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sus corazones una tristeza extraordinaria y un silencio nados sus escuadrones, les hizo el siguiente razonacual suele caer á las veces coino presagio del mal que miento: «Por esta parte se exliende el Océano , fin úlha de venir sobre algunos. Al mismo Rey, congojado limo y remate de las tierras; por aquella nos cerca el de cuidados entre dia, de noche le espantaban sue- mar Mediterráneo; nadie podrá escapar con la vida, ños y representaciones muy tristes. Pelearon ocho dias sino fuere peleando. No hay lugar de buir; en las continuos en un mismo lugar; los siete escaramuzaron, manos y en el esfuerzo está puesta toda la esperanza. como yo lo entiendo, á propósito de hacer prueba cada Este dia, ó nos dará el imperio de Europa, ó quitará cual de las partes de las fuerzas suyas y de los contra- á todos la vida. La muerte es sin de los males; la ricrios. Del suceso no se escribe; debió ser vario , pues toria causa de alegría; no hay cosa mas torpe que vial octavo dia se resolvieron de dar la batalla campal, vir vencidos y afrentados. Los que habeis domado la que fué domingo á 9 del mes que los moros llaman Asia y la Africa, y al presente, no tanto por mi resjavel 6 sceval, así lo dice don Rodrigo, que vendria á peto cuanto de vuestra voluntad acometeis á haceros ser por el mes de junio conforme á la cuenta de los señores de España, debeis os membrar de vuestro árabes; pero yo mas creo fuese á 11 de noviembre, anliguo esfuerzo y valor, de los premios, riquezas y de san Martin, segun se entiende del Cronicon alvel- renombre iumortal que ganareis. No os ofrecemos por dense, año de nuestra salvacion de 714. Estaban las premio los desiertos de Africa, sino los gruesos deslaces ordenadas en guisa de pelcar. El Rey desde un pnjos de toda Europa; ca vencidos los godos, demás carro de marlil, vestido de tela de oro y recamados, de las victorias ganadas el liempo pasado, ¿quién os conforme á la costumbre que los reyes godos tenian podrá contrastar? ¿Temeréis por ventura este ejército cuando entraban en las balallas, habló á los suyos en sin armas, juntado de las lieces del vulgo, sin órden esta manera : « Mucho me alegro, soldados, que haya y sin valor? Que no es el número el que pelea , sino el llegado el tiempo de vengar las injurias hechas á esfuerzo; ni vencen los muchos, siuo los denodados, nosotros y á nuestra sanla se por esta canalla aborre- con su muchedumbre se embarazarán, y sin armas, cible á Dios y á los hombres. ¿Qué otra causa tienen con las manos desnudas los venceréis. Cuando tenian de movernos guerra, sino pretender de quitar la li- las fuerzas enteras los desbaratastes; ¿por ventura bertad á vos, á vuestros hijos, mujeres y patria, sa- ahora, perdida gran parte de sus gentes, acobardados gucar y echar por tierra los templos de Dios, hollar y con el miedo, alcanzarán la victoria? La alegría pues profanar los altares , sacramentos y todas las cosas y el denuedo que en vos veo, cierto presagio de lo que sagradas como lo han hecho en otras partes ? Y casi será, esa llevad á la pelea confiados en vuestro esveis con los ojos, y con las orejas ois el destrozo y fuerzo y felicidad, en vuestra fortuna y en vuestros ruido de los que han abatido en buena parte de Espa- i lados. Arremeted con el ayuda de Dios y de vuestro ña. Hasta ahora han hecho guerra contra eunucos; profeta Mahoma , venced los enemigos, que traen dlessientan que cosa es acometer á la invencible sangre de pojos, no armas. Trocad los ásperos montes, los coJos godos. El año pasado desbarataron un pequeño llados pelados por el gran calor, las pobres chozas do número de los nuestros; engreidos con aquella victo- Africa con los ricos campos y ciudades de España. En ria y por haberlos Dios cegado han pasado tan ade- vuestras diestras consiste y llevais el imperio, la salante, que no podrán volver atrás sio pagar los insultos lud, el alegría del tiempo presente, y del veuidero la cometidos. El liempo pasado dábamos guerra á los esperanza.» Encendidos los soldados con las razones moros en su tierra, corriamos las tierras de Francia; de sus capitanes, no esperaban otra cosa que la señal de al presente joli grande mengua, y digna que con la acometer. Los godos al son de sus trompelas y cajas so misina muerle, si fuere menester, se repare! somos adelantaron, los moros al son de los atabales de metal acometidos en nuestra tierra, tal es la condicion de á su manera encendian la pelea ; fué grande la grileria las cosas humanas, tales los reveses y mudanzas. El de la una parte y de la otra; parecia hundirse montes juego está entablado de manera que no se podrá per- y valles. Primero con hondas, dardos y todo género de der; pero cuando la esperanza de vencer no suese tan saetas y lanzas se comenzó la pelea; despues vinieron cierta , debe aguijonaros y encenderos el deseo de la á las espadas; la pelea fué muy brava , ca los unos pevenganza. Los campos están bañados de la de leaban como vencedores, y los otros por vencer. La los vuestros, los pueblos quemados y saqueados, la victoria estuvo dudosa hasta gran parte del dia sin detierra toda asolada; ¿quién podrá susrir tal estrago? Lo clararse; solo los moros daban alguna muestra de flaque ha sido de mi parte, ya veis cuán grande ejército queza, y parece querian ciar y aun volver las espaldas, tengo juntado, apenas cabe en estos campos; las vi- cuando don Oppas joh increible maldad! disimulada tuallas y almacen en abundancia , el lugar es á propos hasta entonces la traicion, en lo mas recio de la pelea, sito; á los capitanes tengo avisado lo que han de ha- segun que de secreto lo tenia concertado, con un bueu cer, proveido de número de soldados de respeto para golpe de los suyos se pasó á los enemigos. Juntose con acudir a todas partes. Demás desto, hay otras cosas, don Julian, que tenia consigo gran número de los godos, que ahora se callan, y al tiempo del pelear veréis cuán y de través por el costado mas flaco acometió á los apercebido está todo. En vuestras manos, soldados, nuestros. Ellos , atónitos con traicion tan grande y por consiste lo demás; tomad ánimo y coraje, y llenos estar cansados de pelear, no pudieron sufrir aquel nuede confianza acometed los enemigos; acordáos de vo ímpetu , y sin dificultad fueron rotos y puestos en vuestros antepasados, del valor de los godos; acor- huida, no obstante que el Rey con los mas esforzados dáos de la religion cristiana, debajo de cuyo amparo peleaba entre los primeros y acudia á todas partes, y por cuya defensa peleamos.» Al contrario Tarif, re- socorria á los que via en peligro, en lugar de los hesuelto asimismo de pelear, sacó sus gentes, y orde- ridos y muertos ponia olros sanos, detenia a los que

sangre

huian, á veces con su misma mano; de suerte que, no danos, y animados á tratar del remedio, aunque fuusu solo hacia las parles de buen capilan , sino tambien de con riesgo de sus vidas, salvar lo que quedaba, vengar

si pudiesen las injurias, no dudaron de salir al cainpo de vencer y por no venir vivo en poder de los enemi- y pelear de nuevo con el vencedor, que ejecutaba el gos, saltó del carro y subió en un caballo, llamado Ore- alcance y perseguia lo que restaba de los godus. El sulia, que llevaba de respeto para lo que pudiese suceder; ceso desta batalla fué el mismo que el pasado; de n:iecon tanto él se salió de la batalla. Los godos, que toda- vo fueron los nuestros desbaratados y puestos en huivia continuaban la pelea , quitada esta ayuda, se des- da; los que escaparon de la matanza se fueron por animaron; parte quedaron en el campo muertos, los diversos lugares; la ciudad, por estar desnuda de gento demás se pusieron en huida ; los reales y el bagaje en de guerra, quedó en poder del vencedor, y por su manun momento fueron tomados. El número de los muer- dado la echaron por tierra. Despues desto, por consejo tos no se dice; entiendo yo que por ser tantos no se y á persuasion del conde don Julian se dividieron los pudieron contar; que á la verdad esta sola batalla des- moros en dos parles : los unos, debajo de la conducta pojó á España de todo su arreo y valor. Dia aciago, de Magued, renegado de la religion cristiana, se enjornada triste y llorosa. Alli pereció el nombre inclito caminaron á Córdoba, que por estar desamparada de de los godos, alli el essuerzo militar, alli la fama del sus moradores, que por miedo del peligro se fueran á tiempo pasado, alli la esperanza del veniilero se aca- Toledo, fácilmente fué puesta en sujecion y tomada baron; y el iinperio que mas de trescientos años labia por aviso de un pastor, que en los muros cerca de la durado quedó abatido por esta gente feroz y cruel. puente les mostró cierta parte por donde entraron, ayuEl caballo del rey don Rodrigo, su sobreveste, corona dados asimismo del silencio de la noche y muertas las y calzado, sembrado de perlas y pedrería, fueron la- centinelas. El gobernador de la ciudad se hizo fuerto ilados á la ribera del rio Guadalele; y como quier que en un templo, que se llamaba de San Jorge, en que se no se liallasen algunos otros rastros dél, se entendió mantuvo por espacio de tres meses; pero á cabo deste que en la huida muriú ó se allogó á la pasada del rio. tiempo, como huyese, fué preso y vino en poder de los Verdad es que como docientos años adelante en cierto moros; el templo entraron por suerza, y pasaron á cutemplo de Porlugal en la ciudad de Viseo se ballé una chillo lodos los que en el estaban. Con la otra parte del piedra con un letrero en latiu, que vuelto en romarce ejército Tarif saqueaba y talaba y metia á fuego y á dice:

sangre lo restante de Andalucía y corria los vencidos AQUÍ REPOSA RODRIGO, ÚLTIMO REY DE LOS GODOS.

por todas partes. Mentesa fué tomada por fuerza y des

truida, de la cual dice el arzobispo don Rodrigo caia Por donde se entiende que salido de la batalla , huyó á cerca de Jaen, pero a la verdad algo mas apartada eslas partes de Portugal. Los soldados que escaparon, taba. En Málaga, en Illiberris y en Granada pusieron como testigos de tanta desventura, tristes y afrentados, guarnicion de soldados. Murcia se rindió a partido, se derramaron por las ciudades comarcanas. Don Pe- que sacó el gobernador aventajado, como buen soldado layo, de quien algunos sospechan se halló en la batalla, y sagaz que era, ca despues que en un encuentro fus perdida toda esperanza , parece se retiró á lo postrero vencido por los moros, puso las mujeres vestidas como de Cantabría ó Vizcaya , que era de su estado; otros di- hombres en la muralla. Los moros con aquella maña, cen que se fué á Toledo. Los moros no ganaron la vic- persuadidos que habia den!ro gran número de solilatoria sin sangre, que dellos perecieron casi diez y seis dos, le olorgaron lo que pidió. De Murcia dice cl mismil. Fueron los años pasados muy estériles, y dejada mo don Rodrigo que en aquel tiempo se llamaba Oreola labranza de los campos á causa de las guerras, Es- la. Demás deslo, los judíos mezclados con los moros paña padeció trabajos de hambre y peste. Los nalura- fueron puestos por moradores en Córdoba y en Grales , enflaquecidos con estos males, tomaron las armas nada á causa que los cristianos se habian ido á diversas con poco brio; los vicios principalmente y la deshones- partes y dejádolas vacías. Restaba Toledo, ciudad puesLidad los tenian de todo punto estragados, y el castigo ta en el riñon de España, de asiento inexpugnable. El de Dios los hizo despeñar en desgracias tan grandes. arzobispo Urbano, sin embargo de su fortaleza, se ha

bia retirado a las Astúrias y llevado consigo las sagradas CAPITULO XXIV.

reliquias porque no fuesen profanadas por los enemiQue los cristianos se fueron a las Astúrias.

gos del nombre cristiano, en particular llevó la vosti

dura traida á san Ilefonso del cielo, yun arcn llena do Gobernaba la iglesia de Roma el papa Constantino; , reliquias , que por diversos casos fuera llevarla á Jeruel imperio de oriente Anastasio, por sobrenombre Arte- salem, y despues parara en Toledo. L'evó asimismo los mio; rey de Francia era Childeberto, tercero de aquel libros sagrados de la Biblia , y las obras de los Santos nombre, á la sazon que España estaba toda llena de al- varones Isidoro, llefonso, Juliano, muestras de su cruboroto y de llanto, no solo por la pena y cuita del mal dicion y santidad, tesoros mas preciosos que el oro y presente, sino tambien por el miedo de lo que para las perlas, porque no fuesen abrasados con el suego quo adelante se aparejaba. No faltaba algun género de des- destruia todo lo demás. En compañía de Urbano para ventura, pues el vencedor, con la licencia y libertad mayor seguridad fué don Pelayo, coino se halla escrito que suele , afligia todos los vencidos de cualquier edad en graves aulores. Y para que estos tesoros celestiales ó condicion que fuesen. Un buen golpe de los que es- estuviesen mas libres de peligro, en lo postrero de Escaparop de aquella desastrada batalla se recogieron á paña los pusieron en una cueva debajo de tierra , disEcija, ciudad que no caia lejos, y en aquel tiempo bien tante dos leguas de donde despues se edificó la ciudad fortificada de muros. Con estos se juntaron los ciuda- de Oviedo. Desde el cual tiempo se llamó aquel lugar

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el Monte Santo, y de muy antiguo es tenido en gran do lo mejor de sus casas. Llamábase aquella parte de devocion por los pueblos comarcanos, de donde todos Castilla en aquel tiempo Campos de los godos; de allí los años acude allí gran muchedumbre, principalmente quedó que hasta hoy se llama tierra de Campos. En la fiesta de la Magdalena. Hicieron asimismo compañía Galicia quemaron á Astorga; los muros por ser de á Urbano y á don Pelayo los mas nobles y ricos ciuda- buena estofa quedaron en pié. En las Astúrias, Gijon, danos de Toledo, por estar mas léjos del peligro, seguir l pueblo por la parte de tierra y de la mar muy fuerte, el ejemplo de su prelado y conservarse para mejor tiem- vino asimismo en poder de los moros. Pusieron guarpo. Juntáronse los moros de diversas partes, en que

niciones de soldados en lugares á propósito para que todo les sucedia prósperamente, para poner cerco á los naturales no pudiesen rebullirse ni sacudir aquel Toledo. Llevaron por su caudillo á Tarif, y por las cau- yugo tan pesado de sus cervices. El ejército de los mosas ya dichas fácilmente se apoderaron de aquella ciu- ros, rico con los despojos de España, y su general dad, silla de los reyes godos y lumbre de toda España. | Tarif, debajo cuya conducta ganaran tantas victorias, En la manera cómo se tomó hay opiniones diferentes. dieron vuelta á Toledo para con el reposo gozar el fruto El arzobispo don Rodrigo dice que los judíos que que- de tantos trabajos, y desde allí, como desde una ataladaron en la ciudad y estaban á la mira sin poner á ries- ya muy alta, proveer y acudir á las demás partes. Todo go sus cosas, ora venciesen, ora fuesen vencidos los esto pasó el año de 715, en que hallo tambien se apoespañoles, y tambien por el odio del nombre cristiano deraron de Narbona , ca diversos ejércitos de Africa á sin dilacion abrieron las puertas á los vencedores, y á la fama de victoria tan señalada como enjambres se ejemplo de lo que se hizo en Córdoba y en Granada, los derramaban por todo el señorío de los godos. Los najudíos y moros fueron en ella puestos por moradores. turales, parte huidos, parte amedrentados, no hallaDon Lúcas de Tuy, al contrario, afirma que los cristianos ban tra za para ayudar á su patria; ningun ejército en de Toledo , confiados en la fortaleza del sitio, magüer número y en fuerzas bastante se junta ba; solo cada cual que eran en pequeño número, sin fuerzas y sin esfuer- de las ciudades proveia en particular lo que le tocaba; zo, sufrieron el cerco algunos meses hasta tanto que así nombraron diversos gobernadores, y porque en últimamente el domingo de Ramos, dia en que se ce- guerra y en paz eran soberanos, sin reconocer supelebra la pasion del Señor, como era de costumbre, sa- rior., algunos historiadores les dan nombre de reyes. lieron los cristianos en procesion á Santa Leocadia, la del Arrabal. Entre tanto los enemigos fueron por los

CAPITULO XXV. judíos recebidos dentro de la ciudad, y por ellos los

Cómo Muza vino á España. ciudadanos todos muertos ó presos. Eu cosas tan inciertas seria atrevimiento sentenciar por la una ó por En tanto que esto pasaba en España, de Africa se la otra parte. Todavía yo mas me allego á los que di- sonaba que Muza era combatido de diversas olas de jeron que la ciudad despues de un largo cerco entre- pensamiento. Por una parte se holgaba que aquella garon á partido sus mismos ciudadanos. Las condi- nobilísima proviucia fuese vencida y el señorío de los ciones que se asentaron , dicen fueron estas: los que moros hobiese pasado á Europa, por otra le escocia quisiesen partirse de la ciudad sacasen libremente sus que por su descuido hobiese Tarif ganado, no solo los haciendas; los que quedar , pudiesen seguir la religion despojos de España, sino tambien la honra de todo. de sus padres, para cuyo ejercicio les señalaron siete Aguijoneábanle igualmente la avaricia y la envidia, templos, es á saber, de los santos Justa, Torcuato, Lú- malos consejeros en guerra y en paz. Acordó de pasar cas, Marco, Eulalia , Sebastian y el de Nuestra Señora en España, como lo hizo, con un nuevo ejército, en del Arrabal. Los tributos fuesen los mismos que acos- que dicen se contaban doce mil soldados, pequeño nútumbraban pagar á los reyes godos, sin que les pudic- mero para empresas tan grandes, si los españoles no sen poner otros de nuevo. Que los gobernasen por sus estuvieran de todo punto apretados y caidos, porque leyes , y para este efecto se nombrasen jueces de entre lo que suele acontecer cuando los negocios están perellos que les hiciesen justicia. Por esta manera fué To- didos, todos daban buen consejo que se acudiese á las ledo puesta en poder de los moros. Las demás ciuda

armas y á la defensa, pero cada uno rehusaba de acodes de España, unas se rendian de voluntad, otras to- meter el peligro. Venido el nuevo caudillo de los momaban por fuerza; que la llama de la guerra se empren- ros, se mudó la manera de hacer la guerra; que si dia por todas partes. Los moradores se derramaban por bien algunos le aconsejaban juntase las fuerzas con Tadiversos lugares, como á cada uno guiaba el miedo ó rif y de consuno acometiesen las demás ciudades que la esperanza. Leon, forzada de la hambre y por falta aun no estaban rendidas, prevaleció empero el parede mantenimientos, se rindió. Guadalajara en los car- cer de aquellos que, aunque eran cristianos, teniendo petanos fué tomada. En los celtiberos, en un pueblo mas cuenta con el tiempo que con la conciencia, proque en nuestro tiempo se llama Medinaceli, y antigua- metian su ayuda á Muza para acabar lo que restaba, mente dice don Rodrigo se llamó Segoncia, hallaron con la cual y con sus fuerzas podria sujetar las ciudauna mesa de esmeralda, como yo lo entiendo de már- des comarcanas, cosa que al bárbaro parecia ser de mol verde, de grandor, estima y precio extraordina- mayor reputacion. Acudió tambien el conde don Jurio, de donde los moros llamaron aquel pueblo Medi- lian, sea con deseo de ganar la gracia del nuevo capitan na Talmeida , que significa ciudad de mesa. En Cas- y esperar dél mayores mercedes, sea por odio de Tatilla la Vieja se entregó Amaya, forzada de la hambre rif y disension que resultó entre los dos; que suelen los que cada dia se embravecia mas, cuyos despojos sobre- traidores, como son bulliciosos y inconstantes, despues pujaron las riquezas de las demás á causa que muchos, de haber servido perder primero la gracia , y adelante confiados en su fortaleza, se recogieran á ella con to- ser aborrecidos, así por la memoria de la maldad como porque los miran como acreedores. De Algecira, do cercados a todas partes , y con esfuerzo y diligencia desembarcaron estos bárbaros, fueron primeramente a rebatian estos intentos; pero eran pocos en número, y ponerse sobre Medina Sidonia , sitio que los moradores comenzaban a sentir falta de vituallas y municiones. sufrieron por algun tiempo, y aun fiados de su valentía Trataron de rendirse, mas con tales condiciones, que diversas veces hicieron salidas sobre los enemigos, Muza las rechazó con desden y saña. Volvieron los memas fueron rebatidos y al fin tomados por fuerza. Pu- dianeros sin hacer algun efecto, solo con esperanza sieron con el mismo ímpetu sitio sobre Carmona, ciu- que aquel general les pareció tan viejo y flaco, que dad antiguamente la mas fuerte del Andalucía. Gastá- apenas podria vivir hasta que la ciudad fuese tomada. ronse algunos dias en el cerco, porque los moradores No se le encubrió esto al bárbaro; usó de astucia, que a se defendian valientemente. Usó el conde don Julian las veces mas vale maña que fuerza; tornaron los emde cierto engaño, fingió en cierta cuestion que se bajadores á tratar del mismo negocio; maravilláronse huia de los moros; los ciudadanos engañados recibié- de hallarle sin canas, que se habia teñido la barba y ronle dentro de los muros por la puerta que entonces cabello; mas como quier que no entendiesen el artifise llamaba de Córdoba , y con este embuste se tomó. cio, juzgaron que era milagro: persuadieron a los suEsto dice el arzobispo don Rodrigo. El moro Rasis dis- yos se rindiesen al que juzgaban vencia las mismas crepa en el tiempo y en la manera , ca dice fué tomada leyes de la naturaleza. Los partidos fueron: que los biedespues que Muza У Tarif se vieron en Toledo, y que nes de los ciudadanos muertos en las peleas y en el cerco los soldados de don Julian, no con muestra de huir, sino fuesen confiscados; lo mismo las rentas de las iglesias, en traje de mercaderes, metieron en ella las armas con sus prescas , vasos y ornamentos de oro y de plata; los que la ganaron por fuerza. Acudió a Sevilla como á ciu- que quisiesen quedar en la ciudad retuviesen sus hadad tan principal gran muchedumbre de godos; pero ciendas; los que irse, lo pudiesen hacer libremente como la morisma que iba sobre ella fuese grande, per- adonde quisiesen. No se averigua bastantemente el dida la esperanza de poderse tener los de dentro , secre- tiempo en que Mérida se rindió; el arzobispo don Rotamente se huyeron, y los moros apoderados della, la en- drigo dice sué en el mismo mes que Muza vino á Espatregaron a los judíos para que junto con los moros mo- ña, pero no declara si el mismo año ó el siguiente. rasen en ella. Beja la de Lusitania ó Portugal, que se Concuerdan que los de Beja y los de llipula, con indecia Pax Julia, do se recogieron los ciudadanos de Se- tento de hacer rostro á los moros antes que del todo villa, corrió la misma fortuna, dado que no se sabe si la se arraigasen en la tierra, con las armas sc apoderaron entraron por fuerza, si se rindió á partido; solo consta de Sevilla y pasaron á cuchillo gran parte de la guarnique adelante vivió en ella gran número de cristianos. No cion que allí quedó por los moros. Poco aprovechó este lejos della cae Mérida, colonia antiguamente de roma- esfuerzo, ca los moros revolvieron sobre ellos, y con su nos, y entonces la mas principal ciudad de Lusitania, y daño los forzaron á sujetarse como de antes por este que conservaba todavía claros rastros de su antigua ma- órden. Vino á España con Muza un su hijo, llamado Abjestad, si bien de las muchas guerras pasadas quedó dalasis. Este en cierta ocasion se quejó á su padre de maltratada, y últimamente en la batalla en que se per- no haberle puesto en cosa en que pudiese mostrar su dió el rey don Rodrigo y con él España, muchos de sus esfuerzo. Parecióle al padre tenia razon; dióle un grueciudadanos perecieron como buenos. Todo esto no fué so escuadron de moros, con que entró por tierra de Vaparte para que perdiesen el ánimo, antes salieron con- lencia, peleó diversas veces con la gente de aquella tra el enemigo que sobre ellos venia. La pelea fué sin tierra. Rindiósele aquella ciudad, las de Denia, Aliórden, muchos de ambas partes perecieron; los moros cante y Huerta á partido que vo violase los templos, eran mas en número, y así, los cristianos fueron forza- que pudiesen vivir como cristianos, que a cada uno dos á retirarse dentro de los muros. A la hora Muza, quedase su hacienda con pagar cierto tributo que se acompañado de cuatro personas solamente , mirado el les imponia asaz tolerable. Acabadas estas cosas por sitio y majestad de la ciudad, dijo : Parece que de todo todo el año de 716, revolvió con sus gentes hácia Seel mundo se juntaron gentes á fundar este pueblo; di- villa, que estaba levantada, como queda dicho; sujetóchoso quien fuese señor dél. Encendido en este deseo, la con facilidad, dió la muerte a los que fueron causa buscaba traza para salir con su intento. Estaba cer- del alboroto y de la matanza que se hizo de los soldaca de la ciudad una cantera antigua, la cual por ser dos moros. Pasó adelanle, tomo á Ilipula, en que hizo honda pareció á proposito para armar una celada; pu- grande estrago, y aun se puede entender que la hizo so pues en aquellas barrancas de parte de noche buen abatir por tierra, pues de ciudad muy fuerte que era número de caballos. Dió vista á la ciudad; los cerca- entonces, hoy es un pueblo pequeño, llamado Peñados salieron a la pelea , adelantáronse sin órden, tan- flor, puesto entre Córdoba y Sevilla. El moro Rasis dito, que cayeron en la celada; con que por frente y por ce que la guarnicion de Mérida fué la que mataron los Jas espaldas fueron apretados de tal suerte, que, con nuestros; y que para hacer esto los de Sevilla se juntapérdida de muchos, pocos, cerrado su escuadron y ron con los de Beja y con los de llipula, cosa bien diapretados, pudieron volver á la ciudad. Con este daño ferente de lo que queda dicho. Lo cierto es que de Méreprimieron su atrevimiento, acordaron de no hacer rida se partió Muza para Toledo. Salióle al encuentro salidas, sino defender solamente sus murallas. El cerco Tarif, y para mas honrarle pasó adelante de Talaveiba adelante, dilacion que daba mucha pena á Muza, ra. Juntáronse cerca del rio Tietar, que riega los camapercibió todas las suertes de ingenios que en aquel pos de Arañuelo. Las muestras de amor y contento fuetiempo se usaban , levantó torres de madera, hizo tra- ron grandes, los corazones no estaban conformes, la bucos y mantas con qué los soldados arrimados al mu- envidia aquejaba á Muza, á Tarif el miedo, que tal es ro procuraban con picos abrir entrada. Acudian los la fruta del mundo. Recelábase Tarif no le descompusiesen, porque le achacaba Muza que no habia obedecido cuando se toma para cubrir con ella como con velo las á sus mandatos ni seguido su órden , que la victoria maldades y libertad, ni hay cosa mas poderosa para fué acaso y no conforme á buen gobierno de guerra ; trastornar los ánimos del pueblo y llevalle donde quieachaques y cargos que al vulgo y gente de guerra no ra. Desde este tiempo cuando Mahoma se llamó rey coparecia bien, por estar acostumbrada á juzgar de los mienzan los árabes á contar los años de la egira, qué consejos de sus capitanes, no tanto por lo que son co- es tanto como jornada ó expedicion. Eslo, como quier mo por el fin que tienen y por lo que sucede, demás que sea cierto, es muy dificultoso averiguar con qué que todos sabian el mal talante y ánimo de Muza. Con- año de nuestra salvacion concurrió. Los autores andao tinuáronse los desabrimientos basta que llegaron á varios, y no concuerdan en el cuento de los años Toledo. Allí tomaron cuentas á Tarif, así de lo que adelante; vergonzosa ignorancia de historia y de antigastara en la guerra como de los despojos y tesoros güedad. Grandes tinieblas, de donde será dificultoso ganados en ella. Disimulaba él toda esta acedia y mal sacar á luz la verdad; procurarémoslo empero por tratamiento, y con servir y regalar á su contrario pro- cuanto las fuerzas y diligencia alcanzare. El principio curaba aplacar el ánimo y la saña de aquel viejo. En desta disputa se tomará un poco mas arriba en esta fin, reconciliados entre sí, caminaron lácia Zaragoza manera. El año resulta del movimiento del sol que con intento de apoderarse, como lo hicieron, de aque- corre por los signos del zodiaco en Irecientos y sesenta lla ciudad poderosa en armas y en gente. Por abreviar, y cinco dias y un cuarto de dia. Del movimiento de la lo mismo hicieron de otras muchas ciudades de la Cel- luna y de sus variedades resultan los meses, ca distiberia y de la Carpetania , que hoy es el reino de To- curre por el mismo circulo en dias veinte y nueve y ledo, que se apoderaron dellas y de las demás sin san- doce horas. Todo el tiempo se divide en años, y el año gre, ca se dieron á partido. Con esto parecia que toda en meses, costumbre universal de todas las naciones, España quedaba sujeta y llana, que fué en menos de de que procede toda la dificultad, por no ser cosa fácil tres años despues que vino la primera vez el ejército igualar y ajustar en número de dias los movimientos del de moros de Africa á estas partes. Verdad es que lo de sol y de la luna tan diferentes entre sí, dado que por mas adentro no se podia allanar sin grande dificultad muchas veces graudes ingenios se han en esto desvepor estar España por muchas parles rodeada de riscos lado. Los mas antiguos romanos gobernaron el año por y montes y espesuras muy bravas. Supo el Mirama- el movimiento del sol, que dividieron en solos diez memolin Clit, así las victorias como las diferencias que ses, cuenta varia y inconstante. Destos meses los seis andaban entre sus capitanes; y porque no parasen per- eran de á treinta dias, los cuatro de á treinta y uno, es juicio les mandó á entreambos ir á su presencia. Muza, á saber, marzo, mayo, julio, octubre. Todo el año tenia resuelto de parlirse, porque no sucediesen en lo ga- trecientos y cuatro dias, comenzábase por el mes de nado algunas alteraciones, nombró en su lugar por marzo, como los nombres de setiembre, que es el sépgobernador á su hijo Abdalasis, de cuyo esfuerzo y timo mes, de octubre y de noviembre lo declaran. En valor habia muestras frescas y bastantes. Juraron to- tieinpo tan grosero, falto de erudicion y doctrina, no dos de obedecelle, y con tanto Muza y Tarif, antes advertian los inconvenientes que las fiestas del estio grandes y famosos caudillos, y en lo de adelante mas venian á caer en invierno, las del verano en el otoño, esclarecidos por cosas tan grandes como acabaron, se grande desórden y desconcierto. Los árabes, de quien aprestaron para embarcarse y consigo los tesoros, pre- tomaron los moros, para formar el año solo miraron al seas, riquezas, oro y plata que los godos en lantos años movimiento de la luna, componiéndolo de doce vuellas con todo su poder pudierou juntar.

que da por el zodíaco, que son doce meses, los seis de

á veinte y nueve dias, y los otros seis de á treinta; todo CAPITULO XXVI.

su año tenia dias trecientos y ciucuenta y cuatro, maDe los años de los árabes.

nera que entre los romanos imitó Numa Pompilio, ca

añadió á la cuenta antigua del año cincuenta dias reCon la mudanza del gobierno y señorio las costumbres, partidos en los meses de enero y de febrero, que tamritos y leyes de España se trocaron y alteraron gran- bien añadió á los demás; pero sucedia sin duda, demente. Relatallo todo seria largo cuento; lo que al que en mas largo tiempo, que el frio venia en los meses presente hace al propósito, y servirá para entender la del verano, y el calor al contrario, inconveniente en historia de los tiempos adelante, dejada la cuenta de los que forzosamente incurren los moros por mantenerse años de que ordinariamente los españoles usaban en obslinadamente hasta el dia de hoy en la costumbre los contratos, pleitos y en las historias, cuyo principio que antiguamente tenian; que las demás naciones tuse tomaba del nacimiento de Cristo ó era de César, se vieron cuidado y pusieron toda diligencia en ajustar introdujo casi por toda ella otra nueva manera de con- los movimientos de la luna y del sol para corregir toda tar los tiempos, de que los moros usan en todas las pro- la variedad é inconstancia que entre ellos liay. Grande vincias en que se han extendido largamente. Fundador fué el trabajo que en esto pasaron, y los caninos que de aquella malvada supersticion fué Mahoma, árabe de que tomaron diferentes. Los griegos cada ocho awos nacion, el cual por la mucha prosperidad que tuvo en intercalaban noventa dias repartidos en tres meses; lo las guerras y por descuido del emperador Heraclio, se mismo hicieron los romanos mas modernos por su ejeinllamó y coronó rey de su nacion en Damasco, nobili- plo, mudadas solamente algunas pocas cosas. Los hesima ciudad de la Siria. Demás desto, para que su au- breos y los egipcios, como gentes mas entendidas en toridad fuese mayor, promulgó á sus gentes leyes como los movimientos del cielo, hallaron mas prudentemente dadas del cielo por divina revelacion. No hay cosa mas esta manera de emienda, que los latinos llamaron iuengañosa que la máscara de la mala y perversa religion tercalacion. Porque en diez y nueve años, espacio en

aull

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