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aumenta do su ejército rompió y entró por fuerza hasta sino los eclesiásticos; alistar soldados nuevos y viejos, Córdoba, hizo estragos de hombres y ganados, sin per- procurar socorros d: fuera. Muchos extranjeros, movidonar á los edificios ni á los campos. El tirano, descon- dos por el peligro de España y encendidos en deseo de fiado de sus fuerzas por habérsele desbandado el ejér- ayudar en aquella guerra, de su voluntad vinieron, en cito que tenia , fortilicose dentro de Córdoba, ciudad especial de Francia; entre estos Raimundo ó Ramon, grande y muy fuerte; solo hobo algunas escaramuzas y hermano del conde de Borgoña, y su deudo Enrique, el rebates. Aconteció que Abdalla, de noche, con número cual dado que era natural de Besanzon, ciudad antide soldados, hizo contra los nuestros una encamisada; guamente la mayor de los secuanos en Borgoña, de mas los moros fueron rechazados y muertos, preso el donde le llamaron Enrique de Besanzon ó Besontino; capitan, y el dia siguiente en presencia de los moros pero era de la casa y linaje de Lorena, y adelante fundó que desde los adarves miraban lo que pasaba , fué he- la gente y reino de Portugal. Vino asimismo otro pacho pedazos y quemado vivo y con él otros sus compa- riente de Enrique, llamado Raimundo, conde de Tolosa ñeros: castigo cruel; pero la desgracia de su suegro y de San Egidio. Seguia á estos señores buen golpe de Benabet y la pena que della el Rey tomó excusa y alivia gente francesa; soldados valientes, de grande y increiaquella crueldad, y aun hizo que fuese la alegría de la ble prontitud para acometer la guerra. Acudió demás victoria mas colmada. El moro Ali, cansado del largo destos don Sancho, rey de Aragon, el cual bien que cerco, se rindió presto á todo lo que le fuese mandado. era de grande edad, tenia brio y ánimo de mozo y muy De presente le condenaron en gran suma de dinero, y aventajada destreza, adquirida con el continuo uso de las que para adelante en cada un año pagase cierto tributo guerras que hizo contra los moros. De todas estas geny parias. Con esto le dejaron lo que le tomaran como á tes se juntó y formó un ejército muy lucido y grande, feudatario de los reyes de Castilla. Principio muy hon- tanto, que no dudaron acometer las fronteras de los eneroso para el rey don Alonso y muy saludable para la migos; entraron adentro en el Andalucía, hicieron esprovincia, por entenderse con tanto que las armas y lragos, sacos y robos en todos los lugares. No se desfuerzas de aquellos bárbaros podian ser vencidas, do- cuidaron los moros de bacer sus diligencias. Cerca de un mados sus brios. Ordenadas las cosas de Andalucía, la lugar llamado Alagueto se juntaron los reales y se dieguerra revolvió contra la Celtiberia, parte de Aragon. ron vista los unos á los otros. Juzef, por no ser igual en Cercaron á Zaragoza y con grandes ingenios la comba- fuerzas, como caudillo recatado y prudente, excusó la tieron. Los ciudadanos no reliusaban de pagar cada un batalla ; su partida fué semejante á huida, lo que dió á año algunas parias, á tal empero que el Rey los reci- entender la priesa en el retirarse y desamparar gran biese debajo de su amparo, y que luego sin hacer daño parte del fardaje. Pareció al rey don Alonso que con la se partiese de aquella comarca. Era honroso este asien- huida del Moro se debia contentar y no aventurar la to para el Rey; mas para no alzar el cerco prevaleció reputacion que con esto se ganara; además que su ejérel deseo y esperanza de apoderarse de aquella ciudad, cito, como compuesto de tantas gentes diferentes en dado que por pretender cosas grandes y no contentarse lenguas, costumbres y leyes, no se podia entretener larcon lo razonable se perdió lo uno y lo otro. Porque Ju- go tiempo. Acordó dar la vuelta a la patria con sus zef, apercebido de nuevo ejército de almoravides, dine- soldados cargados de despojos y alegres por el buen ro, infanteria, caballería y de todo lo al para la guerra principio. Las armas de los almoravides despues desta necesario, de Africa pasó á España espantoso y feroz afrenta y desman sosegaron por algun tiempo, demás con intento de reprimir los deseños de Alí y castigar su que á Juzef fué forzoso acudir á Africa y ocuparse en deslealtad y de camino rebatir las fuerzas de los cris- asentar el estado de su nuevo reino. El rey don Alonso tianos. Su venida se supo en un mismo tiempo en la no se descuidaba en el entre tanto de aparejarse, por ciudad y en los reales; á los moros con esperanza de tener entendido que muy presto volveria la guerra con mejor fortuna puso ánimo; al rey don Alonso forzó por mayor fuerza que anles. Determinó hacer nuevas alianmiedo del peligro y de mayor mal, alzado el cerco, vul- zas s ganar con esto y obligarse las voluntades de los ver atrás. Las armas de Juzef procedian prósperamente, principes extraños; en particular con aquellos tres seporque de primera llegada se apoderó de Sevilla, do el ñores que vinieron de Francia, para mas prendallos y tirarro Alí estaba, al cual cortó la cabeza; tras esto en premio de la ayuda que le dieron y de sus servicios, Juego Córdoba se le rivdib. A ejemplo destas dos ciu- casó otras tantas bijas suyas. Con Ramon, conde de dades, todas las demás del Andalucía y aun todas las

Tolosa, casó doña Elvira; con Enrique de Lorena dona que en España restaban en poder de los moros, en breve Teresa , ambas liabidas fuera de matrimonio, como ar se pusieron debajo de su obediencia y tomaron su voz, riba se ha dicho, pero criadas con regalo y con aparato unas de voluntad, otras por fuerza. Algunas asimismo, real y con esperanza de gran estado. A Ramon el de confiadas en el esfuerzo y prosperidad del nuevo Rey, Borgoña dió por mujer á doña Urraca, su legitima bija; sacudian de sí el yugo del imperio cristiano, y no que- deste Principe se dice que reedificó y pobló la ciudad rian hacer los homenajes acostumbrados. No parecia el de Salamanca por mandado del Rey, su suegro. Demás rey don Alonso debia disimular aquellos desaguisados desto, con el conde don Rodrigo caso doña Sancha, hija ni descuidarse en el peligro que amenazaba , por jun- del Rey y de doña Isabel, su mujer; desle dicen que tarse de nuevo á cabo de tanto tiempo las fuerzas de decienden los Girones, señores de grande y antigua nolos moros de Africa con las de los de España en perjui- bleza en España. A don Enrique señaló en dote todo cio de los cristianos. Acordo pues ganar por la mano y lo que en Portugal tenia ganado de los moros, con tidalles guerra con todas sus fuerzas. Mandó hacer todos tulo de conde y con condicion que fuese vasallo de los Jos apercebimientos necesarios; juntar armas, caballos reyes de Castilla y viniese á las Cortes del reino y á la vituallas, dineros; acudir a la guerra, no solo los legos, guerra con sus armas y gentes todas las veces que fuese avisado. Estos fueron los principins y las zanjas de causa por el deseo de vengar aquel desastre y satisfaaquel nuevo reino de Portugal, apellido que tomó poco cerse (ca era suegro del Rey, padre de la reina doña adelante deste tiempo, y le conservó por mas de cuatro- Felicia) de maltratar los moradores de aquella ciudad, cientos años, en que tuvo reyes proprios, descendien- al tomarla y que la matanza suese grande. Bolea , que: tes desle Príncipe y primer fun.ladir suyo. A don Ra- es un pueblo á la raya de Navarra en los ilergetes, mon de Borgoña dió el gobierno de Galicia con lítulo la ribera del rio Cinga , do duró mucho la guerra, se de conde, nombre de que solian usar los gobernadores ganó de los moros. Al tanto Monzon, villa fuerte en de las provincias, y en Julc la esperanza de suceder en aquella comarca por su asiento y por el alcázar que el reino si faltase acaso el insanle Jon Sancho, hijo del tenia, con otros pueblos y castillos que seria largo Rey. Al conde de Tolosa dieron eu dote muchas pre- contallos. Fundose y poblóse Estella por este tiempo seas y joyas, gran cantidad de oro y de plata, ningun en Navarra , pequeño lugar entonces, al presente ciuestado en España, por Iralar de volverse á Francia, do dad noble en aquel reino; y porque el rey don Sancho poseia grandes tierras y gran ditado. Puédese sospe- trataba de ir sobre Zaragoza, cinco leguas mas arriba char que la misma Tolosa se le dió en dote como sujeta de aquella ciudad a la ribera de Ebro edificó un castiá estos reyes, segun de suso dos veces queda apunta- llo, llamado Castellar, para efecto de reprimir las cordo. Quién dice que por las arinas de don Alonso el rerías de los moros; demás desto, para con ordinarias año 1093 se ganó la ciudad de Lisbona. Si fue así o de salidas y cabalgadas que dende queria se hiciesen leotra manera, no lo sabria determinar. A la verdad no ner todos los alderredores trabajados; en que pasaron» pocas veces aquella ciudad se ganó y se perdió como tan adelante los soldados que puso en aquella plaza, prevalecian las armas, ya de moros, ya de cristianos, y que quitados los bastimentos a la misma ciudad, muúltimamente se ganó de los moros pocos años adelan- chas veces parecia tenerla cercada. En los pueblos di-te, dende el cual tiempo permaneció perpetuamente en chos antiguamente vascetanos se edificó la villa de la posesion y señorío de los cristianos.

Luna, en ninguna cosa mas señalada que en dar prin.

cipio al linaje y familia de los Lunas, muy ilustre y CAPITULO II.

muy antiguo en Aragon. La cabeza y fundador deste Como don Sancho Ramirez, rey de Aragon, lae muerto.

linaje fué Bacalla, hombre principal, a quien don San

cho bizo donacion de aquel pueblo, rey que fué verEl año siguiente, que se contaba del nacimiento de daderamente grande, y con el lustre de todas las virCristo 1094, fué señalado por nacer en él don Alonso, tudes esclarecido, y sobre todo señalado en piedad y hijo de don Enrique, el de Lorena, y de su mujer doña devocion. Alcanzó de Alejandro II, sumo pontífice, Teresa , el cual con sus armas y valor dió lustre al nom- que el monasterio de San Juan de la Peña con los debre de Portugal. Extendió su señorío, y fué el pri- más de su reino fuesen exemplos de la jurisdiccion de mero de aquellos príncipes que tomó nombre de rey los obispos. Alegaban por causa desta exempcion y por permision de los pontifices romanos, en que se para alcanzalla la codicia de los obispos, que se entremantuvo contra la voluntad de los reyes de Castilla. gaban libremente en los bienes de los monasterios. A Pero el mismo año fué desgraciado por la desastrada la verdad las costumbres de los monjes en aquel tiemmuerte que sobrevino á don Sancho, rey de Aragon, po, de que san Bernardo se queja, y sus deseos se iná quien asimismo deben los aragoneses la loa , no solo clinaban demasiado á pretender libertad, tanto, que de de haber bien gobernado y conservado aquel reino como ordinario sus abades impetraban privilegio para usar lo hicieron sus antepasados, sino de le dejar acrecen- de las insignias de los obispos, mitra, báculo, mucctado y colmado de todos los bienes. El fué el primero ta , en señal que tenian autoridad obispal; camino inque de los montes ásperos y encumbrados, do los re- venlado y traza para ser exemplos de los ordinarios. El yes pasados defendian su imperio y señorío, no menos pecado de codicia que se imputaba á los obispos tamconfiados en la maleza de los lugares que en las armas, bien alcazaba al Rey; esto fué lo que principalmente en abajó á los campos rasos y á la llanura, y ganó por las sus costumbres se nota , que libremente metió la mano armas gran número de ciudades y lugares. Dió guer- en los bienes eclesiásticos y preseas de los templos. ra continua a los reyes moros de Balaguer , de Lérida, Parecia excusarle en parte la falta de dinero que lenia, de Monzon, de Barbastro y de Fraga; y vencidos, los la pobreza y los grandes gastos de la guerra , además forzó primeramente que le pagasen parias, despues con de una bula que ganó de Gregorio VII, sumo pontifiun largo y trabajoso cerco tomó á Barbastro, noble ce, en que le concedió facultad para que á su voluntad ciudad puesta junto al rio Vero, de gran frescura y trocase, mudase y diese á quien por bien tuviese los. deleitosos campos. La fortaleza de las murallas espan- diezmos y rentas de las iglesias que o de nuevo fuesen laba; mas la constancia del Rey y de los suyos venció edificadas ó ganadas de los moros. Sin embargo, él con todas las dificultades; como de todas partes arreme- ilustre ejemplo de modestia y santidad algunos años tiesen, y la furia no amansase ni aflojase de los que ol- antes deste , afligido del escrúpulo que de aquel hecho vidados de las heridas y menospreciada la muerle pre- le resultó y para sosegar la murmuracion del pueblo, tendian apoderarse de aquella plaza, fué entrada por causada por aquella libertad, en Roda en la iglesia de fuerza y puesta á saco. Salomon era á la sazon obispo San Victorian, delante el altar de San Vicente, con de Roda; otros le llaman Arnulfo; lo mas cierto que a grande humildad, gemidos y lágrimas pidió de lo helos tales obispos de Roda quedó desde entonces sujeta cho públicamente perdon, aparejado á emendarse. Hala iglesia de Barbastro. Item, que en aquel cerco mu- liose presente Raimundo Dalmacio, obispo de aquella rio Armengaudo 6 Armengol, conde de Urgel, por ciudad, al cual mandó restituir enteramente todo lo donde le llamaron Armengol de Basbastro, que fué la que le fuera quitado. Los principes que en nuestra edad

siguen las pisadas deste Rey en apoderarse de los bie

puesto en el territorio de Narbona, a las riberas del rio nes eclesiásticos debrian imitar su penitencia, por lo Jauro, tomara el hábito de monje con menosprecio de menos temer su fin, que fué de la manera que se dirá. las cosas humanas y por mandado de su padre, como Continuaba en su costumbre de trabajar con guerra se entiende por un privilegio que el año pasado el miscontinua á los moros, en particular á Abderraman, mo Rey dió al abad de aquel convento, llamado Frolarrey de Huesca; habíase apoderado por las armas de to- do, en que le hace donacion por este respeto para susdos los lugares de aquella comarca, y tomado que

ho- tento de los monjes de grandes posesiones, debesas y bo tambien á Montaragon , pueblo que está una legua heredades. El cerco de Huesca duró mucho, no mede aquella ciudad, procuraba fortificalle con grandes nos que seis meses, como dicen algunos; olros pretenpertrechos para desde alli molestar continuamente den que pasó de dos años. Los cercados, cansados de aquellos ciudadanos de Huesca. No paró aquí, sino que tantos males y reducidos á extrema falta de manteniúltimamente, juntadas sus gentes, puso sitio sobre mientos, llamaron en su ayuda á Almozaben, rey de aquella ciudad. En los collados al rededor repartió sus Zaragoza, y á don García, conde de Cabra, y á otro seguarniciones con intento que nadie pudiese salir ni en- îor principal, que se decia don Gonzalo; ca en aquella trar. Los reales principales puso en un montecillo ó revuelta de tiempos y estrago de costumbres no se terecuesto, que desde aquel tiempo, del nombre del Rey, nia por escrúpulo que cristianos ayudasen á los moros Hamaron Poyo de Sancho. Era la ciudad muy fuerte y contra otros cristianos. Don Gonzalo no fué allá; pero como reparo por aquella parte de todo el señorío de los un buen número de los suyos que envió y el conde don moros, no de otra manera que lo fué en liempo de los García se juplaron con el rey Moro, que con gran diliromanos, cuando por muestra de su fortaleza la lla- gencia tenia levantada una grande morisma, y partiemaron antiguamente ciudad vencedora. El cerco iba á ron con estas gentes de Zaragoza. Estaba el negocio en la larga, y no se podia ganar por fuerza. Los de Hues- grande riesgo y casi extremo. El mismo don García, ca trataron con don Alonso, rey de Castilla, que los quier con buen ánimo, ó con muestra fingida de amissocorriese. Acostumbran los reyes, cuando se muestra tad, amonestó al nuevo rey don Pedro, y le avisó que esperanza de provecho, procurar mas sus particulares si no queria perderse, alzado el cerco, diese luego intereses, que tener cuenta con el deber , con la reli- vuelta á su tierra. Prevaleció contra el miedo el deseo gion y con la fama. Otorgó con su peticion ; era cosa de la honra y el homenaje con que los hermanos se afrentosa ayudar a los moros al descubierto. Parecióle obligaron á su padre á la hora de su muerte de no debuen consejó acometer por la parte de Vizcaya las tier- sistir antes de tomar la ciudad. Estiéndese junto a la ras de Navarra, y con esto divertir las fuerzas de Ara- | ciudad una llanura, llamada Acoraz, muy conocida por gon y hacer que no fuesen bastantes para la una y el suceso desta batalla. En aquel llano se determinaron para la otra guerra; envió para este efecto al conde don los cristianos de encomendarse á sus brazos y á Dios, y Sancho. Saliéronle al encuentro los infantes de Aragon, para le tener mas favorable por medio de sus santos, don Pedro y don Alonso, por mandado de su padre el trajeron a los reales el cuerpo de san Victorian. Demás rey don Sancho, que forzaron a los enemigos sin ba- desto, la noche antes le apareció al Rey uita vision de cer algun efecto volver atrás y dejar lo comenzado. El persona mas que humana, que le amonestaba con grancerco iba adelante y se aprelaba de cada dia mas de ánimo diese la batalla seguro de la victoria. En la cuando sucedió una grande desgracia. El rey don San- vanguardia iba el infaute don Alonso, en la retaguardia cho, cansado del largo cerco, andaba mirando los mu- el mismo Rey, el cuerpo de la batalla encomendó á Liros de la ciudad, y como advirtiese un lugar á propósito sana y Bacalla, hombres muy nobles y valientes; la capor do le pareció se podria acometer y entrar, extendió balleria puso por frente. Estos coinenzaron la pelea, el brazo para le mostrar á los que le acompañaban; fle- siguiéronles los estandartes de la infântería. Los bárcharon una saeta del adarve al mismo punto, que le hi- baros con su muchedumbre henchian los campos y varió debajo del mismo brazo; la herida fué mortal; los lles comarcanos. Cerraron los escuadrones; la pelea fué naturales decian ser castigo y venganza de Dios por los muy brava; ninguna en aquel tiempo ni de mayor pelibienes de las iglesias en que puso en otro tiempo la ma- gro ni de mas dichoso fin. No se oia por todo el campo no. Murió á 4 del mes de junio; su cuerpo llevaron á sino gemidos de los que caian, vocería de los que peMontaragon, y le depositaron en el monasterio de Jesu Icaban, estruendo y ruido de las armas. Era cosa digna Nazareno, que él mismo edificó. Desde allí, ganada la de ver los liombres y las mujeres que desde los adarves ciudad, fué trasladado á San Juan de la Peña, donde miraban la pelea y cómo iban las cosas de los moros á por lo menos se muestra el sepulcro de doña Felicia, veces se mostraban alegres, á veces medrosos. Duró la su mujer, con su letrero, que falleció los años pasados. pelea hasta que cerró la noche sin entenderse del todo Sin embargo, los hijos, como les fué mandado por su ni declararse la victoria por ninguna de las partes. Los padre, llevaron adelante el cerco, determinados de no nuestros sobrepujaban en la causa, esfuerzo y destreza partirse de allí antes de vengar aquel desastre y des- del pelear; el número de los enemigos era mayor. Estruir aquella ciudad. Don Pedro en vida de su padre se tuvieron armados hasta que ainaneció el dia siguienllamaba rey de Ribagorza y Sobrarve, y de Berta, te; tan grande era el deseo de volver a la pelea, y aun mujer, á quien olros llaman doña Inés, tenia un hijo de el miedo no menor que entrara en el ánimo de los crissu mismo nombre; otros le dan nombre de don Sancho. tianos. Con el sol se supo que los moros, desamparaAl presente él mismo por la muerte de su padre heredó dos los reales, con su rey Almozaben á toda priesa se todos los demás estados; á don Alonso quedaron algu- retiraban a Zaragoza. Siguieron luego el alcance por nos pueblos. El menor de sus hermanos, que se llamó la huella, sin cesar de matar y prender a todos los que don Ramiro, en el monasterio de San Ponce de Tomer, hallaban; en la pelea y en el alcance llegaron los muer

tos á cuarenta mil. De los nuestros apenas faltaron mil, andaban alborotados. El mismo pontífice Urbano, en pocos en número para lan señalada victoria , y perso- Claramonte, ciudad que Sioodio y los antiguos llamanas no de mucha cuenta, ni por su linaje ni hazañas. El ron Arverno, celebraba Concilio general de prelados conde don García fué preso; despues de la pelea reco- y señores seglares, que de todas las provincias acudiegieron los despojos; los campos cubiertos de cuerpos ron á su llamado el año de 1096. Desde allí despertó muertos, armas, ropa, caballos, miembros cortados, como con trompeta á todas las naciones, cuan anchapechos atravesados con hierro, la tierra leñida y ba- mente se extendian los términos del imperio cristiano. ñada de sangre. Algunos dicen que san Jorge fué visto Leyéronse en el Concilio las cartas de Simon, obispo de andar entre las haces, y que con su ayuda se ganó Jerusalem; refirióse la embajada y comision que Pedro, aquella victoria; otros que un cierto del linaje de los natural de Amiens, traia. Muchos ciudadanos de JeruMoncadas, que habia estado el mismo dia en la Suria salem y de Antioquía, hombres santos y nobles, huiy ciudad de Antioquía, anduvo en un caballo en esta dos de sus casas, con lágrimas, gemidos y maltratabatalla. El vulgo, amigo de milagros y para hacer mas miento que representaban en su traje movian á comalegre lo que se cuenta , suele añadir fábulas á la victo- pasion los ánimos de todos los que presentes estaban. ria; bastará á nuestro cuento que lo que es verisimil El Pontifice con esta ocasion á manera de orador en se reciba por verdad. Concuerdan los autores en qué la junta hizo un razonamiento deste tenor : «Oido haen adelante las armas de los reyes de Aragon fueron beis, hijos carísimos, los males que vuestros hermanos una cruz en campo plateado, en los cuarteles del es- padecen en Asia ; sus desastres son afrenta nuestra, cudo cuatro cabezas rojas con la sangre de otros tan- mengua y deshonra de la religiun cristiana, digna, si tos reyes y capitanes que murieron en esta batalla, fuésemos hombres, de que se remediase con la vida y que se dió á 18 de poviembre, y el noveno dia adelante con la sangre. Ninguno puede escapar de la muerte aquella muy noble ciudad, perdida toda esperanza de por ser cosa natural. El mayor de los males es con dedefenderse, se rindió. El siguiente mes, á 17 de di- seo de la vida sufrir torpezas y fealdades y disimularciembre, consagraron la mezquita mayor en iglesia. las. Justo es que restituyamos el espíritu, salud y vida Halláronse á esta consagracion los obispos Berenga- | á Cristo que nos la dió; la virtud y el valor , propia exrio, el que Bernardo, arzobispo de Toledo, de Vique celencia del nombre y linaje cristiano, suele rechazar le pasó a Tarragona, como se dirá luego; Amato, pre- la afrenta. Las fuerzas y ejércitos que hasta aqui, mal lado de Burdeos; Folch, de Barcelona; Pedro, de pecado, habeis gastado en las guerras civiles, emPamplona; Sancho, de Lascar, y con los demás otro pleadlas por Dios en empresa tan honrosa y de tanta Pedro, que se intitulaba obispo de Aragon y de Jaca, y gloria. Vengad las afrentas de Cristo, hijo de Dios, tomada esta ciudad, se llamó obispo de Huesca. En el que cada dia y tantas veces es herido, azotado y lugar de la batalla mandó el Rey edificar una iglesia de muerto de la impia y bárbara gente cuantas sus sierSan Jorge, patron de la caballería cristiana. Por el mis- vos son oprimidos, afligidos y ultrajados, y profanan mo tiempo se dió principio en Pamplona á la nueva aquella tierra y la ensucian que Cristo consagró con fábrica de la iglesia mayor, cuyos rastros todavía se sus pisadas. ¿Por ventura puede haber causa mas justa ven. Mandose que los canóuigos viviesen como religio- de hacer la guerra que volver por la religion, librar sos conforme a la regla de san Agustio ; estatuto que los cristianos de servidumbre, cuales Dios inmortal de aquel principio se guarda tambien el dia de hoy, que quiso suesen señores de todas las gentes? Si de las son canónigos reglares y siguen vida comun. En el guerras se pretende y desea interés, ¿de dónde le pomismo tiempo que Pedro era obispo de Pamplona fué deis esperar mayor que en hacella á una gente sin tambien Gomesano obispo de Burgos, sucesor de Jime- fuerzas y que mas trae á la guerra despojos que arno, aquel en cuyo tiempo la silla obispal desde Oca, mas? Nunca Asia fué igual en fuerzas á Europa; alli do hasta entonces de muy antiguo tiempo estuvo, se las riquezas, oro, plata , piedras preciosas, de que los trasladó á Burgos. Los arzobispos de Tarragona y To- hombres hacen tanta estima. Si se busca la gloria, ¿por ledo pretendian cada cual que la iglesia de Burgos le ventura puedese pensar cosa mas honrosa que dejar á era sufragánea; el pleito duró tiempo y fué ocasion que los hijos y descendientes tal ejemplo de virtud, ser los pontifices romanos, por no podellos conformar ni llamados libertadores del mundo, conquistadores del concertar, mandasen que aquel obispado quedase oriente , vengadores de las afrentas de la religion crisexemplo sin reconocer a la una iglesia ni á la otra por liana ? Riquezas no faltan para los gastos, gente y solmetropolitana; lo cual se guardó por largos años hasta dados excelentes en la edad, fuerza, consejo, ejercitaque poco ha la erigieron en arzobispal.

dos en las armas. ¿Por ventura, apercebidos de tantas

ayudas, dejarémos que la gente malvada y sucia haga CAPITULO III.

burla de la majestad de la religion cristiana ? Cristo Cómo don Bernardo, arzobispo de Toledo, se partió para la será el capitan, el estandarte la cruz, ninguna cosa guerra de la Tierra Santa.

hará constraste á la virtud y piedad. Sola vuestra vista En el tiempo que estas cosas que se han dicho suce- les pondrá espanto, no la podrán sufrir. Yo a lo menos dieron en Aragon y en otras partes de España , las de- lo que debo á Dios, lo que á la religion cristiana , por más provincias de cristianos andaban ocupadas en los la cual puesto como en atalaya y centinela estoy deteraparejos que se hacian para la guerra de la Tierra-San- minado de velar dias y noches, cuanto pudiere con ta; caballos, armas, libreas, ruido de atambores y so- cuidado, trabajo, vigilias, autoridad y consejo, todo nido de trompetas, asonadas de guerra por todas par- lo emplearé en esta demanda. Que si olros no me siles. Los mares, tierras , campos, pueblos con mezcla y guieren , estoy determinado meterme por las espadas revolucion de todas las gentes y rumores de la guerra de los enemigos y procurar con nuestra sangre el remedio de tan grandes cuitas, desventuras y desastres guerra y porque Toledo por ser de nuevo ganada pacomo padecen nuestros hermanos. Ningun trabajo en recia tener necesidad de la ayuda , presencia y diligentanto que viviere, ningun afan, ningun riesgo rehu- cia de quien la gobernase. Absolvióle del voto que tesaré de acometer por el bien de la república y honra nia hecho de ir a la Tierra-Santa , á tal que los gastos de la religion.» Con este razonamiento del Pontifice y dinero que tenia apercebido para aquella guerra eminflamados todos los presentes, los mayores, media- please en reedificar a Tarragona, ciudad que por el nos y menores, se encendieron á tomar las armas; toda esfuerzo y armas del conde de Barcelona en esta satardanza les era pesada. Ademaro, obispo de Anicio, zon era vuelta á poder de cristianos. Era muy noble de los vellaunos, de Puis por otro nombre, y Guiller- antiguamente y poderosa por su antigüedad y ser silla mo, obispo de Oranges, fueron los primeros que pros- del imperio romano en España; mas en aquel tiempo trados á los pies del Pontifice tornaron la señal de la se hallaba reducida á caserías y era un pueblo pequeño. cruz, que era la divisa y blason de la guerra; despues Reparóla pues don Bernardo, y en ella puso por ardellos hicieron lo mismo nobilísimos principes de Fran- zobispo & Berengario, obispo de Vique, ciudad que cia, Italia y España, y por su ejemplo un infinito nú- quiso asimismo fuese sufragánea de Tarragona, para mero de otra gente menuda. Hugon, hermano de Fi- mas autorizarla. La verdad es que el nuevo arzobispo Jipe, rey de Francia, fué el mas principal; tras del Go- Berengario, olvidado deste beneficio, puso despues tifredo ó Jofre, hijo de Eustacio, conde de Boloña y pleito á Bernardo, que le habia entronizado, sobre el duque de Lorena, al cual, tomado que hobieron la ciu- de la primacía, por antiguas historias, ejemplos y esdad de Jerusalem, porque fué el primero a la entrada, crituras desusadas de que se valia para defender los por votos libres de todos nombraron por rey de Jeru- derechos y libertad de su iglesia ; como quier que el salem; honra perpetua de Francia y de Boloña, su pa- de Toledo , por concesion muy fresca del pontifice Urtria , ciudad puesta en la Gallia Bélgica cerca del mar bano, no solo alcanzó para sí y para siempre el prima. Océano. Demás destos, se ofrecieron para aquella em- do de toda España , sino de presente como legado del presa los hermanos del Gotifredo o Jofre, Eustacio y Pontífice romano tenia superioridad sobre todas las Balduvino, los condes Roberto, de Flandes; Estéban, iglesias y poder de ordenar sus cosas y enderezallas, de Bles; Alpino, de Burges; Ramon, de Tolosa; en cuya dalles prelados y reformallas. Con este intento de ejecompañía fué doña Teresa, su mujer, y parió en la cutar lo que le ordenó el Papa , de Francia, cuando Suria el segundo hijo, que se llamó Alonso Jordan, por por aquella provincia volvia á España , trajo consigo á haber sido baptizado en el rio Jordan. De España otrosí | Toledo algunas personas de grande erudicion y bondad; acudieron a la empresa los condes Guillen, de Cerdania, honrólos de presente con cargos y gruesos beneficios que murió en aquella jornada de una saeta con que le que les dió, y su virtud el tiempo adelante los promovió hirieron en la ciudad de Tripol de la Suria, por donde á mayores cosas. Estos fueron Gerardo de Mosiaco, que asimismo le llamaron por sobrenombre Jordan; Gui- luego le hizo primiclerio ó chantre de Toledo, despues tardo, de Ruisellon, y Guillen, conde canetense. En arzobispo de Braga; Pedro, natural de Burgos, de arItalia Boamundo, príncipe de la Pulla, dejado á su cediano de Toledo pasó á ser obispo de Osma. Al uno y hermano Rogerio su estado, sobre que traian diferen- al otro la santidad de la vida y excelente virtud puso cias, acompañado de doce mil combatientes, siguió a en el número de los santos. Fuera destos vinieron Berlos demás principes en aquella sagrada jornada. Bernardo y Pedro, naturales de Aagen; Bernardo , de nardo, arzobispo de Toledo, como quier que era de primiclerio de Toledo fué obispo de Sigüenza y desgran corazon, dado que hobo asiento en las cosas de pues de Santiago; Pedro, de arcediano de Toledo suaquella su diócesi, y puesto en la iglesia mayor de To- bió á ser prelado de Segovia. Otro Pedro, obispo de ledo para su servicio treinta canónigos y otros tantos Palencia. Jerónimo, natural de Periguex, que á insracioneros, tomada la señal y divisa de la cruz se par- tancia del Cid tuvo cuidado de la iglesia de Valencia tió para esta guerra. De su partida resultó un gran luego que la ganó de los moros; y despues que se perdesórden. Apenas era salido de la ciudad, cuando los dió, hizo oficio de vicario de obispo en Zamora. Muerto canónigos que dejó, sea por odio que le tuviesen por este, otro Bernardo, del mismo número, fué el primer ser extranjero, ó entender que no volveria ,"arrebata- | obispo de aquella ciudad. En este mismo rebaño, bien damente se juntaron y nombraron nuevo prelado en que de diferentes costumbres entre sí, se cuentan Railugar de Bernardo. Defendian algunos la razon; pero inundo y Burdino; Raimundo, natural de la misma los mas votos, como muchas veces acontece, prevale- patria del arzobispo Bernardo, despues de Pedro, de cieron contra los menos, aunque sintiesen mejor, y los suso nombrado, fué obispo de Osma, y adelante preecharon de la ciudad. Bernardo, avisado de lo que pa- lado de Toledo por muerte y en lugar de dicho Bersaba , con aquella mala nueva tornó á Toledo y allano nardo. Burdino, natural de Limoges, de arcediano de la revuelta; echados aquellos sacerdotes que fueron Toledo pasó á ser obispo de Coimbra y de Braga; últiautores y ejecutores de aquel mal consejo, puso en su mamente se hizo falso pontífice romano, de que resultó

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у muchas maneras de hablar y vocablos propios de mon- mero y compañía de los varones excelentes que de jes y ceremonias se pegaron á la iglesia mayor de To- Francia vinieron en compañía de Bernardo, como en ledo, que de mano en mano se han conservado y usado otro lugar mas á propósito se declarará. hasta el dia de hoy. Hecho esto, se puso de nuevo en camino. Llegado a Roma , fué forzado por el pontifice Urbano á volver atrás, por quedar en España tanla

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