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ja. Estas cosas fueron las que principalmente se decre- género de servicio y adulacion imitar los vicios de los taron en este Concilio. Tenia el Rey en su mujer Ciji- principes, y los mas ponen su felicidad y contento en lona un hijo llamado Wiliza; determinóse su padre de la libertad de sus sentidos y gustos. Hizose otrosí una hacelle compañero de su reino. Esto sucedió despues ley en que negaron la obediencia al Padre Santo, quo de haber él solo reinado por espacio de diez años. Dan fué quitar el freno del todo y la máscara y el camino desto muestra algunas monedas que se hallan acuña- derecho para que todo se acabase y se destruyese el das con los nombres destos dos principes por reinar reino, hasta entonces de bienes colmado por obedecer ambos juntamente. Cerca de la ciudad de Tuy, en un á Roma, y de loda prosperidad y buenandanza. Para valle muy deleitoso, de muchas fuentes y arboleda, que estas leyes tuviesen mas fuerza se juntaron en Tobasta hoy se ven algunos paredones, rastros de un edi- ledo los obispos á Concilio, que fué el décimo octavo de ficio real que levantó Witiza para su recreacion en el Jos toledanos. La junta fué en la iglesia de San Pedro y tiempo que hizo residencia en aquella ciudad, ca su pa- San Pablo del Arrabal, donde á la sazon estaba un modre, por evitar alborotos y desabrimientos, le envió al nasterio de monjas de San Benito. Era Gunderico arzogobierno de Galicia, donde fué el reino de los suevos. bispo de Toledo. Los decretos deste Concilio no se poFalleció el rey Egica en Toledo de su enfermedad el

nen ni andan entre los demás concilios, ni era razon año quinto adelante, que se contaba del Señor 701 por

por ser del todo contrarios á las leyes y cánones ecleel mes de noviembre. Acudió su hijo desde Galicia, y siásticos. En particular, contra lo que por leyes antiguas sin contradiccion fué recebido por rey y ungido á estaba dispuesto, se dió libertad á los judíos para que fuer de los reyes godos á los 15 del dicho mes de no- volviesen y morasen en España. Desde entonces se coviembre.

menzó á revolver todo y a despeñarse; porque dado que

á muchos daba gusto el vicio, casi todos juzgaban mal CAPITULO XIX.

dél, y en particular se desabrieron todos aquellos que

eran aficionados a las leyes y costumbres antiguas, y Del rey Witiza.

muchos volvieron los ojos al linaje y sucesion del rey El reinado de Wiliza fué desbaratado y torpe de 10- Chindasvinto para les volver la corona y poner remedio das maneras , señalado principalmente en crueldad, im- por este camino a tantos males. No se le encubrió esto piedad y menosprecio de las leyes eclesiásticas. Los

á Wiliza , que fué ocasion de embravecerse contra los grandes pecados y desórdenes de España la llevaban de de aquella casa, y lo que comenzó en vida de su padre, caida y'á grandes jornadas la encaminaban al despeña- que fué ensangrentar sus manos en aquel linaje, condero. Y es cosa natural y muy usada que cuando los tinuarlo como podia y llevarlo al cabo. Vivian dos hijos reinos y provincias se hallan mas encumbrados en toda de Chindasvinto, hermanos del rey Recesvinto, que se prosperidad entonces perezcan y se deshagan; todo lo llamaban el uno Teodefredo y el otro Favila. Teodefredo de acá abajó á la manera del tiempo y conforme al mo- era duque de Córdoba, do para su entretenimiento edivimiento de los cielos tiene su período y fin, y al cabo ficó un palacio á la sazon y aun despues muy nombrado. se trueca y trastorna, ciudades, leyes, costumbres. Ver- Estaba determinado de no ir a la corte por no asegudad es que al principio Witiza dió muestra de buen prín- rarse del Rey y pasar su vida en sus tierras y estado, cipe, de querer volver por la inocencia y reprimirla mal- Favila era duque de Cantabria ó Vizcaya , y en el tiemdad. Alzó el destierro á los que su padre tenia fuera de po que Wiliza en vida de su padre residia en Galicia sus casas, y para que el beneficio fuese mas colmado anduvo en su compañía con cargo de capitan de la guarlos resliluyó en todas sus haciendas, honras y cargos. da, al cual los godos en aquel tiempo llamaban protosDemás desto, bizo quemar los papeles y procesos para palario. Matóle á tuerto Witiza con un golpe que le dió que no quedase memoria de los delitos y infamias que de un baston, y aun algunos sospechan para gozar mas les achacaron y por los cuales fueron condenados en Jibremente de su mujer, en quien tenia puestos los ojos. aquella revuelta de tiempos. Buenos principios eran Quedó de Favila un hijo llamado don Pelayo, el que estos si continuara y adelante no se trocara del todo y adelante comenzó á reparar los daños y caida de Espamudara. Es muy dificultoso enfrenar la edad delezna- ña, y entonces acerca de Wiliza hacia como teniente el ble y el poder con la razon, virtud y templanza. El pri- oficio de su padre. Mas por su muerte se retiró á su esmer escalon para desbaratarse fué entregarse á los tado de Cantabria, y el conde don Julian, casado con aduladores, que los hay de ordinario y de muchas ma- hermana de Wiliza, fué puesto en el cargo de protospaneras en las casas de los príncipes, ralea perjudicial y tario. Estas fueron las primeras muestras que Wiliza en abominable. Por este camino se llespeñó en todo género vida de su padre dió de sa fiereza y de la enemiga que de deshonestidades, enfermedad antigua suya , pero tenia contra aquel nobilísimo linaje. Hecho rey, pasó reprimida en alguna manera los años pasados por res- adelante, y volvió su rabia contra don Pelayo y su tio peto de su padre. Tuvo gran número de concubinas con Teodesredo; al tio, magüer que retirado en su casa, privó el tratamiento y estado como si fueran reinas y sus mu- de la vista y le cegó; á don Pelayo no pudo haber á las jcres legítimas. Para dar algun color y excusa á este manos, dado que lo procuró con todo cuidado, como desórden hizo otra mayor maldad ; ordenó una ley en tambien se le escapó don Rodrigo, hijo de Teodefredo, que concedió a todos que hiciesen lo mismo, y en par- que despues vino á ser rey. Don Pelayo por no aseguticular dió licencia a las personas eclesiásticas y consa- rarse en España dicen se ausentó, y con muestra dedegradas á Dios para que se casasen; ley abominable y fea, vocion pasó á Jerusalem en romería. Eu confirmacion pero que á muchos y á los mas dió gusto. Hacian de deslo por largo tiempo mostraban en Arratia, pueblo de buena gana lo que les permitian, así por cumplir con Vizcaya, los bordones de don Pelayo y su compañero, de sus apelitos como por agradar á su Rey; que es cierto que usaron en aquella larga peregrinacion. Resultó des

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tas crueldades y de las demás torpezas y desórilenes des- familia y de la otra. Dejó Chindasvinto de su mujer Rite Rey que se hizo muy odioso á sus vasallos. Él, perdida ciberga estos hijos: Recesvinto, el mayorazgo, que le la esperanza de opaciguarlos por buenos medios, acor- sucedió en el reino, Teodefredo y Favila y una hija, cudó de enfrenarlos con temor y quitarles la manera de yo nombre no se sabe. Recesvinto falleció sin dejar supoderse levantar y hacer suerles. Para esto mandó aba- cesion. Así los grandes del reino pusieron en su lugar á tir las fortalezas y las murallas de casi todas las ciuda- Wamba. La hija de Chindasvinto casó con un conde llades de España , digo casi todas, porque algunas fueron mado Ardebasto, griego de nacion, el cual, aunque desexemptas desle mandato, como Toledo, Leon y Astor- terrado de Constantinopla, por su valor y nobleza emfa, sca por no querer aceptalle, o porque el Rey se fia- parentó con el Rey, y tuvo por hijo á Ervigio, el que ba mas dellas que de las demás. Ultra desto, por las dió principio y fué causa de grandes males por ap :mismas causas deshizo las armas del reino en que con- derarse del reino y quitarle , como le quitó á Wamba, siste la salud pública y la libertad. El color que daba con malas mañas y engaño. El rey Ervigio de su mujer á mundalos tan exorbitantes era el sosiego del reino y | Liubigotona tuvo una hija , por nombre Cijilona, que deseo que se conservase la paz, como quier que los ti- casó con el rey Egica, deudo que era del rey Wamba, ranos luego que dellos se apodera la maldad temen sus casamiento que se enderezaba á quitar enemistades y mismos reparos y ayudas, y los que ni la vergüenza re- soldar la quiebra de disensiones entre aquellas dos catira de la torpeza , ni el temor de la crueldad, ni de la sas. Deste matrimonio nació Witiza, el mayorazgo, y locura la prudencia, estos por asegurarse se suelen en- Oppas, prelado de Sevilla, y una hija, que, como dicen redar y caer en mayores caños. Era por este tiempo autores graves, casó con el conde don Julian. Hijos de arzobispo de Toledo Gunderico, sucesor de Félix, per- Witiza fueron, como poco antes se dijo, Eva y Sisebuto. sona de grandes prendas y partes si tuviera valor y Teodesredo el segundo, hijo de Chindasvinto, bobo en ánimo para contrastar á males tan grandes, que hay su mujer Ricilona, señora nobilísima, á don Rodrigo, personas á quien, aunque desplace la maldad, no tienen peste, tizon y fuego de España. De Favila, hijo lambastante ánimo para hacer rostro al que la comete. Que- bien de Chindasvinto, nació don Pelayo, bien diferente daban o'rosí algunos sacerdotes, que como por la me- en costumbres de su primo, pues por su esfuerzo y vamoria del tiempo pasado se mantuviesen en su puridad, lor comenzaron adelante á alzar cabeza las cosas de los no oprobaban los desórdenes de Witiza, á estos él per- cristianos en España, abatidas de todo punto y destruisiguió y alligió de todas maneras hasta rendillos á su vo- das por la locura de don Rodrigo. De don Pelayo traen Juntad, como lo hizo Sinderedo, sucesor de Gunderico, su descendencia los reyes de España , sin jamás cortarque se acomodó con los tiempos y se sujetó al Rey en se la línea de su alcuña real hasta nuestro tiempo, antes tanto grado, que vino en que Oppas, hermano de Wili- siempre los hijos han lieredado la corona de sus padres, za, ó como otros dicen, bijo, de la iglesia de Sevilla, Ó los hermanos de sus hierinanos, que es cosa muy cuyo arzobispo era, fuese lrasladado á Toledo. De que de notar. resultó olro nuevo desórden encadenado de los demás, que hobiese juntamente dos prelados de aquella ciudad

CAPITULO XXI. contra lo que disponen las leyes eclesiásticas. La muerte

De los principios del rey don Rodrigo. de Wiliza fué conforme a la vida , si bien los autores en Ja manera della se diferencian. El arzobispo don Rodri- Tal era el estado de las cosas de España á la sazon go dice que sué muerlo por conjuracion de don Rodrign, que don Rodrigo, excluidos los hijos de Witiza, se enque se ayudó para esto, así de los de su valia como de cargó del reino de los godos por volo, como muchos Jus romanos, á los cuales se recogió cuando cegaron á sienten, de los grandes; que ni las voluntades de la gensu padre. El deseo de venganza y el miedo del peligro te se podian soldar por estar entre si diferentes con las cn que andaba le dieron ánimno para quitar la vida al parcialidades y bandos, ni tenian fuerzas bastantes para que así le trataba. Su padre lo que le que ló de la vida contrastará los enemigos de fuera. Hallábanse faltos de pasó en Córdoba condenado á perpetuas tinieblas y cár- amigos que los socorriesen, y ellos por sí mismos tecel. Otros autores muy diligentes afirman que Wiliza nian los cuerpos flacos y los ánimos afeminados á causa murió de enfermedad en Toledo el año deceno de su de la soltura de su vida y costumbres. Todo era convireinado, que se contaba de Cristo 711. Dejó dos hijos, tes, manjares delicados y vino, con que tenian estrallamados el uno Eva , y cl otro Sisebuto; á estos como gadas las fuerzas, y con las deshonestidades de todo quier que unos los favoreciesen y otros al contrario, se punto perdidas, y á ejemplo de los principales los mas levantaron en el reino recios temporales y torbellinos, del pueblo hacian una vida torpe y infame. Eran muy cuyo remale fué la mas miserable desventuru de cuan- á propósilo para levantar ballicios, para hacer lieros y tas se pudieran pensar.

desgarros, pero muy inhábiles para acu:lir á las arinas

y venir á las puñadas con los enemigos. Finalmente, el CAPITULO XX.

imperio y señorío, ganado por valor y esfuerzo , se perdió De la genealogia deslos rescs.

por la abundancia y deleites que de ordinario le acom

punan. Todo aquel vigor y esfuerzo con que tan granLa misma cosa piile que pues por la disension de los des cosas en guerra y en paz acabaron , los vicios le godos y por estar divididas las voluntades entre dos li- | apagaron, y juntamenie desbaralaron toda la diciplina najes, el uno de Chindasvinto, y el otro de Wamba, que nilitar, de suerte que no se pudiera hullar cosa en aquel pretendian ambos lencr derecho á la corona , las cosas tiempo mas estragada que las costumbres de España, de España se despeñaron por este tiempo en su total ni gente mas curiosa en buscar todo género de regalo. perdicion; declaremos en breve la genealogía de la una Paréceme á mi que por estos tiempos el reino y uacion de los godos era grandemente miserable; pues como á estos principios y desbaratar la semilla de lanto mal; quier que por su esfuerzo hobiesen 'paseado gran parte pero antes en lugar desto de nuevo se enconaron las de la redondez del mundo y ganado grandes victorias voluntades con un nuevo desórden y caso que suce lió y con ellas gran renombre y riquezas, con todo esto no y dió ocasion á los bulliciosos de cubrir y colorear la faltaron quien por satisfacer á sus antojos y pasiones maldad, que hasta entonces temerian de comenzar, con con corazones endurecidos pretendiesen destruirlo to- muestra de justa venganza. Era costumbre en España do; tan grande era la dolencia y reste que estaba apo- que los hijos de los nobles se criasen en la casa real. Los derada de los godos. Tenia el nuevo Rey partes aven- varones acompañaban y guardaban la persona del rey, tajadas y prendas de cuerpo y alma que daban claras servian en casa y á la mesa; los que tenian edad iban muestras de señaladas virtudes. El cuerpo endurecido en su compañía cuando salia á caza, y seguíanle á la con los trabajos, acostumbrado á la hambre, frio y ca- guerra con sus armas; escuela de que salian gohernalor y falta de sueño. Era de corazon osado para acome- dores prudentes, esforzados y valerosos capitaues. Las ter cualquiera hazaña, grande su liberalidad, y extra- bijas servian á la reina en su aposento; allí las amaesordinaria la destreza para granjear las voluntades, traban en toda crianza , hacer labor, cantar y danzar tratar y llevar al cabo negocios dificultosos. Tal era cuanto á mujeres pertenecia. Llegadas á edad, las caantes que le entregasen el gobernalle; mas luego que saban conforme á la calidad de cada cual. Entre estas le hicieron rey se troco y afeó todas las sobredichas una hija del conde don Julian, llamada Cava, moza de virtudes con no menores vicios. En lo que mas se se- extremada hermosura, se criaba en servicio de la reina ñaló fué en la memoria de las injurias, la soltura en Egilona. Avino que jugando con sus iguales descubrió las deshonestidades y la imprudencia en todo lo que gran parte de su cuerpo. Acechábalas el Rey de cierta emprendia. Finalmente, fué mas semejable á Witiza ventana , que con aquella vista fué de tal manera herique á su padre ni á sus abuelos. Hállanse monedas de do y prendado, que ninguna otra cosa podia de orilioro acuñadas con el nombre de don Rodrigo; su rostro nario pensar. Avivábase en sus entrañas aquella deshocomo de hombre armado y feroz y por reverso estas pa- nesta llama , y cebábase con la vista ordinaria de aquelabras: Igeditania Pius, mote puesto, como se entiende, lla doncella, que era la parte por do le entró el mal. mas por adulacion que por él merecerlo. Esto en ge- Buscó tiempo y lugar á propósito; mas como ella no se neral. Las cosas particulares que hizo fueron estas: lo dejase vencer con halagos ni con amenazas y mielos, primero con nuevos pertrechos y fábricas ensanchó y llegó su desatino á tanto, que le hizo suerza , con que se hermoseó el palacio que su padre edificara cerca de despeñó á sí y á su reino en su perdicion, como persoCórdoba, segun que ya se dijo; por donde los moros na estragada con los vicios y desamparada de Dios. Haadelante le llamaron comunmente el palacio de don Ro- llábase á la sazon el conde don Julian ausente en Africa, drigo; así lo testifica Isidoro, pacense, historiador de ca el Rey le enviara en embajada sobre negocios muy mucha autoridad en lo que toca á las cosas deste tiem- importantes. Apretaba a su hija el dolor, y la afrenta po. Demás desto, llamó del destierro y tuvo cerca de si recebida la tenia como fuera de sí; no sabia qué partido á su primo don Pelayo con cargo de capitan de su guar- se tomase, si disimular, si dar cuenta de su daño. Deda, que era el mas principal en la corte y casa real. terminóse de escribir una carta á su padre deste tenor: Amábale mucho, así por el deudo como por haber los «Ojalá , padre y señor, ojalá la tierra se me abriera anañus pasados corrido la misma fortuna que él. Por el » tes que me viera puesta en condicion de escribiros estos contrario, el odio que tenia contra Wiliza comenzó á » rengloncs, y con tantriste nueva poneros en ocasion de mostrar en el mal tratamiento que hacia á sus hijos, en » un dolor y quebranto perpetuo. Con cuántas lágrimas tanto grado, que así por esto como por el miedo que te- » escriba esto, estas manchas y borrones lo declaran; nian de mayor daño, se resolvieron de ausentarse de la » pero si no lo hago luego, daré sospecha que, no solo el corte y aun de toda España y pasar en aquella parte de » cuerpo ha sido ensuciado, sino tambien amancillada el Berbería que estaba sujeta á los godos y se llamaba Mau- » alma con mancha y infamia perpetua. ¿Qué salida tenritania Tingitana. Tenia el gobierno á la sazon de aque- » drán nuestros males? ¿Quién sin vos pondrá reparo á lla tierra un conde, por nombre Requila, lugarteniente, » nuestra cuita? ¿Esperarémos hasta tanto que el tiempo como yo entiendo, del conde don Julian, persona tan » saque á luz lo que ahora está secreto, y de nuestra poderosa , que demás desto tenia á su cargo el gobierno »afrenta haga infamia mas pesada que la misma muerte? de la parte de España cercana al estrecho de Gibraltar, » Avergüenzome de escribir lo que no me es lícito callar, paso muy corto para Africa. Asimismo en la comarca de »; oh triste y miserable suerte! En una palabra; vuestra Consuegra poseia un gran estado suyo y muchos pue- » hija , vuestra sangre y de la alcuña real de los godos, blos, riquezas y poder tan grande como de cualquiera » por el rey don Rodrigo, al que estaba , mal pecado, otro del reino, y de que el mismo Rey se pudiera rece- » encomendada, como la oveja al lobo, con una maldad lar. Estos fueron los primeros principios y como se- » increible ha sido afrentada. Vos , si sois varones, hamilla de lo que avioo adelante, ca los hijos de Wiliza » réis que el gusto que tomó de nuestro daño se le vuelo antes de pasar en Africa trataron con otras personas » va en ponzoña, y po pase sin castigo la burla y befa que principales de tomar las armas. Pretendian estar mala- » hizo á nuestro linaje y á nuestra casa.» Grande fué la mente agraviados. Asistíales y estaba de su parte el ar- cuita que con esta carta cayó en el conde y con estas zobispo don Oppas, persona de sangre real y de muchos puevas; no hay para que encarecello, pues cada cual aliados. Otros asimismo les acudian, quién con deseo de lo podrá juzgar por sí mismo. Revolvió en su persavengarse, quién con esperanza de mejorar su partido, miento diversas trazas, resolvióse de apresurar la traisi la feria se revolvia, que tal es la costumbre de la cion que poco antes tenian tramada , dió órden en las guerra, unos bajan y otros suben. Fuera justo acudir cosas de Africa, ycon tanto sin dilacion pasó á España, que el dolor de la afrenta le agnija!a y espoleaba. Era esta canalla su origen y principio en Arabia , y á Mahohombre mañoso, atrevido, sabia muy bien fingir y di- ma por caudillo, el cual primeramente engañó mucha simular. Así, llegado a la corte, con relatar lo que habia gente con color de religion. Despues se apoderó de las hecho y con acomodarse con el tiempo, crecia en gra- partes y provincias de levante; desde allí se extendió cia y privanza de suerte, que le comunicaban todos los hácia mediodía, y en breve espacio de tiempo llegó secretos y se hallaba á los consejos de los negocios mas hasta las postreras tierras de occidente. Consideró el graves del reino, lo cual todo no se hacia solo por sus emperador Heraclio el peligro que amenazaba; y así, servicios y partes, sino mas aina por amor de su hija. despues que venció á Cosrves, rey de Persia, y se apoPara encaminar sus negocios al fin que deseaba per- deró de la Asia, procuró con inaña atajar en sus prinsuadió al Rey que pues España estaba en paz, y los cipios esta peste ; dió sueldo á cuatro mil sarracenos moros y franceses por diversas partes corrian las tier- de los mas nobles y valientes. Mostró con esto querer ras de Africa y de Francia, que enviase contra ellos á honrallos y hacer dellos confianza, como quier que aquellas fronteras todo lo que restaba de armas y caba- á la verdad pretendiese tenerlos cerca de sí para segullos, que era desnudar el reino de fuerzas para que no ridad que no levantasen, segun que habian comenzado, pudiese resistir. Concluido esto como deseaba, dió á nuevas alteraciones y guerras. Sucedió que pidieron entender que su mujer estaba en Africa doliente de una cierto vestido debido á los soldados por una ley de Jusgrave y larga enfermedad; que ninguna cosa le podria tiniano, que hasta hoy se conserva. Nególes su peticion tanto alentar como la vista de su hija muy amada; que el prefecto del Fisco, que en tiempo tan estragado era esto le avisaban y certificaban por sus cartas, así ella un eunuco; díjoles palabras afrentosas, es á saber: «¿Qué como los de su casa. Fué la diligencia que en esto pu- sobra á los soldados romanos que se pueda dar á esso tan grande , que el Rey dió licencia, sea forzado de tos canes?» Irritáronse ellos con aquella respuesta y la necesidad, mayormente que prometia seria la vuelta palabra de aquel hombre afeminado. Levantaron sin en breve, sca por estar ya cansado y enfadado, como dilacion sus banderas, y vueltos á su tierra, se apodesuele acontecer, de aquella conversacion. En la ciudad raron de muchas ciudades comarcanas del imperio rode Málaga, que está á las riberas del mar Mediterráneo, mano. Sujetaron á Egipto y á los Persas, flacós á la hay una puerta llamada de la Cava, por donde se dice, sazon y sin fuerzas por las victorias que poco antes socomo cosa recebida de padres á hijos, que salió esta se- bre ellos ganaron los romanos; y no solo los sujetaron ñora para embarcarse. A la misma sazon el Rey, que por como vencedores, sino tambien los compelieron á que tantos desórdenes era aborrecido de Dios y de las gen- profesasen la ley y tomasen el nombre de sarracenos. tes, cometió un nuevo desconcierto, conque dió mues- Con el mismo ímpetu tomaron toda la Suria, y divertra de faltarle la razon y prudencia. Habia en Toledo sas veces acometieron la Africa, en que los trances fueun palacio encantado, como lo cuenta el arzobispo don ron diferentes, ca veces vencian, y á veces al contraRodrigo, cerrado con gruesos cerrojos y fuertes.canda- rio; mas últimamente salieron con la empresa. Fué asi dos para que nadie pudiese en el entrar, ca estaban que el rey desta gente, por nombre Abimelech, con persuadidos, así el pueblo como los principales, que a la un grueso ejército se metió por Africa y se puso sobre hora que fuese abierto, seria destruida España. Sospe- Cartago; tomóla y echóla por tierra, pero sin embargo chó el Rey que esta voz era falsa para efecto de encubrir fueron vencidos y echados de toda la Africa por Juan, los grandes tesoros que pusieron allí los reyes pasados. presecto del Pretorio, gobernador á la sazon de aqueDemás desto, movido por curiosidad, sin embargo que llas partes. Tormábanse á relacer para entrar de nuevo le ponian grandes temores, como sean las voluntades con mas fuerzas y mas bravos. Por este respeto Juan se de los reyes tan determinadas en lo que una vez propo- embarcó y pasó á Constantinopla para pedir gente de nen, liizo quebrantar las cerraduras. Entró dentro, socorro al emperador Leoncio, que fue el año del Sehalló algunos tesoros, solo una arca, y en ella un lieuzo ñor de 700, poco mas á menos. Las legiones romanas y en él pintados hombres de rostros y hábitos extraor- que en Africa y en Cartago quedaban, cansadas de esdinarios con un letrero en latin que decia : «Por esta perar ó con deseo de novedades, alzaron por emperador gente será en breve destruida España,» Lostrajes y ges- á un Tiberio Apsimaro, y para apoderalle del imperio tos parecian de moros; así, los que presentes se halla- pasaron con él á la misma ciudad de Constantinopla. ron quedaron persuadidos que aquel mal y daño ven- Con esto quedó Africa desapercebida y flaca ; acomedria de Africa; y no menos arrepentido el Rey, aunque tiéronla de nuevo y sujetáronla los sarracenos. Pasa tarde, de haber sin propósito y á grande riesgo es- ron adelante, y hicieron lo mismo en la Numidia y en cudriñado y sacado á luz misterioso encubiertos basta las Mauritanias sin parar. hasta el mar Océano y Atcutonces.con tanto cuidado. Algunos tienen todo esto lántico, fin y remate del mundo. Era señor de loda por fábula, por invencion y patraña; nos vi la aproba- aquella gente y de aquel imperio Ulit, llamábase Miramos por verdadera ni la desechamos como falsa; el mamolin, que era apellido de supremo emperador. Golector podrá juzgar libremente y seguir lo que le pare- bernaba en su nombre lo de Alrica Muza , hombre feciere probable. No pareció pasalla en silencio por los roz, en sus consejos prudente, y en la ejecucion presto. muchos y muy graves autores que la relatan, bien que El conde don Julian, luego que alcanzó licencia del Rey no todos de una manera.

para pasar en Africa, de camino se vió con las cabezas CAPITULO XXII.

de la conjuracion para mas prendallos; habláles confor

me al apetito de cada cual, prometia á unos riquezas, De la primera venida de los moros en España.

á otros gobiernos, con todos blasonaba de sus fuerzas, Las armas de los sarracenos por estos liempos vola- y encarecia la falta que dellas el Rey tenia. No lejos ban por todo el mundo con grande valor y fama. Tuvo de la villa de Consuegra está un monte llamado Caldea

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rino, y porque este nombre en arábigo quiere decir en peso sin declarar la victoria por ninguna de las parmonte de traicion, los de aquella comarca se persua- tes, pero al fin quedó por los moros el campo. Sancho, den, como cosa recebida de sus antepasados, que en el general, muerto, y con él parte del ejército; los deaquel monte se juntaron el Cónde y los demás para más se salvaron por los piés. Pasaron los bárbaros adeacordar, como acordaron, de llamar los moros á Es. lante engreidos con la victoria , talaron los campos paña. Llegado en Africa, lo primero que hizo fué del Andalucía y de la Lusitania , tomaron muchos pneirse á ver con Muza ; declaróle el estado en que las co- blos por aquellas partes, en particular la ciudad de Scsas de España se hallaban; quejóse de los agravios que villa, por estar desmantelada y sin fuerzas. Sucedió esta el Rey tenia hechos sin causa , así á él como a los hijos primera desgracia el año 713, en el cual Sinderedo, del rey Witiza , que demás de despojarlos de la heren- arzobispo de Toledo, por la revuelta de los tiempos ó cia de su padre, los forzaba á andar desterrados, po- por la insolencia del Rey se ausentó de España. Pasó á bres y miserables y sin refugio alguno; dado que no Roma, do los años adelante se halló en un Concilio les faltaban las aficiones de muchos, que llegada la lateranense, que se celebró por mandado del papa ocasion se declararian. Que era buena sazon para aco- Gregorio III. Por su ausencia los canónigos de Toledo meter á España y por este camino apoderarse de toda trataron de elegir nuevo prelado por no carecer de la Europa, en que hasta entonces no habian podido en- pastor en tiempo tan desgraciado. No hicieron caso trar. Solo era necesario usar de presteza para que los de don Oppas, como de intruso y entronizado contra contrarios no tuviesen tiempo de aprestarse. Encarecíale derecho. Dieron sus votos á Urbano, que era primiclerio la facilidad de la empresa , á que se ofrecia salir él mis- de aquella iglesia, que era lo mismo que chantre, permo con pequeña ayuda que de Africa le diesen, confia- sona de conocidas partes y virtud. Pero porque su do en sus aliados. Que por tener en su poder ; de la una eleccion fué en vida de Sinderedo, y parece no fue y de la otra parte del Estrecho, las entradas de Africa y confirmada por quien de derecho lo debia ser, los antide España, no dudaria de quitar la corona á su con- guos no le contaron en el número de los prelados de trario. No le parecia al bárbaro mala ocasion esta , solo Toledo, como se saca de algunos libros antiguos en dụdaba de la lealtad del Conde, si por ser cristiano que se pone la lista y catálogo de los arzobispos de guardaria lo que pusiese. Parecióle comunicar el ne- aquella ciudad. gocio con el Miramamolin. Salió acordado que con poca gente se hiciese primero prueba de las fuerzas de Es

CAPITULO XXII. paña y si las obras del Conde eran conforme a sus pa

De la muerte del rey don Rodrigo. labras. Era Muza hombre recatado; hallábase ocupado en el gobierno de Africa , empeñado en muchos y gra- Cosas grandes eran estas y principios de mayores ves negocios. Envió al principio solos ciento de á ca- males, las cuales acabadas en breve, los dos caudillos, ballo y cuatrocientos de á pié repartidos en cuatro na- Tarif y el conde don Julian, dieron vuelta á Africa para ves. Estos acometieron las islas y marinas cercanas al lacer instancia, como la hicieron, á Muza que les acuEstrecho. Sucedieron las cosas á su propósito, que mu- diese con nuevas gentes para llevar adelante lo comenchos españoles se les pasaron. Con esto de nuevo envió zado. Quedó en rehenes y para seguridad de toilo el doce mil soldados, y por su capitan Tarif, por sobre- conde Requila , con que mayor número de gente de á nombre Abenzarca, persona de gran cuenta , dado que pié y de á caballo vino á la misina conquista. Era tan le faltaba un ojo. Para que fuese el negocio mas secre- grande el brio que con las victorias pasadas y con estos to y no se entendiese dónde encaminaban estas tra- nuevos socorros cobraron los enemigos, que se determas, no se apercibió armada en el mar, sino pasuron minaron á presentar la batalla al mismo rey don Roen naves de mercaderes. Surgieron cerca de España , y drigo y venir con él á las manos. El, movilo del pelilo primero se apoderaron del monte Calpe y de la ciu- gro y daño y encendido en deseo de tomar emienia dad de Heraclea, que en él estaba , y en lo de adelante le lo pasado y de vengarse, apelli ló todo el reino. se llamó Gibraltar, de gebal, que en arábigo quiere de- Mandó que todos los que fuesen de edad acuilinsen á cir monte, y de Tarif, el general, de cuyo nombre tam- las banderas. Amenazó con graves castigos á los que lo bien, como muchos piensan, otra ciudad alli cerca, contrario hiciesen. Juntose á este lamamiento gran llamada antiguameute Tarteso, tomó nombre de Tari- número de gente; los que menos cuentan diren fueron fa. Tuvo el rey don Rodrigo aviso de lo que pasaba , de pasados de cien mil combatientes. Pero con la larga los insentos del Conde y de las fuerzas de los moros. paz, como acontece, inostrábanse ellos alegres v liria Despachó con presteza un su primo llamado Sancho vos, blasonaban y aun renegaban; mas eran cobar les (hay quien le llame Iñigo) para que le saliese al encuen- á maravilla, sin esfuerzo y aun sin fuerzas para sufrir tro. Fue muy desgraciado este principio, y como pro- los trabajos y incomodidades de la guerra; la mayor nóstico y mal agüero de lo de adelante. El ejército era parte iban desarmados, con hondas solamente ó bisa compuesto de toda bróza, y como gente allegadiza, tones. Este fué el ejército con que el Rey marclió la poco ejercitada; ni tenian fuerza en los cuerpos ni vuelta del Andalucía. Llegó por sus jornadas cerca de valor en sus ánimos; los escuadrones mal formados, Jerez, donde el enemigo estaba alojado. Asentó sus las armas tomadas de orin, los caballos, ó flacos ó re- reales y fortisicólos en un llano por la parte que pasa el galados , no acostumbrados á sufrir el polvo, el calor, rio Guadalete. Los unos y los otros deseaban graniclås tempestades. Asentaron su real cerca de Tarifa; tu- mente venir á las manos; los moros orgullosos con la vieron encuentros y escaramuzas, en que los nuestros victoria; los godos por vengarse, por su patria, hijos, levaron siempre lo peor; últimamente, ordenadas las mujeres y libertad no dudaban poner á riesgo las vihaces , se dió la batalla, que estuvo por algun espacio das, sin embargo que gran parte dellos sentian en

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