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Enrique y de doña Mencía, hacia las parles de su hijo, determinase. Hizo Julio de Médicis mucha honra á estos que demás de ser justificadas á juicio de todos, le ayu- cardenales y al señor de Solier, que venia con ellos por

, daba el favor del Rey, que pretendia casar al nuevo he- embajador del rey de Francia. Por medio dellos se de. redero con doña Ana de Aragon , hija del arzobispo de claró por servidor de aquel Principe, que fué principio Zaragoza. Llegaron las cosas á término de guerra , á de mayores males y daños, con la vacante del Poplilicausa que cada cual de los pretensores tenia sus valedo- cado y con la sombra del Virey tuvo el nuevo Duque res, y les acudian señores y caballeros sus aliados. Don comodidad de apoderarse de Placencia y procurar de Pedro era un caballero muy brioso y que estuvo á puno hacer lo mismo de Parma. 'Acudió el Virey á aquella to de aventurallo todo; todavía prevaleció la razon, y parte con su campo por estar receloso del poder do el estado quedó por el hermano del difunto. En Bu- Francia, que se juntaba en daño de Milan, y por ealon gia estaba por capitan Gonzalo Mariño, y en Oran Mar- ces no era sazon de comenzar la guerra contra veneciatin de Argote, como teniente del marqués de Comares. I nos. La falta de dinero para la gente era grande, y no Sucedieron con los moros algunas revueltas, en que no se hallaba camino para socorrerse en aquella necesidad, se hizo cosa de momento, mas de que Muley Abdala mayormente que se continuaba la plática de asentar las con gente que traia consigo llegó a dar vista á Bugia paces entre el Emperador y venecianos, y para cony quemó el arrabal de aquella ciudad; el daño fué gran- cluir eran idos á Alemaña, primero el cardenal de Gurde, no quedó en pié sino una torre, en que se recogie- sa, y despues don Pedro de Urrea y el conde de Cariaron los judíos. La causa deste desman fué el mal órden li. No se conformaban en las condiciones de la paz porde Gonzalo Mariño, por romper el primero los capítulos que el César queria quedarse con Bresa y Verona; los de la paz que con los moros tenia puesta ; que fué causa venecianos pretendian recobrar todo su estado como de removelle de aquel cargo, y en su lugar fué proveido le tenian antes de la guerra. Entró de por medio el rey por capitao don Ramon Carroz.

de Francia y concertose con aquella señoría; terció

Andrea Grili en favor del Francés , ya puesto en liberCAPITULO XVIII.

tad , y tambien Bartolomé de Albiano. Las condiciones De la muerte del papa Julio.

fueron : que aquella señoría quedase con todo el esta

do que antes tenia , excepto Cremona y Geradada, quo Traia asimismo el papa Julio muy quebrada la salud. fuesen del rey de Francia, y se volviesen á incorporar Su flaqueza y cuidados le acarrea ban diversas enfer- en el ducado de Milan. Obligábanse para recobrar aquel medades; divulgóse que de aquella no escaparia y que ducado y las tierras de venecianos que la señoría acuno podria vivir muchos dias. Teníase gran recelo que diria con mil lanzas y con seis mil infantes, y por su los cardenales scismáticos con su muerte no intentasen capitan Bartolomé de Albiano, y el Rey con mil y doalguna novedad, por lo menos quisiesen hallarse en el cientas lanzas y doce mil infantes , y por capitan genecovelave. Dióse aviso al duque de Milan, á Florencia,ral de la infantería nombró á Roberto de la Marcha, y Sena y Luca que mandasen guardar los pasos. Falleció por lugarteniente de general al señor de la Tramulla, y el Papa á los 20 de febrero. Alteróse el pueblo romano, en su compañía Juan Jacobo Trivulcio. Luego que se como suele, en las vacantes, y mas entonces por que publicó esta avenencia, Trivulcio con la gente italiana dar comunmente todos resabiados del gobierno pasado que tenia alistada por el rey de Francia se puso deny muy encontrados los coloneses, aborrecidos el Papa iro de la ciudad de Asle. Bartolomé de Albiano acudió y los Ursinos, sus allegados. Saquearon el monasterio de al ejército de la señoria para acometer á Verona ó paSan Pablo, que es de monjes bepitos, y hicieron otros sar á juntarse con los franceses. Esta novedad juuto insultos. Ayudó mucho la industria y autoridad del con la ausencia del Virey causó tan grande mudauza, embajador Jerónimno Vic para que se sosegasen. Entra- que los mas pueblos de Lombardía se declararon contra ron los cardenales en conclave a los 4 de marzo, ha- el duque Maximiliano. ¡Cuán grandes son los vaivenes biendo primero enviado á su padre el hijo del marqués desta vida! Apenas era entrado en posesion de aquel de Mantua, que estaba en rehenes, y á los 11 de confora estado, cuando todo se le volvia al revés; así sucede á los midad de casi todos, salió elegido el cardenal Juan de desgraciados. La causa por que el rey de Francia so Médicis, que se llamó Leon X. Declaróse el mismo dia apresuró en concluir esta confederacion fué tener muy que queria perseverar en la liga y lacer que el Empe- adelante otro tratado, que se comenzó los meses pasarador y el Inglés entrasen en ella. Los cardenales Car- dos á persuasion del cardenal don Bernardino de Care vajal y Sanseverino, que se entretenian en Leon con vajal, es á saber, de asentar treguas con el rey Católico menos reputacion que nunca , acordaron de pasar á lla- para sobreseer de todo auto de guerra desta parte de lia y hallarse en el conclave. Favorecíalos Próspero Co- los Alpes. Venia muy á cuento á estos dos reyes este lona, que asimismo pretendia ir á Roma, y ofrecia sa concierto, al Católico para asegurarse en la posesion car pontífice de su mado; el Virey empero no le dejó de Navarra, al Francés para recobrar lo de Milan, ca ir por recelo con su ida no se alborotase Roma y se de los interesados el rey de Navarra y el duque Maxiquitase la libertad al conclave. A portaron los dos car- miliano poco caso se hacia; propia condicion de podedenales con un galeon á Liorna. Por las guardas que rosos para con los que poco pueden. Para concerlar fenian puestas yá la mira fueron detenidos

y llevados a esta tregua enviaron á Francia los meses pasados á don Pisa. Dio aviso luego al Papa Julio de Médicis, su primo; Jaime de Conchillos, obispo de Catania, y á la sazon mandó llevallos á Viterbo , y de alli á Civita Castellana, electo de Lérida. Pasó de Fuente-Rabia á Bayona para que tenia un muy buen castillo, hasta que su causa se verse con Odelo de Fox, señor de Lautreque, que era

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capilan general de Cuiena. Tralaron con poderes que palabra que.dib, lo uno por ser preso de mala guerra,

, de sus reyes mostraron de concertarse mediado el mes pues iba como embajador y en servicio de la Sede de marzo. Quedaron desconformes. Juutáronse segun- Apostólica, lo otro por la muerte del de Longavila, á da vez en el castillo de Ortuvia, que está en el término quien él se obligó personalınente. Por otra parte, el ma. de Francia, dos leguas de Fuente-Rabia. Allí concer. riscal de Navarra, que se llamaba tambien marqués de laron, 1.o de abril, que la tregua eutre el rey don Fer- Cortes,rompió por las fronteras de Guipúzcoa con otros pando y sus confederados, el rey de Inglalerra y el dos mil hombres; pero la gente de la tierra por órdea de príncipe don Cárlos, y el Francés con el rey de Esco- don Luis de la Cueva, que guardaba á Fuente-Rabía por cia y duque de Güeldres durase por espacio de un año, su padre, le hicieron resistencia. Acogiase esta gente al á contar desde aquel dia; que en este tiempo hobiese castillo de Maya, que era muy fuerte, puesto en tierra comercio de un reino á otro desta parte de los Alpes de vascos, por do se pasa á Guiena. Tuvo aviso el señor por donde se sobreseia de las armas. El rey don Juan de de Ursua, servidor del rey Católico, que el Alcaide ese Navarra quedó excluido deste concierto, que era como taba ausente; acudió sobre el castillo cou gente, mas entregalle á su enemigo para que con sus agudas uñas como era poca y el Alcaide à la sazon sobrevino, no hiciese en él presa. Cuanto al Emperador y rey de lo- pudo salir con la empresa. Proveyó el marqués de Coglaterra, se puso por condicion que si dentro de dos mares que Diego de Vera y Lope Sanchez de Valenzuela, meses no firmasen las treguas, fuesen excluidos della , que envió de nuevo con gente, fuesen á cercar aquel como lo quedaron. Siutióse mucho el Emperador deste castillo para atajar los daños que los dél hacian por aqueconcierto, tanto mas, que se hizo sin dalle parte, como Hlas montañas. Hiciéronlo así, pero tampoco le pudieroa fuera razon. Decia ¿qué manera era aquella de querer tomar; antes por aviso que les vino de que el mariscal correr la misma fortuna con él como siempre el rey Ci- acudia al socorro de los cercados con gente y asimismo tólico lo publicaba ? Que con esta tregua en ocho dias el rey don Juan se retiraron, y quedó la artillería en el Francés se laria señor de Milan, y con la ayuda de Azpilcueta á peligro de perderse. El Marqués acordó las potencias de Italia , que luego se le allegarian como de acudir en persona con mas de dos mil soldados y á vencedor, se haria señor del reino de Nápoles y de artillería mas gruesa que la que llevaron antes. Los de todo lo al de aquellas partes; con que revolveria sobre dentro, visto que de Francia no les podia venir socorro los dos, que eran sus verdaderos enemigos y se venga- y que su Rey no tenia fuerzas bastantes para resistir, ria dellos á toda su voluntad. Lo que sobre todo enca- rindieron aquella fuerza dentro de muy pocos dias; derecia era que por consejo y traza del cardenal Carvajal, gocio de grande importancia , ca con esto quedó llaga gue en tanlas maneras habia deservido, se hobiese to- toda la lierra de vascos y Cisa , que están de la obra mado aquel camino. A la verdad la traza fué muy agu- parte de los puertos. Poseian los condes, de Fos de da y como del ingenio de aquel Prelado. Mas era muy tiempo muy antiguo en lo de Cataluña lo de val de Anclaro que si esto se llevaba adelante , se perderian to- dorra y vizcondado de Castelbó, que cae cerca de Urgel, das las ciudades que en Lombardía se tenian por el Im- y entonces eran de la ya reina de Navarra dona Catalina, perio, que era el mayor sentimiento que en este caso habidos por herencia de sus padres. Esto todo por el el César tenia, si bien alegaba otras razones y agravios. derecho de la guerra perdieron aquellos reyes, y vino á ,

, poder del rey Católico. Por la ausencia del cardenal CAPITULO XIX.

de Sorrezlo, que fué á Roma al conclave, quedó en el De la guerra de Navarra.

gobierno de Nápoles el almirante Vilamarin. Las pro

vincias de Calabria y Pulla se hallaban sia gobernadoAntes que se asentase la tregua con Francia, mon- res, porque Hernando de Alarcon, que lo era de Calasieur de Laulreque eu Bayona ponia en órden la gente bria, y el marqués de la Padula, que tenia cargo de Pude guerra que lenia, y juntaba olra de nuevo, y fundia Ha, andaban en el ejército. Esto y la falta de gente de artillería con intento, á lo que se entendia, de dar al im- guerra dió ocasion á muchos insultos que por todas proviso sobre San Juan de Pié de Puerto, que no era partes resultaban sin remedio ni sin término; eu parplaza muy fuerte; la cual ganada, pensaba por aquel licular se levantaban los vasallos contra los barones, paso subir los puertos y meterse dentro de Navarra. Con movidos de los malos tratamientos que les hacian, este recelo el marqués de Comares envió á Valderron

algunos pueblos enteros se alzaron, en que aconteciecal algunas personas para asegurarse de aquella gente, ron cosas notables y enormes delitos. Demás desto, veque andaba muy recatada, y no se tenia bastante con- pian nuevas que el gran Turco armaba en daño do fianza que no diesen paso por sus tierras al campo cristianos; y puesto que se entendia pretendia pasar á francés. Proveyó asimismo la gente de a pié y de á ca- Rodas, todavía se temia no acudiese á Sicilia 6 á lo de ballo que podia Diego de Vera para defender aquella Pulla. Los venecianos otrosí, despues que se ligarua villa. No se pasó mas adelante á causa de la tregua que con Francia, tenian puestos los ojos en recobrar las se asento, como queda dicho; con que los nuestros lu- ciudades que poseyeron en la Pulla. Era necesario vieron comodidad, no solo de mantenerse en lo que po- acudir a todo esto. Dióse orden como todas aquellas seian, sino de pasar adelante en su conquista , si bien marinas estuviesen bien proveidas y aprestada el arel rey don Juan tenia juntos hasta cinco mil hombres mada del Almirante para todo lo que sucediese. A Bee para hacer el daño que pudiese, y aun hizo sus reque- renguel de Olms, que vuelto á España salió al princiriinientos al obispo de Zamora para que volviese á la pio de abril de Sevilla con cuatro galeras muy en órdea, prision; mas el rey Católico declaro estar libre de la con intento de dar sobre ciertas fustas de moros que

por aviso del capitan general de Portugal, que residia dejado el campo, se fué á meter dentro de Novara. Enen Tanger, se entendió tenian los moros recogidas en el tró allí último de mayo sin recatarse que por aquella rio de Tetuan, se le mandó que, pospuesto todo lo al, gente en aquel mismo puesto fué vendido su padre á se encaminase á Italia para junlarse con el Almirante y los franceses. El Virey mostraba voluntad de juntarse con la armada de allá. Por este mismo tiempo el estado con el Duque; pero cono quier que de Roma no le ende Génova grandemente se alteró. Los adornos, que viaban diuero segun que el embajador Vic lo prometia, andaban desterrados de aquella ciudad y hasta aquí se y por otra parte tenia aviso de España que se volviese mostraban aficionados a la corona de Aragon, concer- al reino, no se atrevia á empeñarse mucho en aquella Laron con el rey de Francia de echar los fregosos de guerra. Tomó por resolucion de estarse á la mira y Génova y volvella á su sujecion. Súpose que el conde con su presencia dar algun calor á la defensa de Lomde Flisco y sus hermanos tenian parte en esta prática. bardía. Llamó al comendador Solis para que tuviese Los hermanos del Duque matarou al Conde por esta cargo de la infantería por la ausencia del marqués de causa dentro de palacio. Juntáronse los hermanos del la Padula, que fué proveido por capitan general de muerto con los adornos, y con gente que levantaron Florencia. Envió en su lugar á Luis Icart para la dese acercaron á Génova. La armada francesa en su ayuda fensa de Bresa. En guarda de Cremona puso la gente hizo lo mismo por mar. Salió el Duque con sus guleras del Papa , y despues para mayor seguridad envió allá, en seguimiento de aquella armada, que no le osó es- á Ferramosca con cuarenta hoinbres de armas, treperar. Mientras seguia el alcance, los adornos y fliscos

у cientos soldados españoles y quinientos italianos. No se apoderaron de la ciudad, y el Duque fué forzado á bastó esta diligencia para defender aquella ciudad; relirarse á Pomblin. Su armada se recogió á Portove- luego que Albiano llegó allí con su campo, la entró con Dere. Entonces nombraron por duque de Géneva á Oc- muerte de todos los hombres de armas, que llegaban á taviano Fregoso, que era á gusto de todo el comun, y docientos, y á los españoles quitó las picas. Con la hermano del arzobispo de Salerno y aun tenia deudo oueva deste suceso los franceses se determinaron de con el Papa. Duró poco esta prosperidad á los adorpos. sitiar á Novara. Eran por todos ochocientas lanzas y Los fregosos se concertaron con el Virey que los resti- ocho mil infantes, los tres mil alemanes, los demás tuyese en sus casas con promesa de poner aquella ciu- gente socz y de poca cuenta. Hicieron ademan de comdad y señoría en la proteccion del rey Católico. Hi- batir la ciudad. Vino aviso que los suizos venian en cieron sus capitulaciones. Envió el Virey con gente al favor del Duque hasta llegar á doce mil en número, y marqués de Pescara, que cumplió lo que se concerto que el baron de Allosajo traia olros cinco mil. Por esta con aquel linaje y parcialidad. Cuanto al Duque de causa los franceses se volvieron á su fuerte, que tenian aquella señoría no pareció se hiciese mudanza. Sucedió entre Gaya y Novara. Luego que llegó el primer soesto algunos dias adelante; volvamos á lo que se nos corro, cobraron tanto ánimno los suizos, que sin esperar queda atrás.

alle Altosajo, salieron en busca del enemigo. Quisieran CAPITULO XX.

Tos franceses excusar la batalla, mas no podian, SalieLos suizos vencieron a los franceses junto á Novara.

ron de mala gana á la pelea. Los hombres de armas y

caballos ligeros de Francia no curaron de pelear. La La masa del ejército francés se hacia en Aste y en el batalla, que duró dos lioras, fué muy reñida entre la Piamonte. Su general monsieur de la Tramulla se apres- gente de á pié. Los alemanes se defendieron ferocisitaba con todo cuidado, y de Francia le vinieron hasta

mamente, pero finalmente el campo quedó por los suicuatrocientos caballos ligeros. Tenia en su compañía á zos. Murieron de la parte de Francia pasa los de siete Juan Jacobo Trivulcio y á Sacromoro, vicecómite, que mil, y entre ellos todos los alemanes, y de gente princidesamparado el duque de Milan, en cuyo servicio an- pal Coriolano Trivulcio y Luis de Biamonte. Despues duvo, se pasó á la parte de Francia. Bartolomé de Al- desta victoria, que fué á los 6 de junio, llegó el baron de biano asimismo con el ejército de la señoría se ponia en Allosajo, y se levantaron por el Duque Milan y Pavía; órden para sitiar á Verona. Era cosa maravillosa que y casi todo aquel estado se puso en su obediencia. En fuera deslos dos campos en un mismo tiempo se halla- la prosperidad todos acuden. El Virey envió al Duque ban otros tres en diversas partes de Lombardia, mues- cuatrocientas lanzas con Próspero, porque tenia gran tra de su abundancia, en que no tiene par. Dentro de falta de gente de á caballo, y la caballería enemiga Veropa se contaban cinco mil ludescos y seiscientos quedó entera. El resto de su campo se quedó como le caballos ligeros, que corrian la tierra basta cerca de tenia antes junto al rio Trebia, cerca de Placencia. EnVicencia no de otra guisa que si fueran señores del tendióse liizo grande efecto para alcanzar aquella viccampo. Junto á Placencia alojaba el Virey con mil y cua- toria el impedir, como impidió, que Albiano no pudiese trocielos hombres de armas, ochocientos caballos li- ir á juntarse con el campo francés. Albiano, luego que geros y siele mil infantes, gente muy escogida y lucida. tuvo aviso de la rota de Novara, se retiró con su gente, El duque de Milan se hallaba acompañado de los suizos, que era por toda mil lanzas y trecientos caballos ligeque eran hasta ocho mil, y esperaba otros cinco mil ros y cinco mil infantes los mas número, gente vil. que pasasen en su ayuda los Alpes. Sin embargo, los de Aquella señoría se hallaba muy apretada y fulla de diMilan y casi todas las demás ciudades de aquel estado nero, lanlo, que se socorria con la décima de las rentas cobraron tanto miedo, que se rebelaron contra el Du- de los particulares y uno por ciento del dinero que que y alzaron banderas por Francia. El mismo Duque empleaban en mercaderías. De camino ganó Albiano á no se contiaba de venir á las manos con los enemigos, y Liñago, que guardaba el capitan Villada con docientos

mar.

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soldados. Desde allí pasó á Verona con intento de comba- saron á Lisle, donde se concertaron entre los embaja. tilla. Los de dentro empero salieron á él y le mataron dores y comisarios del Emperador, Inglés y rey Catóalguna genle de la poca que llevaba. A esta sazon los lico, que pasada la tregua, cada cual por su parte acodos cardenales scismáticos se redujeron á penitencia metiese el reino de Francia; en particular se encargó pública, y abjuraron la scisma que introdujeron en al rey Católico de conquistar lo de Guiena en provecho grave escándalo de la Iglesia. Hecho eslo, fueron, á del Inglés. ¿Qué manera de hacer paces? No parece los 27 de julio, restituidos á la union de la Iglesia y en aprobó el rey Católico este concierto ni dió comision su primera dignidad de cardenales. Hacia grande ins- para hacelle, por lo que se vió adelante. Confirmóse el tancia el duque de Milan que el Virey se fuese á juntar matrimonio ya otras veces tratado entre el principe don con su campo, porque los franceses se rehacian á toda Cárlos y la hiermana del Inglés. Solo se asentó de nuevo furia. Determinó de partir luego, y en tres jornadas llegó que luego el año siguiente se consumnase. Iba el otoño á Sarrasina. Entonces envió el marqués de Pescara á Gé- adelante; por esla causa se dejó la guerra de Picardía nova, como queda diclio, y él pasó á socorrer á Verona, por entonces, y el rey de Inglaterra se pasó allende el que todavía la apretaba Albiano. Luego que entró por el Grande era el aprieto en que se vieron las cosas término de Bresa, se le rindieron Pontevico y Ursonovo, de Francia, mayormente que los suizos, por órden del y loda la ribera de Salo. De allí pasó á Bérgamo, que se Emperador, rompieron por la parle de Borgoña. Vino le entregó y ayudó con algun dinero para la paga de la el de la Tramulla desde Lombardia contra ellos , y sin gente, dado que la principal fuerza de aquella ciudad embargo que los venció en batalla, se concerto con quedaba por venecianos. Pasó el Virey á Pesquera, y de aquella gente. Capitularon que el rey de Francia se

, jó á Mosen Puch en Bérgamo para acabar de cobrar el apartase de dar favor al Concilio pisano y sacase la dinero de la composicion. Tuvo aviso un capitan de la gente que tenia de guarnicion en los castillos de Milans señoría que estaba en Crema, y se llamaba Renzo, de Creinona; demás desto, que á ciertos plazos les coulase todo. Concerto que de noche le diesen una puerta. En- cuatrocientos mil ducados. ¿Qué mayores partidos putró en la ciudad, tomó el dinero, prendió algunos de la dieran sacar si fueran vencedores ? Tan grande era la compañía del Puch, y apenas él mismo se pudo salvar reputacion de aquella nacion y el deseo que tenian los en una casa fuerte. Ganó el Virey á Pesquera, que es franceses que se volvieseu á sus casas. Verdad es que muy fuerte, pasó la via de Padua , acudióle con gente fuera de dar la obediencia á la Iglesia, los demás capique trajo de Alemaña el de Gursa , con que se pusieron tulos desta concordia no se ejecutaron. sobre aquella plaza por principio de agosto. Es Padua ciudad grande y fuerte, y tenia dentro á Bartolomé de

CAPITULO XXI. Albiano, que acudió allí, alzado el cerco de Verona. Por esto los del Virey dentro de algunos dias fueron forza

De la batalla que dio el Virey á venecianos junto a Vicencia. dos á dejar el cerco. Fué preso durante este cerco En tanto que los demás principes cristianos aodaban Alonso de Carvajal en un encuentro que tuvo con los al- revuellos entre sí y consumian sus fuerzas en vano, el baneses, y con él los capitanes Cárdenas y Espinosa. Hi- rey don Manuel dentro de Portugal gozaba de una muy cieron gran falta en esta empresa los caballos ligeros grande paz, fuera dél en Africa y en la India continuaba que fueron á Génova en compañía del marqués de Pes- sus conquistas, y con ellas extendia la fe y religion cris. cara. Hallábase el rey Católico viejo, enfermo y cap- tiana. A la salida del estrecho de Gibraltar, en la costa sado con tantas guerras. Trató de hacer paces con de Africa, a la parte del mar Océano, está puesta la ciuFrancia; y para esto se movió que el infante don Fer- dad de Azamor, perteneciente al reino de Fez, grande pando casase con la hija menor de Francia, y en dote y rica y de muy fértiles campos. Riégalos y pasa por el Francés diese á su hija lo de Milan y Génova, que la ciudad el rio que los naturales llaman Omirabih, que tenia por ganado, y el rey Católico á su nieto el reino algunos piensan acerca de los antiguos sea Asama. de Nápoles; todos entretenimientos y trazas, mayor- Pretendió el rey don Manuel los años pasados apoderar.. menle de parte del rey de Francia, que se recelaba mu- se de aquel pueblo, como queda apuntado. Engañólo cho de la tempestad de ingleses que por Calés cargaba un moro, llamado Zeiam, que partidos los portugueses, sobre Picardía. Hallábase el rey de Inglaterra con cua- que venian liados en su palabra, se hizo señor de aquella renta mil infantes y mil y quinientos caballos sobre Te- ciudad, que era el intento que llevaba. Esta injuria era ruana por el mes de agosto. Tomó la villa por combate, razon se vengase. Ofrecíase buena comodidad por el sin embargo que el Dellin se ballaba en Abevilla, muy desgusto que los ciudadanos tenian contra aquel tirano, cerca de Teruana. Antes que se lomase aquel pueblo Nandó el Rey aprestar una gruesa armada, en que se salió el ejército de Francia á socorrelle. Vivieron á ba- embarcaron veinte mil infantes, dos mil y setecientos talla, en que fueron rotos los franceses y presos el du- caballos. Nombró por generalá don Jaime, duque de que de Longavila y otros grandes capitanes. De allí, Berganza, su sobriuo. Iban en su compañía don Juan de abatida la fortaleza y baluarte y torres, pasó el Inglés y

Meneses y otros principales bidalgos. Hiciéronse á la sobre Tornay en sazon que en Inglaterra el conde de vela entrados los calores. La navegacion fué larga. Sorré, á los 9 de setiembre, venció y mató al rey de Es- Llegaron á Azamor por fin del estío. Tuvieron algugos cocia, que en favor de Francia acomelió aquellas fron- encuentros con los de dentro, que eran muchos, y con teras. Con la nueva desta victoria so rindió Tornay. los que vinieron á socorrellos. Combalieron la ciudad Alli vino el Emperador á verse con el Inglés y la prin- con tanta fuerza de artilleria, que muertos algunos de cesa Margarita, y despues el principe don Cárlos. Pa- los mas principales moros, los demás sin esperar el

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segundo combate, por tina puerta que no se pudo guar- el paso porque no se les fuesen de las manos. El Virey, dar se salieron de noche y se pusieron en salvo. Ganó- visto que los contrarios por la priesa iban desordenados, se la ciudad á los primeros de seliembre. Rindiéronse consultó con el marqués de Pescara, general eu esta algunos lugares de la comarca, efecto ordinario de sazon de la infautería española y que regia la retagrandes victorias, en particular las ciudades de Tite y guardia, lo que se debia hacer. Su parecer sué que se Almedina. Dejó el Duque número de gente en guarda diese la batalla. Lo mismo juzgó Próspero Colona, que de aquella plaza, y por sus capitanes á Rodrigo Bar- llevaba cargo de los hombres de armas en el cuerpo de relo y Juan de Meneses; y 'con tanto dió la vuelta á la batalla. Desta resolucion avisaron á los alemanes, á Portugal, si bien muchos eran de parecer que acome- los cuales aquel dia cupo llevar la avanguardia, ca todos tiesen la ciudad de Marruecos, empresa que hacian

los dias se Trocaban con los españoles. Luego que fucellos muy fácil. El Daque se excusó con que no tenia ron avisados, revolvieron con tanto iinpelu, que muy Órden para acometer cosa tan grande. El rey don Ma- fácilmente rompieron la gente veneciana. Siguió el nuel, animado con aquel buen suceso, determinó con- alcance el marqués de Pescara hasta la ciudad; los que tinuar la conquista de Africa por aquella parle ; y por huian hallaron cerradas las puertas, que fué causa de esta causa alzó mano de la pretension que tenia al Pe- ahogarse muchos en el rio, y eutre ellos Sacroinoro, non y ciudad de Vélez, á lal que los reyes de Castilla vicecómile. Recogió el Virey el campo, acometió con la alzasen de todas aquellas marinas que corren desde los alemanes y algunas compañías de españoles una lo postrero del reino de Fez hasta el cabo de Non y cabo parte de la infantería y caballería enemiga que tenia del Boyador, que eran de su conquista. Proseguíase la fortificado un recuesto con cinco piezas de artillería; guerra de Italia. El virey don Ramon de Cardona, por sin embargo, con el mismo ímpelu sueron rolos y puescomplacer al de Gursa, de Albareto, do se retiró, alzado tos en huida. Dióse esta balalla á los 7 dias de ocel cerco de Padua, pasó á correr las tierras de vene- tubre. Murieron de los venecianos setecievlos hoinbres cianos. Lo primero que hizo fué por la via de Monta- de armas; quedó toda la infantería destrozada y preso pana ir á Buvolenta , pueblo a la ribera de Bachillon. Pablo Ballon con otros muchos; ganároules veinte Hallo alli muchas barcas y carros cargados de ropa, dos piezas de artillería. De la gente de cuenta escapaque por miedo de su venida retiraban á Venecia, presa ron Albiano, que se recogió á Padua , y Grili, que no para los soldados. Pusaron á Pieve de Saco, lugar muy paró hasta Treviso. Señaláronse valerosos en esta apacible, y todo el regalo de venecianos por ser todo jornada Hernando de Alarcon,, Diego García de Parede sus casas de placer. Saqueáronle y pegáronle fuego.

Y

des, García Manrique. No se halló en ella Antonio de Echaron un puente sobre la Brenta, por do pasaron á Leiva por estar con alguna gente puesto por frontero Mestre, que es como arrabal de Venecia, distante solas de Cremona. Pasó el Virey á Vicencia. Allí sc enlretucinco millas, del cual asimismo se apoderaron. Al cabo vo el campo algunos dias. Al inismo tiempo el castillo de los canales hay ciertas casas , que llaman las Pali- de Bérgamo, que se tenia por venecianos, se eulró por zadas, puestas á tiro de cañon de Venecia. Dende la fuerza de armas. Soltaron á Pablo Ballon sobre pleitesía bombardearon, no de otra forma que si la tuvieran cer- que hizo de volver caso que los vcoccianos no viniesen cada. Llegaban las balas al monasterio de San Segundo; eu dar por él á Alonso de Carvajal. Lo que sucedió fué la besa fué mayor que el daño, si bien dió ocasion de que Alonso de Carvajal murió en la prision, y Pablo recebir otro mayor el gran sentimiento que tuvieron Ballon no volvió mas. Las cosas sucedian tan prósperaaquellos ciudadanos de que los enemigos se hobiesen mente como se pudiera desear. El castillo de Milan con adelantado tanto. Hallábanse los nuestros rodeados de un cerco muy apretado se rindió á los 20 de noviembre; sus contrarios. Por una parte tenian á Treviso, por lo mismo hizo el de Cremona ; con que acabaron los otra á Padua y Albiano con su ejército, que se acerca- franceses de salir de Lombardia. Solo les quedaba el ba resuelto á dar la batalla y confiado de alcanzar la castillo de la Lanterna, gran freno de la ciudad de victoria. Acordó el Virey retirarse la via de Vicencia. Génova. Acordó el Duque de aquella ciudad de apreEl dia que salieron de Mestre marcharon catorce mi- talle con cerco que le puso. Los adornos y fliscos en su las, dado que llevaban mas de quinientos carros con defensa se pusieron sobre Génova , fiados que los de su el bagaje y despojos. Acudió Pablo Ballon de Treviso parcialidad les darian alguna puerta. Los del Duque y la gente de Padua á juntarse con Albiano. Llegaban estaban muy recatados. Así á los de fuera fué fuerza entre todos á siete mil infantes y mil y docientos caba- retirarse con mengua y pérdida de alguna parte de llos, sin los villanos de la tierra que se mostraban por su artillería. Hallábase en aquella ciudad por órden la montaña , pasados de diez mil. Pretendió el enemigo del rey Calólico don Lúcas de Alagon, y con quinienimpedir á los del Virey el paso de la Breuta. Eilos de tos españoles que tenia dentro fué gran parte para que noche sin ser sentidos la vadearon seis millas mas arri- | aquella ciudad se defendiese. El Papa continuaba su ba de donde los enemigos se mostraban. Avisado desto concilio de Letran. Fueron admitidos los embajadores Albiano, acudió á atajar el camino de Vicencia. Asentó de Francia , que renunciaron en nombre de su Rey el su campo en un paso muy estrecho junto á un lugar Concilio pisano y la proleccion de los scismáticos, y la que se llama Olmo. Viéronse los nuestros en gran Iglesia gallicaua se sujeló a la romana. Tratábase de aprieto; ni podian pasar adelante, ni era seguro volver casar á Julian de Médicis, hermano del Papa, con la atrás; acordaron dar la vuelta por sacar al enemigo á hija de la duquesa de Milan dona Isabel de Aragon. campo raso por si se pudiesen aprovechar dél. Pensaron La Duquesa no vino en ello, antes se afrentó que tal los contrarios que huiao, dejaron su puesto, alargaron plática se le moviese. Inclinábase mas á casar a su hija M-11,

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