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del Pontífice. Poco prestó su autoridad á causa que en ba , y muchos pueblos y castillos por aquella comarca el mismo tiempo que estas pláticas se comenzaron pasó vevian en poder de los aragoneses. Renato para ganar desta vida, á 9 de diciembre, mas señalado por la paz reputacion y entretener acordó desafiar al enemigo á de la Iglesia que fundó y por habella ahora defendido hacer campo, y en señal del riepto le envió una manoque por los muchos años que imperó. Sucedió en su pla, si de corazon no se sabe. Lo que consta es que el lugar su yerno Alberto, duque de Austria, que ya era Aragonés aceptó, y todo aquel acometimiento se fué en rey de romanos. Coronóse primer dia de enero, princi- humo por las diferencias que resultaron, como era forpio del año 1438, en tiempo que en un lugar que tenia zoso, sobre el dia y el lugar y otras circunstancias del don Alvaro de Luna en Castilla la Vieja , llamado Made- combate. En Burges el rey de Francia en una junta que ruelo, cayeron piedras tan grandes como almohadas hizo de todos los estados de su reino aprobó los decrepequeñas, que no hacian daño por ser la materia li- tos de Basilea por una ley que vulgarmeole se llama viana. Para averiguar el caso y informarse de todo en- pragmatica sanction, por la cual mandó se sentenciasen viaron á Juan de Agreda, adalid del Rey, que trajo á los pleitos. Dió gran pesadumbre al papa Eugenio aqueRon, do hallo al rey de Castilla, algunas de aquellas Haley, porque con ella parecia se quitaba casi toda la piedras. Dudábase si era buen agüero o malo, pero ni autoridad al sumo pontificado en Francia, sea en conaun del suceso de la guerra de los moros se entendió ferir los beneficios, sea en sentenciar los pleitos. Así, bastantemente qué era lo que aquellas piedras pronos- con mayor resolucion se determinó de disolver el conticaban, ca por una parte Huelma, pueblo que los an- cilio de Basilea, de do procedian tales efectos , demás tiguos llamaron Onova, dado que estaba fortificado con de otros uuevos miedos que se mostraban. Hizo pues un número de soldados y con murallas bien fuertes, fué nuevo edicto, en que pronunció trasladaba el Concilio á ganada de los moros por la buena industria y esfuerzo

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Ferrara, ciudad de la Italia. El legado Cesarino, sabida de Inigo Lopez de Mendoza, señor de Hita, á cuyo cui- la voluntad del Pontifice, y con él de siete cardenales dado estaba la frontera de Jaen; por otra parte el ale- que eran los cinco se pasaron á Ferrara; los otros dos gría no duró mucho á causa que Rodrigo Perea, ade- se quedaron en Basilea. La causa que se alegaba para lantado de Carzola, en una entrada que hizo en tierra mudar el lugar era la venida del emperador Juan Pade moros fué muerto por mucho mayor número de ene- leólogo y del patriarca de Constantinopla, que pasamigos que cargó sobre él, y de mil y cuatrocientos sol- ron á Italia con intento de unir las iglesias de oriente dados que llevaba, solos veinte escaparon por los piés. con las de occidente y hacer la paz, que todos tanto Tampoco los moros ganaron la victoria sin sangre, que deseaban. Llegados que fueron á Ferrara , les hicieron el mismo capitan que era de los Bencerrajes y goberna- mucha honra. Sobrevino peste, que forzó de nuevo á dor de Granada pereció en el encuentro con otros mu- pasar el Concilio á Florencia, cabeza de Toscana. En

fué algun alivio del desastre. El rey de Ara- aquella ciudad con trabajo de muchos dias se dispulagon, por estar agraviado y sentido del pontifice Euge- ron las controversias que eutre los latinos y los griegos pio, parecia ayudar los intentos de los de Basilea, en hay con mayor ruido y esperanza de presente que proespecial que demás de los desaguisados pasados al pre- vecho para adelante. Los padres de Basilea al principio sente Juan Vitelesco, patriarca de Alejandría, con gente pretendieron y trataron que los griegos fuesen allá; uo del Pontífice y por su orden hizo entrada por las fron- salieron con ello. Por esto y por la disolucion del Conteras del reino de Nápoles, y con su venida se alteraron cilio, masirritados contra el pontífice Eugenio que amey trocaron mucho los ánimos de los naturales , tanto, drentados, nombraron por presidente en lugar de Ceque el príncipe de Tarauto y el conde de Caserta se pa- sarino á Ludovico, cardenal arelatense. Demás desto, saron á la parte del Papa, como personas que eran poco trataban de cosas á la república y á la Iglesia perjudiconstantes en la fe, de ingenio mudable y vario. Al ciales y malas. Amenazaban que quitarian á Eugenio el contrario, Antonio Colona se reconcilió con el rey de pontificado; y él depuesto, nombrarian otro papa en Aragon con esperanza que se le dió de recobrar el prin- su lugar. En Italia á la sazon que Renato, duque de cipado de Salerno, que antes le quitaron. El Patriarca Anjou, se ocupaba en combatir los castillos que en el fué en breve desbaratado por los de Aragon y forzado

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Abruzo se tenian por sus enemigos, el rey de Aragon, á salirse del reino de Nápoles, si bien venia armado de animado con la prosperidad de sus cosas, se determinó censuras y con valientes soldados. Los otros señores marchar la vuelta de Nápoles, ciudad que era cabeza se redujeron al deber en el mismo tiempo que Renato, de la guerra y del reino, y por seguir la gente moza á duque de Anjou, rescatado de la prision en que le le- Renato, se hallaba sin bastante guarnicion, ni aun tenia nian, con su armada, llegó á Nápoles á 19 de mayo. Su vituallas para muchos dias. En el campo aragonés pavenida fué de poco momento, por no traer dinero al- saron alarde hasta quince mil hombres, y en la armada guno para los gastos de la guerra; solo los ánimos de se contaban cuatro galeras, siete naves gruesas y otro muchos se despertaron á la esperanza y deseo de nove- mayor número de bajeles pequeños á propósito que por dades. En muchas partes se emprendió la llama de la la mar no entrasen en la ciudad bastimentos. Con este guerra. La mayor fuerza della andaba en las tierras del aparejo cercaron por mar y por tierra, á 22 de setieinAbruzo. Jacobo Caldora, capitan muy experimentado, bre aquella ciudad, que es de las mas señaladas que sustentaba en aquella coinarca el partido de Renato. El tiene Italia en número de ciudadanos y arreo, majesmismo, desque supo su venida, le acudió luego en per- tad de edificios y en todo lo al. Hallábanse presentes sona, inaguer que no muy confiado de la victoria á causa con el Rey y en su ejército y campo Mateo Acuaviva, que el partido de Aragon de cada dia mas se adelanta- duque de Alri, el conde de Nola, Juan Veintemilla,

chos, que

Pedro Cardona. Luego que hobieron barreado y forti- Mas fué el miedo que el daño; en breve aquella tempesficado los reales, comenzaron á aparejar escalas y otros tad se sosegó á causa que los franceses por la aspereza ingenios para la batería. Repartiéronse los escuadro- del tiempo dieron la vuelta bácia otra parte, y se retines por lugares á propósito para apretar los cercados. raron sin hacer en aquel estado algun daño notable. Estaban ya para dar el asalto, cuando la fortuna, que Aciago año y desgraciado fué este para Portugal, así tiene por costumbre de jugar y burlarse en las cosas bien por la pérdida tan grande que hicieron en Africa humapas y mezclar las cosas adversas con las próspe- como por la peste que se derramí casi por todo aquel ras, trastornó todos los intentos del rey de Aragon con reino con muerte de gran número de gente. El mismorey on muy tristedesastre. Fué así, que el infante don Pedro don Duarte, en elconvento de Tomar en que por miedo de Aragon, á 23 de octubre, por la mañana salido de los se retiró, de una fiebre que le sobrevino fino á los 9 de reales, se adelantó un poco para atalayar la ciudad. En setiembre, mártes. Así lo hallo en las corónicas; mas por esto dispararon una pelota de un tiro de artilleria desde cuanto añaden que hobo aquel dia un grande eclipse la iglesia de nuestra Señora de los Carmelitas, con que del sol, es forzoso digamos que fivó viérnes, á los 19 de le hirieron y mataron. Tres veces saltó la bala , y con aquel mes, en que fué la conjuncion y por consiguiente el cuarto salto que dió Je quebró la cabeza; el cuerpo el eclipse. Principe que en su reinado no hizo cosas muerlo fué llevado á la Madalena. Acudió á la triste muy notables á causa del poco tiempo que le duró, ca nueva el rey don Alonso, su hermano, y besado el pe- reino solos cinco años y treinta y siete dias. Fué aficho del difunto : «Diferente alegría , dice, esperaba cionado a las letras. Dejó escrito un libro de la forma de tí, oh hermano, eterna honra de nuestra patria y par- cómo se debe gobernar un reino. Ordenó que el hijo tícipe de nuestra gloria. Dios haya tu alma.» Junto con mayor de aquellos reyes en adelante se llamase príaesto con sollozos y lágrimas a los que presentes se ha- cipe, como se hacia en Castilla. Sus hijos fueron don llaron: «Este dia, dijo, soldados, hemos perdido la flor Alonso, el mayor, que le sucedió en el reino, bien que de la caballería y de toda la gala. ¡Con cuánto dolor digo no pasaba de seis años; don Fernando, duque de Viseo, estas palabras! » Murió en lo mas florido de su moce- maestre de Christus y de Santiago y condestable de Pordad, en edad de veinte y siete años, sin casarse. Hallóse tugal, y cuyos hijos fueron doña Leonor, reina de Poren muchas guerras, y en ellas ganó prez y honra de va- tugal, doña Isabel, duquesa de Berganza, y fuera leroso; depositáronle en el castillo del Ovo. Los sol- de otros hijos, que tuvo muchos, don Diego, á quien dados vulgarmente y tambien la muchedumbre del dió la muerte el rey don Juan, su cuñado, y don Mapueblo tuvo por mal agüero la muerte de don Pedro, nuel, que llegó finalmente á sér rey de Portugal. Fué en especial que con las muchas aguas no se podia batir asimismo hija del rey dou Duarte la emperatriz dona la ciudad ni dar el asalto; por esto, alzado el cerco, se Leonor, mujer de Federico III y madre de Maxiretiraron á Capua. El marqués de Giraclii Juan Veinte- miliano; doña Catalina, que estuvo concertada con dimilla, en este medio enviado al encuentro contra Re versos príncipes y con ninguno casó; finalmente, dona nato, que acudia con gentes para socorrer á los cerca- Juana, mujer de don Enrique el Cuarlo, rey de Castilla. dos, se eacontró con él en el valle de Gardano. Prendió El gobierno del reino por la poca edad del nuevo Rey con su llegada al improviso algunos de los enemigos, quedó encomendado a la reina doña Leonor, su madre; con que los demás fueron forzados á doblar el camigo así lo dejó dispuesto el Rey difunto en su testamento, y por otra parte pasar á tierra de Nola. Esto hecho, el cláusula de que resultaron grandes debates por extraVeiolemilla con su escuadron en ordenanza se volvió al ñar los palurales ser gobernados de mujer , en especial cerco de Nápoles. El rey don Alonso, con intento que extranjera. Bien es verdad que algunos tenian por ella, tepia de volver a la guerra luego que el tiempo diese obligados por algunas mercedes recebidas antes ó mnolugar y se abriese, se determinó de llamar desde España vidos de algun particular interés. Corrian peligro de los otros dos sus hermanos. El deseo que lenia de ganar venir á las manos y ensangrentarse; finalmente, prevael reino de Nápoles era tal, que mostraba no hacer cuso lecieron los que eran mas en número y mas fuertes. de los reinos que su padre le dejó, si bien comenzaban Juntáronse para tomar acuerdo sobre el caso. Salió á ser trabajados por un buen número de gente fran- uombrado por gobernador el infanle don Pedru, duque cesa, que por estar acostumbrada á robar, debajo de la de Coimbra y tio del nuevo Rey. El sentimiento de la conducta de Alejandro Borbon, hijo bastardo de Juan, Reina por esta causa sué cual se puede pensar. Despaduque de Borbon, rompió por aquellas partes. Lleva- chó sus carlas y embajadores para querellarse del agraban otrosí por capitan á Rodrigo Villandrando, persona vio á sus hermanos y tambien al rey de Castilla, su que, aunque era español y natural de Valladolid, sirvió cuñado y primo, diligencias que poco prestaroa. inuy bien al rey de Francia en las guerras contra los in

CAPITULO XIV. gleses, y de soldado particular llegó á ser capitan, y

De las alteraciones de Castilla. slguga vez tuvo debajo de su regimiento diez mil hoinbres. Era robusto de cuerpo, muy colérico. Estaba Por el mes de agosto pasado huyó el adelantado Pe. aquella gente acostuinbrada debajo de aquellos capita- dro Manrique, su mujer y dos hijas que con él estuban, nes á vivir de rapida, talar y saquear pueblos y campos del castillo de Fuentidueña en que le lenian preso : descomo los que tenian el robo por sueldo, y la codicia colgóse con cuerdas que echaron por una venlana. Fuepor goberpalle; hicieron entrada por el condado de ron participantes y le ayudaron algunos criados del Raisellon. Fué grande el cuidado en que pusieron a los alcaide Gomez Carrillo, de que resultaron nuexus altes Nalurales, a la reina de Aragon y al rey de Navarra. raciones. El almirante don Fudrique y don Pedro de

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Zúñiga, conde de Ledesma, se aliaron con el Adelanta- muchas vituallas. Luego que esto vino á noticia de los do, y se concertaron para abatir á don Alvaro de Luna. conjurados, acudieron allí gran número dellos. El rey Juntáronse con ellos para el mismo efecto Juan Rami- de Castilla, alterado con esta nueva y por miedo que rez de Arellano, señor de los Cameros, y Pedro de Men- aquella rebelion de los suyos no fuese causa de algun doza, señor de Almazan, y don Luis de la Cerda, conde grande inconveniente y daño, pasó a Olmedo para desde Medinaceli; allegáronseles poco despues el de Bena- de cerca sosegar aquellas alteraciones, sobre todo para vente, Juan de Tovar, señor de Berlanga , y los dos her- traer á su servicio al infante don Enrique. Con este inmanos Pedro y Suero Quiñones; fuera destos el obispo tento en diversas partes hobo hablas del Rey y del Inde Osma don Pedro de Castilla, que en aquella revuelta fante, primero en Renedo, despues en Tudela, y últide los tiempos estaba apoderado de muchos castillos, mamente en Tordesillas, pláticas todas por demás, cosa que era de grande importancia para llevar adelante porque el Infante, despues que hobo entretenido la una estos intentos. No era fácil ejecutar lo que pretendian y la otra parte, al fin se llegó a aquellos señores conpor la gran privanza , poder y autoridad de don Alvaro. jurados, entendióse que con acuerdo del rey de NavarJuntaron en Medina de Ruiseco caballos, armas, solda- ra, que pretendia para todo lo que pudiese suceder en dos y todo lo al que era á propósito para la guerra. El aquella revuelta dejar entrada y tenella para reconciliarrey de Castilla para prevenir estos intenlos y práticas se con la una y con la otra parte. Además que muchos con presteza desde Madrigal por el mes de febrero, de los señores que seguian al Rey y poseian los pueblos principio del año 1439, se partió para Roa. Iban en su que quitaron á los infantes con diferentes mañas encompañía el príncipe don Enrique, su hijo, el mismo tretenian el efectuarse las paces , 'por tener entendido don Alvaro, los condes de Haro y de Castro, el maestre que no podrian cuajar sino se restituian en primer lude Calatrava, los prelados, el de Toledo y el de Palen- gar aquellos pueblos. Andaba la gente congojada y suscia; demás destos fray Lope de Barrientos, que poco pensa con sospechas de nueva guerra. Personas reliantes subió á ser obispo de Segovia en premio de las giosas y muy graves, por su santa vida ó por sus letras primeras letras que enseñó al príncipe don Enrique. En- y erudicion venerables , se pusieron de por medio. Haviaron los conjurados sus cartas al Rey con mucha mues- blaron con aquellos señores y representáronles el petra de humildad; contenian en suma que ellos estabun ligro que todos corrian si inquietaban el reino con aparejados para hacer lo que les fuese mandado como aquellas diferencias fuera de tiempo; aunque fiasen de vasallos leales, hijos de tales y tan nobles padres, con sus fuerzas, que no era cordura trucar lo cierto con lo tal que él mismo ó su hijo el Príncipe los mandasen; dudoso y aventurallo. El comenzar la guerra era cosa que no sufrian que el reino fuese gobernado á volun- muy fácil; el remate sin duda seria perjudicial, por lo tad de ningun particular ni que cualquiera que fuese menos á la una de las partes. Por tanto, que mirasen estuviese apoderado del Rey, cosa que ni las leyes por sí y por el reino, y con su porfía sin propósito no de la provincia lo permitian ni ellos debian disimu- echasen á perder las cosas que tan floridas estaban. Que lar afrenta y mengua tạn grande. ¿Si por ventura todavía se podrían hacer las paces y amistades, pues era justo que ni la autoridad de los magistrados ni la aun no se habian ensangrentado entre sí; mas si las nobleza ni las leyes se pudiesen defender de un hom- espadas se teñian una vez en sangre de hermanos y deubre solo ni enfrenalle ? Que si en esto se pusiese re- dos, con dificultad se podrian limpiar ni venir á ningun medio, y se diese traza, á la hora dejarian las armas buen medio. La instancia que hicieron fué tal, que los que forzados para su defensa tomaran. A esta carta no príncipes acordaron de juntarse en Castro Nuño con los dió el Rey ninguna respuesta ; á la sazon habia llegado del Rey para tratar alli de las condiciones y medios de Rodrigo de Villandrando de Francia con cuatro mil ca- paz. Por el mismo tiempo vino aviso de Italia que Cusballos que traia para servir al Rey, con promesa que telnovo en Nápoles, sin embargo de la guarnicion que le darian en premio de su trabajo el condado de Riba- tenían de aragoneses y que el rey de Aragon con todo deo. El de Navarra y su hermano el infante don Enri- cuidado procuró dalle socorro, apretado con un largo que, determinados de ayudarse de la ocasion que las cerco, por falta de viluallas se entregó á los enemigos revueltas de Castilla les presentaban, y con deseo de á 24 de agosto; todavía que aquel daño bastantemente recobrar los estados que los años pasados les quitaran, recompensó el de Aragon con recobrar, como recobró, con quinientos de á caballo se metieron por las tierras la ciudad de Salerno y ganar otros muchos lugares y de Castilla. No se sabia al principio lo que pretendian; plazas. Entre los grandes de Castilla y el Rey se hizo por esto en un mismo tiempo los convidaron á seguir confederacion en Castro Nuño con estas condiciones: su partido, por una parte el Rey, y por otra los con- don Alvaro de Luna se ausente de la corte por espacio jurados. Ellos, tomado su acuerdo, se resolvieron que de seis meses, sin que pueda escribir ninguna carta al el de Navarra fuese á Cuellar, do se hallaba el rey de Rey. A los hermanos rey de Navarra y el lofante les Castilla, y don Enrique á Peñafiel, pueblo que fué vuelvan sus estados y lugares y dignidades, por lo mesuyo antes. Era su intento estar a la mira, y aguar- nos cada año tanta renta cuanto los jueces árbitros dedar cómo se disponian aquellas alteraciones y en qué terminaren. Las compañías de soldados y las gentes y paraban, y seguir el partido que pareciese mejor y campo se derramen. Los conjurados quiten las guarni. mas á propósito para recobrar sus estados. Entre ciones de los castillos y pueblos que tomaron. Ningutanto que esto pasaba, Iñigo de Zúñiga, hermano del no sea castigado por haber seguido antes el partido de conde de Ledesma, con quinientos de á caballo que Aragon y al presente á los conjurados. Con esto al intraia se apoderó de Valladolid , villa grande y rica de fante de Aragon don Enrique fué restituido el maes

trazgo de Santiago, al de Navarra la villa de Cuellar, á todos pensaban se despertaron nuevos alborotos. La don Alvaro de Lana en recompensa della dieron á Se- causa fué la ambicion, enfermedad incurable, que cuna púlvela. El rey de Castilla, heclio esto, se sué á la ciu- de mucho y con nada se contenta. Siempre pretende dal de Toro. Alli le vino nueva que la infanta duña Ca- pasar adelupte sin hacer diferencia entre lo que es licitalina, mujer del infante de Aragon don Enrique, falle- to y lo que no lo es. El Rey era de entendimiento poció de parlo en Zaragoza á 19 de octubre sin dejar su- co capaz, y no bastante para los cuidados del gobierno, cesion alguna. Fueron á dar el pésame al Infante de si no era ayudado de consejo y prudencia de otro. Por parte del rey de Castilla el obispo de Segovia y don Juan entender los grandes esto, con varias y diversas made Luna, prior de San Juan. Don Alvaro de Luna en ñas y por diferentes caminos cada cual pretendia para cumplimiento de lo concertado se partió á los 29 de si el primer lugar acerca del en privanza y autoridad. octubre á Sepúlveda con mayor sentimiento de lo que sobre todos se señalaba el almirante don Fadrique, fuera razon, tanto, que con ser persona de tanto valor, hombre de ingenio sagaz, vario, atrevido, al cual don ni porlia enfreuar la sana ni templar la lengua; solo le Alvaro pretendió con todo cuidado dejar en su lugar, entretenia la esperanza que presto se mudarian las co- y para esto hizo todo buen oficio con el Rey antes de su sas y se trocarian. Hiciéroule compañía á su partida partida. Los infantes de Aragon llevaban mal ver burJuan de Silva, olférez mayor del Rey, Pedro de Acuña y lados sus intentos y que el fruto de su industria en Gomez Carrillo con olros caballeros nobles que se fue- echar á don Alvaro se le llevase el que menos que naron con él, quién por haber recebido del mercedes, dic quisieran. Poca lealtad hay entre los que siguen la quién por esperanza que sus cosas se mejorarian. Esto corte y acompañan á los reyes. Sucedió que sobre reen España. En el Concilio basiliense últimamente con- partir en Toro los aposentos riñeron los criados y alledenaron al papa Eugenio, y en su lugar nombraron y gados de la una parle y de la otra, y parecia que de las adoraron á Amadeo, á 5 de noviembre, cou nombre de palabras prelendian llegar a las manos y á las puñadas. Félix V. Por espacio de cuarenta años fué primero conde El Rey tenia poca traza para reprimir á los grandes; de & boya y despues duque; últiinamente, renunciado así, por consejo de los que á don Alvaro favorecian, se el estado y los regalos de su corte, vivia retirado en una salió de Medina del Campo, y con muestra que queria soledad con desco ardiente de vida mas perfecta, acom- ir á caza , arrebatadamente se sué á meler en Salaman. parado de otros seis viejos que llevó consigo, escogidos ca, ciudad grande y bien conocida , por principio del de entre sus nobles caballeros. Sucedió muy á cuenta año 1440. Fueron en pos elél los infantes de Aragon, del papa Eugenio que los principes cristianos hicieron los condes de Benavente, de Ledesma, de Haro, de muy poco caso de agnella nueva eleccion ; hasta el mis- Castañeda y de Valencia, demás destos ligo Lopez ic mo Filipo, duque de Milan, bien que era yerno de Ama- Mendoza. Todos salieron de Madrigal acompañados de deo y enemigo de venecianos y del papa Eugenio, no seiscientos de á caballo con intento, si les hacian resisse movió á honrar, acatar y dar la obediencia al nuevo tencia , de usar de fuerza y de violencia , que cra lodo Pontifice; lo mismo el rey de Aragon, no obstante que un miserable y vergonzoso estado del reino. Apenas se se tenia por ofendido del mismo papa Eugenio á causa hobo el rey de Castilla recogido cu Salamanca, cuando, que favorecia con todas sus fuerzas á Renato, su ene- avisado cómo venian los grandes, á toda priesa partió mign. Todos creo yo se entretenian por la fresca mc- para Bonilla, pueblo fuerte en aquellas comarcas, así moria del seisma pasado y de los graves daños que del por la lealtad de los moradores como por sus buenas resultaron. Además que la autoridad de los padres de murallas. Desde allí envió el Rey embaja iores á los illBasilea iba de caida , y sus decretos, que al principio fantes de Aragon. Ellos , con seguridad que les dieron, fueron estimados, ya tenian poca fuerza, dado que no fueron primero a Salamanca, y poco despues á Avila, se partieron del Concilio hasta el año 47 desta centuria do eran idos los grandes conjurados con intento de y siglo, en el cual tiempo, amedrentados por las armas apoderarse de aquella ciulaj. El principal que anılaba de Ludovico, delfin de Francia, que acudió á desbara- de por medio entre los unos y los otros fue don Gutallos, y forzados del mandato del emperador Federico, tierre de Toledo , arzobispo á la sazon de Sevilla, que que sucedió á Alberto, despedido arrebatadamente el en aquel tiempo se señaló tanto como el que mas en la Concilio, volvieron á sus tierras. El mismo Félix, nue- lealtad y constancia que guardó para con el Rey, escato pontilice, poco despues con mejor seso, dejadas las lon para subir á mayor dignidad. De poco momento fuo insignias de pontifice, fué por el papa Nicolao, sucesor aquella diligencia. Solamente los graules con la buena de Eugenio, hecho cardenal y legado de Saboya. Este ocasion de hombre tan principal y laná propósito es. Gn, aunque no en un mismo tiempo, tuvieron las dife- cribieron al Rey una carta, aunque comedidit, perallorencias de Castilla y las revuellas de la Iglesia, princi. na de consejos muy graves, sacados de la filosofia 1110pio de otras nuevas reyertas, como se declarará en el ral y política. Lo principal á que se emlerezaba cra capitulo siguiente.

cargar á don Alvaro de Lupa. Deciun estar acostunCAPITULO XV.

brado á tiranizar el reino, apoderarse de los bienes pú

blicos y particulares, corromper los jueces, sin leder De otras nuevas alteraciones que bobo en Castilla.

respolo ni reverencia alguma pi á los hombres ni á Parecia estar sosegada Castilla y las guerras civiles,

Dios. El Rey no ignoraba que parle deslas cosas eran no de otra suerte que si todo el reino con el destierro verdaderas, parle levantadas por el olio que le lenina; de don Alvaro de Luna quedara libre y descargado de pero como si con bebedizos luviera el juicio perilido, malos humores, cuando repeutivainente y contru lo que se hacia sordo á los que le amonestaban lo que le corde

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venia. No dió respuesta a la carta. Los grandes envia- ron órden de celebrar sus bodas con mayor presteza que ron de nuevo por sus embajadores á los coudes de Haro pensaban. A doña Blanca, su esposa , trajo la Reina, su y de Benavente; ellos hicieron tanto, que el Rey vino madre, á la raya de Navarra, dende don Alonso de Caren que se tuviesen Cortes del reino en Valladolid. Que- tagena, obispo de Búrgos, el conde de Haro y el señor rian se tratase en ellas enlre el Rey y los grandes de lo- de Hita, que enviaron para este efecto, la acompañado el estado de la república; y en lo que hobiese dise- ron hasta Valladolid. Allí, á 25 de setiembre, se celerencias, acordaron se estuviese por lo que los dichos braron las bodas con grandes fiestas. En una justa ó condes como jueces árbitros determinasen. Sucedió que torneo fué mantenedor Rodrigo de Mendoza, mayordoni se restituyeron las ciudades de que los señores antes mo de la casa real, regocijo muy pesado. Murieron en desto se apoderaran, y de nuevo se apoderaron de otras, él algunos nobles á causa que pelearon con lanzas de cuyos nombres son estos : Leon, Segovia , Zamora, Sa- hierros acerados á punta de diamante, como se hace en lamanca, Valladolid, Avila, Burgos, Plasencia , Gua- la guerra. Sacaron todos los señores ricas libreas y tradalajara. Fuera desto, poco antes se enseñoreó el infante jes á porfia , hicieron grandes convites y saraos, ca á don Enrique de Toledo por entrega que della le hizo la sazon los nobles no menos se daban á estas cosas Pero Lopez de Ayala , que por el Rey era alcaide del que á las de la guerra y á las armas. Aguó la fiesta que alcázar y gobernador de la ciudad, y como tal tenia en la nueva casada se quedó doncella , cosa que al princiella el primer lugar en poder y autoridad. En las Cor- pio estuvo secreto; despues como por la fama se divultes de Valladolid que se comenzaron por el mes de abril, gase, destempló grandemente la alegría pública de tolo primero que se trató fué dar seguridad á don Alva- da la gente. Por el mismo tiempo en Francia se trató de ro de Luna y hacelle volver a la corte. Estaba este de- hacer las paces entre los ingleses y franceses. Púsose seo fijado en el pecho del Rey, á cuya voluntad era cosa de por medio el duque de Borgoña, que encomendó este no menos peligrosa hacer resistencia que torpe condes- cuidado á doña Isabel, su mujer, persona de sangre cender con ella. Tuvo mas fuerzas el miedo que el de- real, tia del rey de Portugal, conforme á la costumbre ber , y así, por consentimiento de todos los estados, se recebida entre los franceses que por medio de las muescribieron cartas en aquella sustancia. Cada cual pro- jeres se concluyan negocios muy graves. A la raya de curaba adelantarse en ganar la gracia de don Alvaro, y Flándes fué dona Isabel y vinieron los embajadores pocos cuidaban de la razon. La vuelta de don Alvaro, ingleses; comenzóse á tratar de las paces, empresa de sin embargo, no se efectuó luego. Despues desto las gran dificultad y que no se podia acabar en breve. ciudades levantadas volvieron á poder del Rey, en par- Disse libertad á Cárlos, duque de Orliens. Vinieron en ticular Toledo. Tratose que se hiciese justicia á todos ello el rey de Inglaterra, en cuyo poder estaba, y el y dar traza para que los jueces tuviesen fuerza y auto- duque de Borgoña tambien interesado á causa de la ridad. A la verdad era tan grande la libertad y soltura de muerte de su padre, que los años pasados se cometió aquellos tiempos, que ninguna seguridad tenia la ino- en Paris. Para concluir esta querella el Borgoñon por cencia; la fuerza y robos prevalecian por la flaqueza de su rescate pagó al Inglés cuatrocientos mil ducados, y los inagistrados. Toda esta diligencia fué por demás; se puso por condicion que entre los borgoñones y los de antes resultaron nuevas dificultades á causa que el prin- Orliens hobiese perpetuo olvido de los disgustos pasacipe de Castilla don Enrique se alteró contra su padre dos, y que por estar aquel Principe cautivo siu mujer, y apartó de su obediencia. Tenia mala voluntad á don para mas seguridad casase con Margarita, hija del duAlvaro, y pesábale que volviese á palacio. Sospecho que que de Cleves y de hermana del duque de Borgoña. por la fuerza de alguna maligna constelacion sucedió Desta manera veinte y cinco años despues que el duque por estos tiempos que los privados de los principes lu- de Orliens en las guerras pasadas fué preso cerca de un viesen la principal autoridad y mando en todas las co- pueblo llamado Blangio, volvió á su patria y á su estasas, de que dan bastante muestra estos dos principes, do, y en lo de adelante guardó lo que puso con sus padre y hijo, ca por la flaqueza de su entendimiento y contrarios con mucha lealtad; el casamiento asimisno mucha prudencia se dejaron siempre gobernar por mo, que concertaron como prendas de la amistad, se sus criados. Juan Pacheco, bijo de Alonso Giron, señor efectuó. de Belmonte, se crió desde sus primeros años con el

CAPITULO XVI. príncipe don Enrique, y por la semejanza de las costumbres ó por la sagacidad de su ingenio acerca del

Cómo el rey de Castilla sué preso. alcanzó gran privanza y cabida. Parecia que con derri- En el mismo tiempo que se hacian los regocijos por bar á don Alvaro de Luna, que le asentó con el Príncipe, las bodas del príncipe don Enrique con doña Blanca pretendia, como lo hizo, alcanzar el mas alto lugar en falleció el adelantado Pedro Manrique, persona de pepoder y riquezas. Este fué el pago que dió al que debia queño cuerpo, de gran ánimo, astuto, atrevido, pero lo que era ; poca lealtad se usa en las cortes, y menos buen cristiano y de gran industria en cualquier negocio agradecimiento. Las sospechas que nacieron entre el que tomaba en las manos. Sucedióle en el adelantaRey y su hijo en esta sazon llegaron a que el principe

á

miento y estado su hijo Diego Manrique, que fué lamdon Enrique un dia se salió de palacio. Decia que no bien conde de Treviño. Don Alvaro, dado que ausente volveria si no se despedian cierlos consejeros del Rey, y residia de ordinario en Escalona, todavía por sus conde quien él se tenia por ofendido. Verdad es que ya sejos gobernaba el reino, cosa que llevaban mal los muy noche á instancia del rey de Navarra, su suegro, alterados, y mas que todos el príncipe don Enrique, volvió a palacio y á su padre. Para mas sosegalle diem tanto, que al fin deste ano, dejado su padre, se partió

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