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vanlar el cerco. Hiciéroplo finalmente principio del se tenia la guerra por declarada, dado que don Luis mes de octubre. Esta retirada del campo imperial tan pretendia con las armas apoderarse de su eslado y refuera de sazon y con tan poca reputacion fué causa cobralle. Trataban asimismo de concordarse el Emque las cosas se trocasen. Los de Vicencia cobraron perador y rey Católico sobre lo del gobierno de Casavilenteza, y con gente que hicieron venir de Padua tilla , concierto que el rey Católico, aunque estaba muy tomaron las armas; y á Gaspar de Sanseverino, que con arraigado en la posesion, deseaba mucho concluir por tres mil alemanes tenia por el Emperador aquella ciu- sosegar á los grandes, que todavía muchos deseaban dad apretaron de manera , que se dieron muy vergon- novedades. Verdad es que no se contentaba ya con que

descuidaba, antes salieron

a combatir los lugares que cumpliese, antes queria conservarse en el gobierno por

cerca de Padua les tomara el duque de Ferrara. Entre todos los dias de la vida de su hija la Reina , pues toda gáronse luego Este, Monsilice y Montañana. Por otra razon le daba aquella tutela, al cual derecho no preparte, acudieron á poner cerco á Ferrara con una buena tendió ni pudo perjudicar la Reina, su mujer; mas caso armada que enviaron por el Po arriba. La gente que que muriese, olrecia que entregaria el gobierno al iba por tierra ganaron todo el Poles y Robigo, que el Príncipe luego que cumpliese los veinte años, segun mismo Duque les tenia tomado. Estrecharon el cerco de que la reina doña Isabel lo mandó y por las leyes esFerrara basta tanto que con gente que vino de socorro taba establecido. Acordaron de nombrar por jueces árdel Papa y de Francia, el Duque y el Cardenal, su her- bitros para esta concordia al rey de Francia y al cardemano, salieron al campo, y con su artillería , que plan- nal de Ruan, con que pretendian ganallos y obligallos. taron en la ribera del Po, bicieron mucho daño en el Para concluir y capitular volvió a España Andrea del armada de venecianos, tanto, que de diez y siete gale- Burgo, y fue muy bieu recebido, Acerca del Emperaras perdieron las quince, y fueron forzados con alguna dor entendia en eslo mismo el obispo de Calania. Por quiebra de su reputacion alzar el cerco. Antes desto el medio destos dos embajadores se convinieron los prínmarqués de Mantua Francisco de Gonzaga á tiempo que cipes en los capítulos siguientes: que el rey Católico con gente de á caballo pasaba á su ciudad fue atajado luviese la gobernacion perpetua de la manera que quey preso por Andrea Griti. Trataban de trocalle por Bar- da dichio; todavía , caso que tuviese hijo varon, se dietolomé de Albiano, persona de quien hacian grande se seguridad que la sucesion del príncipe don Cárlos en cstima, si bien le cargaban comunmente que por su los reinos de Castilla no se perturbaria. Sobre la manepriesa y temeridad se perdió la jornada de Abdua. Ve- ra de seguridad hobo debates; pero en fin se vino en rona andaba en balanzas, y queria asimismo entregarse que en tal caso de nuevo el Príncipe fuese jurada en á venecianos. Estaba en ella don Juan Manuel con dos Cortes, y en las primeras se ordenó jurase el rey Catómil españoles mal pagados, pequeño reparo. Acudieron lico de gobernar aquel reino bien y como era razon. soldados franceses, con cuya venida se aseguró aquella Pedia el Emperador que se acudiese al Príncipe con plaza. Iba por capitan desta gente el señor de Aubeni, las rentas del principado de Astúrias, pues era suyo. El sobrino del que se señaló tanto en la guerra de Nápo- Rey decia que nunca fué costumbre que se diesen á les. El gran Maestre con la fuerza del ejército francés pingun príncipe de Castilla antes de ser casado; solo tenia su alojamiento entre Bresa y Verona , presto para vino en acudille con treinta mil ducados por año, y auacudir adonde fuese necesario. Juan Jacobo Trivulcio mentar esta suma cuando se casase como pareciese jusestaba en Bresa. El cargo de don Juan Manuel, por ins- licia. Pretendia el Emperador de las rentas reales so tancia que él mismo hizo, se dió á cierto Luis de Bia- le diesen á él de contado cien mil ducados. El Rey se monte, que de años atrás andaba en servicio del rey de excusaba con que la hacienda de la corona real se liaFrancia.

llaba adeudada en ciento y ochenta cuentos; vino, sin CAPITULO XXI.

embargo, en que los cincuenta mil ducados que debian

los florentines por la entrega de Pisa se diesen al EmQue el Emperador y rey Católico se concertaron.

perador, Demás desto, ofreció que ayudaria para la Despues que el conde de Lerin, condestable de Na- guerra contra venecianos con trecientos hombres de varra falleció, tanto con mayor calor el rey Católico, armas, pagados por cuatro ó cinco meses. Acordaron al mismo tiempo que la guerra de Lombardia andaba asimismo que cada y cuando que el príncipe don Cármas encendida , hacia instancia con el rey de Navarra los quisiese pasar á estas partes se le enviaria armada por

don Luis de Biamonte , hijo del difunto, para que en que viniese, en que luego que llegase , partiria para le restituyese sus estados, por ser don Luis su sobrino Flándes el infante don Fernando. Con esto hicieron eny viva su madre. No se pudo acabar cosa alguna con tre sí una nueva confederacion y liga, que pretendieron aquel Rey, si bien se alegaba que de los cargos que se desbaratar don Juan Manuel y los otros caballeros cashacian al difunto ninguna culpa tenia su hijo. Llega- tellanos que andaban en Alemaña; pero no pudieron, ron los de Sangüesa á desvergonzarse y hacer entrada ni se les dió parte, antes para excusar inconvenientes, en las fronteras de Aragon con color de apoderarse de la conclusion se remitió á la princesa Margarita , con Ul y Filera, pueblos que decian pertenecelles. Por el cuya intervencion de todo punto se concordaron aquecontrario, los aragoneses para satisfacerse rompieron llas diferencias, si bien por manera de cumplimieato por tierra de Sangüesa , y les talaron la vega hasta dar acordaron que se llevasen al rey de Francia para que vista a la misma villa. Principios eran estos de rom- juntamente con el cardenal de Ruan, como jueces árpimiento; pero como eran querellas particulares, no hitros, las confirmasen. Acudieron á Bles, donde re

sidia aquella corte, por parte del César Mercurino de propósito dar calor a la conquista de Africa, que con Gatinara, presidente de Borgoña, y Andrea del Burgo, tan buen principio tenian comenzada. El conde Pedro que hizo en lo de adelante en Francia oficio de emba- Navarro en el puerto de Mazalquivir tenia trece daos jador ordinario. Por parte del rey Católico intervinie- muy bien artilladas y armadas. Embarcóse en ellas con ron Jaime de Albion, su embajador ordinario en aque- gente inuy escogida la vuelta de Ibiza, donde con otra Ila corte, y Jerónimo de Cavanillas que le sucedió en parte de la armada le esperaba Jerónimo Vianelo. Deaquel cargo. Vieron el Rey y Cardenal el tratado, y tuviéronse allí algunos dias por ser lo mas áspero del dieron su sentencia como jueces árbitros á los 12 de invierno. Publicose que la armada iba sobre la ciudad diciembre. Hecho esto, a los que siguieron el partido de Bugia. Salieron de Ibiza 1.° de enero del año que se del Emperador y del Principe se restituyeron sus bie- contaba de nuestra salvacion de 1510. Los principales nes patrimoniales, y don Pedro de Guevara fué puesto capitanes Diego de Vera, los condes de Altamira y en libertad, seguo que se capituló entre las demás con- Santisteban del Puerto, Maldonado y dos hermanos diciones de aquella concordia ; ocasion con que algu- Cabreros. La gente hasta cinco mil hombres, la artillenos caballeros se salieron de Castilla con voz de ir á ría mucha y muy buena. Está Bugia puesta en la costa servir al Principe ; entre los demás el que mucho se se- de Numidia, no muy distante de los confines de la Mauñaló en esto fué don Alonso Manrique, obispo de Ba- ritania Cesariense. Fué antiguamente del reino de Túdajoz. En esta sazon el conde de Pitillano , general de nez; despues de los reyes de Tremecen, que la posevenecianos, falleció de enfermedad en Lonigo, tierra yeron hasta que la recobró Abuferriz, rey de Túnez. de Vicencia. Proveyó asimismo el rey Católico que el Este la dejó á un hijo suyo, llamado Abdullazis , con conde de Lemos, que no acababa de sosegar y traia in- título de nuevo reino. Deste rey Moro descendia Ahteligencias en Portugal y en Flándes, entregase las for- durrahamel , que era el que de presente la poseia, dailo talezas de Sarria y de Monforte al señor de Poza , go- que la quitó á un sobrino suyo, por nombre Muley Abbernador a la sazon de Galicia. En lugar del conde de dalla, hijo de su hermano mayor, y por consiguiente leRibagorza fué proveido por virey de Nápoles don Ra- gítimo rey. Su sitio es á las faldas de una alta montaña mon de Cardona, que lo era de Sicilia , y en su lugar se con una buena fortaleza á la parte mas alta. Cewia la dió aquel cargo de Sicilia á don Hugo de Moncada. Mu- ciudad toda un muro, aunque antiguo, muy fuerte. Sochas cosas se dijeron desta mudanza de virey de Nápo- | lia tener mas de ocho mil vecinos, y era la principal les; los mas cargaban al conde de Ribagorza de poco universidad de filosofía en Africa. Su territorio es mas hábil para cosa tan grande; otros decian que los Ursi- á propósito para frutales y jardines que para semennos le hicieron mudar; á la verdad ¿quién podrá enfre- tera, por ser muy áspera la tierra y doblada. Llegó la nar las lenguas de la gente? Quién atinar los deseños y armada á Bugia víspera de los Reyes. No pudo la gente trazas de los príncipes ? Sus disgustos, sus aficiones desembarcar aquel dia por ser el viento contrario. El ¿quién las sabrá averiguar?

rey Moro por lo alto de la sierra se mostró con diez mil

peones y algunas cuadrillas de á caballo. Comenzaron CAPITULO XXII.

á bajar hacia la marina para impedir que los nuestros

no saltasen en tierra; pero la artillería de la armada los Que Bugia y Tripol se ganaron de los moros,

hizo arredrarse y dejar libre el desembarcadero. OrdeGrande deseo mostraba el rey Católico de emplear nó el Conde su gente repartida en cuatro escuadrones. sus fuerzas contra los infieles; empresa de mayor hon- Subió la sierra para pelear con los moros, mas ellos no ra y provecho que las que contra cristianos se intenta- se atrevieron á aguardar , antes se metieron en la ciuban con tanta porfía. Por esto siempre hizo instancia dad. Los nuestros , parte por una ladera de la ciudad que, concluida la guerra contra venecianos y recobra- vieja que hallaron despoblada, otros por lo alto de la dos los estados que cada cual de los confederados pre- sierra con grande órden se arrimaron al muro y le estendia, no se pasase a destruir de todo punto aquella calaron en breve espacio. Dentro de la ciudad no haseñoría; antes era de parecerse recibiese en la liga para llaron resistencia á causa que como entraban los crisque con las fuerzas de todos acometiesen por mar y por tianos, el Rey y los soldados moros se salian por la otra tierra al Turco, comun enemigo de cristianos. Era di- parte. Puso esta victoria gran espanto en toda Africa, ficultoso conformar voluntades tan diferentes y tan en- mayormente que Muley Abdalla, el legitimo rey, se solcontradas y juntar en uno intenciones tan contrarias. 10 de la prision en que su tio le tenia , y se vino á poner Traló con sus fuerzas y con la ayuda con que los otros en poder del Conde. Tomada la ciudad, el Conde salió principes le acudiesen de encargarse de aquella santa al campo, y acometió a los reales de Abdurrahamel, que guerra y pasar en persona á levante. Comunicó este estaban á ocho leguas de la ciudad, y le hizo huir seintento con el Papa, que venia bien en ello y se ofrecia gunda vez con toda su gente. Con esto muchas ciudade ayudar de su parte. El reino de Nápoles y el de Si- des de aquella costa á porfia se ponian en la obediencia cilia eran de gran comodidad para emprender esta con- del Rey. La primera fué Argel, mas occidental que Buquista por la faci

de se proveer de gente y man- gia, llamada de los moros Gezer, que significa isla, tenimientos. A los que con atencion miraban todos los por la que tiene delante en el mar, terror adelante de particulares les parecia no llevaba camino que el Rey España, rica y poderosa con los despojos de nuestras en la edad que tenia y la poca seguridad que se podia desgracias. Tras Argel, el rey de Túnez y la ciudad de tener en su ausencia que lo de Castilla no se alterase, Tedeliz hicieron lo mismo. Hasta el rey de Tremecen se apartase tan lejos destos reinos. Pareció era mas á y los moros de Mostagan trataron de ponerse y se pusieron en la obediencia del Rey; tan grande era la cia Juan Ramirez, sué de los primeros que subicron en reputacion que ganaron los nuestros. Con todos se hi- el muro. No quedó con esto rendida la ciudad, ancieron capitulaciones, en que se les mandaba diesen tes fué menester ganalla palmo á palmo y pelear por libertad a todos los cristianos , y acudiesen con ciertas las calles con los moros que se defendian como gento parias cada un año. En asentar estas cosas se deluvo desesperada , y que no pretendian vencer, sino dejar algun tiempo el conde Pedro Navarro, sin descuidarse sus muertes vengadas. Murieron cerca de cinco mil de aparejar lo necesario para pasar adelante en la con- moros, y quedó preso el jeque. De los nuestros falquista, en el tiempo que en la India de Portugal Alon- taron algunos muy valientes soldados, entre ellos uno so de Alburquerque, por comenzar con buen pié, se de los Cabreros, sobrinos del camarero del rey Catóapoderó de la ciudad de Goa , nobilísima por ser la silla lico, y el coronel Ruy Diaz de Porres y Cristóbal Lodel imperio porlugués en la India. Esta ciudad está en pez de Arriaran, que era el almirante de la armarla. una isleta del mismo nombre que hace un rio al des- Dieron la ciudad á sacomano; los despojos se dieron á aguar con su corriente en el mar. Boja cinco leguas po- los que pelearon ; á los que quedaron en guarda de la co mas. Era sujeta á Zabaim Idalcan; y á la sazon tenia armada consignaron los cautivos y las mercadoriasque pequeña guarnicion por causa que su señor para otras en la ciudad se hallaron; traza del Conde á propósito guerras que tenia llevó de allí la gente de guerra. Dió que todos quedasen contentos y ricos. aviso desto al Gobernador un cosario, por nombre Timoya, que andaba con catorce fustas robando por aque

CAPITULO XXIII. llos mares. Halló el Gobernador ser verdad lo que el

Dc lo poco que se hacia en la guerra de Italia. cosario le dijo. Entró con su armada en el puerto, y sin dificultad se apoderó de la ciudad, en que entró á La guerra contra venecianos se llevaba adelante, los 16 de febrero. Muy diversa suerte fué la de su pre- aunque con poco calor; la causa, que el rey de Francia decesor Francisco de Almeida, que no pudo llegar á se retiró á su reino, cobradas las ciudades que le perPortugal á causa que antes de doblar el cabo de Buena tenecian; el Emperador se fué á Alemaña sin dejaracaEsperanza, como saliesen algunos de sus navíos ú hacer bada su empresa, porque todavía le quedaba por ganar agua y proveerse de algun refresco, se levantó cierta lo de Treviso y del Frioli y lo de Aquileya, Padua recuestion con los cafres, que así se llaman los naturales belada. Verona con su comarca en poder de franceses de la tierra. Acudió Almeida á socorrer á los suyos, y empeñada por sesenta mil ducados con que el Francés fué en la pelea muerto miserablemente. Esta notable socorrió al Emperador ya su pobreza, que era grande. desgracia sucedió 1.° de marzo. Tenia el rey Católico Púsose condicion que se quedase con la prenda, si proveido por general para la conquista de Africa á don dentro de un año la deuda no se pagasc. Acordóse que García de Toledo, hijo mayor del duque de Alba, con los principes confederados ayudasen con gente, conintento que aquella guerra se hiciese con mayor repu- forme á las capitulaciones de Cambray, hasta tanto que tacion, y porque queria servirse del conde Pedro Na- el Emperador quedase entregado en todo lo que le pervarro en la guerra de Italia. Detúvose algunos meses tenecia de venecianos. Era general de los imperiales antes de partir de España. El Conde, por no perder el príncipe de Anallh, poca la gente y menos la reputa tiempo y porque Bugia se picaba de peste y dolencias, cion, y no tenia dineros para pagalla. De parte de Fransalió á 7 de junio con ocho mil hombres la vuelta de cia le asistia con buen número de soldados Cárlos do Faviñana, que es una isleta puesta delante de Trapana, Amboesa, gran maestre de Francia, con cuya ayuda se ciudad de Sicilia. Allí acudieron, como lo tenian orde- recobró por el César la ciudad de Vicencia, que se rinnado, las galeras de Nápoles y Sicilia, que eran once por dió á voluntad y merced del vencedor. De Nápoles por todas, sin otros muchos bajeles, de suerte que llegaba úrden del rey Católico acudió el duque de Teridens la gente á catorce mil hombres. Con toda esta armada Vincencio de Capua, persona de valor y confianza, col Jlegaron en pocos dias á vista de Tripol, ciudad de la cualrocientos hombres de armas, muy lucida gente, toprovincia que antiguamente se llamó Africa, mas ade- dos españoles escogidos de los que en aquel reino telante de la Numidia , sujeta á los reyes de Túnez, aun- nian. El Papa no acudió, sea por no tenerse por oblique de presente alzada con su propio señor, que lla- gado á pasar adelante, sea por el disgusto que tenia con maban jeque. La mayor parte está rodeada de mar, y el rey de Francia por el favor que daba al duque de por la tierra tenia una cava muy ancha llena de agua Ferrara, su enemigo, en que muy declarado se mostracon su cerca bien torreada. Acudieron muchos alára- ba. Llegó el negocio á término que el Papa dió la absobes y otros moros á la defensa , que entre todos llega- | lucion de las censuras en que venecianos incurrieran, ban á catorce mil. Desembarcó el Conde con su gente, y se confederó con ellos, ca no queria que aquella noque dividió en dos partes, la una para pelear con los bilísima república se acabase de destruir, cosa en que moros que salieron a la marina para impedir que no se conformaba el rey Católico; además que se pretendia saltasen en tierra; á los demás mandó combatir la ciu- valer de sus fuerzas para despojar de su estado al duque dad. Fuera deslo, por la parte del mar salieron algunos de Ferrara, con quien estaba muy indignado, tanto, soldados y marineros con escalas para entralla por que le hizo citar, y en rebeldía le condenó por sentenaquel lado. La pelea fué muy brava. En dos horas que cia fuese privado de aquel feudo; razones ¿cuándo á duró los moros de fuera se pusieron en huida , y la ciu- los principes faltarón para ejecutar su saña ? El prindad por junto a la puerta que llaman de la Victoria se cipio destos disgustos fué la sal que el Duque hacia en entró a escala vista. Un infanzon aragonés, que se de- | Comaquio en perjuicio de la que se beneficiaba en Cer

Jos vene

via, tierra del Papa, y las imposiciones que de nuevo dad es que publicaba retirarse de aquella guerra á causa hacia cobrar de las mercadurías que por el Po se lleva- que el Emperador estaba ausente, y que sin él no se poban á Venecia. Desto tuvo el Francés tanto sentimiento, dia hacer efecto de momento, tanto mas, que que mandó embargar y secrestar todas las rentas de cianos se reforzaban cada dia con gente que les acudia los cardenales franceses y de los curiales de su señorío, de la Romaña y de otras partes. Todavía quedó Juan y les mandó salir de Roma y que viniesen á residir en Jacobo Trivulcio con buen golpe de gente de arinas, sus iglesias. Iban en aumento estos disgustos por cuan- porque sin ella lo demás del ejércilo imperial apenas to el Papa por una parte intentó con favor de las galeras pudieran ser señores del campo. Llegó á tanto grado de venecianos hacer que el comun de Génova, en que esta mengua, que los alemanes acordarou de sacar de tenia mano por ser natural de Saona, se levantase con- Vicencia su artillería y municiones y pasallas á Verona, tra el gobierno de Francia. Envió con las galeras á Oc- por ser aquella ciudad y castillo muy flacos y no tener taviano de Campofregoso y otros forajidos de aquel es- ellos fuerzas bastantes para tenerse. Por este licmpo la tado; y á Marco Antonio Colona dió órden que de Luca, duquesa de Terravova se detenia todavía en Génova; y doude asistia, se acercase á Génova con gente de á pié como el Papa continuaba en hacer instancia que su may de á caballo. No se hizo efecto por no estar las cosas rido el Gran Capitan fuese á serville, los franceses se sazonadas. Por otra parte, alcanzó de venecianos que recelaron de su estada allí. Por esto proveyó su marid) pnsicsen en libertad al marqués de Mantua, de cuya que á la hora se partiese para España, donde los.de persona pretendia servirse en la guerra contra Francia, Fuente-Rabía y los de Hondaya, pueblo de la Guiena, á lal que para seguridad le entregase á su hijo. Dióse tenian contienda sobre á cuál de las partes pertenecia libertad al Marqués á los 14 de julio. Asimismo acome- el rio Vidasoa, con que parten término España y Frantió las tierras del duque de Ferrara, y pretendia apode- cia. Llegaron diversas veces á las manos, y el pleito á rarse de la misina ciudad, y como las demás restituilla términos , que se nombraron jueces por los reyes, los á la lylesia por ser aquel estado feudo suyo, sin tener cuales acordaron que cada cual de las partes quedase respeto al rey de Francia, en cuya proteccion estaba, y con la ribera que caia liácia su territorio, y el rio fucse el mismo Duque ocupado en su servicio. Nombró por comun. Solo se vedó á los franceses tener allí y usar general de la Iglesia para esta guerra al duque de Ur- de bajeles con quilla, es á saber, grandes, con que fibivo. Tuvieron las gentes del Papa tomadas lodas las nalmente se sosegaron: tierras del ducado de Ferrara, que están en la Romaña

CAPITULO XXIV. de la otra parte del Po; acudió un capilan francés, llamado Chatillon, con trecientas lanzas á los 29 del mes

Que el Papa dió la investidura del reino de Nápoles al rey

Católico. de julio. La gente del Papa, alzado el cerco que tenian sobre Lugo con la nueva del socorro, se retiró á Imola. Tenia el rey Católico convocadas Cortes generales de Recobró el de Ferrara lo perdido; pero la gente del Aragon, Valencia y Cataluña para la villa de Monzon y Papa en breve lo tornó luego a ganar, y aun el carile- para los 20 de abril, con intenciou que aquellos sus reinal de Pavía, por trato que luvo con algunos ciudada- nos le hiciesen algun servicio para proseguir la guerra nos de Modena, se apoderó de aquella ciudad por el Pa- de Africa, que era de su conquista. Salió de Madrid la pa. Corria el mismo peligro Regio. Metió dentro el primavera para ballarse al tiempo aplazado. Quedó en Duque gente, y monsieur de Chamonte envió para su aquella villa el infante don Fernando, y en su compañía defensa docientas lanzas. El duque de Urbino, que se el cardenal Arzobispo y los del Consejo real. Llevó conhallaba á la sazon en Boloña, pretendia fortificar aque- sigo al duque de Medina Sidonia y don Pedro Giron, ca la ciudad, ca se temia acudiria sobre ella el campo les tenia dado perdon, dado que se reluvo las fortalezas francés. Asimismo el Papa por medio del Obispo sedu- de Savlúcar, Niebla y Huelva. Iban otrosí en su companense, que era suizo de nacion, y para mas obligalle le nía el Condestable, el marqués de Priego y el conde de dió intencion del capelo, levantó hasta en número de Ureña. Llegó a Zaragoza, y dende pasó á Monzon. Condoce mil de aquella gente, los ocho mil á su sueldo, y currió mucha gente por ser las primeras Corles genieel resto al de la señoría de Venecia, todo con intento de rales que tenia despues que reinaba, como antes fuchacer la guerra en el ducado de Milan y poner en aquel sen particulares de cada uno de aquellos tres estados estado á Maximiliano Esforcia, que andaba despojado pertenecientes á la corona de Aragon. Ocupábase el en la corte del Emperador. Todos pensamientos, si bien Rey en eslo, y no se descuidaba en acudirá la conquista mas allos que sus fuerzas, muy conformes á su natural, de Africa y á la guerra de Italia; mas particularmente de suyo muy desasosegado y brioso, como lo mostró en hacia grande instancia con el rey de Francia para que toda la vida pasada, porque en el pontificado del papa se reformase aquella condicion que capitularon tocante Sixto, sa tio, nunca entendió sino en sembrar discor- á la sucesion en el reino de Nápoles, caso que la reina dias, y en el del papa Inocencio se dijo fué la causa que doña Germana no luviese hijos. No daba cl Francés. los barones del reino tomasen las armas contra su Rey; oidos ni lugar á esta demanda, con la esperanza que y en tiempo de Alejandro fué el principal caudillo para siempre tuvo de recobrar aquel estado por el camino traer los franceses en Italia; de suerte que nunca supo que pudiese, en especial que á csla sazon falleció cl vivir en paz y siempre procuró contienda. Los intentos cardenal de Ruan, que estuvo siempre muy apoderado del Papa forzaron al gran maestre de Francia á retirar- de la voluntad de aquel Rey, y no lerciaba mal en las se con su campo la via de Milan para guardar aquel cs- cosas que tocaban al bien comun y se enderezaban á la tado y acudir, si fuese necesario, á lo de Génova. Ver- paz. Teniu este negocio puesto en mucho cuidado al

rey Católico por lo que importaba ; acordó de valerse los señores de Castilla y de Nápoles y Sicilia fueron en del Papa y ayudarse de la enemistad que tenia con el gran número; y muchos mas los que tenian rolo en rey de Francia para alcanzar la investidura de aquel Cortes de los tres brazos. En el eclesiástico tenia el reino. Al Papa al principio se le hizo de mal concedella; primer lugar don Alonso de Aragon, arzobispo de Zidespues, como se vió embarazado en negocios tan gra- ragoza ; entre los ricoshombres se asentaban los prives, por valerse de la ayuda de España, acordó de dar meros los condes de Belchit y de Aranda; entre los la investidura de la manera y tan amplamente

infantes, don Miguel de Gurrea y don Miguel Perez de pudiera pintar. Habia el papa Alejandro concedido al Almazan. Sin estos, asistieron los procuradores de los rey de Francia la investidura de la parte de aquel reino, reinos de Aragon y Valencia y de todas las ciudades y como queda diclio, con el titulo de rey de Nápoles y de villas que suelen acudir y tienen en Cortes voto y Jerusalem. Era dificultoso despojalle de aquel derecho, lugar. mayormente sin oille. Acoriió declarar que el Francés

CAPITULO XXV. perdió la investidura por no acudir, como no acudió en tantos años, con el reconocimiento que debia, y mas

Que don García de Toledo fué muerto en los Gelves. porque enajenó aquel feudo cuando se concerto con el Aprestóse en la ciudad de Málaga una armada en que rey Católico, sin consentimiento del Pontifice, señor partiese dou García de Toledo con gente a la conquista directo de aquel estado. Con esto le concedió la inves- de Africa. Solicitaba el rey Católico su ida; mas entretidura de todo aquel reino para si y para sus sucesores; túrose por causa de estar Bugia inficiunada de peste. y señalóse que pagasc cada un año la fiesta de San Pe- llizosc á la vela con siete mil hombres ya que los caladro y San Pablo ocho mil onrus de oro, y cada trienio res del verano iban adelante. Aportó á Bugia; para un palafren blanco. Demás deslo, por una vez debia dar guarda de aquella ciudail dejó parle de su aripada con cincuenta mil ducados, y lo mismo conlasen sus succ- ires mil honbres. Diego de Vera al tanto, dejado ársores cada y cuando que sc les diese la investidura; den en las cosas de Bugia, siguió la armada, y juntos que eran todas las mismas condiciones que se impusie- llegaron al puerto de Tripol con diez y seis velas en ron al rey Cárlos el Primero cuando se le dió la inves- coyuntura que el conde Pedro Navarro lenia embarcatidura. Esto se concedió por el Papa y colegio de car- da su gente, que eran mas de ocho mil hombres, con denales por principio del mes de julio. Poco despues, resolucion de ir sobre los Gelves, que es la mayor y mas á 7 del mes de agosto, el Papa hizo relajacion del censo importante isla que hay en la costa de Africa, mas ocy de los cincuenta mil ducados, y se contentó con que cidental que Tripol, en distancia como de cien leguas. cada un año le presentasen un palafren blanco decen- Es muy llana y arenosa, cubierta de bosques de palunas temente adornado y le sirviesen con trecientas lanzas y de olivos, tan allegada á tierra firme, que por una cada y cuando que se hiciese guerra en el estado de la parle se pasa de una á otra por una puente. Boja inas Iglesia; que era una de las condiciones de la investidu- de dicz y seis millas; tiene falla de agua; no hay en ra, de que no quiso el Papa alzar mano por servirse de ella pueblos, sino caserías, y á la marina un castillo, Mas para la empresa de Ferrara. Despues, en tiempo estancia del señor. Solia ser del rey de Túnez, mas endel papa Leon X, se impuso un censo de siete mil du- tonces tenia su propio jeqne, á quien obedecian. Parcados cada un año por la licencia que dió al emperador lieron de Tripol con toda brevedad; llegaron á los Geldon Cárlos para que juntamento con el Imperio pu- ves un miércoles, 28 de agosto, dia de San Agustin. diese tener aquel reino contra lo que tenian de tiempo Desembarcó la gente sin ballar impedimento ni conantiguo capitulado con las casas de Anjou y de Aragon. traste entre la isla y tierra firmc, en un lugar que llaMostró gran sentimiento el rey de Francia por esta con- man la Puente Quebrada. Ordenaron de toda la geule cesion, y sobre ello su embajador ei obispo de Rius hizo sielo escuadroncs. Quiso don Garcia, sin embargo que grande negociacion, y formó grandes quejas acerca del era general, ir delante de todos con los caballeros que rey Católico á tiempo que las Cortes de Monzon se con- llevaba en su compañía; quién dice con volunlad y tinuaban. En ellas, á los 13 de agoslo, se acordó que acuerdo del conde Pedro Navarro, quién afirina que á sirviesen para la guerra de Africa con quinientos mil pesar suyo. El jeque tenia basta ciento y cincuenta de escudos, que fué un servicio muy grande, considerado á caballo y dos mil de á pié, gente mal armada y lan el liempo y la libertail de aquellas provincias; pero era medrosa, que ofrecieron partidos muy aventajados por muy encendido el deseo de todos que aquella conquista no venir á las manos. Era pasado medio dia cuando se prosiguiese, que se aumentó con las nuevas que en- nuestros escuadrones comenzaron a marchiar. El calor lonces llegaron de la toma de Tripol. Demás desto, por fué tan excesivo y el poivo de los arenales tan grande, si olras ocupaciones forzasen al Rey de ausentarse an- que todo parecia echar de si llamas. Apenas caminaron les de concluir las Corles, liabilitaron á la reina doña dos leguas cuando algunos de pura sed se caian muerGermana para presidir en ellas, y aun si fuese necesa- tos, y todos la radecian extrema. Llegó el primer esrio, convocallas de nuevo, á tal que fucsc proveida por cuadron á unos palmares, donde por entender que junteniente general de aquellos reinos y principado. De- to á unas casas caidas habia cierlos pozos, la gente loda cretósc otrosí que se extinguiesc en aquellos reinos la se desordenó por beber; aqui descubrieron los moros, hermandad que se instituyó los años pasados. Asistie- que, advertidos del aprieto de nuestra gente, se fueron ron á eslas Cortes, como era costumbre, el vicecanci- para ellos. Apeósc don Garcia y algunos otros que iban ller Antonio Augustin y Juan de la Nuza , justicia de á caballo. Decianle algunos que se retirasc. aAddelante, Aragon. Los embajadores que se hallaron en Monzon, dijo él, cubuileros; i somos llegados aqui para volver

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