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de un lugar llamado Gollanda. Dióse la batalla de po- comenzó á llamar rey. Para atajar los males que podian der a poder, en que perecieron muchos de los unos y de resultar destos principios, don Ramiro á la hora revollos otros, sin declararse la victoria por gran espacio. Fi- vió contra Leon, do su hermano estaba. Allí le cercó, ý palmente, en lo mas recio de la pelea los generales se vencido de la hambre y de la falta de todas las cosas desafiaron y combatieron entre sí. Encontráronse con le forzó á rendirse. En aquella ciudad fué puesto en prilas Janzas; los golpes fueron tan grandes, que ambos sion, sin por entonces hacer en el mayor castigo, á causa cayeron en tierra; el Rey con una mortal herida , el que los hijos del rey don Fruela , segundo deste nomConde aunque gravemente herido, pero sin peligro de bre, andaban alterados en Astúrias, y forzaban á don la vida. Animáronse con esto los soldados de Castilla, y Ramiro á ir allá. La ocasion de alterarse no era la miscon tal denuedo cargaron sobre los enemigos, que en ma á los capitanes y al pueblo. Los hijos de don Fruela breve quedó por ellos el campo. Sobrevino á la sazon se quejaban de haber sido despreciados por el Rey, el conde de Tolosa con sus gentes en socorro de los pues no los llamó á las Cortes en que don Alonso renavarros. Recogió a los que huian, y vueltos á las pu- nunció el reino. Los asturianos se alteraron por alicion ñadas, tornóse á encender la batalla'. Sucedió lo mis- que tenian á don Alonso y llevar mal que tratase de mo que antes, que los condes se encontraron entre dejar el gobierno. Eran muchos los levantados, y mas si de persona á persona; cayó de un bote de lanza en

por miedo del castigo que por voluntad ó esperanza de aquel combate muerto el de Tolosa , con que los na- salir con la victoria, tomaron por cabezas á los hijos de varros quedaron de todo punto vencidos y puestos en don Fruela; pero conocido el peligro que corrian, acorhuida. Los cuerpos del Rey y del Conde con licencia daron de enviar embajadores á don Ramiro para avisalle del vencedor fueron llevados á sus tierras y honrada- que estaban aparejados á hacer lo que les fuese manmente sepultados. Sobre la sepultura de don Sancho dado, recebirle en las ciudades y pueblos, serville con Abarca hay pleito entre los monjes de San Juan de la todas sus fuerzas con tal que se determinase de venir Peña y los de San Salvador de Leire, que cada cual de sin ejército, de paz y sin hacer mal á nadie; que esto las dos partes pretende le sepultaron en su monasterio, tomarian por señal que su ánimo estaba aplacado. El, el cual no hay para que determinar en este lugar. So- sospechando algun engaño ó teniendo por cosa indigna lo entiendo que don Sancho Abarca murió al princi- que sus vasallos para obedecelle le pusiešen condiciopio del reinado del rey don Alonso el Magno, año de nes, entró con grueso ejército y domó á sus enemigos. nuestra salvacion de 926, despues que reinó por espa- Perdonó á la muchedumbre, tomó castigo de los mas cio de veinte años enteros. Sucedió en el reino don culpados. A los hijos de don Fruela luego que los tuvo Garci Sanchez, su hijo, de quien ballo que se llamaba en su poder los privó de la vista. El mismo castigo se rey de Pamplona y de Najara. Reinó cuarenta años; su dió á don Alonso, hermano del Rey. No lejos de la ciumujer se llamó doña Teresa. Esto en Navarra. El rey dad de Leon estaba un monasterio con nombre de San don Alonso de Leon fué en sus costumbres mas seme- Julian, edificado á costa deste rey don Ramiro; en él jante á don Fruela que a su padre. Ninguna virtud se fueron guardados por toda la vida, y despues de muercuenta dél, ninguna empresa, ninguna provincia suje- tos sepultados, así todos estos como doña Urraca, mutada por guerra y allegada á su señorío. El odio de los

jer de don Alonso. Con esto aquellas grandes alterasuyos por esta misma causa se encendió contra él de tal

ciones que tenian suspensos los ánimos de los naturasuerte, que, cansado con el peso del gobierno, se deter- les tuvieron mas fácil salida que se pensaba. Concluiminó de renunciar el reino á su hermano don Ramiro. das estas revueltas, el Rey, como antes lo pretendió, volLlamóle con este intento á Zamora el año del Señor vió las armas contra los moros. Entró por el reino de de 931 y de su reinado seis y medio. Dible el cetro de Toledo, tomó por fuerza en aquella comarca, saqueó y su mano, resuelto de descargarse de cuidados y de mu- quemó á Madrid , pueblo principal, derribóle los muros. dar la vida de principe con la de particular y de monje. En elentre tanto los moros encendidos en deseo de venEn el monasterio de Sahagun, puesto á la ribera del garse, juntas sus gentes, entraron por tierra de cristiario Cea, tomó el hábito sin cuidar ni de lo que las gen- nos. Lo primero se metieron por los campos de Castites podian pensar de aquel hecho, ni de su hijo don Or- lla. El Conde, como quier que por la guerra pasada do doño, habido en doña Urraca Jimenez, hija de don San- Navarra se hallase flaco de fuerzas, movido por el pelicho Abarca, rey de Navarra, que quedaba en su tierna gro que las cosas corrian, envió embajadores al rey don edad desamparado de ayuda y á propósito para que le Ramiro para rogarle no permitiese que el nombre crisliciesen cualquier agravio. El principio bueno fué; el tiano recibiese afrenta ni que los bárbaros se fuesen tiempo, que aclara los intentos, dió a entender que mas sin castigo; que él forzado tomó las armas contra el Rey, se movió por liviandad que por otro buen respeto. Doña su suegro, y que el suceso de las guerras no está en Teresa, liermana de la reina doña Urraca , casó con el manos de los hombres; si algun agravio ó enojo recimuevo rey don Ramiro; della nacieron don Bermudo, bió por lo hecho, que era justo perdonarle por respecto don Ordoño, don Sancho y doña Elvira. Dou Ramiro, de la patria; que le aseguraba no pondria en olvido el encargado que se hobo del reino, luego torno á reno- beneficio y cortesía que le hiciese en este trance. El var la guerra de los moros. Entendia como varon pru- peligro comun ablandó el ánimo del Rey. Acudió luego dente que con ninguna cosa mas podia ganar las volun- con sus gentes deseoso de ayudar al Conde. Juntárontades de los suyos ni hacer mayor servicio á Dios que se las huestes y los campos. Dióse la batalla cerca de en perseguir á los enemigos del nombre cristiano; pero la ciudad de Osma, en que gran número de los bárbaros : la inconstancia de don Alonso puso impedimento á fueron muertos, los demás puestos en huida. Los soldatan santos intentos, porque con la misma ligereza con dos cristianos cargados de oro y de preseas volvieron que la habia tomado dejó aquellu nanera de vida y se á sus casas. Algunos sospeclian que desde este tiempo M-I.

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volvieron los condes de Castilla á estar á devocion y del sol se volvió amarilla, en el cielo apareció una aberser feudatarios y vasallos de los reyes de Leon, por- tura, cometas de extraordinaria forma , que caian á la que les parece que un rey tan amigo de honra como parle de mediodía; las tierras fueron abrasadas por don Ramiro no juntara de otra manera sus fuerzas, ni oculta fuerza de las estrellas, sin otras cosas que dam. perdonara las injurias y desacatos que le habian hecho, ban á entender la ira de Dios y su saña. Todo esto se sin que primero se le allanasen. Siguióse una nueva contiene en el privilegio del conde Fernan Gonzalez; guerra contra los moros. El rey don Ramiro, encendido otros dicen que en el mismo dia de la batalla se eclipsó en deseo de oprimirlos con sus gentes, movió la vuelta el sol á 6 de agosto, dia de los santos Justo y Pastor, de Zaragoza. Tenia el principado de aquella ciudad que fué lúnes. Estas señales tenian á todos muy congoAbenaya, señor de pocas fuerzas, feudatario de Abder- jados; pero ganada la victoria, se trocó el temor en raman, rey de Córdoba. Acompañó á don Ramiro en alegría y se entendió que no amenazaban a los fieles, esta jornada el conde Fernan Gouzalez.. El Moro, pare- sino a sus enemigos. Falleció por este tiempo Miron, ciéndole que no podria resistir á dos enemigos tan conde de Barcelona; dejó tres hijos menores de edad. fuertes, tomó por partido sujetarse al rey don Rainiro Estos fueron Seniofredo, que le sucedió en el estado; y pagalle parias. Con este concierto se hicieron paces y Oliva, por sobrenombre Cabreta, al cual mandó el secesó la guerra. No guardan los moros la fe mas de ñorío de Besalu y de Cerdania, y Miron, que en los años cuanto les es forzoso. Así, partidos los nuestros, y tam- adelante fué obispo y conde de Girona. El gobierno por bien por miedo de Abderraman, que tenia aviso se apres- la tierna edad del nuevo Príncipe estuvo mucho tiempo taba contra él, mudado partido y tomado nuevo asien- en poder de Seniofredo, su tio, conde de Urgel, que 10, de consuno acometieron los dos las tierras de los cris- fué escalon para que sus deseendientes poco adelante tianos. Llegaron á Simaucas; llevaban los moros mal se apoderasen de todo. A la sazon que goberpaba este que los cristianos les pusiesen leyes y forzasen á pagar Seniofredo aquel estado se tuvo un concilio de obispos parias los á quien tenian antes por sus tributarios. Acu- en un pueblo llamado Fuentecubierta , tierra de Nardió luego el Rey y salió al encuentro á los enemigos. bona. En este Concilio se deterininó un pleito que anDióse la batalla, que fue muy brava y de las mas seña- daba entre los obispos Antigiso, de Urgel, y Adulfo, paladas y reñidas de aquel tiempo; murieron treinta mil llariense, sobre los términos y mojones de los obispamoros, otros dicen setenta mil. Los despojos fueron dos, ó por mejor decir, sobre toda la diócesi del pallamuchos y ricos, grande el número de los cautivos. El У

riense, que el de Urgel pretendia ser toda suya. Así fub mismo Abenaya tambien fué preso. Abderraman con determinado por los obispos, que en pasando desta vida veinte de á caballo escapó por los pies. El conde Fer- Adulfo, la ciudad de Pallas quedase sujeta al obispo de nan Gonzalez, por no haberse hallado en la batalla, el Urgel, porque se probaba por instrumentos muy cierpor qué no se sabe, pero habiéndose encontrado con los que antiguamente lo fué. Presidió en el Concilio Arlos que huian, hizo en ellos no menor matanza. Damues- nusto, prelado narbonense, por estar a la sazon Tartra desto un privilegio del monasterio de San Millan de ragona en poder de moros, á cuyo obispo pertenecia la Cogulla, puesto en los montes de Oca, que se llamó concertar los pleitos entre los obispos comarcanos y suantiguamente de San. Félix, que concedió el Conde por fragáneos suyos. Por muerte de Seniofredo, conde do memoria del beneficio recebido y desta victoria que Barcelona, que falleció adelante sin dejar hijos, bien ganó de los moros. En aquel privilegio se manda que que estuvo casado con doña María , hija del rey don muchas villas y pueblos de Castilla contribuyan por ca- Sancho Abarca, Borello, conde de Urgel y hijo del otro sas cada uno para los gastos y servicios de aquel mo- Seniofredo, se apoderó del señorío de Barcelona. La nasterio, bueyes, carneros, trigo, vino, lienzo, confor- fuerza prevaleció contra la razon ; que de otra suerte me á lo que en cada tierra se daba, por voto que el ¿qué derecho podia tener ni alegar para excluir á Oliva, Conde hizo cuando iba á esta guerra ; de donde tam- hermano del difunto? Tuvo Burello un hermano, labien se entiende que de aquella parte de Vizcaya que mado Armengaudo ó Armengol, de grande santidad de se llama Alava sueron gentes de socorro al Rey, y que vida, y por esto puesto en el número de los santos y en todos estuvieron persuadidos que dos ángeles en dos los calendarios; pero esto fué algun tiempo adelante. caballos blancos pelearon en la vanguardia, y que por El rey don Ramiro, llegado á mayor cdad y vuelto su su ayuda se ganó la victoria; cosa que no suele acon- pensamiento á las artes de la paz y al culto de la relitecer ni aun inventarse sino en victorias muy señala- gion, de los despojos de los moros edificó en Leon un das cual fué esta. El alfaquí mayor de los moros, que monasterio de monjas con advocacion de San Salvador, es como obispo entre ellos, vino en poder del Conde. do hizo que doña Elvira , su hija única, tomasc el háCon esto, la provincia y la gente pareció alentarse del bito y el velo como se acostumbra. Olro monasterio grande espanto causado del aparato que los contrarios hizo con nombre de San Andrés. El tercero de San Crishicieron para aquella guerra, además de muchas seña- tóbal, á la ribera del rio Cea cerca de Duero. El cuarto -les que en el cielo se vieron y muchos prodigios; porque con nombre de Santa María Virgen. En conclusion, en en el mismo año que fué la pelea, es á saber, el de 934, el valle Ornense levantó otro monasterio con advocaotros á este número añaden cuatro años, siendo reyes cion del arcángel San Miguel. Estaba el Rey ocupado don Ramiro en Leon, y don Garci Sanchez en Pamplo- en estas cosas cuando nuevas y domésticas alteraciona , hobo un eclipsi del sol á los 19 de julio (mas qui- nes le hicieron volver á las armas. Fernan Gonzalez y siera á los 18, porque dicen fué viernes) por espacio de Diego Nuñez, hombres principales, con deseo de noveuna hora entera á las dos de la tarde, tan grande y cer- dades, ó por alguna causa agraviados del Rey, se reberado, que se mudó el dia en muy espesas tinieblas. Se laron contra él. No tenian bastantes fuerzas, llamaron gunda vez á 15 de octubre, que fué miércoles, la luz á los moros y á su capitan Accifa. Destruyeron el ter

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ritorio de Salamanca que baña el rio Tormes. En otra f. ejercitar por largo tiempo las virtudes de que su buen parte por las arinas de don Rodrigo, que entiendo era naturaldaba muestras. Al principio don Sancho, su heruno de los conjurados ó aliado con ellos, las tierras de mano, ó por deseo de reinar, o irritado por algun agraAmaya y parte de las Astúrias eran maltratadas. No era vio, coino es mas verisimil, fué causa que las armas de fácil determinarse á que parte primeramente se hobiese Garci Sanchez, rey de Navarra, su tio, y las del conde de acudir. En igual peligro pareció que debian de ba- Fernan Gonzalez á su persuasion se moviesen en daño cer guerra á los moros por ser enemigos públicos; así de don Ordoño, sin tener ninguna cuenta con el amor, se liizo, y los echaron de toda la tierra con gran estrago que á su hermano debia. El deseo de reinar y el dolor que en ellos se hizo. Demás desto, los autores y move- del agravio, ambos males tienen gran fuerza. Juntas las dores del alboroto vinieron en poder del Rey, pero 130 gentes de Navarra y de Castilla entraron por las tiermucho despues fueron sin otro castigo suellos de la ras del rey de Leon, que por estar desapercebido y prision en que los tenian en Leon, encerrados; sola- poco confiado de la voluntad de los suyos en aquella mente les hicieron jurar de nuevo la obediencia al Rey discordia civil, determinó de fortificarse en algunas y prestalle sus homenajes; muestra que el delito no fué plazas fuertes por su sitio ó por las murallas, sin venir tan grave ó que el Rey usó de la victoria con mucha á la batalla. Los enemigos, sosegado el furor. con que templanza. Concluida esta guerra, entiendo que de suyo entraron y juzgando que era sin propósito hacer la guerse sosegaron las alteraciones de las Astúrias, en espe- ra tanto tiempo en provecho ajeno y con su peligro, sin .cial que la clemencia del Rey les convidó á que se re- hacer efecto de momento se volvieron á sus tierras. Don dujesen. El conde de Castilla Fernan Gonzalez tenia en Ordoño, con deseo de satisfacerse del Conde, que sin doña Urraca, su mujer, una hija del mismo nombre. tener respeto al deudo habia juntado sus fuerzas con Importaba mucho para el buen suceso de las cosas que su hermano y tio para su daño, sin dilacion repudió á entre las dos provincias y señorios de Castilla y de Leon doña Urraca , hija del Conde, y casó con doña Elvira; hobiese confederacion yavenencia', lo cual don Ramiro que tales eran las costumbres de aquella era. Deste no ignoraba. Con deseo pues que la paz se asegurase, nuevo matrimonio nació don Bermudo, el que algunos trato con el Conde y hizo que su hijo don Ordoño, que años adelante, mudadas las cosas y trocadas, finalmente le debia suceder en el reino , casase con la dicha dona alcanzó el reino de su padre. Las alteraciones de los Urraca. Concluido todo esto, el Rey, como enemigo gallegos, movidos á lo que se entiende por aficion que que era de la ociosidad, á lo postrero de su edad bizo teniau á don Sancho, fueron en breve por las armas y una nueva entrada en tierra de moros; metióse por el diligencia de don Ordoño sosegadasY para que el reino de Toledo y llegó liasta Talavera. Venció en bata- provecho fuése mayor, con sus gentes entró dando por lla á los que venian á socorrer á los suyos, en que mu- todas partes el gasto á los campos en aquella parte de rieron doce mil moros, los presos llegaron á siete mil.la Lusitania que estaba sujeta á los moros, llegó liasta Con esta victoria hizo que su autoridad y reputacion se Lisboa, dende se volvió á su tierra. Por el mismo tiemmantuviese, que junto con la edad se suele envejecer y po Fernan Gonzalez, conde de Castilla, con una entramenguar. Vuelto á sus tierras, envió á sus casas el ejér- da que hizo por tierra de moros, se apoderó del casticito cargado de despojos de moros, y él se fué en ro- llo de Carranzo, echada de allí la guarnicion morisca mería á Oviedo á honrar los cuerpos de los muchos que tenia. No con menor diligencia ·Abderraman, réý santos que allí estaban y dar á Dios gracias por tantas de Córdoba, aunque de grande edad, enemigo de tomercedes. En aquella ciudad por ser la tierra mal sana da insolencia, juntado un grueso ejército en que se adoleció de una enfermedad mortal. Sin embargo,

dió

contaban ochenta mil combatientes, mandó á Almanvuelta á Leon, y ordenadas las cosas de su casa, re- zor Alhagib, que es tanto como virey, capitan de gran punció el reino y le dió' de su mano a su hijo. Hecho, nombre, acometiese con gran furia las tierras de criscsto, tomados los sacramentos de la Penitencia y de la tianos. Recelóse el Conde de aparejos tan grandes ; llaEucaristía de mano de los obispos y abades que á su mó la gente de todo su estado a la guerra , y alistó tomuerte se hallaron, falleció en el año de nuestra salva- dos los que tenian edad á propósito para tomar armas; cion de 950 á 5 dias del mes de énero. Sepulláronle en el y como quier que todavía el ejército fuese menor que el monasterio de San Salvador, edificio y fundacion suya. peligro que amenazaba, cuidadoso del suceso de la Fue este año muy señalado por muchos pueblos que en guerra, en una junta de capitanes que tuvo en el pueél, ó se edificaron de nuevo, ó se repararon, conviene á blo de Muñon, consultó lo que se debia hacer. Los pa- . saber, Osma, Roa, Riaza, Clunia en los arevacós, que receres fueron varios, como acontece que en grande boy es Coruña. A Sepúlveda tambien en un sitio fuerte peligro y miedo ordinariamente cada uno habla conforedificó por este tiempo el conde Fernan Gonzalez, por me á quien es. Los mas atrevidos querian que se hiciese cuyo esfuerzo en particular el partido de los fieles en la guerra, otros que, recogidas las provisiones y alzaaquel tiempo se conservaba y aun mejoraba, У

das en lugares seguros, se entretuviesen hasta tanto

to que las fuerzas de los bárbaros que tienen grande CAPITULO VI..

ímpetu con la tardanza se enflaqueciesen. Gonzalo De don Ordoño, tercero deste nombre, rey de Leon.

Diaz, hombre principal, pretendia que aun seria bien

comprar de los moros las treguas por dineros sin cuidar Muerto el rey don Ramiro, don Ordoño, su hijo, he- de la honra, como suele acontecer cuando prevalece el redó el reino de Leon. Era hombre de gran corazon, miedo ; que la sabia cobardía puede mas que la honra, tenia gran ejercicio en las armas, prudencia singular da vergüenza : «Por ventura , dice, á tan graude ejéren el gobierno. La brevedad de la vida , ca solamente cito y tan experimentado ; opondremos el pequeño núreinó cinco años y siete meses, hizo que no pudiese mero de los nuestros, y locamente nos despeñarémos

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razonase Jargamente

der las fuerzas de tenir por las Ordoñio, como de principe modesto facilemen pedia

en tan clara perdicion? ¿No miras que en suceso palabras volvieron todos en sí. Dióse luego la batalla y trance de uua batalla consiste el peligro de toda la de poder á poder, en que por pequeño número de criscristiandad, pues en tu tierra se hace la guerra ? Si tianos fué destrozada aquella gran muchedumbre de venciéremos el provecho será poco; si fuéremos venci- enemigos. El general con los que pudieron escapar dos será forzoso que la provincia desnuda de fuerzas salió huyendo de la matanza. Con esta victoria las coy vencida del miedo venga , lo que Dios no quiera, en sas de los cristianos, que estaban para caer, se reparapoder de los enemigos. Mira no sea perder en un punto ron. Los nuestros alegres y cargados de despojos de y en un momento las ciudades y pueblos ganados en moros se volvieron a sus casas. Dióse parte de la presa tantos siglos y con tanta sangre de cristianos; lo que al santo varon Pelayo, y con el tiempo á costa del Conlos venideros digan no fué esfuerzo, sino locura ; co- de se edificó de los despojos de la guerra un magnífico mo ordinariamente los consejos atrevidos tienen la monasterio å la ribera del rio Arlanza con advocacion fama segun lo que dellos resulta , y conforme á sus re- de San Pedro, en que fueron puestos los huesos de don mates se juzga dellos. Considera otrosí que muchas ve- Gonzalo, padre del Conde. En nuestra edad se muestra ces es de mayor esfuerzo refrenar el ánimo con la ra- la ermita de Pelayo en una peña que está cerca de zon que con las armas vencer a los enemigos. En esto aquel monasterio. El cuerpo de sao Vicente, mártir, tiene gran parte la fortuna, el recato es oficio muy pro- menos solamente la cabeza, y los de las santas Sabina pio de grandes varones. Y ¿qué cosa puede ser mas te- y Cristela, sus hermanas, dicen los monjes de San Bemeraria que por un vano deseo de alabanza y honra nito de aquel monasterio de San Pedro de Arlanza que poner en cierto y grave peligro las cosas sagradas, la los tienen allí, otros que están en otras partes. Un sepatria, las mujeres y hijos y toda la religion? Tú haz pulcro sin duda se muestra en aquel lugar de García, lo que juzgares ser mejor, que tambien yo no rehusaré abad que fué antiguamente de aquel convento, que pode ponerme á cualquier trance por tu mandado; pero nen en el número de los santos. Los moros sin perder de mi parecer nunca con tan grande peligro y riesgo de en alguna manera el ánimo por aquel destrozo y destodo te pondrás, señor, al trance de la batalla. » El man trataban de acometer á Castilla ; y por otra parte Conde no ignoraba que el parecer de Gonzalo Diaz era el rey don Ordoño, despues de la entrada que hizo en de otros muchos que hablaban por la boca de uno; pero la Lusitania , encendido todavía en deseo de vengarse prevaleció el deseo de la honra y reputacion. Así, como del Conde, se aparejaba para le hacer cruel guerra. Ha

lábanse las cosas en gran peligro; el ánimo del rey don gloria ganada, que grave que la muerte amancillarla con alguna muestra amansó del que de cobardia , y los demás,quién de verdad , quién lingi- perdon con toda humildad, que no por su voluntad le damente alabasen su parecer y se conformasen con él, habia errado, sino antes por engaño de aquellos que hechos sus votos y plegarias, movieron contra el ene- usaran mal de su facilidad; que estaba aparejado para migo, que tenia sus reales cerca de la villa de Lara. No hacer lo que le mandase y recompensar con nuevos servivieron luego a las manos; el Conde cierto dia salió vicios la ofensa pasada. Avisóle otrosí que grandes genpor su recreacion a caza , y en seguimiento de un ja- tes de moros se aparejaban para daño de cristianos; no balí se aparló de la gente que le acompañaba. En el era justo antepusiese sus particulares afectos y dolor á monte cerca de alli una ermita de obra antigua se via la causa comun del nombre y religion cristiana. Con cubierta de hiedra, y un altar con nombre del após- esta embajada, no solo el Rey se aplacó, sino le envió tol San Pedro. Un hoinbre santo, llamado Pelagio ó Pe- tanta gente de socorro cuanta era menester para rebalayo, con dos compañeros, deseoso de vida sosegada, tir la furia de los moros, que eran llegados á Santistélabia escogido aquel lugar para su morada. La subida ban de Gormuz haciendo mal y daño. Diéronse vista los era agria , el camino estrechio, la fiera acosada como á campos, y tras esto la batalla , que fué herida y brava. sagrado se recogió á la ermita. El Coudc, movido de la La victoria quedó por los nuestros, el estrago de los devocion del lugar, no la quiso hierir, y puesto de ro- bárbaros fué grande. El rey don Ordono, con la nueva dillas pedia cou grande humildad el ayuda de Dios. alegre de tan grande victoria y lleno de nuevas espeVino luego Pelayo, lizo su mesura al Conde ; él por ser rauzas, se aparejaba para hacer otra vez guerra a los ya tarde hizo alli noche, y ceuado que loboʻlo poco que moros, cuando en Zamora murió de su enfermedad, el le dieron, la pasó en oracion y lágrimas. Con el sol le año de 955. Su cuerpo fué sepultado con reales eseavisó Pelayo, su huésped, del suceso de la guerra; que quias y aparato en Leon, en San Salvador, do estaba saldria con la victoria , y en señal desto antes de la pe- enterrado su padre: lea se veria un extraño caso. Volvió con tanto alegre á los suyos, que estaban cuidadosos de la salud, declaró

CAPITULO VII. todo lo que pasaba. Encendiéronse los ánimos de los

De don Sancho el Gordo, rey de Leon. soldados a la pelea, que estaban atemorizados. Ordenaron sus haces para pelear. Al punto que querían aco

En vida del rey don Ordoño no se sabe en qué parte meler, un caballero, que algunos llaman Pero Gonzalez, liaya estado don Sáncho, su hermano, y si tuviese algude la Puente de Fitero, dió de espuelas al caballo para na mano en el gobierno del reino; ni aun liay noticia adelantarse. Abrióse la tierra y tragóle sin que pare

si los dos hermanos hicieron amistad entre sí, ó si duciese mas. Alboroļose la gente espantada de aquel mi- ró siempre la enemiga que al principio tuvieron. El verlugro. Avisóles el Conde que aquella era la señal de la gonzoso descuido de los coronistas destos tiempos fuervictoria que le diera el ermitaño, que si la tierra no los za á que la historia muchas veces vaya sin claridad; sufria, menos los sufririan lus coururios; con estas concuerdan empero que despues de la muerte de don

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Ordoño, don Sancho sin contradicion fué hecho rey de se viese con los enemigos, con deseo de visitar á PelaLeon. Tuvo sobrenombre de Gordo porque lo era en yo, su huésped, de camino pasó por so ermita; halló que demasía , y por la misma razon de cuerpo inútil para el era ya muerto. Aguejado con el cuidado de lo que le trabajo. Verdad es que tuvo muy buen natural y admi- sucederia , entre sueños le apareció Pelayo, y le certirable constancia en las adversidades, no nada malicioso, ficó que seria vencedor; confiado por ende en la ayuda antes muy noble en sus cosas y condicion. El segundo de Dios fuese á la guerra sin recelo, y en pudiendo dieaño de su reinado, que se contó de Cristo 956, por al- se á los moros la batalla. La pelea se lrabó cerca de terarse el ejército á causa de las parcialidades que aun Piedrahita con tan grande denuedo y porfía de las parno sosegaban de todo punto, fué forzado á recogerse y tes cuanto nunca antes mayor; los bárbaros conliaban hacer recurso á su lio, el rey de Navarra , y desampa- en su muchedumbre; los nuestros en la justicia, esfuerrar el reino por dudar de las voluntades de los amigos zo y buen talaute de la gente, sobre todo en la ayuda y estar contra él declarados muchos enemigos, que se de Dios, dado que eran pocos para tan grande morisma, inclinaban en favor de don Ordoño, hijo del rey don conviene á saber : cuatrocientos y cincuenta de á caAlonso, llamado el Monje; el cual con la ida de don San- ballo, quince mil infantes, pero muy valientes en el pecho

lear y . que

para tener mas autoridad casó con doña Urraca, repu- de tres dias sin cesar hasta que cerraba la noche, lo

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diada del rey don Ordoño, su primo, casamiento en que que era menester para reposar. El dia poslrero el apósvino el Conde, padre della. Era este don Ordoño de tol Santiago fué visto entre las haces dar la victoria á malo y perverso natural, tanto, que le llamaron el Malo; los fieles. De los enemigos en la pelea y huida pereciey como soltase las riendas á sus inclinaciones malas ron mayor número que jamás; por espacio de dos dias (cosa siempre muy perjudicial á los que tienen gran siguieron los nuestros el alcance y ejecutaron la victopoder y mandu) cayó en odio de la gente, y por el odio ria en los que huian. Acabada esta guerra , vinieron de en menosprecio. No dejaba don Sancho de advertir la toda Castilla embajadores, los principales de las ciudaocasion que se presentaba por este respeto para re- des, eso mismo de las otras naciones á dar el parabica cobrar el reino, sino que primero para adelgazar el al Conde por beneficio tan señalado, confesando que por cuerpo por consejo del rey de Navarra , su tio, fué á su esfuerzo los cristianos eran librados de presente de Córdoba, do se decia por la fama habia grandes médi- un grave peligro, y para adelante de no menos miedo. cos, en particular á propósito para curar aquella enfer- En parlicular don Sancho, rey de Leon, con una muy medad. Abderraman le recibió benignamente, púsose noble embajada que le envió, despues de alegrarse con en cura , y por virtud de cierta yerba , cuyo nombre no él le pedia que por cuanto trataba de juntar Cortes de se refiere, deshecha la gordura , quedó el cuerpo en un todo su reino para consultar cosas muy graves, no se medio conveniente. Para que el benelicio fuese mas col- excusase de venir á Leon y hallarse en ellas. Fué esla * mado, le dió a la partida buenas ayudas de moros para demanda pesada al Conde por temer asechanzas en que

recobrase su reino. Era al Rey bárbaro cosa muy aquella muestra de amistad, y que con color de las Corhonrosa que se entendiese tenia en su mano la paz y la tes no fuese enganado de aquel Rey astuto, ca sospeguerra, lacer y deshacer reyes. Vevido don Sancho, У

chaba no debia estar olvidado de las diferencias pasasu contrario don Ordoño sin tratar de defenderse se das; mas no se ofrecia alguna bastante causa para refué á las Astúrias ; tan grande era el lemor que le vino husar lo que le era mandado. Prometió de ir allá, y repentinamente. De allí con la misma desconlianza pasó cumpliólo el dia señalado, acompañado de gran núa las lierras del Conde, su suegro. A los miserables, to- mero de sus grandes. Supo el Rey su venida, y para dos los desamparan, y las piedras se levantan contra el mas honralle le salió á recebir. Tuviéronse estas Cortes que huye. Donde pensaba hallar resugio, alli quitándo- el año 958, en las cuales no se sabe qué cosas se tratale la mujer por su cobardía , sué desechado. Recogióse sen. Solo relieren que el Conde vendlió al Rey por gran á los moros, en cuya tierra pasó su triste vida pobre y precio un caballo y un azor de gran le exceleucia, por

y desterrado, y últimamente falleció cerca de Córdoba. no querer recebillos de gracia como se los ofrecia, y En el mismo tiempo las arınas de Castilla se alleraron que se puso una condicion en la venta que, caso que no con guerras domésticas. Don Vela, uno de los nielos y

se pagase el dinero el dia señalado, por cada dia que decendientes del otro Vela que dijimos tuvo el señorío pasase se dobluse la paga. Demás deslo, por astucia do de Alava, allí y en la parte comarcana de Castilla lenia la reina viuda, doña Teresa, que deseaba vengar la grande jurisdiccion. Este, feroz por la edad y confiado muerte de su padre, se conrerló que doña Sancha , su por los parientes, riquezas y aliados, que tenia muchos, hermana, casase con el Conile ; la cual estaba en poder tomó las armas contra el conde Fernan Gonzalez. El de don García, hermano de las dos, rey de Navarra; era Conde no sufria ninguna demasía, acudió asimismo á ya doña Crraca muerta, la primera mujer del Comte.' las armas. Venció a Vela y á sus aliados y consortes, y Entendia que por fuerza nó aprovecharia nada , y el rey siguiólos por todas partes sin dejallos reposar en nin- don Sancho no queria abiertamente fallar en su se ; guna hasta tanto que los puso en necesidad de hacer determinaron de poner asechanzas al Comile y usar en recurso á los moros, dejada la patria ; que fué ocasion lugar de armas de la deslealtad de los navarrus. Nu sade grandes movimientos y desgracias. El Albagib Albia estos meneos y tramas el rey Garci Sancliez; y así, manzor, ó á ruegos y persuasion destos foragidos, o con con deseo de 'vengar las injurias pasadas, no ce-aba de deseo de satisfacerse de la afrenta pasada, juntado hacer cabalgadas, talar y maltratar las lierras de Case que tuvo un grueso ejército, entró por lierras de Casti- tilla. El Conde, vuelto á su tierra, le amonesto por sus lla, espantoso y airado contra los nuestros. El Conde embajadores hiciese emienda de los daños hechos; con los suyos le salió al encuentro; pero primero que que de otra guisa no podria excusarse de mirar por los

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