mane ni concierto, todo procedia acaso. La nave del Rey con ra atizaba á los demás. Con este acuerdo hicieron salir los golpes del mar hacia agua ; avisado del peligro en de la ciudad toda la gente flaca, á los cuales el de Ara que estaba , dijo que se rendia á Filipo, duque de Milan, gon recibió muy bien. Hizoles dar de comer y enviólos bien que ausente. En la misma nave prendieron al prinsalvos á los lugares comarcanos, humanidad con que cipe de Taranto y al duque de Sesa; en otras doce ganó grandemente las voluntades, así de los cercados naves que vinieron en poder de los enemigos otro gran como de toda aquella provincia y nacion. Avisado el número de cautivos, entre ellos el rey de Navarra, al Senado de Génova del aprieto en que los suyos estaban, cual al principio de la pelea libró de la muerte Rodrigo y porque así lo mandaba Filipo, duque de Milan, acor Rebolledo, que tenia a su lado. Fué preso asimismo don daron enviar de socorro una armada guarnecida de Enrique de Aragon. De don Pedro no concuerdan los gente y bastecida de trigo y de municiones. Señalaron autores; unos dicen que se halló en la batalla, y que por general de la armada á Blas Asareto, hombre á escapó con tres galeras, cubierto de la escuridad de la quien la destreza en las armas y conocimiento de las noche; otros que con la demás armada que traia de cosas del mar, de lugar muy bajo y de muy pobre que Sicilia llegó á la isla de Isquia al mismo tiempo que se cra en su mocedad, levantó á aquel cargo. Llevaba do dió la batalla. Fueron, demás de los dichos, presos Race naves gruesas, dos galeras y una galeota. El rey de mon Boil, virey que era de Nápoles, don Diego Gomez

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