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prelado de Toledo; en el quinto Juliano, de Braga; y sus cartas preguntase si el inferior puede absolver de la en el postrero Audax, de Tarragona. De los demás pre- sentencia y censura fulminada por el superior, y si los lados y del órden que guardaron no hay que hacer apóstoles todos fueron de igual poder, respondió en una mencion en este lugar. Solo de Justo, arzobispo de carta que por ser muy memorable me pareció poner Toledo, quiero añadir que, segun parece, era persona aquí. Dice pues : «Al carísimo y excelente en virtudes suelta de lengua y maldiciente, tanto, que en todas sus » Eugenio, obispo, Isidoro. Recebí la carta de vuestra pláticas acostumbraba á reprehender y murmurar de » santidad, que trajo el mensajero Verecundo. Dimos todo lo que Helladio, su predecesor, habia hecho; la »gracias al Criador de todas las cosas porque se digna condicion tuvo tan áspera, que sus mismos clérigos » conservar para bien de su Iglesia en salud vuestro por esta causa le ahogaron en su lecho despues que en » cuerpo y alma. Para satisfacer conforme á nuestras aquella iglesia presidió por espacio de tres años. Quién » fuerzas á vuestras preguntas pedimos que por los sudice que el Justo á quien mataron sus clérigos sué » fragios de vuestras oraciones seamos del Señor libradiferente del que fué arzobispo de Toledo. Entre las » dos de las miserias que nos afligen. Cuanto a las prefirmas de los otros obispos está la de Pimenio , obispo »guntas que vuestra venerable paternidad, dado que que se llama de Asidonia , cuyo nombre hasta el dia de » no ignora la verdad, quiere que responda, digo que hoy se lee en Medinasidonia en la iglesia de Santiago, » el menor, fuera del artículo de la muerte, no puede grabado en una piedra, y en otra iglesia de San Am- » desatar el vínculo de la sentencia dada por el superior; brosio que está á la ribera del mar como media legua »antes al contrario, el superior, conforme á derecho, pode Bejer de la Miel; por donde se entiende que debió » drá revocar la del inferior, como los padres ortodoxos consagrara quellas dos iglesias. Demás de lo dicho, per- » por autoridad sin duda del Espíritu Santo lo tienen desopas eruditas y diligentes son de parecer que el libro » terminado; que decir ó hacer al contrario, como vuesde las leyes góticas, llamado vulgarmente el Fuero Juz- » tra prudencia lo entiende, seria cosa de mal ejemplo, go, se publicó en este concilio de Toledo, y que su »es á saber, gloriarse la segur contra el que corta con autor principal fué san Isidoro : concuerdan muchos v ella. En lo de la igualdad de los apóstoles, Pedro se códices antiguos destas leyes que tienen al principio es- » aventajó á los demás, que mereció oir del Señor : Tú crito como en el Concilio toledano cuarto, que fué este, » eres Pedro, etc., y no de otro alguno, sino del mismo se ordenaron y publicaron aquellas leyes. Otros pre- » Hijo de Dios y de la Vírgen, recibió el primero la hontenden que Egica , uno de los prostreros reyes godos, » ra del pontificado. A él tambien despues de la resurhizo esta diligencia. Muévense á sentir esto por las mu- » reccion del Hijo de Dios fué dicho por él mismo : Apachas leyes que hay en aquel volúmen de los reyes que » cienta mis corderos; entendiendo por nombre de coradelante vivieron y reinaron. Puede ser, y es muy pro

» deros los prelados de las iglesias, cuya dignidad y bible, que al principio aquel libro fué pequeño, des- » poderío, dado que pasó a todos los obispos católicos, pues con el tiempo se le añadieron las leyes de los » especialmente reside para siempre por singular privileotros reyes como se iban haciendo. Por conclusion, » gio en el de Roma, como cabeza mas alta que los otros una fórmula que anda impresa de cómo se han de cele- » miembros. Cualquiera pues que no le prestare con brar los concilios ordinariamente se atribuye á san Isi- » reverencia la debida obediencia, apartado de la cabedoro; mas algunos entienden que adelaute alguna per- » za , se muestra ser caido en el acefalismo. Doctrina sona la forjó de lo que en esta razon se determinó en » que la santa Iglesia aprueba y guarda como artículo este Concilio y de otras muchas cosas que juntó, to- » de fe, lo cual quien no creyere fiel y firmemente no pomadas de otros concilios; y que para darle mayor au- » drá ser salvo, como lo dice san Atanasio hablando de toridad y crédito la publicó en nombre de san Isidoro, » la fe de la Santa Trinidad. Estas cosas brevemente he como autor tan grave, y que en particular tuvo el pri- » respondido á vuestra dulcísima caridad sin ser mas mer lugar en este concilio de Toledo. Todo pudo ser; » largo; pues, como dice el filósofo, al sabio poco lo el juicio desto quedará libre al lector; el nuestro es » basta. Dios os guarde. » Un pedazo desta carta engique las razones que se alegan por la una y por la otra rió don Lúcas de Tuy poco menos ha de cuatrocientos parte ni concluyen que la dicha fórmula sea de san Isi- años en una disputa docta y elegante que hizo contra doro ni tampoco lo contrario.

la secta de los albigenses, que se derramaba y cundia por

España. Volvamos al rey Chintila, de quien algunos sienCAPITULO VI.

ten fué hermano carnal del rey Sisenando y padre do

ambos Suintila. En contrario desto hace que en el cuarto Del rey Chintila.

Concilio toledano se dicen muchos baldones contra SuinCasi por el mismo tiempo que Justo, arzobispo de To- tila , que no parece sufriera ninguno de sus hijos que en ledo, falleció de la manera que ello haya sido, el rey Si- su presencia maltrataran de aquella suerte á su padre; senando pasó desta vida; murió de su enfermedad en To- conjetura á mi ver bastante. La verdad es que luego que ledo veinte dias despues el año del Señor de 635; reino el rey Chintila se encargó del gobierno, sea por miedo de tres años, once meses y diez y seis dias. Acudieron los alguna revuelta , sea por imitar el ejemplo de su predegrandes y prelados, conforme á la órden que se dió en el cesor, hizo que se juntase un nuevo concilio de obispos Concilio pasado, para elegir sucesor. Regularon los vo- en Toledo á proposito que por su voto los padres confirtos, salió nombrado Chintila y elegido por rey. En lugar masen su eleccion. Era cosa muy larga esperar que todel arzobispo Justo sucedió Eugenio, segundo deste dos los prelados de aquel reino se juntasen. Acudieron nombre , varon esclarecido, así por sus virtudes como sin dilacion veinte y dos obispos, casi todos de la proconocido por la estrecha amistad que tuvo con san Isi- vincia cartaginense, que fue el primer año del reinado doro, arzobispo de Sevilla ; al cual, como Eugenio por de Chintila, y del nacimiento de Cristo se contaban 636. Hízose la junta en la iglesia de Santa Leocadia , en que no antes que expresamente jurase que no daria favor se ordenaron algunas leyes. La primera contiene que en manera alguna á los judíos, ni aun permitiria que cada un año á 13 de diciembre por espacio de tres dias alguno que no fuese cristiano pudiese vivir en el reino se hagan las letanias. Habia costumbre de muy antiguo libremente. Halláronse en este Concilio los prelados Selque antes de la Ascension se hiciesen estas procesiones va, de Narbona, Juliano, de Braga, Eugenio, de Toledo, por los frutos de la tierra. Mamerço, obispo de Viena, Honorato, de Sevilla, sucesor de san Isidoro, que ya por en cierta plaga, es á saber, que los lobos en aquella estos tiempos era fallecido. Allende destos, Protasio, tierra rabiaban y hacian mucho daño, por estar olvida- obispo de Valencia , y los demás prelados que firmaron da la renovó como docientos años antes deste tiempo, por su órden. El que tuvo mas mano en la direccion de y aun añadió de nuevo el ayuno y nuevas rogativas, los negocios, y se entiende formó los decretos que en todo lo cual se introdujo en las demás partes de la Igle- este Concilio se hicieron , fué Braulio, obispo de Zarasia. Gregorio Magno asimismo los años pasados, por goza, que en aquella iglesia sucedió á su hermano Juan, causa de cierta peste que anduro en Roma muy grave, como persona que se aventajaba a los demás en el ingeordenó que el dia de san Márcos se hiciesen las leta-nio, erudicion y letras. Demás desto, en nombre del nías; lo uno y lo otro se guarda do quiera todos los Concilio escribió una carta á Honorio, á la sazon ponliaños. En España, en particular en el Concilio gerun- fice romano, para pedirle que con su autoridad aprobadeyse se aprobó y recibió todo lo que está dicho; mas se lo que en el Concilio se decrelara. Desta carta dice en este Concilio fué tan grande la devocion y celo de el arzobispo don Rodrigo era tan elegante en las palalos padres, que con un nuevo decreto mandaron se hi- bras, tan llena de graves sentencias, el estilo tan conciesen las dichas letanías el mes de diciembre, no con certado, que causó grande admiracion en Roma. La intento de alcanzar alguna merced ni de librarse de al- celebracion destos concilios fué la cosa mas memorable gun temporal, sino para aplacará Dios y alcanzar perdon que se cuenta del rey Chintila; debió ser que por haber de los pecados, que eran muchos y muy graves. Verdad echado los enemigos de todo su señorío y estar el reino es que estas letanías se han dejado, y ya en ninguna reposado y en paz no se ofrecieron guerras de consideparte se hacen. Los demás decretos deste Concilio son racion, mayormente que la buena diligencia del Rey y de poca consideracion. Enderézanse á confirmar la elec- la autoridad de los obispos tenian los naturales reprimicion del rey Chintila y amparar á sus hijos, que aun dos para no mover alteraciones y alborotos. Falleció el despues de la muerte de su padre mandan ninguno se rey Chintila año de nuestra salvacion de 639. Poseyo atreva a hacerles agravio ni demasía. En particular pa- el reino tres años, ocho meses y nueve dias. ra reprimir la ambicion se ordena , so pena de excomunion, que ninguno se apodere del reino sino fuere ele

CAPITULO VII. gido por votos libres, y que se dé solamente a los que

De la vida y muerte del bienaventurado san Isidoro. descendian de la antigua nobleza y alcuña de los godos. Que ninguno se atreva á negociar los votos antes de la Por el Concilio toledano sexto y por los obispos que muerte del Rey, por ser lo contrario ocasion de altera- en él se hallaron, como queda apuntado, se entiende ciones y aleves. En este Concilio, que entre los toleda- que el bienaventurado san Isidoro á la sazon era pasado nos es el quinto, tuvo el primer lugar Eugenio, arzo- desta presente vida; y por lo que dél escribió san Illebispo de Toledo, que firmó los decretos del Concilio por fonso en los Varones ilustres parece fué su muerte el estas palabras : Yo Eugenio , por la misericordia de año postrero del rey Sisenando, que se contaban del Dios, obispo metropolitano de la iglesia de Toledo, de nacimiento de Cristo 635. Otros son de opinion que tula provincia cartaginense, consintiendo firmé estos co- vo vida mas larga y llegó al tiempo del rey Chiutila, munes decretos. Despues dél se sigue Tonancio, obispo cuyo reinado acabamos de tratar. Fué este insigne vade Palencia, como se lec en los códices muy antiguos, ron hermano de padre y madre de san Leandro, san y por su órden los demás obispos. Para que estos de- Fulgencio y santa Florentina; otros tambien le señacretos tuviesen mas fuerza y fuesen recebidos de todo lan por hermana á Teodosia, madre de los reyes Herel reino, el año luego siguiente á instancia del Rey se menegildo y Recaredo. En los años y en la edad fué el juntaron en Toledo pasados de cincuenta obispos, to- menor entre todos sus hermanos; en la elocuencia, indos del señorío de los godos. Celebróse el Concilio, que genio y doctrina se les aventajó grandemente, y en la fué el sexto entre los de Toledo, en Santa Leocadia la grandeza del ánimo y de sus virtudes igualó á su padre Pretoriense, que algunos entienden fué la iglesia desta Severiano, de quien algunos dicen fué duque de la proSanta que está junto al alcázar llamado en latin Preto- vincia cartaginense. Dejó muchos libros escritos que rio, y en su vejez muestra rastros de su antiguo pri- dan bastante muestra de lo que queda dicho, cuya lista mor y grandeza. Otros quieren que la iglesia de Santa y catálogo san Illefonso y Braulio pusieron en la vida Leocadia la Pretoriense fuese la que está fuera de la que deste Santo escribieron. Indicio y presagio de su ciudad, porque tambien las casas de campo se llaman grande elocuencia fue lo que escriben de un enjambre pretorios. Demás que el alcázar entonces no estaba de abejas que volaban al rededor de la cuna y de la boca donde hoy. La verdad es que la junta se tuvo á 9 de de san Isidoro siendo niño, cosa que ni se cree ni se enero, año del Señor de 637; en ella se ordenaron y pu- dice sino de personas de gran cuenta. Verdad es que blicaron diez y nueve decretos, que se enderezan parte tambien refieren que en sus primeros años se mostró á reformar la diciplina eclesiástica, parte á confirmar de ingenio rudo, lo cual, y juntamente el miedo del solo que acerca del Rey y de sus hijos se decretó en el berbio maestro que le enseñaba, fué ocasion que se saConcilio pasado. Demás desto, ordenaron por decreto lió y huyó de la casa de su padre. Andaba descarriado particular que no se diese la posesion del reino á nin- por los campos, cuando á la sazon advirtió en un pozo un brocal acanalado por el largo uso y por el ludir de la cente de la misma ciudad de Sevilla; hiciéronle comsoga. Consideró, aunque pequeño, con aquella vista pañía hasta tanto que rindió el alma un obispo llamado cuán grandes sean las fuerzas de la costumbre y como Juan y Uparcio, sus muy especiales amigos. En aquella el arte, perseverancia y trabajo pueden mas que la na- iglesia hizo pública confesion de sus pecados y recibió turaleza; con esta consideracion dió la vuelta. Parte el santísimo sacramento de la Eucaristía, con que por deste brocal, que es de mármol, se muestra en San Isi- espacio de tres dias se aparejó como era razon para pardoro de Sevilla, y se tiene ordinariamente fué el mismo tir desta vida. En aquel tiempo dió lugar á todos para de que se ha dicho. Destos principios subió á la cum- que le viesen y hablasen. Consolólos con palabras muy bre de doctrina y erudicion con que alumbró y enno- amorosas; pidió perdon, así como estaba, á todo el puebleció toda España; y al tiempo que sus hermanos an- blo en comun y misericordia á Dios cou oracion muy daban desterrados por el rey Leuvigildo, sirvió mucho ferviente y grande humildad interior y exterior. Por con su celo y osadía á la Iglesia católica. Ayudóle mu- conclusion, entre los sollozos de los suyos y lágrimas cho para que se hiciese tan docto san Leandro, su her- muy abundantes que toda la ciudad despedia por su mano, ca vuelto del destierro, y conocidas sus aventa- muerte, en el mismo templo rindió el espíritu á 4 de jadas partes y las grandes esperanzas que de sí daba, abril, que es el mismo dia en que en España se le hace ó fuese por otra causa , le encerró en un aposento sin fiesta particular. El año en que murió no está puntualdejalle libertad para ir donde quisiese. Aprovechóse él de mente averiguado. No hizo testamento, parte por la poaquella clausura, de la edad y ingenio, que todo era á pro- breza que profesaba, parte porque todos los bienes que pósito, para revolver gran número de libros, de que le quedaban se dieron por su mandado aquellos dias resultó el de las Etimologias, de erudicion tan varia, pobres. Reconoció por toda la vida el primado de la que parece cosa de milagro para aquellos tiempos, obra Iglesia romana, ca decia era la fuente de las leyes y deque últimamente perficionó y publicó adelante á per- cretos á que se debe acudir en todo lo que concierne suasion de Braulio, su grande amigo. Duró este reco- á las cosas sagradas, ritos y ceremonias. Esto solia gimiento tan estrecho todo el tiempo que vivió san decir en toda la vida; pero al tiempo de su muerte mas Leandro, su hermano, que por su muerte fué puesto en en particular protestó á aquella nacion que si se apartasu lugar y en su silla. Gobernó aquella iglesia con gran

ban de los divinos mandamientos y doctrina á ellos enprudencia, hizo leyes y constituciones muy á propósi

señada serian castigados de todas maneras, derribados to. Mas como quier que entendiese que todo lo demás de la cumbre en que estaban y oprimidos con muy granes de poco momento, si los mozos desde su primera des trabajos; mas que todavía, si avisados con los males edad á manera de cera no son amaestrados y endere- se redujesen á mejor partido, con mayor gloria que anzados en toda virtud , fundó en Sevilla un colegio para tes se adelantarian á las demás naciones. No se engaño enseñar la juventud y ejercitarla en virtud y letras. en lo uno ni en lo otro, ni salió falsa su profecía, como Deste colegio á guisa de un castillo roquero salieron se entiende, así por las tempestades antiguas que padeció grandes soldados, varones señalados y excelentes, en- España como por la grandeza de que al presente goza, tre los demás los santos Illefonso y Braulio. Algunos cuando vemos que su imperio, derribado antiguamente afirman que en tiempo de Gregorio Magno fué Isidoro por las maldades y desobediencia del rey Witiza y desá Roma, que debió ser con deseo que tenia de renovar pues levantado, de pequeños principios ha venido á tany continuar la amistad que entre aquel santo pontífice y ta grandeza, que casi se extiende hasta los últimos fines su hermano desde los años pasados estaba trabada. Lo

de la tierra. Por la muerte de san Isidoro sucedió en que añaden que en brevísimo espacio, antes la misma aquella silla Teodisclo, griego de nacion; deste refieren noche de Navidad hizo aquella jornada y dió la vuelta; algunos corrompió las obras de san Isidoro y las entregó demás desto, que dos candelas que él mismo con cierlo á Avicena, árabe, para que traducidas en lengua aráartificio bizo, se hallaron en su sepulcro encendidas en biga las publicase en su nombre y por suyas. Lo que tiempo del rey don Fernando el Primero; item, que el toca á Avicena, si ya no fué otro del mismo nombre, falso profeta Mahoma fué por este Santo echado de es falso , pues por testimonio de Sorsano, contemporáCórdoba; todas estas cosas las desechamos como frívo- neo del mismo Avicena y que escribió su vida, se sabe las y hablillas sin fundamento, pues ni son á propósito que mas de trecientos años adelante pasó toda la vida en para aumentar su grandeza, y quitan el crédito á las la casa y palacio real de los Persas sin venir jamás á Esdemás

que dél con verdad se cuentan. Por la verdad y paña. Martino Polono en su Cronicon dice que, como el templanza se camina mejor; mas ¿qué cosa puede ser papa Bonifacio VIII tratase de nombrar y señalar los mas vana que pretender con fábulas honrar la vida y cuatro doctores de la Iglesia para que se les hiciese fieshechos de los santos de Dios? O qué cosa puede ser ta particular, no faltaron personas que juzgaron debia mas perjudicial ni mas contraria á la religion y honra san Isidoro ser antepuesto á san Ambrosio, á lo menos de los santos que la mentira ? La verdad es que la pru- era razon que con los cuatro le contasen por el quinto. dencia de san Isidoro ayudó mucho para que todo el Hace para que esto se crea la erudicion deste santo varon reino se gobernase con muy buenas leyes y estatutos en todo género de letras, y que en el número de los cuaque por su órden se hicieron , y que para reformar las tro doctores se cuentan y ponen dos de Italia, y ninguno costumbres, á instancia suya y por su órden, se tuvieron del poniente ni de los tramontanos. Tambien es cosa en Sevilla y en Toledo algunos concilios. Fué arzobis- cierta que en España, bien que en diferentes tiempos, po de Sevilla como cuarenta años. Llegado á lo postre- florecieron tres personas muy aventajadas deste mismo ro de su edad, que fue muy larga, le sobrevino una muy nombre: Isidoro, obispo de Córdoba, al que por su antigrave y mortal liebre. Visto que se moria, hízose llevar güedad llaman el mas Viejo; el segundo, Isidoro, hispaen hombros por sus discípulos á la iglesia de San Vi- lense, cuya vida acabamos de escribir; el postrero, Isidoro, pacense, que fué adelante, y por esto se llama pena de descomunion por espacio de un año y suspencomunmente el mas Mozo; dado que á las veces suelen sion de su oficio y dignidad al que no obedeciese y dar este mismo apellido á Isidoro el hispalense cuando avisado no quisiese acudir. No falta quien diga que en le comparan con el cordobés. Esto se advierte para que este Condilio, por autoridad de los padres, se compuso este sobrenombre de Junior ó mas Mozo no engañe á la diferencia que entre los arzobispos de Sevilla y Toninguno ni le deslumbre.

ledo andaba sobre el primado. La verdad es que en el

postrer capítulo se mandó que los obispos comarcanos CAPITULO VIII.

por su turno, cada cual su mes, acudiese á la ciudad De los reyes Tulga , Chindasvinto y Recesvinto.

de Toledo y con su presencia la honrase ; decreto que

dicen ordenan teniendo consideracion á la dignidad del En lugar del rey Chintila, por voto de los grandes del rey y á honrar al metropolitano. Por lo demás, las firreino, fué puesto Tulga , mozo en la edad, pero en las mas de los obispos muestran claramente que no previrtudes viejo; en particular se señalaba en la justicia, tendieron por este privilegio dar al arzobispo de Toledo celo de la religion, en la prudencia, en el gobierno y la autoridad de primado, pues despues de los arzobisdestreza en las cosas de la guerra. Fué muy liberal pos Oroncio, de Mérida, y Antonio, de Sevilla , en terpara con los necesitados, virtud muy propia de los re- cero y cuarto lugar firmaron Eugenio , prelado de Toyes, que es justo entiendan que la abundancia de bienes ledo, y Protasio, de Tarragona. Siguiéronse los otros y sus riquezas no deben servir para su particular pro- obispos por el orden de su antigüedad y consagracion; vecho y para sus deleites, sino para ayudar a los flacos despues dellos los vicarios ó procuradores de los obisy para remedio de todo el pueblo. Iba destos principios pos ausentes, en cuyas firmas se debe advertir que no en aumento, y parecia habia de subir a la cumbre de dicen consentir solamente, sino determinar las acciotoda virtud y valor cuando la muerte le atajó los pasos, nes del Concilio; cosa extraordinaria, y que en nuesque de enfermedad le sobrevino en la ciudad de Tole- tra edad no usaron de semejante autoridad y palabras do, año de nuestra salvacion de 641. Tuvo el reino solos los vicarios de los obispos ausentes en el concilio de dos años y cuatro meses. Sigiberto, gemblacense, dice Trento. Era por este tiempo arzobispo de Sevilla Anque el rey Tulga fué mozo liviano, y con su libertad y tonio, como queda tocado, que sucedió en lugar de soltura dió ocasion á los suyos para que se levantasen Teodisclo, depuesto poco antes y echado de toda Escontra él y le echasen del reino. La razon pide hacer paña por mandado del rey Chindasvinto, á causa que mas caso en esta parte de lo que san Illefonso depone, con su nalural liviandad sembraba mala doctrina, y como testigo de vista, que de lo que escribió un ex- aun le convencieron que para dar mayor autoridad á lo tranjero, ó por odio de nuestra nacion, ó lo que es mas que enseñaba corrompió las obras de san Isidoro que probable, por engaño, á causa de la distancia del lugar le vinieron a las manos, como al que le sucedió en su y tiempo en que y cuando escribió, con que fácilmente iglesia y dignidad. Depuesto , pasó en Africa y alli se se suelen trocar las cosas. La verdad es que por la hizo moro; que tan grande es la fuerza de la obstinamuerte de Tulga, como quier que el reino de los go- cion y en tanto grado se ciegan los hombres que una dos quedase sin gobernalle y sujeto á ser combatido de vez se aparlan del verdadero camino. Desta caida de Jos vientos, Flavio Chindasvinto, por tener á su cargo Teodisclo refieren los que pretenden favorecer el prila gente de guerra con cuyas fuerzas se habia rebelado inado de Toledo , yen particular el arzobispo don Rocontra el rey Tulga , que parece le despreciaba por su drigo, que el rey Chindasvinto tomó ocasion para paedad, luego que falleció, con las mismas armas y con sar á aquella ciudad real la dignidad de primado, y el favor de los godos se apoderó de todo y se quedó quitarla á la ciudad de Sevilla en que hasta entonces con el reino; que los demás grandes del reino no se estuviera , y que lo uno y lo otro se hizo por voluntad y alrevieron á hacerle contradiccion ni contrastar con privilegio del Pontífice romano; lo cual dicen sin arguel que tenia en su poder los soldados viejos y las hues- mento bastante ni testimonio de algun escritor antites del reino. Verdad es que, aunque se apoderó del guo que tal diga; así, lo dejamos como cosa sin funreino tiránicamente, en lo de adelante se gobernó bien; damento. Gobernaban por estos tiempos la Iglesia de que parece pretendia con la bondad de sus costumbres, Roma Teodoro y el que le sucedió, que fué Marprudencia y valor suplir la falta pasada. Lo primero tino el Primero. Tiénese por cierto, y hay memorias que hizo fué poner en órden las cosas de la república antiguas, que Chindasvinto, con deseo que tenia de con buenas leyes y estatutos que ordenó; y para que enriquecer á España con libros y letras, envió á Roma con mayor acuerdo se tratase de todo lo que era con- el obispo de Zaragoza , llamado Tajo, para que con voveniente, el sexto año de su reinado hizo juntar en To- luntad del papa Teodoro buscase en particular los liledo los obispos de todo su señorío. Concurrieron trein- bros de san Gregorio sobre Job, llenos de alegorías y ta obispos de diversas partes. La primera junta se tuvo moralidades excelentes, para que los trajese consigo á á 28 de octubre, dia de los apóstoles san Simon y Jú- España ; ca los que el dicho Gregorio envió a Leandro, das. Es este Concilio entre los toledanos el seteno. En a quien los dedicó, si los envió empero, no parecian él se publicaron seis decrelos, y entre ellos, conforme por la injuria de los tiempos. Decia tener gran deseo, á lo que estaba ordenado en el Concilio valentino, que se por medio de aquellos libros, de renovar en España la tuvo en tiempo del rey Teodorico y del papa Simaco, memoria del uno y del otro Santo, aumentar la religion de nuevo se mandó que á la muerte de cualquier obis- católica y confirmarla y enriquecer la librería eclesiáspo se hallase el que de los obispos comarcanos fuese tica, que tenia por cierto con ninguna cosa podria dar paro

, ello avisado para asistir en el enlerramiento y mas lustre á su reino , que se hallaba por medio de la honras del difunto, y acudir á lo que ocurriese. Ponen paz, y por haber alanzado de sí la impiedad arriana, colmado de bienės, que con los estudios de la sabidu- y muy noble, con deseo de conservar la virginidad acuría y con procurar que la religion se conservase en su dió al amparo de Fructuoso. Esto pasaba en España en puridad; que para todo eran muy á propósito los libros lo postrero de la edad del rey Chindasvinto, cuando él, de los padres antiguos. Llegó Tajo á Roma, propuso con intento de asegurar y continuar el reino en su fasu embajada. Deseaba el Papa darle contento y com- milia , de que se apoderara por fuerza , nombró por su placer al Rey; pero habia sucedido en Roma lo mismo compañero en él á su hijo Flavio Recesvinto, el año que en España, que casi no quedaba memoria de aque- de Cristo de 648, despues de haber reinado solo y sin llos libros. Era cosa larga revolver todos los papeles y compañero por espacio de seis años, ocho meses y archivos; dilatábase el negocio de dia en dia, ora alega- veinte dias. Despues desto, aunque vivió tres años, ban una ocasion de la tardanza, ora otra. Visto el Obispo cuatro meses y once dias, pero este tiempo se cuenta que todo era palabras y que no se descubria camino para en el reinado de su hijo, á causa gue por su mucha alcanzar lo que pretendia , acudió á Dios con muy fer- edad le dejaba todo el gobierno. Falleció Chindasvinto viente oracion; suplicóle no permitiese que tan grandes en Toledo de enfermedad, ó como otros dicen, con trabajos fuesen en vano, que ayudase benignamente yerbas que le dieron. Su cuerpo y el de la reina Ricilos piadosos intentos de su Rey; pasó toda la noche en berga , su mujer, sepultaron en el monasterio de San estas plegarias. Acudió nuestro Señor á su demanda, Roman, que hoy se llama de Hormisga, y está á la riseñalóle el lugar en que tenian guardados los escritos bera del rio Duero, entre Toro y Tordesillas. Fundále de san Gregorio, con que se efectuó todo lo que desea- este mismo Rey para su entierro y sepultarse en él, coba. Hobo fama, y el mismo Tajo lo testifica en una car- se hizo. ta que escribió en esta razon , que el mismo san Gregorio le apareció y reveló lo que tanto deseaba saber. Por

CAPITULO IX. el mismo tiempo comenzó a correr en España la fama

De tres concilios de Toledo. de Fructuoso. Trocó la vida de señor, que las historias de aquel tiempo llaman senior, por ser de la real san- Era por estos tiempos arzobispo de Toledo Eugegre de los godos y su padre duque, en la flor de su nio III, sucesor del otro Eugenio. Fué discípulo de Heedad, con la vida de particular y de monje. Tuvo por lladio, como lo fueron los otros tres arzobispos que le maestro al principio á Tonancio, obispo de Palencia. precedieron. Siendo mas mozo, con deseo de darse á Llegado á mayor edad, con deseo de mas perfeccion las letras dejó en la iglesia de Toledo un lugar princise fué á vivir al desierto en aquella parte que hoy lla- pal que tenia entre los demás ministros de aquel temman el Vierzo, donde de su mismo patrimonio adelan- plo, y tomó el hábito de monje en Santa Engracia de te edificó un monasterio de monjes con la advocacion Zaragoza. Por muerte de Eugenio II le sacaron del mode los mártires Justo y Pastor. Cerca de Complútica, á las haldas del monte Irago, se ven los rastros deste monasterio, y en la iglesia catedral de Astorga, de do le redujo á mejor forma, ca estaba estragado con el cae no lejos aquel sitio, entre las demás dignidades se tiempo y mudado de lo que solia ser antiguamente. cuenta el abad complutense, ca despues que aquel mo- Compuso un libro De Trinitate, y á la obra de Draconnasterio sué en el tiempo adelante destruido, se ordenó cio, que en verso heróico, á manera de paráfrasi , deque aquella abadía suese dignidad de Astorga. De un clara el principio del Génesis y la creacion del mundo, privilegio que dió el rey Ramiro el Tercero å la dicha añadió Eugenio la declaracion del dia seteno que faltaiglesia de Astorga se entiende que el rey Chindasvin- ba. Destos versos y de otras epígramas suyas, que hasta to ayudó con muchas posesiones y preseas que dió á nuestra era se han conservado, se entiende que tuvo Fructuoso para la fundacion y dotacion de aquel mo- letras y ingenio y erudicion no pequeña para aquellos nasterio. Demás desto, porque en el primer monasterio tiempos. Entre aquellas epígramas están los epitafios no cabia tanta muchedumbre de religiosos como cada de los rey y reina Chindasvinto y Riciberga , si bien dia acudian á la fama de Fructuoso y de su santidad, son algo groseros, mas á causa de lo poco que en aquefundó él mismo allí cerca otro monasterio con advoca- lla edad se sabia que por falta del mismo Eugenio. Alcion de San Pedro, en un sitio rodeado por todas par- gunos dicen que fué tio de san llefonso, hermano de su tes de montes y arboledas muy frescas. Deste conven- madre. Otros lo tienen por falso; paréceles que si esto to, en tiempo del rey Wamba , fué prelado el abad Va- fuera así, ó el mismo san Ilefonso ó san Julian, en lo que lerio, cuyo libro se conserva hasta hoy con título de la añadieron á los Claros varones de san Isidoro, hicieran Vana sabiduría del siglo, sin otras algunas obras su- mencion de cosa tan señalada. Algunos martirologios yas en prosa y en verso, que dan muestra de su inge- ponen á este prelado en el número de los demás santos, nio, piedad y doctrina. Este monasterio reedificó ade- y señalan su dia á 13 de noviembre, por el cual camino lante y le ensanchó Genadio, obispo de Astorga, año van tambien algunas personas eruditas. Hace contra del Señor de 906, como se entiende por la letra de una esto que en el Martirologio de Toledo, en que parece se piedra que está en la misma puerta del claustro, por debia principalmente poner, no está; en fin, este pundonde de la iglesia se pasa al monasterio. Otro tercero to ni por la una parte ni por la otra está averiguado monasterio edificó Fructuoso en la isla de Cádiz, y el bastantemente. Demás desto, sospecho yo que Eugecuarto en tierra firme, nueve leguas de aquellas ri- pio III fué el que se halló y firmó en el Concilio próximo beras, sin otros que en diversos lugares fundó, así de

á varones como de mujeres. Entre las vírgenes Benedic

icofonio, arzobispo de Sevilla, que poco antes fué elegita tuvo el primer lugar, y fué muy señalada, porque do, en las firmas le precedia para muestra de que era dejado el esposo á quien estaba prometida, persona rica mas antiguo prelado. En tiempo deste prelado, sin duM-1,

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iste de la Iglesia de Toledo. Corrigió el canto eclesiático y

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