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yos y tambien para esperar en qué paraban y qué tér- que, sin embargo, se pasase adelante en la cobranza. mino tomaban aquellas alteraciones, se forlificó dentro Alborotóse el pueblo, y con una campana de la iglesia de Coimbra. Sufren mal los grandes ánimos cualquiera mayor tocaron al arma. Los primeros atizadores fueron injuria , y mas cuando no tienen culpa; así, con intento dos canónigos, llamados el uno Juan Alonso, y el otro de apoderarse de Lisboa, se concerto con los ciudada Pedro Galvez. El capitan del populazo alborotado fué un nos de aquella ciudad que se la entregasen; pero como odrero, cuyo nombre no se sabe; el caso es muy averiquier que cosa tan grande no pudiese estar secreta, en guado. Cargaron sobre las casas de Alonso Cota y peel camino en que iba para allá con número de soldados gáronles fuego, con que por pasar muy adelante se Je pararon una celada, con que le fué forzoso venir á quemó el barrio de la Madalena, morada en gran parlas manos. Dióse esta batalla año de nuestra salvacion te de los mercaderes ricos de la ciudad; saquearonles · de 1449. Sobre el mes no concuerdan los autores, y hay las casas, y no contentos con esto , echaroit en prision diversas opiniones; la suma es que en ella murió el mis á los que alli hallaron , gente miserable , sin tener resmo don Pedro con muchos de los suyos. Sus émulos y peto ni perdonar á mujeres, viejos y niños. Sucedió este gente curiosa de cosas semejantes decian fué castigo feo y cruel caso á 26 de enero. Unos ciudadanos maltradel cielo, ca le hirieron el corazon con una saeta enher- tabaná otros po de otra inanera que si fueran enemigos, bolada; de la herida murió; persona digna de mejor que fué un cruel espectáculo y daño de aquella nobleciusuerte y de mas larga vida, si bien vivió cincuenta y dad. En especial se enderezó el alboroto contra los que siete años. Fué de grande ánimo, de aventajada pru-l por ser de raza de judíos el pueblo los llama cristianos dencia por la grande experiencia que tuvo de las cosas. nuevos. El odio de sus antepasados pagaron sin otra Díjose que el Rey sintió mucho la muerte de su tio y causa los descendientes. El alcalde Pero Sarmiento y suegro; la fama mas' ordinaria y el suceso de las cosas su teniente el bachiller Márcos Garcia, á quien por desconvence ser esto engaño, pues por mucho tiempo le precio llama el vulgo hasta hoy Marquillos de Mazafué negada la sepultura; verdad es que adelante le en rambroz, que debieran sosegar la gente alborotada, terraron en Aljubarrota , entierro de los reyes, y le hi antes los atizaban y soplaban la llama. Tras la revuelta cieron sus honras y exequias. Su hijo don Diego fué pre se siguió el miedo de ser castigados; pór entender les so en la batalla, y adelante se fué á Flandes; desde alli | harian guerra cerraron las puertas de la ciudad, que su tia la duquesa doña Isabel le envió á Roma para que fué lo que solo restaba para despeñarse del todo y refuese cardenal. Doğa Beatriz, su hermana, pasó otrosí | mediar un delito con otro mayor. Así, en breve la aleá Flandes y casó con Adolfo, duque de Cleves. Despues gría que tenian por lo hecho se les trocó en pesadumdesto, en Portugal gozaron de una larga paz; el Rey | bre y les acarreó muchos daños. Don Alvaro no tenia entrado en edad gobernó el reino sabiamente, si bien bastanles fuerzas ni autoridad para sosegar aquellas alfué mas afortunado en la guerra que hizo contra los teraciones tan grandes y castigar á los culpados, espemoros mas mozo que en la que tuvo contra Castilla ev:lo cial que el dicho Pero Sarmiento le era contrario. Dió postrero de su edad. Mostróse muy señalado en la pie- aviso al Rey de lo que pasaba, el cual á instancia suya dad; en el rescate de los cautivos que tenian los moros 1 y habiéndose en este medio tiempo apoderado de Benapresos en Africa gastó y derrainó grande parte de sus vente, acudió a apagar aquel fuego por temor que terentas y tesoros, si se puede decir que la derramó, y no nia de aquellos principios no resultasen mayores daños. mas aina que la empleó santísimamente en provecho de Por negaile la entrada se alojó en el hospital de San Lámuchos. Táchanle solamente que se entregó á sí y á zaro. Tiráronle algunas balas desde aquella parte de la sus cosas al gobierno de sus criados y cortesanos. Creo | ciudad que llaman la Granja con un tiro de artillería que fué mas por llevallo así aquellos tiempos y por al- | que allí pusieron. Cuando disparaban decian : «Tomad guna fuerza secreta de las estrellas que por falta par esa naranja que os envian desde la granja»; desacato ticular suya; daño que fué causa de grandes desgustos notable. Con la venida del Rey tomó Pero Sarmiento y desastres, así bien en las otras provincias como en la ocasion de hacer nuevas crueldades y desasueros; prende Portugal.

dió muchos ciudadanos con color que trataban de en. CAPITULO VIII.

tregar al Rey la ciudad. Púsolos á cuestion de tormenDel alboroto de Toledo.

to, en que algunos por la fuerza del dolor confesaron

mas de lo que les preguntaban. Robáronles sus bienes, Quedóse don Alvaro de Luna en Ocaña, segun sc hay á muchos dellos quitaron las vidas; cruel carnicería, tocado, para apercebir lo necesario para la guerra de | hacer delito y castigar como á tal la lealtad y el deseo Aragon. Trataba con gran cuidado de juutar dineros, de quietud y reposo, cosa que entre amotinados de orde que tenian la mayor falta. Ordenó que Toledo, ciu dinario se suele tener y contar por alevosía y gravísima dad grande y rica , acudiese con un cuento de marave maldad. El Rey se fué á Torrijos. Allí fueron algunos cadis por via de empréstido repartido entre los vecinos; | balleros enviados por la ciudad, cuyos nombres aqui se cantía y imposicion moderada asaz, sino que cosas pe callan, para que le dijesen en nombre de Toledo y de queñas muchas veces son ocasion de otras muy grandes. las demás ciudades que si no apartaba de si á don AlvaDió cuidado y cargo de recoger este dinero á Alonso Co- ro de Luna y mandaba que á las ciudades se guardata, hombre rico, vecino de aquella ciudad. Opusiéron- sen sus franquezas, darian la obediencia y alzarian por se los ciudadanos. Decian no permitirian que con aquel señor al príncipe don Enrique, su hijo. Fué grande esprincipio las franquezas y privilegios de aquella ciudad | to desacato, y el sentimiento que causó en el Rey no fueseo quebraolados. Avisaron á don Alvaro ; mandó menor; así, sin dar alguna respuesta, despidió aquellos

caballeros. Mandó poner silio sobre la ciudad; los na- | ció empero se debia referir aquí por ser cosa tan notaturales llamaron en su ayuda al Principe, con cuya lle- ble , tomado de ciertos memoriales y papeles de una gada se alzó el cerco. Pero sin embargo de habellos li | persona muy grave. Cuál de las partes tuviese razon y brado del peligro y habelle acogido en la ciudad, no le justicia, y cuál no, no hay para que dispulallo; quedo entregaron las llaves de las puertas ni del alcázar. La al lector el juicio libre para seguir lo que mas le agramucheduinbre del pueblo alborotado nunca se sabe dare, que podrá, por lo que aquí queda dicho y por templar, ó temen ó espantan, y proceden en sus cosas otros tratados que sobre este negocio por la una y la desa poderadamente. Hicieron, á los 6 de junio, un esta otra parte se han escrito, sentenciar este pleito, á lal tuto en que vedaban á los cristianos nuevos tener oficios |- que sea con ánimo sosegado y sin aficion demasiada á y cargos públicos; en particular mandaban que no pu- | ninguna de las partes. diesen ser escribanos ni abogados ni procuradores, conforme á una ley o privilegio del rey don Alonso el Sabio,

CAPITULO IX. en que decian y pretendian otorgó á la ciudad de Tole

De otras nuevas revueltas de los grandes de Casuna. do que ninguno de casla de judíos en aquella ciudad ó en su tierra pudiese tener ni oficio público ni benefi No cesaba el de Navarra de solicitar á los grandes do cio eclesiástico. En todo se procediạ sin tiento y arre Castilla para que se alborotasen. Lasciudades de Murcia batadamente; no daban lugar las armas y fuerza para y de Cuenca no se mostraban bien afectas para con su mirar qué era lo que por las leyes y costumbres estaba Rey, de que alguna esperanza lenian el de Navarra y los establecido y guardado; sola una grave tiranía se ejer otros sus parciales de recobrar sus antiguos estados. citaba y alroces agrarios. Un cierto dean de Toledo, na- Hacian los de Aragon diversas correrías en tierras do tural de aquella ciudad, cuyo nombre y linaje no es ne Castilla, y en la comarca de Requena robaron gran cocesário declarar aquí, confiado en sus riquezas y en sus | ria de ganados. Demás desto, los moradores de aquelelras, en especial en la cabida que tenia en Roma, ca la villa , como saliesen á buscar los enemigos, con masué datario y adelante obispo de Coria, como algunos yor ánimo que prudencia, fueron vencidos en una pelea dicen babello oido á sus antepasados, y es asi , se retiró que trabaron. Sin embargo, la esperanza que tenian los á la villa de Santolalla. Allí puso por escrito con mayor contrarios de apoderarse de Murcia les salió vana.

coraje que aplauso un tratado en que pretendia que | Acometieron los aragoneses á entrar en Cuenca debajo · aquel estatuto era temerario y erróneo. Ofrecióse de- de la conducta de don Alonso de Aragon, hijo del rey más desto de disputar públicamente y defender siete de Navarra. Llamólos Diego de Mendoza, alcaide de la conclusiones que en aquel propósito envió á la ciudad. fortaleza que en aquel tiempo se veia en lo mas alto de No contento con esto, sobre el mismo caso enderezó una la ciudad ; al presente bay solamente piedras y pareilodisputa mas larga á don Lope de Barrientos, obispo de nes, muestra y rastros de edificio muy grande y muy Cuenca, en que señala por sus nombres muchas fami- | fuerte. Estos intentos salieron lambien en vacío en esla lias nobilísimas con parientes del mismo y otros de se parte á causa que el obispo Barrientos defendió con mejante ralea emparentadas; si de verdad, si fingida grande esfuerzo la ciudad. Pasado este peligro, en ArnInente por hacer inejor su pleito, no me parece con- gon se movieron nuevos tratos con ocasion de la yuella viene escudriñallo curiosamente. Basta que no paró en del almirante de Castilla, de quieu se dijo que pasó en esto su desgusto y alteracion, antes fué causa, como Italia. Convocaron los procuradores de las ciudades y yo pienso, que el pontifice Nicolao expidiese una bula los demás brazos para que se juntasen en Zaragoza; en que reprueba todas las cláusulas y capítulos de aquel levéronse los órdenes é instrucciones y mondatos que estalulo el tercero ano de su pontificado, es a saber, ell el rey de Aragon enviaba, y conforme á ellos prelenmismo en que sucedió el alboroto de Toledo de que va-. dian que se juntasen las fuerzas del reino y se abriese la mos tratando; cuya copia no me pareció seria conve guerra con Castilla. Esquivaban los procuradores el niente poner en este lugar; solo diré que comienza por rompimiento. Decian no estaba bien al reino trocar eslas palabras traducidas de latin en castellano : «El fuera de sazon la paz que tenian con Castilla con la Denemigo del género humano, luego que vió caer en guerra, especial ausente el Rey y los tesoros del reino obuena tierra la palabra de Dios, procuró sembrar ciza acabados ; por esto intentaron otros medios y ayudas, Dña para que ahogada la semilla, no llevase fruto algu-l tratose de casar al príncipe de Viana con liija del conde ono.» La data desta bula fué en Fabriano, ano de la En de Haro. Procuraron otrosí que los grandes de Castilla carnacion de 1449 á 24 de setiembre. Otra bula que tuviesen entre sí habla, y sobre todo y lo mas principal expidió el mismo pontifice Nicolao dos años adelante; convidaron al príncipe de Castilla don Enrique para liá 29 de noviembre, tampoco será necesario engerilla garse con los que fuera del reino y dentro andaban desaquí por ser sobre el mismo negocio y conforme á la pa contentos. Atreviéronse á intentar esta prática por no sada. Tampoco quiero poner los decretos que consecuti- haberse aun el Principe reconciliado con su padre, aqvamente hicieron en esta razon los arzobispos de Toledo tes en su deservicio estaba apoderado de Toledo. La don Alonso Carrillo, en un sínodo de Alcalá , y el car muchedumbre del pueblo le entregó la ciudad. Los mou denal don Pero Gonzalez de Mendoza en la ciudad de . vedores del alboroto pasado querian darse al Rey. Por Victoria algunos años despues deste tiempo de la misma esto y por sus deméritos grandes fueron presos dentro · sustancia. Casi todo esto que aquí se ha dicho de la de la iglesia mayor, donde se relrajeron. A los principas revuelta y estatuto de Toledo dejaron los coronistas de les alborotadores, que eran los dos canónigos de Tos contar, creo con intento de no hacerse odiosos. Pare- , ledo, enviaron presos á Santorcaz para que en aquella

estrecha cárcel, que lo es mucho la que en aquel castillo habla entre el yerno y el suegro; pero por mucho que hay, pagasen su pecado. No les guitaron las vidas, co- | supo decir el de Navarra, no persuadió al de Fox que mo merecian, por respeto que eran eclesiásticos. Már- levantase el cerco; excusábase que tenia dada palabra cos García y Hernando de Avila, uno de los principales y prometido' al rey de Francia de serville en aquella delincuentes, fueron arrastrados por las calles y de empresa; que no podia alzar el cerco antes de salir con muchas maneras maltratados hasta dalles la muerte;' su intento y tomar el castillo. Por esta manera, como agradable espectáculo para los ciudadanos cuyas ca- | quier que el de Navarra se volviese á España, los cersas y bienes ellos robaron; castigo muy debido á sus cados fueron forzados á rendirse á partido que dejase ir maldades. La soltura de los moros á la sazon era gran- á los soldados de guarnicion libres á sus casas. La tarde; con ordinarias cabalgadas que hacian trabajaban, danza del rey de Navarra y poco ório de los grandes dió, quemaban y robaban los campos del Andalucía á su en Castilla lugar á tratar de reconciliar al príncipe don reino comarcanos. Hicieron grandes presas, llegaron Enrique con su padre. Con la esperanza que se concluihasta los mismos arrabales de Jaen y de Sevilla, que | ria la paz, derramaron las gentes que por una y otra fué grande befa, afrenta de los nuestros y mengua del parte tenian levantadas. Tras esto concertaron las di- : reino. Su orgullo era tal, que el rey Moro prometió al de ferencias entre los dos principes , padre y hijo. Hecho Navarra , el cual hacia gente en Aragon, que si por otra esto, el Rey se quedó en Castilla la Vieja ; el príncipe parte acometia á las tierras de Castilla , no dudaria de don Enrique volvió a Toledo, do fué recebido con granasentar sus reales y ponerse sobre Córdoba, sin cesar de aplauso del pueblo con danzas y regocijos á la made combatilla hasta della apoderarse. Dió cl Navarro nera de España. Allí finalmente Pero Sarmiento, porJas gracias a los embajadores por aquella voluntad; pe que trataba de dar aquella ciudad al Rey y por no poro dilatóse por entonces la ejecucion, sea por no ser | ner fin y término á los robos y agravios que hacia, fué .buena sazon, sea por no hacer mas odiosa aquella su privado de la alcaidía del alcázar y del gobierno de la parcialidad si pasaba tan adelante. En Coruña cerca ciudad por principio del año 1450. Quejábase él mucho de Soria se juntaron muchos grandes de Castilla á 26 de de su desgracia, imploraba la fe y palabra que el Prínjulio; halláronse presentes los marqueses de Villena y cine le diera. No le valió para que no se ejecutase la de Santillana, el conde de Haro, el almirante de Casti- sentencia y saliese de la ciudad. Llevaba consigo en Jla y don Rodrigo Manrique, que se intitulaba maestre docientas acémilas cargados los despojos que robara, de Santiago. No falta otrosí quien diga que se halló en | tapices, alhombras, paños ricos, vajilla de oro y de esta junta el príncipe de Castilla don Enrique. Quejá- | plata ; Hurto vergonzosísimo, demasías y cohechos ronse del mal gobierno de don Alvaro; que por su cau- exorbitantes. Bramaba el pueblo, y decia era justo le sa la nobleza de Castilla andaba, unos desterrados, otros quitasen por fuerza lo que á tuerto robó. No pasaron de en prisiones despojados de sus estados ; que en ningun las palabras y quejas á las manos; nadie se atrevió á tiempo tuvo con el Rey tanta cabida y privanza como al dalle pesadumbre por llevar seguridad del Principe. presente tenia ; si no se ligaban entre sí, ninguna es. ! Verdad es que parte de la presa le robaron en el camiperanza les quedaba ni á los afligidos ni á los demás no, lo mas dello en Gumiel, do su mujer y hijos estapara que no viniesen á perecer todos por el atrevi- ban ; poco despues por mandado del Rey fué confiscamiento de don Alvaro, que de cada dia se aumentaba. I do. El mismo Sarmiento se retiró á Navarra, y adelante, Acordaron que hasta mediado el mes de agosto cada alcanzado que hobo perdon de sus desórdenes, en la cual por su parte con las mas gentes que pudiese juntar Bastida, pueblo de la Rioja, cerca de la villa de Haro, acudiese á los reales del príncipe don Enrique ; pero | el cual solo de muchos que tenia le dejaron, pasó la aunque al tiempo señalado estuvieron puestos cerca de vida sujeto á graves enfermedades y miedos, torpe por Peñafiel, villa de Castilla la Vieja, los grandes se iban las fealdades que cometió, despojado de sus bienes y poco a poco sin hacer mucha diligencia para acudir á | tierras por mandado del Padre Santo, con quien este lo que tenian concertado. Detenia á cada uno su parti- negocio se comunicó. Los compañeros que tuvo en los cular temor; acordábanse de tantas veces que semejan robos fueron mas gravemente castigados. En diversas tes deseños les salieron vanos. Demás que no se fiaban ciudades los prendieron y con extraordinarios tormenbastantemente del príncipe don Enrique, por ser poco tos justiciaron; castigo cruel, pero con la muerte de constante en un parecer, y aun el rey de Navarra, que pocos pretendieron apaciguar el pueblo alterado, aplaacaudillaba á los demás descontentos, sabian estar por el car la ira de Dios y reprimir tan graves maldades y exmismo tiempo embarazado en sus cosas propias y en las cesos. Juntamente se dió aviso á fos demás puestos en de Francia. Poseia este Príncipe en la Guicna un casti gobierno que en semejantes cargos no usen de violen. llo, llamado Maulison, que le entregó el rey de Inglater cia ni empleen su poder en cometer desafueros y desra, y tenia puesto en su lugar para guardalle su mismo aguisados. Condestable. Este castillo acometió a tomar el conde de

CAPITULO X. Fox con un grueso ejército, en que se contaban doce mil hombres de á pié y tres mil de á caballo. Fortificó

De las cosas de Aragon. sus estancias en lugares á propósito con sus fosos y. Apenas se habia sosegado la ciudad de Toledo, cuantrincheas ; comenzó luego despues desto á batir las do en Segovia , donde el principe don Enrique era ido, murallas. El de Navarra con las gentes que arrebatada- se levantó un nuevo alboroto por esta ocasion. A don · mente pudo juntar acudió al peligro. Puso sus reales Juan Pacheco, marqués de Villena, achacó un delito y en un llano poco distantes de los del contrario. Hobo | exceso, por el cual merecia ser preso, Pedro Portocar

rero, que comenzaba á teper cabida con el Príncipe. zaba y renombre del mas afamado entre los principes Ayudábanle y deponian lo mismo el obispo de Cuenca de su tiempo; los de cerca y los de léjos á porfía prey Juan de Silva, alférez del Rey, y el mariscal Pelayo tendian su amistad con embajadas que para este efecto de Ribera. Avisaron al Principe que usase de toda dili le enviaban. En especial los emperadores griegos se segencia y que mirase por sí. El castigo dado á don Juan, ñalaban en esto por estar trabajados de los turcos, que, Pacheco seria á los demás aviso para que no récompen ensoberbecidos con tantas victorias, por todas partes sasen con deslealtad mercedes tan grandes como tenia los rodeaban y apretaban ordinariamente, y aun se rerecebidas. Aprobado este consejo, se acordó fuese pre celaban que ya se acercaba el fin de aquel imperio noso. Era tan grande su poder, que no era cosa fácil ejecu bilísimo. La poca esperanza que quedaba á los griegos tallo, y él mismo, avisado del enojo del Principe, se apo- de sustentarse estribaba en la fortaleza y grandeza de deró de cierta parte de la ciudad y en ella se barreó para sola la ciudad de Constantinopla, cabeza y asiento de hacer resistencia á los que le acometiesen. Recelábanse aquel imperio, pero era esta ayuda muy flaca. Así se que el negocio no pasase adelante y no fuese necesa- | determinaron buscar socorros de fuera , y en particular rio venir á las armas, con que se ensangrentasen todos; Demetrio Paleólogo, príncipe de la Atica y del Pelopopermitiéronle se fuese á Turuégano, pueblo de su ju- neso, que hoy se llama la Morea, y hermano del emperisdiccion. Desde allí procuró ganar á Pedro Portocar rador Constantino, que así se llamaba , con una embarero. Para esto le dió una bija suya bastarda, por nom jada que envió al rey de Aragon le ofreció si le ayudabre doña Beatriz, por mujer, y en dote á Medellin , villa ba que, concluida la guerra de los turcos, le daria en grande en Extremadura y cerca de Guadiana. Con esta premio provincias muy grandes. Lo mismo hizo Aramaña enflaqueció el poder de sus enemigos, y la ira nito, conde de Epiro, que vulgarmente se llama Albadel Principe comenzó á amansar. La guerra con los nia. Pero entre las demás embajadas no es razon dejar aragoneses se continuaba , bien que no con mucho ca de referir la que le envió Georgio Castrioto por las granlor y cuidado ni con mucha gente, por estar todos can des virtudes y esfuerzo deste varon y por sus hazañas sados de tan largas diferencias. El castillo de Bordalua, y proezas contra los turcos muy señaladas. Antes será en la frontera de Aragon, tomaron á los aragoneses, bien decir de aquel Príncipe en este lugar algunas coque ellos de nuevo y en breve recobraron. El enojo que sas que podrán dar luz para lo que adelante se ha de se tenia contra el rey de Navarra era mayor por ser | contar. En su tierna edad le entregó á Amurates, emcausa y movedor de todos estos males; ofrecíase coyun perador de los turcos, su padre Juan Castrioto, que tura para tomar del emienda con ocasion de algunas di tenia su estado en aquella parte de Epiro en que antiferencias que resultaron en aquel reino. Fué así, que | guamente estaba Ematia, y se le dió en rehenes. Así, muchos inducian al principe de Viana se apoderase del desde mozo fué enseñado en la ley de Mahoma y llareino. Decian que era de su madre; y su padre hacia mado Scanderberquio, que es lo mismo en lengua turagravio á él, pues tenia ya bastante edad para gober quescą que Alejandro. Llegado á mayor edad, dió tal nar, y á toda la nacion, pues siendo extranjero, sin muestra de sí, que parecia seria un muy valiente capiningun derecho ni razon queria ser y llamarse rey de tan, porque en todas las contiendas y pruebas se avenNavarra. Estas eran las zanjas que se abrian de grandes tajaba á sus iguales y se la ganaba. Era alto de cuerpo, alteraciones que adelante se siguieron. Estaba el rey de membrudo, de buen rostro, de grande ánimo, mas deNavarra en Zaragoza, donde se tuvieron Cortes de seoso de gloria que de deleites de manera tal, que por Aragon, entrado bien el verano. Tratose de los pes su valor en breve muchas veces se acabaron emprequisidores, que solian ser como tenientes del justicia sas muy grandes. En medio desta prosperidad solo le de Aragon, y fué acordado que el oficio destos se tem afligia el amor que tenia á la religion cristiana y el deplase y limitase con ciertas leyes que ordenaron para seo de recobrar el estado de su padre, que á sinrazon que no abusasen en agravio de nadie del poder que para le quitaran. Deseaba pasarse a los nuestros con ocasion bien comun se les daba. Determinóse otrosí que los de alguna hazaña señalada que hiciese en favor de los bienes sobre que hobiese pleito se pusiesen en terce cristianos. Ofreciósele acaso buena coyuntura para ejería en poder de un depositario general, á propósito que cutar lo que pensaba. Juan Huniades en una batalla que los jueces por tenellos en su poder no dilatasen las sen se dió memorable á la ribera del rio Morava desbarató tencias y alargasen los pleitos. El rey don Alonso de un ejército de turcos. Georgio, como quier que hobieAragon, dado que ocupado y entretenido en Nápoles, se escapado de la rota y huido, acordó fingir ciertas todavía cuidaba de las cosas de España . Despachó em letras en nombre del Emperador en que mandaba al bajadores á los principes con que los exhortaba á la paz, Gobernador le entregase la ciudad de Croia , cabeza del resuelto, si hobiese guerra, de acudir con fuerzas y con estado de su padre. Obedeció el Gobernador al engaño; sejo á su hermano y á sus vasallos. Por lo demás parecia con que Georgio se apoderó de aquella ciudad, y lo estar olvidado de su patria en tanto grado, que nunca mismo hizo de las ciudades y pueblos comarcanos. Avile pudieron persuadir volviese á España, puesto que sado el gran Turco de lo que pasaba , sintió mucho muchas veces lo procuraron. Las grandes comodidades aquel caso. Anduvieron cartas de la una á la otra parde que así por mar como por tierra goza aquella pro- | te. Perdida la esperanza que de voluntad se hobiese de vincia y ciudad de Nápoles le detenian en Italia, donde | reportar, acudieron los turcos a las armas. Diéronse queria mas ser el primero en poder y en autoridad que muchas batallas, en que muchas veces grandes huesen España ser contado, como era forzoso, por segundo. tes de enemigos fueron por pocos cristianos desbarataEl fruto de sus trabajos erà una grande paz de que go- | das; tanto importa el esfuerzo de un solo varon y la

delerminacion a los que tienen la razon de su parte;

CAPITULO XI. 'i' sobre todo que los santos patrones de aquella tierra favorecian aquella empresa, que de otra manera ¿cómo

De la guerra ciyil de Navarra.. . pudieran por fuerzas humanas y por consejo defenderse Con nuevas alianzas que algunos grandes de Castilla tanto tiempo y desbaratar tantas veces huestes inven- | hicieron se desbarató la avenencia que entre algunos cibles de enemigos ? Seria cosa muy larga referir todos dellos se tramara poco antes. Por esta causa y por la los particulares. Basta que con la gloria de su nombre alteracion del principe de Viana el rey de Navarra se pareció igualarse á los antiguos capitanes; su esfuerzo hallaba sin fuerzas, así de los suyos como de los extrarespondia bien al nombre de Scanderberquio, pues no ños. Lo uno y lo otro se encaminó por industria y sac tuvo menos ánimno ni mucho menor felicidad que Ale gacidad de don Alvaro de Luna, á cuya cabeza amenajandro. Las fuerzas eran pequeñas y no bastantes para zaban todas aquellas tempestades y borrascas. Valíase empresas tan grandes; por esto se determinó buscar para prevalecer en todos los peligros de sus mañas cosocorros de suera. Hizo liga con los venecianos; pidió mo siempre lo acostumbraba; pero lo que otras veces ayuda a los papas, en particular enderezó una emba le sucedió prósperamente, al presente le acarreó su . jada al rey de Aragon, que llegó á Gacta, do el Rey perdicion , ca los engaños é invenciones no duran, y estaba , al principio del año 1451, en que le ofrecia, es justo juicio de Dios que se atojen con el castigo del si le ayudaba para aquella guerra con soldados y dine que dellos se vale. Fué así, que á su'iostancia se hizo ros, que aquella provincia le estaria sujeta y le pagaria cierta apariencia de confederacion entre los reyes de cada un año el tributo y parias que acostumbraban Castilla y de Navarra, con que se concertó otrosí que pechar al gran Turco. Respondió el Rey á csla deman el Almirante y el conde de Castro y otros señores fueda benignamente y con obras, ca envió gente de socor sen perdonados y, les volviesen sus estados; demás desa ro; pero ¡cuán poco era todo esto para contrastar con 10, acordaron que á don Alonso, hijo del rey de Navarcl gran poder de los enemigos, que bramaban por ver ra, se restituiria el maestrazgo de Calatrava; mas esto que en aquella parte durasc lanlo la guerra ! Fué este no tuvo efecto á causa que don Pedro Giron se aperciaño muy dichiuso para España por nacer en él la insanla bió de soldados y vituallas y se hizo fuerte en la villa –2\òūņ2/2Â2Ò2Âò§§§\22\/222/22–2 222222ūņēmēģ\2\22\22\/ de Almagro para hacer resisleucia á quien le pretenmanos aparejaba el-reino de Castilla. Princesa sin par, diese enojar; así, á don Alonso de Aragon, que acudió y que con la grandeza de su ánimo y perpelua felicidad á su pretension, sin efectuar cosa alguna fué fuszoso sanó las llagas de que la flojedad de sus antecesores dar la vuelta á Aragon. Llevó muy mal esto el de Na. fueran causa; honra perpetua y gloria de España. Na varra que con engano le hubiesen burlado y que les ció en Madrigal, donde sus padres estaban, á 23 del pareciese de tan poco entendimiento que no calaria mes de abril. Asimismo don Enrique, hermano del Al aquellas tramas. Allegóse otro nuevo desgusto, y fue miraute, de quien se dijo fué preso tres años antes deste que por consejo de don Alvaro el príncipe don Enrique junto con olros grandes, huyó de la torre de Langa en se reconcilió del todo finalmente con su padre, y se apur. quc le levian preso, cerca de Santisteban de Gormaz. ló de la alianza que tenia puesta con su suegro el de NaPara librarso se valió de la aslucia que aquí se dirá. varra. Lo que fué sobre todo pesado que en Navarra se Arisó á los suyos secretamente lo que preleudia hacer, despertó una guerra larga, civil y muy cruel por esta y que para ello le enviasen entre cierta ropa un ovillo causa. Estaba aquella gente de liempo antiguo 'diviilide hilo de apuntar. Hecho esto, una noche compuso |da en los bandos, los biamonleses y los agrainopteses, su vestidura en la cama de manera que parecia hombre nombres desgraciados y dañosos para Navarra, Iraides dormido, con su bonete de acostar, que puso tambien de Francia; en que se envolvieron, familias y casas muy sobre la ropa. Despues desto salióse secretamente del nobles y aun de sangre real, como fueron los condes de aposento y subivse á lo mas alto de una torre. El alcai- | Lerin y los marqueses de Cortes, cabezas deslas dos de, como lo tenia de costumbre, visitó el aposenlo, y ! parcialidades. Los agramonteses seguion al rey dc Na. por entender que el preso dormia, cerró la puerta sin varra; los biamonteses atizaban al principe de Viana, ruido y fuese á reposar. Don Enrique, como vió que 10 que sabian estar descontento de su padre, para que todos dorinian y reposabay, con el hilo de aquel orillo mase las armas. Decian que le hacia agravio en Tenelle que tenia subió una cuerda con nudos á cierta distancia, ocupado el reino, y quebrantaba en ello las leyes divi. que su gente le tenia apercebida, con que se guindo y nas y bumanas, y era razón que se acudiese á este descolgó poco a poco, y ayudándose de los pies y de las agravio; que si las fuerzas humanas lo fallasen, Dios manos, hizo tanto, que con extraordinaria fortaleza de favoreceria una causa y querella tan justa. Lo primero ániino escapó por este medio, muy alegre y regocijado, hicieron confederacion con los reyes de Castilla y de no menos por el buen suceso de aquel riesgo á que se | Francia. El de Castilla prometió de acudir con tal que puso que por la libertad que cobró. En Porlugal se el príncipe de Viana públicamente se declarase y lomaconcerlo doña Leonor, lermana de aquel Rey, con el se las armas; lo mismo prometió el Francés, que por emperador Federico, que por sus embajadores la pe haber quitado la Guiena á los ingleses, podia desile cerdia. Hiciéronse los desposorios en Lisboa á 9 de agos.. ca con mucha facilidad ayudar aquellos intenlos, esto, dia lúnes. Poco despues la doncella por mar con una pecial que por el mismo tiempo se apoderó de Bayona Jarga y dificultosa navegacion llegó á Pisa, y desde alli y venció á los ingleses en una batalla muy señalada. Al á Sena, ciudades de Toscana, la una y la otra bien co- | tiempo que se daba dicen que una cruz blanca apareció nocidas en Italia.

I en el cielo, quier fuese verdadera figura y apariencia

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