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sospecha del Gran Capitan que ponia la mano en este en posesion del reino de Navarra, á que pretendia tenegocio con intento de casar su hija mayor con el Du- ner derecho, como arriba queda tocado. Y por el mismo que, y que pretendia aceptar el cargo de capitan ge- caso queria satisfacerse de los rey y reina de Navarra, neral de la Iglesia que le ufrecian con sesenta mil du- que en todas las orasiones mostraban la mala voluntad cados de entretenimiento al año; pero estas eran sos- que le tenian, en que últimamente echaron el sello con pechas; las demás, sea tramas, sca sospechas, salieron despojar en su ausencia al conde de Lerin, sin tener en vano á causa que el César se declaró en breve que respeto que era casado con su hermana y le tenia dequeria romper la guerra por el ducado de Milan, y con bajo de su amparo, tanto mas que no quisieron venir todas sus fuerzas proseguilla contra la señoría de Ve- en lo que el Rey despues de su vuelta les rogaba, es á necia; y el rey Católico puso mas diligencia en guardar saber, que volviesen su estado al conde de Lerin con al duque de Calabria que traia consigo en la corte. seguridad que estaria á justicia con ellos y pasaria por Juntamente para atajar inconvenientes mandó al conde la pena en que fuese por los jueces condenado. Era ya de Ribagorza hiciese que el Cardenal se partiese de llegado a la corte del Emperador don Juan Manuel; 10 Nápoles para Roma. Del rey de Francia se tenia el Cé- alcanzó empero el lugar y crédito que antes tenia para sar por agraviado por la ayuda que daba continuamen- en las cosas de Castilla; que á los caidos todos les falte al duque de Güeldres, y la guerra que le dió por Bor- tan,y las desgracias comunmente van eslabonadas unas goña al mismo tiempo que el rey Católico pasó en Ita- de otras. Como se vió desvalido, trató de tornarse á lia; en que asimismo cargaba al rey Católico, y tuvo España. Para esto envió á pedir al rey Católico una de por muy sospechosas las vistas que los dos reyes tuvie- dos, o que le volviese lo suyo y tratase como quien él ron en Saona. Sobre todo sentia que el matrimonio en- era, ó que le diese licencia para irse con su mujer y tre el principe don Carlos y Claudia no se efectuase;lijos á Portugal; donde no, que no podria dejar de haantes por este mismo tiempo se trataba, y aun se con- cer como desesperado las ofensas que pudiese. No se cluyó que casase con el duque de Angulema , delfin de proveyó en lo que pedia, y quedó desterrado de CastiFrancia , lo cual él procuró estorbar por medio del lla, y aunque desfavorecido, con mas mano por su grancardenal de Ruan. Para ello alegaba muchas razones. de agudeza y maña de lo que fuera razon para senllucia gran fundamento en la concordia que se asentó en Haguenau, donde se dió la investidura de Milano bar entre aquellos príncipes disensiones y no dar tu

gar á que se concordasen, especial que se entendia del juntamente al Francés y al Archiduque en favor del cardenal don Bernardino de Carvajal, legado á la sazon matrimonio de sus hijos y para que ellos heredasen el del Papa en la corte del Emperador, que él asimismo estado; que si en lo del casamiento innovasen , la in- no terciaba bien en los negocios, sospecha fundada en vestidura quedaba por el mismo caso revocada. El rey la inquietud de su ingenio, y poca aficion que sus deuCatólico no mostraba hacer mucho caso deste matri- dos en estas ocasiones mostraban al servicio y gobierno monio , á trueco de asegurar la sucesion del reino de del rey Católico. Llegó esto á tanto, que el Rey tratá Nápoles en su nieto el príncipe don Carlos en recom- con el Papa le removiese de aquella legacía y hiciese pensa de lo de Milan. Coino el Francés no diese oidos volver a la corte romana, como al fin lo alcanzó. á las quejas del Emperador, él volvió su pensamiento á casar el príncipe don Carlos con María, hija del rey

CAPITULO XII. de luglaterra. Este tratado se llevó tan adelante, que quedó de todo punto concertado, hasta señalar el dote

Tratóso que el principe don Carlos viniese á España. á la doncella de docientos y cincuenta mil escudos de Declaróse el Emperador que los aparejos que hacia oro, y el tiempo y lugar, cuándo y dónde se habian de se enderezaban no para emprender lo del reino de Nacelebrar las bodas. Sacose por condicion que se pidiese poles, como se sospechaba y decia , sino para romper el consentimiento al rey Católico y á la reina doña Jua- la guerra contra el rey de Francia por el estado de Mina; pero que todavía con él y sin él se hiciese. Desea- lan, dado que por parle del rey Católico y del Papa se ba el rey de Inglaterra que este matrimonio que le ve- bacia instancia para que se asentase la paz entre aquenia tan bien se efectuase; sin embargo, mucho mas llos príncipes, por lo menos se concertasen treguas; en atendia á ganar al rey Católico por el gran deseo que

que que el Emperador no venia sino con partidos muy aventenia de casar él mismo con la reina de Castilla , pre- tajados y que no se admitian. Para el gobierno de Flántension por muchas razones muy fuera de camino yde des, que tenia á su cargo, dejó á la princesa Margarita, órden. El rey Católico le entretenia con buenas espe- su hija. Púsose en camino para pasar en Italia por el ranzas porque no se desbaratase el matrimonio que te- mes de enero, principio del año que se contaba de nuesnian concertado de su hija doña Catalina con el prín- tra salvacion de 1508, y por el mes de hebrero llegó a cipe de Gales; mas el Inglés entretenia esto con maña Trento. En aquella ciudad, hecha cierta ceremonia que con intento que aquella dilacion fuese como torcedor suelen alli hacer los reyes de romanos cuando se van. para que el suyo se efectuase, que era una maraña y á coronar, se intituló electo emperador, ca basta este una complicacion extraordinaria de humores, enfer- tiempo solo se intitulaba rey de romanos. Llevaba por medad muy comun de principes. La muerte, que muy su general al marqués de Brandemburg. La gente en breve sobrevino al Inglés, cortó todas estas tramas. que con él iba era tan poca , que poco efecto se podia Muchos decian que el rey Católico pretendia casar á della esperar. Así en muy breve se desbarató todo el la reina doña Juana con su cuñado Gaston de Fox, y campo. Comenzóse la guerra por el valle de Cadoro, con sus fuerzas y las de su tio el rey de Francia ponelle que era de venecianos. El Emperador tuvo aviso que

cinco mil suizos pasaban al sueldo del rey de Francia. Católico no quiso que Andrea del Burgo, que volvia con Para impedir esto dió la vuelta á Suevia , do se te- cargo de Embajador, entrase en España, desvío que el nia dieta de la liga de Suevia , y sin hacer nada acu- Emperador tomó muy mal. Por este mismo tiempo el dió luego á Lucemburg, porque sabia que el rey de rey de Portugal don Manuel con gran gloria de su naFrancia enviaba gente por aquella parte ; vergonzo

cion extendia su fama por todas las partes de levante; sa variedad en príncipe tan grande, que era la causa de continuaba su navegacion con las armadas que cada no acabar cosa alguna. Con su ida la mayor parte de año enviaba, y sus capitanes no cesaban de ganar cada los alemanes que quedaba en Cadoro se derramaron, dia nuevas victorias por aquellas partes tan distantes. y dos mil que restaban, fueron desbaratados y muertos Los reyes de Calicut y Cambaya eran los mayores conpor la gente de venecianos, que cargó un dia sobre ellos trarios que los portugueses tenian por aquellas tierras, antes del alba. De muy diferente manera encaminaba y por consiguiente declarados enemigos del rey de sus acciones el rey Católico; no obstante que estaba Cochin y otros reyes pequeños que los acogian en sus muy arraigado en la posesion del gobierno de Castilla, puertos y contrataban con ellos. no se descuidaba, como el que sabia muy bien las mudanzas que suelen tener las cosas, además que muchos

CAPITULO XIII. obstinados en su opinion antigua deseaban novedades.

Que el rey Católico fué al Andalucía. Eotre estos se señalaban mucho los obispos el de Badajoz, que se llamaba don Alonso Manrique, hijo del Los grandes del Andalucía mostraban estar sentidos maestre de Santiago don Rodrigo Manrique, y el de del rey Católico por el poco caso que dellos hacia, con Catania, hermano de Pero Nuñez de Guzman , clavero ser no menos poderosos en aquella provincia que los de Calatrava, los cuales despues que se declararon por otros grandes en Castilla , á los cuales gratificó y bizo el rey don Filipe, nunca tuvieron aficion al rey Cató- mercedes para asegurar su venida. Los que mas se selico, conforme al refran: Despues que te erré, nunca ñalaban en este sentimiento eran el marqués de Priego bien te quise. Por el mismo caso no tenian esperanza don Pero Fernandez de Córdoba y el conde de Cabra. de medrar en tanto que el gobierno no se mudase. El Sucedió que por cierto ruido que en Córdoba se levantó, Papa á peticion del Rey cometió al arzobispo de Toledo la justicia prendió á uno de los culpados. Acudieron ciery obispo de Burgos procediesen contra estos dos pre- tos criados del obispo don Juan de Aza, y con violencia lados. El de Badajoz se quiso huir á Flándes; prendióle y mano armada quitaron el preso á los oficiales reales. cerca de Santander por órden del Rey Francisco de El rey Católico desde Burgos, donde estaba, envió al Lujan, corregidor de las cuatro villas de la costa en la licenciado Hernan Gomez de Herrera, alcalde de corte, merindad de Trasmiera. Estuvo algun tiempo detenido con gente para hacer pesquisa y castigar aquella fuerza. en la fortaleza de Alienza, despues fué remitido al ar- Comenzó á hacer su oficio segun el órden que llevaba. zobispo de Toledo conforme al órden del Papa. Hacia El marqués de Priego le envió á decir que no pasase oficio de embajador por el rey Católico en Alemaña el mas adelante, y que hasta lanto que el Rey fuese avisaobispo de Girachi don Jaime de Conchillos, y conforine do, se saliese de la ciudad. El Alcalde no lo quiso hacer, al órden que tenia, hacia grande instancia con el Em- antes de parte del Rey y conforme a la instruccion que perador que enviase al príncipe don Carlos á España llevaba, mandó al Marqués y á su hermano que desempara que se criase en ella y aprendiese las costumbres barazasen y se saliesen de Córdoba. Tuvo esto el Marde aquella nacion, que era el verdadero camino para qués por grande injuria; juntó gente armada, comunicó asegurar la sucesion en aquellos reinos tan grandes. el negocio con el ayuntamiento de la ciudad, resolvióse Que en los dias del rey Católico no corria peligro; mas de poner mano en el Alcalde y envialle preso á su forsi Dios le llevase, ausente el Principe, nadie podia ase- taleza de Montilla, bien que despues le soltó con mangurar que los grandes no acudiesen al infante don Fer- damiento y debajo de condicion que no entrase en nando que conocian, y que revuelto lo de España, no Córdoba. Este desacato , que sucedió á los 14 del mes se perdiese lo de Italia. Prevenia el rey Católico cou su de junio, sintió el Rey mucho, como era razon, por ser grande seso los inconvenientes que despues resultaron tiempo lan peligroso. Determinó ir en persona á tomar por no conformarse con él en esto el Emperador, que emienda dél. Salió de Burgos por fin del mes de julio, nunca quiso dar lugar que el Príncipe viniese á España pasó por Arcos, do la Reina vivia. Entonces sacó de su si no fuese que le diese á él parte en el gobierno y en poder al infante don Fernando para llevalle en su comlas rentas del reino, con que pensaba remediar su po- pañía con color que convenia asi para su salud, puesto breza y acudir á sus empresas, que eran muchas y so- que la Reina lo sintió mucho. Delúvose algunos dias en brepujaban su posibilidad. Para esto, entre otras cosas, Valladolid. Alli dió órden para seguridad de la Reina pretendió que mil y quinientos soldados, que por órden que don Juan de Ribera, frontero de Navarra, se alojase del rey Católico servian al de Francia , se pasasen á su con sus compañías cerca de Arcos, y que en cualquiera servicio; pero el rey Católico envió á Alonso de Ome- necesidad hiciese recurso al Condestable ó Almirante des para que sosegasen y no hiciesen alguna nove- ó al duque de Alba, que quedaban por aquella comarca. dad. Obedecieron ellos no obstante que el marqués de Hizo llamamiento de gente para que le acompañasen, Brandemburg los declaró por rebeldes como si fueran y publicó iba en persona á castigar aquel desacato, que vasallos del Emperador. Todo esto se enderezaba á la era en ofensa de la justicia y podia perturbar la paz y pretension que tenia del gobierno de Castilla. Enco-sosiego del reino. En conformidad desto, en Sevilla el náronse los negocios de nuevo por causa que el rey

asistente don Iñigo de Velasco hizo pregonar que todos los de sesenta años abajo y veinte arriba estuviesen toda muestra de alegría. Llevaba en su compañía á la apercebidos para cuando se les ordenase ir con el Rey Reina, su mujer, y al infante don Fernando. El duque de o con quien él mandase á castigar al Marqués. El Gran Medina Sidonia don Enrique era de poca edad. Dejóle Capitan, luego que supo aquel caso, escribió al Mar- concertado su padre con doña María Giron, y por su qués estas palabras precisas: «Sobrino, sobre el yerro tutor á don Pedro Giron, hermano de aquella señora y ” pasado, lo que os puedo decir es que conviene que á bijo mayor del conde de Ureña, y que tenia por mujer v la hora os vengais á poner en poder del Rey; y si así á doña Mencía , hermana de padre y madre del duque » lo haceis, seréis castigado, y si no, os perderéis.» De- don Enrique. Era este caballero muy brioso y de gran terminaba el Marqués de hacer lo que su tio le aconse- punto. Tenia la tierra alborotada, y aun intentó de jaba. Los grandes procuraban de amansar la ira del acudir con gente á la defensa del marqués de Priego. Rey como negocio que a todos tocaba; y en particular para aplacar al Rey al tiempo que iba camino del Andael Gran Capitan se agraviaba que se hiciese tan fuerte lucia y se detuvo en Valladolid, su padre el Conde ofredemostracion contra el Marqués, que si erró, ya estaba ció que se le entregarian las principales fuerzas de aquel arrepentido, y en señal desto se venia a poner en sus estado del Duque, y el Condestable se obligó por el Dumanos; que era razon perdonar la liviandad de un mozo que, su sobrino, que se mantendria en su servicio. Con por los servicios de su padre don Alonso de Aguilar , todo esto el Duque y don Pedro no acudieron á hacer que murió por hacer el deber, ya que los suyos estuvie- la reverencia debida al Rey, antes se tenian en Medina sen olvidados. El Rey iba muy resuelto de no dar lugar á Sidonia, y aunque fueron avisados, no vinieron sino ruegos. El Marqués, sabida la resolucion del Rey y que con grande premia. Mandó el Rey privar á don Pedro no tenia otro remeilio, al tiempo que llegaba á Toledo, de aquella tutoría y que saliese desterrado de Sevilla se vino á poner en sus manos. Mandole estuviese á y de todo el estado de Medina Sidonia, y al Duque mandó cinco leguas de la corle y entregase sus fortalezas. entregase sus fortalezas. Huyéronse los dos una noche Obedeció en todo lo que le fué mandado. Llegaron á á Portugal agraviados deste mandato, especial que se Córdoba con el Rey mil lanzas y tres mil peones. Pren- entendia del Rey pretendia casar al Duque con hija del dieron al Marqués; acusóle el fiscal de haber cometido arzobispo de Zaragoza. Mandó el Rey á los alcaides enel crimea de lesa majestad. El Marqués no quiso res- tregaseu todas las fortalezas. El de Niebla y el de Trigueponderá la acusacion ni descargarse; solo suplicaba a! ros no quisieron obedecer; al alcalde Mercado, que fué Rey se acordase de los servicios que sus pasados hicie- á requerir que las diesen, cerraron las puertas de Nieron á aquella corona. Sustancióse el proceso, y llegóse bla. Indignado el Rey, envió gente, que tomó la villa á sentencia. Algunos caballeros que hallaron mas cul- á escala vista, y la saqueó toda. Con este térmiuo tan pados fueron condenados á muerte; otros del pueblo riguroso todas las fortalezas y estados se allanaron, justiciados. Derribaron las casas de don Alonso de Car- cuyo gobierno se cometió al arzobispo de Sevilla y á camo y las de Bernardino de Bocanegra, que se halla- otros caballeros, y se dió órden á los del Consejo que ron en la prision del Alcalde. Al Marqués sentenciaron procediesen contra don Pedro Giron. Deste rigor se en destierro perpetuo de la ciudad de Córdoba y toda agraviaron los grandes, en especial el Condestable, que su tierra, y del Andalucía cuanto fuese la voluntad del escribió una carta muy sentida al Rey sobre el caso; Rey, en cuyo poder estuviesen sus fortalezas y casti- pero él tenia determinado de allavar el orgullo de los llos, fuera de la casa fuerte que tenia en Montilla, que grandes y amansar sus brios. Ayudaba el arzobispo de inandaron allanar. Desla sentencia tan rigurosa se agra- Toledo, que se quedó en Tordesillas, el cual dijo divervió el Gran Capitan; decia que todo lo que el Marqués sas veces al Rey que debia continuar aquel camino y tenia estaba fundado en la sangre de los muertos sin hollalle bien, pues era el que convenia para asegurarse los méritos de los vivos. Mucho mas al descubierto el y sosegar la tierra. Condestable se mostraba sentido por muchas razones : las dos mas principales, que nunca á los grandes-se

CAPITULO XIV. puso acusacion, ni los del Consejo real castigaron sus delitos, y que pues á su persuasion el Marqués se puso

De las cosas de Africa. en las manos del Rey, él mismo se tenia por castigado. Detúvose el rey Católico todo el otoño en dar asiento Estuvo tan sentido deste caso, que se quiso salir del en las cosas del Andalucía. Desde alli daba calor á la reino, y se temió no se apartase por esta causa del ser- guerra que se hacia en Africa y enviaba ayuda á los vicio del rey Católico, de que resultasen nuevos bulli- portugueses, que estuvieron en aquellas partes muy cios y males. De Córdoba envió el rey á don Enrique de apretados. Súpose que el reino de Fez andaba alboroToledo y al licenciado Hernando Tello á dar la obedien- tado por disensiones que resultaron entre aquel rey cia en nombre de la Reina, su hija, al Papa. Entonces se Moro y dos hermanos suyos. Pareció buena ocasion revocó la legacía al cardenal don Bernardino de Carva

para acometer alguna buena empresa en Africa. Junjal, de quien se tenia sospecba inclinaba á la parte del tóse una buena armada en el puerto de Málaga. Las Emperador. Eu Nápoles, á 13 de setiemdre, falleció la fustas de Vélez de la Gomera hicieron a la sazon mucho reina de Hungría en tanta pobreza, que el virey hobo de daño por la costa de Granada, como to tenian de cosproveer cómo se le hiciesen las exequias. Enterróse en tumbre. Salió el conde Pedro Navarro, general de nuesSan Pedro Mártir de aquella ciudad, en que yace el tra armada, en su alcance. Ganóles algunas fustas; dió cuerpo de su madre. Pasó el Rey á Sevilla; fué allí re- caza y corrió las demás hasta llegar a la isla que está en cebido con grande fiesta y aparato, arcos triunfales y frente de Vélez, acogida ordinaria de cosarios. La forta

leza de aquella isla , que llamaban el Peñon, guardaban con su gente la via de Alcazarquivir. Fué esta defensa docientos moros. Estos, por entender que el Conde que- de Arzilla de grande importancia para la conservacion ria saltar en tierra y combatir á Vélez, por acudir a la de las fuerzas de Africa. En Tanger estaba don Duarte defensa de la ciudad, desampararon la isla. Vista esta de Meneses, que tenia aquella fuerza en nombre de su ocasion, el Conde se apoderó sin dificultad de aquel padre don Juan de Meneses, conde de Taroca, у don castillo, que sojuzga aquel puerto y toda la ciudad, de Rodrigo de Sosa en Alcázar, ambos con grande miedo manera tal, que con la artillería se les hizo gran daño, de no poderse defender si Arzilla se perdia. El rey don tanto, que los moros por estar seguros se metian en las Manuel, alegre con esta buena nueva, envió á Pedro Nacuevas y soterraños. Fué esto en 23 del mes de julio. varro en reconocimiento de su trabajo y valor seis mil Túvose por muy importante la toma del Peñon, y dióse cruzados; lo mismo al corregidor de Jerez. Ellos se exórden que se fortificase y pusiese en defensa con su cusaron de recebir estos presentes con decir que serguarnicion de soldados. Los portugueses hacian en la vian al rey Católico, y no querian otra gratificacion misma Africa la guerra por las costas del otro mar mas de la que de su liberalidad esperaban. Al rey CatóOcéano. Ofrecia un moro, llamado Zeiam, primo del rey lico, dado que dió las gracias por el socorro que le envió de Fez, que daria órden cómo tomasen á Azamor, ciu- en tan buena sazon y con taula voluntad, todavía se dad muy nombrada en aquellas marinas. El rey don Ma- mostró estar agraviado de la toma del Peñon, que denuel, confiado en que trataba verdad, juntó una armada cia era de su conquista como perteneciente al reino do en que iban cuatrocientos de á caballo y mas de dos Fez. El rey Católico se excusaba con que Vélez era reino mil infantes; nombró por general á don Juan de Mene- de por sí, y que en mantener el Peñon por entonces no ses, por ser muy diestro en la guerra contra moros. se sacaba otro provecho sino gasto y asegurar las cosPartió la armada de Lisboa á los 26 del mismo mes ; tas de Granada; y todavía si se averiguase pertenecer hallaron las cosas muy al contrario de lo que pensaban, al reino de Fez, se allanaba de entregalle aquella fuerza porque los de la ciudad, que eran muchos, se defendie- cada y cuando que pretendiese por aquella parte emron muy bien, y el moro Zeiam se concerto con ellos, prender la conquista de Africa. Por el mes de noviemcon que los portugueses se vieron en punto de perderse, bre falleció el conde de Lerin en Aranda de Jarque, y sin hacer efecto se volvieron á embarcar. El tiempo pueblo de Aragon , aunque cargado de años; la mayor era contrario, y la luna menguante, que fué causa de dar ocasion de su muerte fué el poco favor que halló en el en seco algunos bajeles y una galera por ser la creciente rey Católico. Quedó por su heredero don Luis de Biapequeña. Con las demás naves aportaron al Estrecho. monte, su hijo. Este daño fué causa de un gran bien, y pareció provi

CAPITULO XV. dencia del cielo, porque el rey de Fez, quier fuese por

De la liga que se hizo en Cambray. satisfacerse deste atrevimiento de los portugueses, quier por ganar reputacion, con gran gente que juntó de á pié Partió el rey Católico de Sevilla en lo mas recio del yde á caballo, se puso sobre la ciudad de Arzilla un jué- invierno, y dió vuelta a Castilla por dos causas, la una ves, á 19 de octubre.Tenia dentro por capitan á don Vasco que don Pedro, hermano de don Diego de Guevara, que Coutiño, conde de Borua. Defendióse el primer dia con estaba en Alemania en servicio del Emperador, vinienmucho esfuerzo; mas el siguiente los moros aportilla- do de Alemaña para entrar en Castilla por la parte do ron el muro y entraron la ciudad por fuerza. El Conde, Vizcaya en hábito de lacayo, sué preso en Pancorvo, y puesto que peleó como bueno, fué herido de una saeta puesto á cuestion de tormento en Simancas, donde lo en un brazo. Por esto le fué forzoso retirarse con todos llevaron. Por cuya deposicion se entendió que muchos los que pudo á la fortaleza, que no estaba bien proveida. grandes de Castilla traian inteligencias con el EmperaCombatieron el castillo y mináronle por todas partes. dor, los mas señalados el Gran Capitan, el duque de Túrose aviso deste aprieto en l'anger, donde se hallaba Najara y el conde de Ureña; la segunda causa era quo don Juan de Meneses, y en Sevilla do el rey Católico. el duque del Infantado y otros grandes se confederaDon Juan de Meneses acudió con su armada. Peleó dos ban contra su servicio, y lo que mas importaba, que el dias con los enemigos, que halló ya apoderados de un cardenal de España sabia aquellas práticas y aun interbaluarte del castillo; y echados de allí, socorrió á los venia en ellas; pero de tal manera, que ni bien soplaba

cercados, que

se hallaban en el último aprieto. El rey a fuego, ni bien le apagaba. Lo que causaba mas sos

Católico dió órden al conde Pedro Navarro que desde pecha era ver al Gran Capitan y al Condestable muy Gibraltar, do tenia surta la armada, fuese á socorrer á confederados y unidos por tenerse ambos por agraviaArzilla. Adelantose Ramiro de Guzman, corregidor de dos y ser personas de gran punto y muy altos pensaJerez, con una nave, en que llevaba trecientos peones y mientos. Ayudó mucho para con el duque del Infantaalgunos caballeros de aquella ciudad. Entraron en el do y toda aquella parentela, que era muy grande, la prucastillo don Juan de Meueses y Ramiro de Guzman. Con dencia del conde de Tendilla , que les avisó del malo esto animados los de dentro, no solo se defendieron, y peligroso camino que llevaban y cómo muchos so sino salieron fuera y echaron los moros de las barreras perdieron y muy pocos medraron de los que echaron y cavas. Asegurólo todo la llegada del conde Pedro Na- por él. A los demás aplacó el rey Católico con su buena varro, que fué á los 30 de octubre; con la artilleria de maña, ya con miedo, ya con regalos y buenas obras. galeras dió lanta priesa al campo enemigo, que tenia sus En particular luego que llegó por Extremadura á Sacstancias á la marina, que forzó á los moros á desam- lamanca , se acabó de concertar con el marqués de Viparallas, y al rey de Fez, quemado el pueblo, retirarse llena, ca en recompensa de Villena y de Almansa, de, más de lo que valian de renta , le dió a Tolox y Monda capitulaciones dél, quedó el Francés de entregar á los en el reino de Granada, con que el Marqués mostró duques de Borgoña. Falleció este mismo mes de diquedar muy contento. El Emperador trataba de con- ciembre en Nápoles Roberto de Sanseverino, principe cordar las diferencias que tenia con el rey de Francia; de Salerno. Dejó un niño muy pequeño, que se llamó entendíase que su intento era apartalle de la amistad don Fernando, heredero de aquella casa, y del odio del rey Católico por confiar que por este camino se sa- que siempre ella tuvo á la corona de Aragon, como se tissaria mejor de los agravios que dél tenia recebidos, vió adelante, que fué causa de su perdicion. Su madre en particular por no querer admitir á Andrea del Bur- doña Marina de Aragon, hermana de don Alonso de go por embajador, y mucho mas por la prisiou de don Aragon, duque de Villaliermosa, casó poco adelante Pedro de Guevara. Tenia tratado que la princesa Mar- con el señor de Poinblin con voluntad del rey Católico garita, en nombre de su padre, y el cardenal de Ruan, su tio, que coufirinó y juró los capítulos de la concoren nombre del Papa y del rey de Francia, se viesen pa- dia sobredicha en Valladolid al principio del año sira asentar todas estas haciendas. Acordaron que la guiente, en presencia del nuncio del Papa y de los emjuota suese en Cambray; acudieron asimismo Jaime de bajadores del Emperador y de Francia. Albion, embajador por el rey Católico en Francia, y dado que la intencion era de concordarse el Empera

CAPITULO XVI. dor y rey de Francia, y excluir al rey Católico desta

De la armada que el Soldan envió a la India de Portugal. alianza , de parte del Papa se hizo grande instancia, y se acabó lo que diversas veces platicaron, que los tres Grande era el deseo que el gran soldan del Cairo, príncipes se confederasen con él contra venecianos pa- llamado Campson, tenia de echar de luda la India los ra efecto que cada cual de los confederados recobrase portugueses. Movianle á ello los reyes de Calicut y las tierras que aquella señoría les tenia usurpadas. Aña- Cambaya, que ofrecian de ayudalle con sus fuerzas en dian que el que primero recobrase su parle ayudase á aquella empresa, y aun los venecianos entraban á la Jos demás á conquistar lo que les tocaba. Que el rey de parle, como queda apuplado. Lo que hacia mas al caso Francia y el Emperador hiciesen la guerra personal- era el sentimiento que tenia de que divirtiesen los pormente. Para dar principio á esta guerra señalaron el lugueses el trato de la especería, que solia venir á Aleprimero dia de abril del año siguiente. Ofrecia el Em- jandría con gran aprovechamiento de las rentas reaperador de dar para entonces al Francés la investidura les. Intentó de remediar este daño por via del Papa, y de Milan á condicion que le contase por ella cien mil para esto envió al guardian de Jerusalem, llamado fray escudos y que le ayudase á recobrar las tierras que Mauro, como queda dicho. Visto que este medio do los venecianos le tenian usurpadas, sin que por esto aprovechó, acordó de usar de fuerza. A prestó una arquedase el Emperador obligado a ayudalle para reco- mada en el Suez, puerto del mar Bermejo, en que iban brar las que le pertenecian por el ducado de Milan. en seis galeras, un galeon y cuatro carracas ochocienItem, para que las diferencias entre el César y el rey Ca- tos mamelucos. Así llamaban los soldados que eran hitólico no fuesen parte para impedir esta empresa, se jos de cristianos, en los cuales consistian las fuerzas acordó que desde luego se señatasen árbitros que las de aquel imperio. Nombró por general á Mirocem, determinasen amigablemente despues que la guerra caudillo de grande fama, persiapo de nacion. Este sacontra venecianos fuese concluida. Determinóse que lió con su armada de la boca del mar Rojo, y se enconvidasen al duque de Saboya para entrar en esta liga golsó en aquellos muy anchos Inares de la India. Franpor la pretension que tenia al reino de Chipre, de que cisco de Almeida , gobernador de la India, enviara á venecianos estaban apoderados. Lo mismo al duque de su hijo Lorenzo de Almeida con ocho velas para aseFerrara y marqués de Mantua, que pretendian ser su- gurar aquellas costas y acompañar por alguna distanyas algunas tierras de aquella señoría. Lo que es mas, cia las naves que de Cochin iban cargadas á Portugal. que los reyes de Francia y el Católico, en cuyas manos En este viaje quemó muchas naves de moros en diverJos pisanos y florentines tenian puestas sus diferencias, sos puertos, y últinamente estaba surto en el puerto entregaron la ciudad de Pisa en poder de sus enemigos de Chaul cuando llegó la nueva que la armada del Sollos florentines con voz que convenia así para la paz de dan venia en su busca , con la cual se juntó Meliquiazio, Italia; la verdad era que pretendian ayudarse de Flo- gobernador de Diu por el rey de Cambaya , con treinta rencia contra venecianos, y de cien mil ducados con y cuatro fustas. Los portugueses antes que descubrieque ofreció servir, si le adjudicasen aquella ciudad; sen las fustas por ir tierra á tierra, vieron solas cinco que era vender por muy vil precio la libertad de aque- naves. No bicicron diligencia alguna por entender eran lla república que hizo dellos confianza : cosa vergonzosa de Alonso de Alburquerque que le aguardaban. Llegay indigna de tan grandes príncipes, en que quedó mas ron los enemigos, y entraron dentro del puerto parte cargado el rey Católico y su buen nombre, por tener de la armada. Bombardeáronse aquel dia de léjos sia á los pisanos debajo de su proteccion y amparo. Pero pasar

adelante. Otro dia Lorenzo de Almeida acometió ¿quién hay que no yerre, y mas en materia de estado, á la capitana de Mirocem, pero no la pudo aferrar por donde se pervierten á veces todas las reglas de lealtad ser aguas menguantes y por los bajíos en que el enemiy buenos respetos ? Asentose esta concordia á los 10 dias go surgió. Recibian los suyos mucho daño por ser la nade diciembre deste ano; la princesa Margarita desde ve contraria mas alla ; él mismo fué malamente herido allí se partió para la Francia Conté á tomar posesion con dos saetas. Verdad es que Pelayo Sosa y Diego Pede algunos lugares que, conforme al asiento tomado y / rez, cada cual con su galera, acometieron á sendas de

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