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que se acaba toda la variedad del movimiento de la lupa, comenzar el año de Cristo 022 á 15 de julio, segun intercalaron siete meses á ciertas distancias. Lo mismo que lo testifican los Anales toledanos, que se escribieron hizo Julio César despues que se apoderó de Roma, por pasados trecientos años ba. Lo mismo comprueban los entender pertenecia á su providencia y gobierno emen- letreros de las piedras y las memorias antiguas; condar la razon de los tiempos, que entre los romanos an- cuerdan los judíos y moros, con quien para mayor daba revuelta y confusa. Ayudóse del consejo de So- seguridad lo comunicamos, segun que en un librito sigenes, grande matemático y astrólogo, y de Marco aparte bastantemente lo tenemos todo deducido. Sin Fabio, escribano de Roma, con cuya ayuda redujo el embargo, el arzobispo don Rodrigo y Isidoro, pacense, año solar á trecientos y sesenta y cinco dias y un cuarto se apartan desto, porque señalan el principio desta de dia; por donde cada cuatro años se intercala un dia cuenta el año de Cristo de 618, es á saber, el año seá veinte y cuatro de febrero, que es sexto de las calen- teno del imperio de Heraclio. Otros muchos y casi los das de marzo, y el dia intercalado se llama tambien

mas, en que hay mayor daño, igualaron los años de los sexto de las mismas calendas; por donde el año se llama moros con los nuestros, cosa que no debieran hacer, bis sexto, que es lo mismo que dos veces sexto. La ra- coino queda bastantemente advertido. zon de la luna y de toda su inconstancia y cuenta del año lunar comprehcudieron con el áureo número, que

CAPITULO XXVII. procede de uno hasta diez y nueve, y fué puesto en el

De lo que hizo Abdalasis. calendario romano. Intercalaban en diez y nueve años siele lunas, manera que por entonces pareció muy á Gobernó algun tiempo Abdalasis la provincia que su propósito para que la cuenta de los tiempos fuese or- padre le encomendó sabia y prudentemente. De Africa denada, y ajustados los años solar y lunar; pero con el vinieron á España grandes genlíos para arraigarse mas progreso del tiempo por ciertas menudencias, que no los moros en ella, para cultivar y poblar aquella anconsideraron en la cuenta del año, se halló que ni la chísima tierra, á causa de las guerras pasadas falta do una ni la otra cuenta concordaban con los movimientos moradores y serma. Diéronles campos y asientos, sede aquellos planetas ni entre sí. Por donde los cristia- ñalaron á Sevilla por cabeza, en que estuviese la silla nos, que, á imitacion de César, cuanto á las fiestas inmo- del nuevo imperio, como ciudad grande y fuerte y cóvibles siguen el año solar, y cuanto a las movibles el moda para dende acudir á las demás. Egilona , mujer Junar, hallaron haberse alejado mucho de lo que se del rey don Rodrigo, estaba cautiva con otros muchos. pretendió, que ni el principio del año caia en el mismo El moro gobernador, con son que por derecho de la dia que eu tiempo de César, ni con el áureo número, guerra le tocaba aquella presa, la hizo traer ante sí. como se pretendia, se mostraban las conjunciones de Era de buena edad, su hermosura y apostura muy la luva. Por lo uno y por lo otro el papa Gregorio XIII, grande. Así, á la primera vista el bárbaro quedó herido el año de 1582, cuando esto escribiamos, emendó todo y preso. Preguntóle con blandas palabras como estaba. esto, quitó del calendario el áureo número, en cuyo Ella, lastimada de la memoria de su prosperidad antilugar puso otro mayor, que llamaron epactas. Demás gua y renovada con esto su pena, comenzó á derramar deslo, en el principio de octubre de aquel año se dejaron lágrimas, despedir sollozos y gemidos. «¿Qué quieres, de contar diez dios para efecto que el principio del año dijo con voz flaca, saber de mi, cuya desventura ha solar volviese al asiento conveniente señalado por los sonado y se sabe por todo el mundo, tanto mas grave antiguos. Y para que no hiciese dende mudanza en lo cuanto de todos es mas conocida ? La que poco antes de adelante, proveyó que á ciertas distancias no se in- era reina dichosa , cuyo señorío se extendia fuera de tercalase el bisexto, con que se acudió á todos los in- España, al presente ¡oh triste fortuna! despojada de todo, convenientes. Disputar de todo esto mas á la larga y me hallo en el número de los esclavos y cautivos. La mas sutilmente pertenece a los astrólogos; lo que es caida, tanto es mas dolorosa cuanto el lugar de que se deste lugar y aprovecha para la historia es que los mo- cae es mas alto; lo que es de tal suerte, que los esparos, como poco antes se ha dicho, hacen el año menor ñoles, olvidados de su afan, lloran mi desastre y les es que el nuestro once dias y un cuarto. Lo cual por no con- ocasion de mayor pena. Tú, si como es justo lo hagan siderar muchos autores señalaron en diversos lugares los ánimos generosos, te mueves por el desastre de los el principio de aquella cuenta de los moros y de aquellos reyes, gózale en esta bienandanza tener ocasion de años de la egira con tan extraña variedad, que desde el hacer bien á la sangre real. Ningun mayor favor me año de 592 hasta el de 627 casi no hay año ninguno en puedes hacer que volver por mi honestidad como de que alguno ó algunos autores no pongan el principio de reina y de matrona, y no permitir que ninguno de mí la dicha cuenta; variedad y discordancia vergonzosa. se burle. Por lo demás tuya soy; de mí, como tu esDiscordancia, de que pienso fué la causa que diversos clava, haz lo que por bien tuvieres. Con las obras, escritores en diversos tiempos como se informasen por hallarme en este estado, no te podré gratificuántos años corrian en aquella sazon de los árabes, car lo que hicieres; la memoria y reconocimiento por no saber que eran menores que los nuestros, vol- serán perpetuos, y la voluntad de agradarte y obedeviendo a contar hacia atrás y á restar aquel número de certe muy grande.» Con este razonamiento y palabras años de los de Cristo, señalaron diversos principios, los quedó aquel bárbaro mas prendado. Usó con ella de postreros, como contaban mas años, mas arriba. En halagos y de blandura, resuelto de tomarla por mujer, tanta variedad mucho tiempo nos hallamos suspensos como lo hizo, sin quitalle la libertad de ser cristiana. y dudosos en lo que debiamos seguir. Lo que {mas ve- Túvola en su compañía con grande honra toda la vida, risímil nos parece es que la computacion de los árabes, ca demás de su hermosura y de su edad, que era muy de los moros y de la egira, que todo es uno, se debe florida, fué dotada de singular prudencia, tanto, que por sus consejos principalmente enderezaba su gobierno, y mente, no se puede pensar género de mal con que Esá su persuasion, por tener mas autoridad y que nadie paña no fuese afiigida; claro castigo de Dios, que por le menospreciase, usó de repuesto, aparato y corte tal manera tomaba venganza, no solo de los malos, sino real, y se puso corona en la cabeza. En tierra de Ante- tambien de los inocentes, por el menosprecio de la requera por la parte que toca los mojones y los aledaños ligion y de sus leyes. Todavía en lo de Vizcaya, y en de Málaga hay un monte llamado Abdalasis, por ven- parte de los Pirineos hacia lo de Navarra y Aragon, en tura del nombre deste principe; como tambien algunos lo de Astúrias y parte de la Galicia se entretenian lor sospechan que Almaguer, pueblo de la orden de San-cristianos, confiados mas en la aspereza de los lugares tiago, se llamó así de Magued, capitan moro, de quien y por no acudir contra ellos los moros, que en fuerzas dicen solia beber del agua de una fuente que está alli ó ánimo que tuviesen para hacer resistencia. Los que cerca; y porque el agua en lengua arábiga se dice alma, estaban sujetos á los moros y mezclados con ellos, enpretenden que de alma y Magued se compuso el nom- tonces se comenzaron á llamar mixti-árabes, es á sabre de Almaguer. Hoy en aquel pueblo no hay fuentes, ber, mezclados árabes; despues, mudada algun tanto la todos beben de pozos. No hay duda sino que con la palabra, los mismos se llamaron mozárabes. Dábanles mudanza que hobo en las demás cosas se mudaron los libertad de profesar su religion, tenian templos á fuer apellidos á muchos pueblos, montes, rios, fuentes, de de cristianos, monasterios de hombres y mujeres como que resulta grande confusion en la memoria y nombros antes. Los obispos, por miedo que su dignidad no fuese antiguos, ca los capitanes bárbaros parece pretendie- escarnecida entre aquellos bárbaros, se recogieron á ron para perpetuar su memoria y para mayor hopra Galicia junto con gran parte de la clerecía; y aun el suya fundar nuevos pueblos ó mudar á otros sus ape- obispo de Iria Flavia, que es el Padron, á muchos prelidos que tenian de tiempo antiguo. Qué se haya he- lados que acudieron a su obispado, señaló rentas y cho del conde don Julian no se sabe ni se averigua; la diezmos con que se sustentasen en aquel destierro, grandeza de su maldad hace se entienda que vivo y como se entiende por la narrativa de un privilegio que muerto fué condenado á elernos tormentos. Es opinionel rey don Ordoño el Segundo dió a la iglesia de Sanempero, sin autor que la compruebe bastantemente, que tiago de Galicia, año de Cristo de 913. Desta manera la mujer del Conde murió apedreada, y un hijo suyo cayó España ; tal fué el fin del nobilísimo reino de los despeñado de una torre de Ceuta, y que á él mismo godos. Con el cielo sin duda se revuelven la cosas acá; condenaron á cárcel perpelua por mandado y senten- lo que tuvo principio es necesario se acabe; lo que cia de los moros, á quien tanto quiso agradar. En un nace muere, y lo que crece se envejece. Cayó pues el castillo llamado Loharri, distrito de la ciudad de reino y gente de los godos, no sin providencia y consejo Huesca, se muestra un sepulcro de piedra fuera de la del cielo, como a mí me parece, para que despues de iglesia del castillo, do dicen comunmente estuvo se- tal castigo de las cenizas y de la sepultura de aquella pultado. Don Rodrigo y don Lúcas de Tuy testifican gente naciese'y se levantase una nueva y santa Eshaber sido muerto y despojado de todos sus bienes, así él paña, de mayores fuerzas y señorío que antes era; recomo los hijos del rey Witiza. Lo que se puede asegu- fugio en este tiempo, amparo y columna de la religion rares que el estado de las cosas era de todo punto mi- católica, que compuesta de todas sus partes y como de serable. Casi toda España estaba á los moros sujeta á sus miembros termina su muy ancho imperio, y le exesta sazon; no se puede pensar género de mal que los tiende, como hoy lo vemos, hasta los últimos fines de cristianos no padeciesen; quitaban las mujeres á sus levante y poniente. Porque en el mismo tiempo que maridos, sacaban los hijos del regazo de sus madres, esto se escribia en latin, don Filipe II, rey católico robaban los paños y ricas presea's libremente y sin cas- de España, vencidos por dos y mas veces en batalla tigo. Las heredades y los campos no rendian los frutos los rebeldes, junto con los demás estados el reino de que solian, por estar airado el cielo y por la falta de la- Portugal con atadura, como lo esperamos, dichosa y branza. Profanaban las casas y templos consagrados perpetua; con que esta anchísima provincia de España, y aun los abrasaban y abatian; los cuerpos muertos á reducida despues de tanto tiempo debajo un sceptro y cada paso se hallaban tendidos por las calles y caminos; señorío, comienza a poner muy mayor espanto què sono se oia por todas partes sino llantos y gemidos. Final- lia á los malos y á los enemigos de Cristo.

LIBRO SÉPTIMO,

CAPÍTULO PRIMERO. Cómo el infante don Pelayo se levantó contra los moros. No pasaron dos años enteros despues que el furor africano hizo á España aquella guerra cruel y desgraciada, cuando un gran campo de moros pasó las cumbres de los Pirineos por donde parten término España

y Francia, y por fuerza de armas rompió por aquella provincia con intento de rendir con las armas vencedoras aquella parte de Francia que solia ser de los godos. Además que se les presentaba buena ocasion, conforme al deseño que llevaban, de acometer y apoderarse de toda aquella provincia por estar alterada con discordias civiles y muy cerca de caer por el suelo á

causa de la ociosidad y descuido muy grande de aque- que habia padecido, resplandecia y se señalaba en Hos reyes, con que las fuerzas se enflaquecian y mar- valor y grandeza de ánimo, cosa que sabian muy bien chitaban, no de otra guisa que poco antes aconteciera los naturales; y aun los mismos que no le conocian, en España. Pipino, el mas Viejo, y Cárlos, su hijo, bien por la fama de sus proezas y de su esfuerzo, como que habido fuera de matrimonio, por su valor y es- suele acontecer, le imaginaban hombre de grande fuerzo en las armas llamado por sobrenombre Mar- cuerpo y gentil presencia. Sucedió muy á propósito. tello, señores de lo que entonces Austrasia y al pre- que desde Vizcaya, do 'estaba recogido despues del desente se dice Lorena, eran mayordomos de la casa real sastre de España, viniese á las Astúrias, no se sabe si de Francia, y como tales gobernaban en paz y en llamado, si de su voluntad, por no faltar á la ocasion, guerra la república á su voluntad; camino que clara- si alguna se presentase , de ayudar a la patria comun. mente se hacian , y escalon para apoderarse del reino Por ventura tenian diferencias sobre el señorío de Vize y de la corona , cuyo nombre quedaba solamente á los caya, ca tres duques de Vizcaya hallo en las memoque eran verdaderos reyes y naturales por ser del linaje rias de aquel tiempo, Eudon, Pedro y don Pelayo. A y alcuña de Faramundo, primero rey de los francos. la verdad luego que llegó á las Astúrias todos pusieGrande era el odio que resultaba y el desgusto que ron en él los ojos y la esperanza que se podria dar alpor esta causa muchos recebian; llevaban mal que una gun corte en tantos males y hallar algun remedio, si casa en Francia y un linaje estuviese tan apoderado de le pudiesen persuadir que se hiciese cabeza, y como todo, que pudiese mas que las leyes y que los reyes y tal se encargase del amparo y proteccion de los demás. toda la demás nobleza. Eudon, duque de Aquitania, A muchos atemorizaba la grandeza del peligro y hazahoy Guiena, era el principal que hacia rostro y con- ña que acometian con fuerzas tan flacas; parecia destrastaba á los intentos de los austrasianos. Cada parte atino sin mayor seguridad aventurarse de nuevo y tenia sus valedores y allegados, con que toda aquella exasperar las armas y los ánimos de los bárbaros; pero nacion y provincia estaba dividida en parcialidades y lo que reliusaban de hacer por miedo, cierto accibandos. Lo que hace á nuestro propósito es que con dente lo trocó en necesidad. Tenia don Pelayo una la ocasion de estar los bárbaros ocupados en la guerra hermana en edad muy florida, de hermosura extraorde Francia las reliquias de los godos que escaparon de dinaria. Deseaba grandemente Munuza, gobernador de aquel miserable naufragio de España, y reducidos á Gijon, casar con aquella doncella; porque, como suelen las Astúrias, Galicia y Vizcaya, tenian mas confianza los hombres bajos y que de presto suben, no sabia en la aspereza de aquellas fraguras de montes que en vencerse en la prosperidad, ni enfrenar el deseo deslas fuerzas, tuvieron lugar para tratar entre sí cómo honesto con la razon y virtud. No tenia alguna espe.. podrian recobrar su antigua libertad. Quejúbanse en ranza que don Pelayo vendria en lo que él tanto desecreto que sus hijos y mujeres, hechos esclavos,

ser

seaba. Acordó con muestra de amistad enviarle á vian á la deshonestidad de sus señores. Que ellos mis- Córdoba sobre ciertos negocios al capitan Tarif, que mos, llegados á lo último de la desventura , no solo aun no era pasado en Africa. Con la ausencia de don padecian el público vasallaje, sino cada cual una mi- Pelayo fácilmente salió con su intento. Vuelto el herserable servidumbre. Todos los santuarios de España mano de la embajada y sabida la afrenta de su casa, profanados, los templos de los santos, unos con el su- cuán grave dolor recibiese y con cuántas llamas de ror de la guerra quemados y abatidos , otros despues ira se abrasase dentro de sí, cua era lo podrá ende la victoria servian á la torpeza de la supersticion tender por sí mismo. Dábale pena así la afrenta de su mahometana, saqueados los ornamentos y preseas de hermana como la deshonra de su casa; mas lo que las iglesias; rastros do quiera de una bárbara crueldad sobre todo sentia era ver que en tiempo tan revuelto y fiereza. En Munuza, que era gobernador de Gijon, no podia satisfacerse de hombre tan poderoso, á cuyo aunque puesto por los moros, de profesion cristiano, en cargo estaban las armas y soldados. Revolvia en su quien fuera justo, hallar algun reparo, no se via cosa pensamiento diversas trazas; parecióle que seria la de hombre fuera de la figura y aparencia, ni de cris-mejor , en tanto que se ofrecia alguna buena ocasion tiano mas del nombre y hábito exterior ; que les seria de vengarse, callar y disimular el dolor, y con mostrar mejor partido morir de una vez que sufrir cosas tan que holgaba de lo hecho .burlar un engaño con otro indignas y vida tan desgraciada. Ya no trataban de re- engaño. Con esta traza balló ocasion de recobrar su cobrar la antigua gloria en un punto escurecida, ni el hermana, con que se huyó á los pueblos de Astúrias imperio de su gente, que por permision de Dios era comarcanos, en que tenia gentes aficionadas y ganaacabado; solo deseaban alguna manera de servidum- das las voluntades de toda aquella comarca. Espanbre tolerable y de vida no tan amarga como era la que tóse Munuza con la novedad de aquel caso; recelábase padecian. Los que desto trataban tenian mas falta de que de pequeños principios se podria encender grande caudillo que de fuerzas, el cual con el riesgo de su llama; acordó de avisar á Tarif lo que pasaba. Despavida y con su ejemplo despertase á los dernas cristia- chó él sin dilacion desde Córdoba soldados que fácilhos de España y los animase para acometer cosa tan mente hobieran á las manos á don Pelayo por no estar, grande; porque, c

como suele el pueblo, todos blasona- | bien apercebido de fuerzas, si avisado del peligro no ban y hablaban atrevidamente, pero todos tambien escapara con presteza, y puestas las espuelas al carehusaban de entrar en el peligro y en la liza; el vigor ballo le hiciera pasar un rio que por allí pasaba , llay valor de los ánimos caido, la nobleza de los godos mado Pionia, á la sazon muy crecido y arrebatado, con las guerras por la mayor parte acabada. Solo el cosa que le dió la vida; porque los contrarios que le infante don Pelayo, como el que venia de la alcuña y seguian por la huella se quedaron burlados por no sangre real de los godos, sin embargo de los trabajos atreverse á lacer lo mismo ni ėstiinar eu tanto el prens

derle como el poner á riesgo tan manifiesto sus vidas. ra estéril y menguada de todo sustentar tanta gente En el valle que hoy se llama Cangas, y entonces Canica, como se ha recogido á estas montañas? ¿El pequeño tocó tambor y levantó estandarte. Acudió de todas número de nuestros soldados os hace dudar? Pero departes gente pobre y desterrada con esperanza de co- beisos acordar de los tiempos pasados y de los trances brar la libertad; tenian entendido que en breve ven- variables de las guerras, por donde podeis entender dria mayor golpe de soldados para atajar aquella rebe- que no vencen los muchos, sino los esforzados. A Dios, lion. Muchos de su voluntad tomaron las armas por el al cual tenemos irritado antes de ahora, y al presente gran deseo que tenian de hacer la guerra debajo de la creemos está aplacado , fácil cosa es y aun muy usada conducta de don Pelayo por la salud de la patria y por deshacer gruesos ejércitos con las armas de pocos. el remedio de tantos males; algunos, por miedo que ¿Teneis por mejor conformaros con el estado presente, tenian á los enemigos, y por otra parte movidos de las y por acertado servir al enemigo con condiciones toleamenazas de los suyos y por el peligro que corrian de rables? Como si esta canalla infiel y desleal hiciese caso ambas partes, ora venciesen los cristianos, ora fue- de conciertos, ó de gente bárbara se pueda esperar sen vencidos, de ser saqueados y maltratados por los que será constante en sus promesas. ¿Pensais por venque quedasen con la victoria, forzados acudieron á tura que tratamos con hombres crueles, y no antes don Pelayo; en particular los asturianos casi todos si- con bestias fieras y salvajes ? Por lo que a mí toca , esguieron este partido. Juntó los principales de aquella toy determinado con vuestra ayuda de acometer esta nacion, amonestoles que con grande ánimo entrasen empresa y peligro, bien que muy grande, por el bien en aquella demanda antes que el señorío de los moros comun muy de buena gana; y en tanto que yo siviere, con la tardanza de todo punto se arraigase , que con la mostrarme enemigo no mas á estos bárbaros que a novedad andaba en balanzas. «Conviene, dice, usar de cualquiera de los nuestros que rehusare tomar las arpresteza y de valor para que los que tenemos la justicia mas y ayudarnos en esta guerra sagrada, y no se dede nuestra parte sobrepujemos á los contrarios con terminare de vencer o morir como bueno antes que el esfuerzo. Cada cual de las ciudades tiene una pe- sufrir vida tan miserable, tan extrema afrenta y desqueña guarnicion de moros; los moradores y ciudada- ventura. La grandeza de los castigos hará entender a nos son nuestros, y todos los hombres valientes de los cobardes que no son los enemigos los que mas deEspaña desean emplearse en nuestra ayuda. No habrá ben temer.» Entre tanto que don Pelayo decia estas alguno que merezca nombre de cristiano que no se palabras, los sollozos y gemidos de los que allí estavenga luego a nuestro campo. Solo entretengamos á ban eran tan grandes, que a las veces no le dejaban los enemigos un poco, y con corazones atrevidos avi- pasar adelante. Poníanseles delante los ojos las imávemos la esperanza de recobrar la libertad, y la en- genes de los males presentes y de los que les amenagendremos en los ánimos de nuestros hermanos. El zaban; el miedo era igual al dolor. Pero despues que ejército de los enemigos derramado por muchas partes algun tanto respiraron y concibieron dentro de sí aly la fuerza de su campo está embarazada en Francia. guna esperanza de mejor partido, todos se juramenAcudamos pues con esfuerzo y corazon, que esta es taron y con grandes suerzas se obligaron de hacer buena ocasion para pelear por la antigua gloria de la guerra á los moros, y sin excusar algun peligro ó traguerra, por los altares y religion, por los hijos, mu- bajo ser los primeros á tomar las armas. Tratose de jeres, parientes y aliados que están puestos en una nombrar cabeza, y por voto de todos señalaron al misindigna y gravísima servidumbre. Pesada cosa es re- mo don Pelayo por su capitan, y le alzaron por rey de latar sus ultrajes, nuestras miserias y peligros, y cosa España el año que se contaba de nuestra salvacion muy vana encarecellas con palabras, derramar lágri- de 716; algunos á este número añaden dos años. Deste mas, despedir sospiros. Lo que hace al caso es aplicar principio al mismo tiempo que la impiedad armada ənalgun remedio á la enfermedad , dar muestra de vues- daba suelta por toda España y el furor y atrevimiento tra nobleza, y acordaros que sois nacidos de la nobi- por todas partes volaban casi sin alguna esperanza de lísima sangre de los godos. La prosperidad y regalos remedio, un nuevo reino dichosamente y para siemnos enflaquecieron y hicieron caer en tantos males; pre se fundó en España, y se levantó bandera para que las adversidades y trabajos nos aviven y nos despier- los naturales afligidos y miserables tuviesen alguna ten. Diréis que es cosa pesada acometer los peligros esperanza de remedio; tanto importa á las veces no de la guerra; ¿cuánto mas pesado es que los hijos y faltar á la ocasion y aprovecharse con prudencia de lo mujeres, hechos esclavos, sirvan á la deshonestidad que sucede acaso. Los gallegos y los vizcainos, cuyas de los enemigos?¡Oh grande y entrañable dolor, fortu- tierras baña el mar Océano por la parte de selevtrion, na trabajosa y áspera, que vosotros mismos seais des- y á ejemplo de los asturianos en gran parte conservapojados de vuestras vidas y haciendas! Todo lo cual ban la libertad, fueron convidados á entrar en esta es forzoso que padezcan los vencidos. El amor de vues- demanda. Lo mismo se hizo de secreto con las ciudatras cosas particulares y el deseo del sosiego por ven- des que estaban en poder de moros, que enviaron á tura os entretiene. Engañaisos si pensais que los para requerillas y conjurallas no faltasen á la causa comun, ticulares se pueden conservar destruida y asolada la antes con obras y con consejo ayudasen á sus inteutos. república; la fuerza desta llama, a la manera que el Algunos de los lugares comarcanos acudieron al camfuego de unas casas pasa á otras, lo consumirá todo po de don Pelayo, determinados de aventurarse de sin dejar cosa alguna en pié. ¿Poneis la confianza en

nuevo y ponerse al riesgo y al trabajo. Pero los mas la fortaleza y aspereza desta comarca ? A los cobardes por menosprecio del nuevo Rey y por miedo de may ociosos ninguna cosa puede asegurar; y cuando los yor mal se quedaron en sus casas; querian mas estará enemigos no nos acometiesen, ¿cómo podrá esta tier- la mira y aconsejarse con el tiempo que hacerse parto en negocio tan dudoso. Bien entendia don Pelayo de vadonga. A percibióse de provision para muchos dias, cuánta importancia para todo serian los principios de proveyóse de armas ofensivas y defensivas con intento su reinado. Así, con deseo de acreditarse corria las de defenderse si le cercasen y aun si se ofreciese ocafronteras de los moros, acudia á todas partes , robaba, sion hacer alguna salida contra los enemigos. Los mocautivaba y mataba; por otra parte visitaba los pue- ros, informados de lo que pretendia don Pelayo, por la blos de las Astúrias, y con su presencia y palabras le- huella fueron en su busca , y en breve llegaron á la vantaba á los dudosos, animaba á los csforzados. De- puerta y entrada de la cueva. Deseaban excusar la pelea más desto, con grande diligencia se apercebia de todo у el combate, que no podia ser sin recebir daño en lo necesario y lo juntaba de todas partes, sin perdonar aquellas estrechuras; por esto acordaron de intentar si á trabajo alguno, á trueque de autorizar su nuevo reino con buenas razones podrian rendir á aquella gente desentre los suyos y ateinorizar á los bárbaros, ca sabia esperada. Encargóse desto don Oppas; pidió habla á acudirian luego á apagar aquel fuego. Tenia vigor y don Pelayo, y alcanzada, desde un macho en que iba, valor, la edad era á propósito para sufrir trabajos, la como se llegase cerca de la cueva, le habló desta mapresencia y traza del cuerpo no por el arreo vistosa, nera : «Cuánta haya sido la gloria de nuestra nacion, sino por sí misma varonil verdaderamente y de sol- ni tú lo ignoras ni hay para que relatarlo al presente. dado.

Por grande parte del mundo extendimos nuestras ar

mas. A los romanos, señores del mundo, quitamos á CAPITULO II.

España; sujetamos y vencimos con nuestro esfuerzo Cómo los moros fueron por don Pelayo vencidos.

naciones fieras y bárbaras; pero últimamente hemos

sido vencidos por los moros, y para ejemplo de la inEntre los demás capitanes que vinieron con Tarif á la constancia de la felicidad humana, de la cumbre de la conquista de España, uno de los mas señalados fué Al- bienandanza, donde poco antes nos hallábamos, hemos cama, maestro de la milicia morisca , que era como al caido en grandes y extremos trabajos. Si cuando nuespresente coronel ó maestre de campo. Este, sabidas las tras fuerzas las teniamos enteras no fuimos bastantes á alteraciones de las Asturias, acudió prestamente desde resistir, ¿ por ventura ahora que están por el suelo penCórdoba para reprimir los principios de aquel levanta- samos prevalecer ? Por ventura esa cueva en que pocos, miento, con recelo que con la tardanza no tomase fuer- á manera de ladrones, estais encerrados y como fieras za aquel atrevimiento y el remedio se hiciese mas di- cercados de redes, será parte para libraros de un grueficultoso. Seguia á Alcama un grueso ejército com- so ejército, que es de no menos que de sesenta mil puesto de moros y de cristianos; llevó en su compañía hombres? Los pecados sin duda de España, con que á don Oppas, prelado de Sevilla , para ayudarse de su tenemos irritado á Dios, que aun no parece está harto autoridad y de la amistad y deudo que tenia con don de nuestra sangre, os ciegan los ojos para que no veais Pelayo, para reducirle á mejor partido y para que con lo que os conviene. Lo que si por el suceso de las su prudencia y buena maña diese á entender a los que guerras, á ellos próspero, á nosotros contrario, no se locamente andaban alterados que todo atrevimiento es entendiera bastantemente, estos intentos tan desvariaFano cuaudo le fallan las fuerzas; que los desvaríos en dos lo mostraran. ¿Por qué no os apartais de ese promateria semejante son perjudiciales, y los varones pósito, y en tanto que hay esperanza de perdon y de prudentes cuando acometen alguna empresa deben po- clemencia, dejadas luego las armas y rendidas, no troner los ojos en la salida y en el remate; si Munuza ó al- cais las afrentas, ultrajes, servidumbre y muerte, que gun otro gobernador los tenia agraviados, mas acerla- será el pago muy cierto desta locura, si la llevais adedo era alegar de su justicia delante de los moros, que lante, con las lionras y premios que os puedo prometer nunca dejaban de hacer razon a quien la pedia; tomar muy grandes, y seguis el juicio y ejemplo de toda Eslas armas y fuera de propósito usar de fuerza, el inten- paña mas aína que el ímpetu desenfrenado de vuestro tarlo era locura , y el remate seria sin duda para todos corazon y el desalino comenzado ?» A estas palabras miserable. Con el aviso de que venia Alcama los soldu- don Pelayo: « Tú, dice, y Witiza, tu hiermano, y sus hidos cristianos se atemorizaron grandemente; y como jos debeis temer la divina venganza , dado que por bresuele acontecer, los que mas blasonaban antes del pe- ve espacio de tiempo las cosas se encaminen conforme ligro y mas desgarros decian, al tiempo del menester á vuestra voluntad. Vuestras maldades son las que tiese mostraban mas cobardes. La memoria de las cosas nen á Dios airado ; todos los lugares sagrados están pasadas y la perpetua felicidad de los bárbaros los ame- por vuestra causa profanados en toda la provincia; las drentaban, y á manera de esclavos, parecia que apenas leyes por su antigüedad sacrosanlas, abrogadas. Por podrian sufrir la vista de los enemigos. Grande era el estos escalones pasastes á tanta locura , que metistes peligro en que todas las cosas se hallaban. El socorro los moros en España, gente fiera y cruel, de que han de Dios y de los santos abogados de España, el esfuer- resultado tantos daños y tanta sangre cristiana se ha zo y prudencia de don Pelayo ampararon á los que es- derramado. Por las cuales maldades, si entendemos taban faltos de ayuda , fuerzas y consejo. Fuera locura que Dios cuida de las cosas humanas, vivos y muertos hacer rostro y contrastar con aquella gente desarmada seréis gravísimamente atormentados. Tú mas que toy ciscada de miedo al enemigo feroz y espantable por dos, pues olvidado del oficio y dignidad que tenias, has tantas victorias como tenia ganadas. Por esto don Pe- sido el principal atizador destos males; y ahora con layo repartió los demás soldados por los lugares co- palabras desvergonzadas te has atrevido á amonestarmarcanos, y él con mil que escogió de toda la masa se nos que de nuevo bajemos las cervices al yugo de la encerró en una cueva ancha y espaciosa del monte Au- servidumbre, mas duro que la misma muerte, esto es, sera, que hoy se llama la cueva de Santa Maria de Co- como yo lo entiendo, que de nuevo padezcamos los ma

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