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amistad con aquella gente, segun que lo demandaban y cuadrada, con doce puertas que de tres en tres miran la reina doña Violante aconsejaba, que tenia gran parte á las cuatro partes del cielo. Ordenáronse nuevas leyes, en los negocios y podia mucho con su marido á causa constituciones y fueros para el gobierno y sentenciar de susaventajadas partes, y que tenia en ella una hija los pleitos. Por esta manera el rey moro Zaen perdió en del mismo nombre de su madre. Verdad es que el so- breve el reino que malamente usurpó; que el poder adcorro no tuvo efecto por estar el Rey ocupado en las co- quirido contra justicia prestamente desfallece. Verdad sas de España, mayormente que el Emperador, aunque es que él se preciaba de venir de linaje de reyes, porfingidamente, se reconcilió con el Papa; además que que era hijo de Modef, nieto de Lope, rey de Murcia, no era justo cuidar de los males ajenos el que tenia como arriba queda declarado. Las alegrías que en toda entre las manos guerras tan importantes. Los de Valen- España se hicieron por la toma de Valencia fueron excia, rodeados de los males que acarrea un largo cerco traordinarias, mayormente que en esta conquista no se y perdida la esperanza de ser socorridos ni de Africa ni mezcló, como en otras, ningun revés ni desastre. El de España, acordaron de rendirse. Para tratar de con- ejército quedó entero, que apenas faltó caballero de ciertos salió un moro, por nombre Halialbata, persona cuenta; solo don Artal de Alagon, que por estar las code cuenta y muy privado de aquel Rey; despues envia- sas de los moros tan caidas se habia reducido al serviron otro, que era sobrino del mismo Rey y se llamaba cio de su Rey, y en compañía del vizconde de Cardona Abulliamalet; movieron diversos partidos. Todos de- don Ramon Folch fué sobre Villena , y tomada aquella seaban concluir y toda tardanza les era pesada , los ciudad, en una refriega que tuvieron con los moros jununos por el deseo que tenian de poseer aquella noble to á Saix, pueblo de aquella comarca , le mataron de ciudad, los otros aquejados de la necesidad y peligro una pedrada. No faltó quien dijese se le empleaba bien que corrian. Finalmente, se tomó asiento debajo de las aquel desastre al que ayudó á los moros y estuvo de su condiciones siguientes : El rey Moro entregue la ciu- parte en el tiempo de su prosperidad. Este fué el remadad de Valencia con los demás castillos y villas aquen

у

te de la guerra y de la conquista muy afamada de Vade el rio Júcar; los moros puedan ir libres á Cullera y lencia. Mientras los aragoneses estuvieron ocupados en á Denia con seguridad y debajo la fe y palabra real; los esta guerra, los navarros no se desmandaron en cosa mismos, sin que nadie los cate, puedan llevar consigo alguna. Reinaba en aquella parte Teobaldo, conde de todo su oro y plata y las demás preseas que quisieren y Campaña, como queda dicho; el obispo de Pamplona pudieren; haya treguas entre los dos reyes por término se llamaba Pero Jimenez de Gazolaz, sucesor poco allde ocho años que se guarden enteramente. Para el cum- tes de Pedro Ramirez de Piedrola. Este Rey, con deseo plimiento deslas capitulaciones pusieron término decin- de gloria y alabanza y por servicio de Dios, con la paz co dias; pero antes que se llegase el plazo y secerrase, los de que gozaba su reino, emprendió guerras extrañas y moros acordaron dejar la ciudad en número cincuenta fuera de España. Fué así, que el rey Teobaldo y los mil entre hombres, mujeres y niños. Pasaron por medio condes Enrique de Bari, Pedro de Bretaña y Aimerico de de los soldadoscristianos que para su seguridad pusieron Monforte se concertaron de pasar con sus huestes á la de la una y de la otra parte, pues era justo cumplir lo guerra de la Tierra-Santa. Apercebido el ejército y puesque les prometieron y usar de clemencia con los que se tas las demás cosas á punto para un tan largo viaje, los rendian y les dejaban sus casas. Vispera de San Miguel, ginoveses no les acudieron con la armada necesaria por el fin de setiembre, hicieron los vencedores su en- para su pasaje. Encamináronse forzosamente por tiertrada en Valencia y se apoderaron de aquel reino. Lim- ra; pasaron por Alemaña y Hungría y Constantinopla y piaron la ciudad, reconciliaron y consagraron en tem- el estrecho de mar que se llama Bósforo Tracio. En plos de Dios las mezquitas. Quedó por primer obispo Cilicia junto a las hoces y estrechuras del monte Tau

у Ferrer de San Martin, preboste de la iglesia de Tarra- ro corrieron gran peligro, y perecieron muchos de los gona, quien dice era de la orden de los predicadores. suyos á causa del gran número de turcos que sobre ellos Vinieron á poblar nuevos moradores, los mas catalanes cargaron, en tanto grado, que apenas la tercera parte de Girona, Tarragona, Tortosa. Los campos de la ciu- de la gente que sacaron , y esos enfermos , mal parados, dad y las huertas se reparlieron por iguales partes en- llegaron a la ciudad de Antioquía en aquellas partes de tre los obispos y los caballeros y los ayuntamientos de la Suria. El remate y efecto fué conforme y semejable las ciudades que ayudaron en la conquista. Cupo eso á los principios y medios. Siempre en tierra de Palestimismo su parte á los caballeros templarios y á los de na les fué mal. Dieron la vuelta para sus casas muy pocos. San Juan. Entre los conquistadores señalaron trecientos Tal fué la voluntad de Dios, tal el castigo que merecian y ochenta de á caballo, que mejoraron en el reparti- los pecados. Los historiadores franceses ponen esta jormiento, á tal que se encargasen de guardar las fronteras nada del rey Teobaldo diez años adelante, cuando el de aquel reino, repartido el trabajo de manera que ca- rey san Luis de Francia pasó á aquella empresa , y en su da cuatro meses por turno guardaban los ciento dellos. compañía el rey ya dicho de Navarra. Contra esto hace El sitio de la ciudad no es muy fuerte, y sus murallas que el arzobispo don Rodrigo al fin de su historia refieeran flacas, mayormente que quedaban maltratadas y re esta jornada de 'Teobaldo, y no pudo alcanzar la de aportilladas por causa de la guerra. Acordó el Rey for- san Luis; que era ya muerto, y puso fin á su escritura tificalla de nuevos muros, mudada la primera forma y cinco años, y no mas, despues deste año en que los de traza de suerte, que quedasen mas anchos y la figura Aragon conquistaron á Valencia.

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CAPITULO PRIMERO.

manda á los hombres, sino tambien del que tiene cui

dado de los ganados, procurar el provecho y utilidad de Cómo muchos pueblos fueron ganados por los nuestros.

aquellos cuyo gobierno tiene encomendado. Con este Los dos reyes de España don Jaime y don Fernando, estilo y manera de proceder no cesaba de granjear la como quier que antes fuesen esclarecidos y excelentes gracia y voluntades, así de los de Leon como de los entre los demás por sus grandes virtudes y valor, co- castellanos. Llegó á Toledo, de donde envió suma de menzaron á ser mas nobles y afamados despues que dinero á Córdoba, por tener aviso que los nuevos moganaron á Córdoba y á Valencia. Los pueblos y las radores de aquella ciudad por falta de la labranza de ciudades daban gracias inmortales á los santos por los campos y por la dificultad de los tiempos padecian las cosas que dichosamente se habian acabado, tro- mengua de mantenimientos y por esta causa corrian caban en pública alegría el cuidado y congoja que te- peligro. Costaba una hanega de trigo doce maravedis, nian del suceso y remate de las guerras pasadas. Los la haneya de cebada cuatro; lo cual en aquel tiempo se capitanes y soldados con tanto mayor vigilancia eje- tenia por grandísima carestia. Fueron eslos tiempos culaban la victoria y de todas maneras apretaban á los extraordinarios, pues sin duda se halla en las historias vencidos; recatábavse otrosí no les sucediese alguna que el año siguiente de 1239 hobo dos eclipses del sol. cosa contraria y algun revés, ca no ignoraban que mu- El uno á 3 de junio, que fué viérnes, se escureció chas veces despues de la victoria el suceso de las guer- el sol á medio dia como si fuera de noche; eclipse que ras se trueca y se muda todo en contrario. Los princi- fué muy señalado. El segundo á 25 del mes de junio, pes extranjeros, do era llegada la fama de tan grandes como lo dice y lo afirma Bernardo Guidon, historiador hazañas, con embajadas que enviaron daban el para- de Aragon. Mas parece hobo engaño en este segundo bien de la buenandanza á los reyes y exhortaban á los eclipse, y no va conforme á los movimientos de las esnuestros que por el camino comenzado no dejasen de trellas, pues no pudo caer la conjuncion de la luna y aprelar á los moros que se iban á despeñar y acabar. del sol en aquellos dias, sin la cual nunca sucede el Todavía por un poco de tiempo se dejaron las armas y eclipse del sol; ni aun la luna despues que se aparta del se aflojó en la guerra á causa que el rey de Aragon medio del zodiaco y de la línea eclíptica por do el sol concedió por un tiempo treguas á los moros, y poco discurre y en que es necesario estén las luminarias despues paso á Mompeller. Asimismo el rey don Fer

cuando hay eclipse (de que tomó el nombre de eclíplica) nando en Burgos se ocupaba en celebrar un su nuevo no torna á la misma antes de pasados seis meses, poco casamiento. Doña Berenguela con el cuidado que te- mas o menos. Plinio señala en particular que el eclipse nia, como madre, no estragase el Rey con delcites des- de la luna no vuelve antes del quinto mes, ni el del sol honestos el vigor de su edad en que estaba, dado

que antes del seteno. Derás desto, fué aquelaño desgraciado al juicio de todos no habia persona ni mas santa ni mas para Castilla por la muerte de dos varones muy esclahonesta que él, procuro se hiciese el dicho matrimo- recidos. Estos son don Lope de Haro, á quien sucedió nio. Doña Juana, hija de Simon, conde de Potiers, y de su hijo don Diego, y don Alvaro de Castro, por cuyo Adeloide, su mujer, nieta de Luis, rey de Francia, y de esfuerzo se mantuvieron los nuestros en el Andalucía. doña Isabel, hija de don Alonso el Emperador, vino Este caballero, visto el aprieto en que se hallaban las traida de Francia para casalla con el rey don Fernando. cosas, se partió para Toledo á verse con el Rey, que Deste matrimonio nació don Fernando, por sobrenom- con otros cuidados parecia descuidarse de lo que tocaba bre de Potiers, y sus hermanos doña Leonor y don á la guerra. Concluido esto, ya que se volvia, en el Luis. El Rey, concluidas las fiestas y con deseo de visi- mismo camino murió en Orgaz. A la sazon que don Altar el reino, trujo á la nueva casada por las principales varo se ausentó, cincuenta soldados, que quedaron de ciudades de Leon y de Castilla; visitaba con esto sus guarnicion en el castillo de Mártos, salieron dél á roestados. Tenia costumbre de sentenciar los pleitos y bar, y por su capitan Alonso de Meneses, pariente de oirlos y defender los mas flacos del poder y agravio de don Alvaro. Alhamar, que en lugar de Abenhut nomlos mas poderosos. Era muy fácil á dar entrada á quien braron por rey de Arjona , como entendiese lo que pale queria hablar, y de muy grande suavidad de cos- saba y la buena ocasion que se le ofrecia, puso cerco á tumbres. Sus orejas abiertas a las querellas de todos. aquel castillo. La mujer de don Alvaro, que dentro se Ninguno por pobre, ó por solo que fuese, dejaba de te- hallaba, en aquel peligro tan de repente hizo armar á ner cabida y lugar, no solo en el tribunal público y en sus mujeres y criadas y que tirasen de los adarves la audiencia ordinaria, sino aun en el retrete del Rey piedras contra los moros y diesen muestra de que eran le dejaban entrar. Entendia, es á saber, que el oficio de soldados. Con este ardid se entretuvieron hasta tanto los reyes es mirar por el bien de sus súbditos, defender que Alonso de Meneses y sus compañeros, avisados del la inocencia, dar salud, conservar y con toda suerte de peligro, acudieron luego. Era dificultosa la entrada bienes enriquecer el reino, como sea, no solo del que en el castillo por tenelle los enemigos rodeado. Animú

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les Diego Perez de Vargas, ciudadano de Toledo, y por del Rey, que le prendió y hobo a las manos; con qué insu órden apretado su escuadron y cerrado, pasaron por dustria ó en qué lugar no se escribe, ni aun refieren el medio de sus enemigos con pérdida de pocos. Entrados nombre que el moro tenia, ni lo que dél se hizo; en el en el castillo, fueron causa que se salvase, porque los caso no se duda. A Alhamar, rey de Granada, otorgó que estaban cercados se animaron con su ayuda y con treguas por un año el rey don Fernando; con que gasesperanza de mayor socorro que entendian les acudiria. tados no menos de trece meses en aquella empresa y El rey Moro, por salille vana su esperanza y forzado de jornada, dió la vuelta á Toledo, do su madre y mujer le no menos falta de vituallas, alzó el cerco. Pusieron es- esperaban alegres con las victorias presentes. De allí tos negocios en gran cuidado al Rey, que consideraba pasó á Búrgos y trasladó la universidad de Palencia, cuántas fuerzas le faltaban por la muerte de dos capita- que fundó el rey don Alonso, su abuelo, á la ciudad de nes lan señalados, cuánto atrevimiento habian cobrado Salamanca. Convidole á hacer este trueco la comodilos moros. Por esta causa desde Burgos, donde era ido dad del lugar, por ser aquella ciudad muy á propósito con intento de llegar dinero para la guerra, á grandes

á

para el ejercicio de las letras. El rio Tórmes que por jornadas se partió para Córdoba. Llevó consigo á sus ella pasa la hace abundante; su cielo saludable y apahijos don Alonso y don Fernando, mozos de excelentes cible; finalmente, proprio albergo de las letras y erudinaturales y de edad á propósito para tomar las armas. cion. Pretendia otrosí con este beneficio ganar las voEl padre, como sagaz, pretendia que los primeros prin- luntades del reino de Leon, en que está Salamanca; y cipios y ensayes de su milicia fuesen en la guerra con- aun don Alonso, su padre, rey de Leon, los años pasatra los infieles, enemigos de los cristianos. Pretendia dos para que sus vasallos no tuviesen necesidad de ir á otrosí con el uso de las armas despertar su esfuerzo y Castilla á estudiar, enderezó en aquella ciudad cierto hacellos hábiles para todo. En el mismo tiempo el rey principio de Universidad, pequeña á la sazon y pobre, don Jaime fué á Mompeller para ver si podia juntar al- al presente por el cuidado y liberalidad de don Fergun dinero de aquellos ciudadanos para la guerra; de nando, su hijo, y mas adelante por la franqueza de don que tenia no menos falta que la que en Castilla se pade- Alonso, su nieto, como de principe muy aficionado á cia. Deseaba asimismo sosegar los moradores de aquella los estudios y álas letras, se aumento de tal suerte, que ciudad, que andaban divididos en bandos, castigando á en ninguna parte del mundo hay mayores premios para los culpados: lo uno y lo otro se hizo. El rey moro Al- la virtud ni mas crecidos salarios para los profesores hamar junto á los demás estados que tenia el señorío de las ciencias y artes. Don Diego de Haro, señor de de Granada con voluntad de aquellos ciudadanos; ciu- Vizcaya, primera y segunda vez, no se sabe la causa, dad poderosa en armas y en varones y que por la ferti- pero anduvo por este tiempo alborotado; la blandura lidad de sus campos no tiene mengua de cosa alguna. del rey don Fernando y su buena manera y el cuidado Este fue el principio del reino de Granada, que duró que en ello puso don Alonso, su hijo, le hicieron sosedesde entonces hasta el tiempo y memoria de nuestros gase con dalle mayores honras y hacelles mas crecidas abuelos. En Murcia, por odio que tenian á Alhamar, los mercedes que antes, en que se tuvo consideracion a los ciudadanos alzaron por su rey á uno llamado Hudiel; servicios de sus antepasados; además que era mala saocasion de que se comenzaron las enemistades graves y zon para ocuparse en alteraciones domésticas por la para aquella gente perjudiciales, que largo tiempo buena ocasion que se ofrecia de desarraigar el nombre se continuaron entre aquellas dos ciudades. Los moros y nacion de los moros de España. Sucedieron estas code Andalucía cansaban á los nuestros con rebates, va- sas el año de 1240; el cual año, no solo para Castilla fué líanse de engaños y celadas sin querer venir á batalla. dichoso, sino tambien señalado y de mucha devocion Al contrario, diversas compañías de soldados enviados para los aragoneses, por el milagro que sucedió en el por el rey don Fernando en tierra de los enemigos se castillo de Chio. Por la ausencia del Rey, los soldados apoderaban de castillos, pueblos y ciudades, cuando que quedaron de guarnicion en Valencia, salieron en por fuerza, cuando por rendirse de su voluntad; en compañía de Guillen Aguilon y de otros caballeros á particular sujetaron al señorio de cristianos á Ecija, correr y robar las tierras de moros. Cargaron sobre el ,

territorio de Játiva y tomaron á Rebolledo de sobrellamaron Martia), Cabra, Osuna, Vaena. Los pueblos salto. En aquellos montes estaba el castillo de Chio, menores que se ganaron no se pueden contar, ni aun como llave de un valle muy fresco y abundante. Pusié

У entonces se pudiera hacer cuando la memoria estaba ronse sobre él; los cercados con ahumadas apellidaron fresca; parte dellos se dió á las órdenes de Santiago y en su ayuda los moros de la comarca , que se juntaron de Calatrava y á los obispos que acompañaban al Rey en número de veinte mil, y asentaron sus reales á vista para ellos y sus sucesores, parte tambien se entregaron del castillo. Los cristianos eran pocos, mas valientes en particular á los grandes y caballeros. Los moros por y animosos. Determinados de pelear con aquella moestas pérdidas cobraron tanto miedo cuanto nunca tuvie- risma, con el sol se pusieron á oir misa, á que querian ran antes. Un cierto moro, del linaje de los almohades, comulgar seis de los capitanes. En esto oyeron tal alaavisado en Africa del peligro que su gente corria , con rido en los reales por causa de los moros, que de repente esperanza de fundar un nuevo estado y deseoso de los acometieron, que les fué forzoso, dejada la misa, acaudillar las reliquias y fuerzas de los moros de acudir á las armas. El preste envolvió y escondió las España, pasó ultra mar. La voz era vengar por las seis formas consagradas en los corporales, que, venciarmas la afrenta de su nacion y las injurias que se dos los moros, hallaron bañados en la sangre que de hacian á la religion de sus padres. Pudiera este aco- las formas salió. Ganada la victoria, forzaron luego y metimiento ser de consideracion, sino atajaran sus abatieron aquel castillo. Los corporales se guardan en intentos la inteligencia de los nuestros y la buena dicha Daroca con mucha devocion. La liijuela en un convento

Estepa, Lucena, Porcuna, Marchena (los antiguos la ter

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de dominicos de Carboneras, puesta allí por su funda- contento con lo demás de que se apoderó , volvió por la dor don Andrés de Cabrera, marqués de Moya, ca la posta a su padre, que ya convalecido, era llegado a To

á hobo por el mucho favor que alcanzó con los Reyes Ca- ledo, y alegre con tan buen suceso y deseoso de contólicos. Vuelto el rey don Jaime , los moros se le que- firmar los ánimos de los moros en aquel buen propórellaron de aquella entrada fuera de sazon, y él les hizo sito , determinó de pasar adelante y visitar en persona emienda de los daños. Verdad es que luego que espira- aquel nuevo reino. Hállase up privilegio suyo dado en ron las treguas, con mejor órden rompió por sus tierras, Murcia al templo de Santa María de Valpuesta en aquella en que tomó el castillo de Bairén, puesto en un valle sazon. Desde allí fué necesario que el rey don Fernanen que se da muy bien el azúcar y arroz, como en toda do y don Alonso, su hijo, volviesen á Búrgos por cosas aquella campaña de Gandía; ganóse tambien Villena. que se ofrecian de grande importancia. En el mismo Cercaron á Játiva, mas no se pudo tomar, si bien rin- tiempo doña Berenguela , hija del Rey, se metió mondieron á Castellon, que está una legua solamente de ja y consagró a Dios su virginidad en el monasterio aquella ciudad. Hallábase el rey don Jaime ocupado de las Huelgas. Don Juan, obispo de Osma, le puso el en esta guerra, con que pretendia desarraigar la mo- velo sagrado sobre la cabeza, como era de costumbre. risma de aquella comarca toda, cuando otros mayores Don Jaime, rey de Aragon, se entretenia en Mompecuidados le hicieron alzar la mano para acudir a las co- ller, donde despues de asentadas las cosas de Aragon, sas de Francia que le llamaban.

y dejando para el gobierno en su lugar á don Jimeno,

obispo de Tarazona, era ido. Viniéronle á visitar los CAPITULO II.

condes de la Proenza y de Tolosa; la voz y color era Cómo el reino de Murcia se entregó.

que estos príncipes querian hacer reverencia al Rey y

visitalle; pero de secreto se trató que el conde de ToCompuestas pues y ordenadas las cosas conforme al losa hiciese divorcio con doña Sancha , tia del rey don tiempo y al lugar en la una provincia y en la otra, es Jaime. Es cosa ordinaria que ningun respeto ni parená saber, en Castilla y en Aragon, en un mismo tiempo tesco es bastante para enfrenar á los príncipes cuando el rey don Jaime trataba de la jornada de Francia, y se trata del derecho de reinar. Doña Juana , como nael rey don Fernando de volver á la empresa de Anda- cida de aquel matrimonio, por no tener hermanos valucía. Sin embargo, una grande enfermedad, de que el rones, habia de llevar como en dote á don Alonso, su rey don Fernando cayó en la cama, fué causa que no marido, conde de Potiers y hermano de Luis, rey de pudiese salir de Búrgos. Asi don Alonso, su hijo mayor, Francia, la sucesion del principado de su padre. Esto fué forzosamente enviado delante á aquella guerra, á llevaba mal el rey don Jaime que á los franceses se les causa que el tiempo de las treguas concertadas con el allegase un estado tan principal; buscaban algun color rey de Granada espiraba, y era menester acudir a los para que repudiada la primera mujer , el Conde se casase nuestros y que no les faltase el socorro necesario. Lle- con otra , y por este órden tuviese esperanza de tener gado don Alonso á Toledo, se le ofreció ocasion de hijos varones. Era esto contravenir á lo concertado en otra cosa mas importante, y fué que los embajadores Paris, como se dijo arriba. Acordóse que para este de Hudiel, rey de Murcia , venian á ofrecer en su nom- efecto y para prevenirse contra el poder de Francia los bre aquel reino con estas condiciones : que el rey Hu- tres principes hiciesen liga entre si ; efectuóse y tomóse diel , recebido en la proteccion de los reyes de Castilla, este asiento á 5 del mes de junio, año de 1241. En el fuese defendido por las armas de los nuestros de toda mismo año, á 22 de agosto, murió Gregorio IX, pontifuerza y agravio, así doméstico como de fuera, y en par- fice romano. Sucedió Celestino IV, por cuya muerte, ticular le ayudasen contra las fuerzas del rey Alhamar,

que

fué dentro de diez y siete dias despues de su elecal cual conocia no poder resistir bastantemente; que cion, Inocencio, cuarto deste nombre, natural de Géen tanto que él viviese, para sustentar su vida queda- nova , despues de una vacante de veinte meses se ensen por él la mitad de las rentas reales. Estas condicio- cargó del gobierno de la Iglesia romana. En tiempo nes parecieron al infante don Alonso muy aventajadas, destos pontifices , Hugon, fraile dominico y cardenal

, y la fortuna, cierto Dios, ofrecia una buena ocasion de natural de Barcelona, famoso por su mucha erudicion una grande empresa y prosperidad. Era menester apre- y letras, escribia largamente comentarios sobre los lisurarse, porque si se detenia, todos ó la mayor parte no bros casi todos de la Escritura sagrada. Este famoso vamudasen de parecer; tan grande es la inconstancia y ron fué el primero que acometió, con ánimo sin duda mutabilidad que tiene la gente de los moros. Por esta muy grande, de hacer las concordancias de la Biblia, causa sin esperar á dar parle á su padre, como á cosa obra casi infinita ; la cual traza puso en ejecucion y sacierta, se partió luego tras los embajadores que envió lió con ella ayudado de quinientos monjes. La diligencia delante. Llegado, sin dificultad se apoderó de todo de Hugon imitaron despues los hebreos y tambien los puso guarniciones en el reino , que de su voluntad se le griegos; con que no poco todos ayudaron los intentos entregaba, en especial en el mismo castillo de la ciudad

de las personas dadas á los estudios y letras. de Murcia. Los señores moros, conforme á la autoridad de cada uno, fueron premiados con señalalles ciertas

CAPITULO III. rentas cada un año. La ciudad de Lorca, que de los antiguos fué llamada Eliocrota , la de Cartagena y Mula

Cómo el rey don Fernando partió para el Andalacla. no quisieron sujetarse al señorío de los cristianos ni Entre tanto que en Francia pasaba lo que se ha dicho, seguir el comun acuerdo de los demás. Era cosa larga en el Andalucía, concluido el tiempo de las treguas que usar de fuerza, y don Alonso no vonia bien apercebido se concerto, se hacia la guerra, ni con grande esfuerzo para hacer guerra como el que vino de paz; por esto, y pujanza por estar el rey don Fernando embarazado

.

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que se

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en otros cuidados, ni con suceso alguno digno de me- dades por ser ya de muchos años y estar en lo postrero moria por la una ni por la otra parte. Bien que don Ro- de su edad. Detúvose con ella y por su causa en aquel drigo Alfonso, por sobrenombre de Leon, hermano bas- lugar cuarenta y cinco dias. Estos pasados, doña Betardo del rey Fernando, en una entrada que hizo en las renguela se volvió á Toledo , el Rey á Andújar al printierras de Granada con intento de robar, quedó venci- cipio del año de 1243; la Reina , su mujer, que le hacia do en una pelea por los moros, que en mayor número se compañía, se quedó en Córdoba. Las tierras de los mojuntaron. Murieron en la pelea don Isidro, comendador ros debajo de la conducta del mismo rey don Fernando de Mártos, que ya era aquella villa de los caballeros de maltrataron los cristianos por todas partes, las de Jaen y Calatrava, y Martin Ruiz Argote con otras personas no- las de Alcalá, por sobrenombre Benzaide; Illora fué quebles y de cuenta y soldados en gran número; que fué una mada; llegaron con las armas hasta dar vista a la misgran pérdida para los nuestros, así de gente como men- ma ciuilad de Granada. Don Pelayo Correa, maestre de gua de reputacion; por lo cual, mas que por la verdad y Santiago, que acompañó al infante don Alonso en la realidad de las cosas, se suelen gobernar los sucesos de guerra de Murcia y fué gran parte en todo lo que se la guerra. El rey Moro, ensoberbecido con esta victoria, liizo, por este tiempo pasó al Andalucía y persuadió al talaba nuestras tierras sin que ninguno le fuese á la Rey, que dudoso estaba, con muchas razones pusiese mapo', mudada la fortuna de la guerra y trocado en cerco con todas sus fuerzas sobre la ciudad de Jaen, que atrevimiento el temor y miedo que los moros tenian anry

tantas veces en balde acometieran á ganar; ofrecíanse tes. El rèy don Fernando, avisado del peligro y del grandes dificultades en esta demanda: dentro de la ciudaño, mandó en Burgos á su hijo don Alonso se apre- dad gran copia de hombres y de armas y muchas vitua-, surase para asegurar con su presencia el nuevo reino Hlas, la aspereza del sitio y fortaleza de los muros, adede Murcia, por estar él determinado de partirse para el más que no era á propósito ei lugar para levantar maquiAndalucía. Luego pues que llegó á Andújar, dió el gas- nas y aprovecharse de otros ingenios de guerra. Está 10 á los campos de Arjona y de Jaen, ciudades

aquella ciudad puesta al lado de un monte áspero, tentenian en poder de los moros. Arjona no mucho des- dida en largo entre levante y mediodía, es menos ancha pues se ganó de los moros con otros pequeños lugares que larga, tiene mucha agua y bastante por las fuentes que se tomaron por aquella comarca. Desde allí envió perpeluas y muy frias de que goza, el rio Guadalquiel Rey á otro su hermano, don Alonso, señor de Moli- vir corre á tres leguas de distancia; los moros los años na, á lo mismo con un grueso ejército que le seguia, pasados para que sirviese de muy fuerte baluarte, la con que hizo entrada en los campos y tierra de Grana- tenian proveida de municiones, soldados y de todas da sin parar hasta ponerse sobre aquella ciudad. El rey las cosas; ella por sí mişına era de sitio muy áspero, don Fernando, por sospechar lo que podria suceder, á las fortificaciones y soldados la hacian inexpugnable.

У causa que de todas partes acudirian los moros á dar Venció todo esto la autoridad y constancia de don Pesocorro a los cercados y con deseo de apretar el cerco, layo para que se pusiese cerco á aquella ciudad; prosobrevino él mismo con mayor golpe de gente. Con su veyéronse todas las cosas necesarias, y el cerco se covenida y ayuda el ejército que acudió de los moros, aun- menzó y apretó con todo cuidado, que en muchos dias que era muy grande, fué vencido en la pelea y desbara- y con muchos trabajos poco parecia se adelantaba. Sutado; pero no pudieron los nuestros ganar la ciudad por cedió que en Granada se alborotó la parcialidad y banestar muy fortalecida, así por el sitio y baluartes como do de los Oisimeles, gente poderosa. Corria aquel rey por la muchedumbre que tenia de los ciudadanos, espe- Moro por esta causa peligro de perder la vida y el reino; cial que en el mismo tiempo vino aviso que los moros ga- suspenso y congojado con este cuidado, deseaba buszules, nombre de parcialidad entre aquella gente, tenian car socorros contra aquellas alteraciones; ninguna coapretado á Mártos con cerco que le pusieron. Movido el sa hallaba segura fuera de la ayuda de los cristianos. Rey por esta nueva, envió adelante á don Alonso, su her- Acordó, con seguridad que le dieron, venir á los reales mano, y al maestre de Calatrava para socorrer a los cer- á verse con el rey don Fernando. Tuvieron su habla y cados, cuya venida no esperaron los moros. Pareció al trataron de sus haciendas. El Moro prometia que ayuRey se habia hecho lo que bastaba para conservar su daria al rey don Fernando y le serviria fuerte y lealreputacion con la rota que dieron al enemigo, no me- mente, si le recibiese en su fe y proteccion, y en señal nor de la que los suyos antes recibieron, además que de sujecion de primera llegada le besó la mano. Tomóse les tomaron muchos lugares. Volvió con su ejército se con él asiento y hízose confederacion y alianza con salvo á Córdoba, año de 1242. Don Alonso, su hijo, estas capitulaciones : Jaen se rinda luego, las rentas por otra parte se gobernaba en lo de Murcia, no con reales de Granada se dividan en iguales partes entre los menor prosperidad, porque de los tres pueblos que se dos reyes, que llegaban por año en aquella sazon á dijo no querian sujetarse á los cristianos, por fuerza hizo ciento y setenta mil ducados; el rey Moro como feudaque Mula se rindiese á su voluntad. Dió otrosí el gasto á tario todas las veces que fuere llamado sea obligado á los campos de Lorca y de Cartagena y les hizo todo venir á las Cortes del reino; los misinos enemigos sean inal y daño, tanto, que perdido de lodo punto el brio, comunes á entrambos y tambien los amigos. Era cosa trataban entre sí de entregarse. A Sancho Mazuelos por muy honrosa para el rey don Fernando que hombres lo mucho que en esta guerra sirvió le dió el infante don de diversa religion hiciesen dél confianza y pretendieAlonso la villa de Alcaudete, que está cerca de Bugar- sen su amistad y compañía con tan ardiente deseo y ra, tronco y cepa de los condes de Alcaudete, asaz no- partidos lan desaventajados. Con esto, hecha la confebles y conocidos en Castilla. El Rey, venido el invierno, deraciun, se rindió la ciudad; el Rey entró dentro con se fué al Pozuelo, do su madre doña Berenguela era una solemne procesion. Mandó rehacer los muros, y llegada con deseo de velle y comunicalle algunas puri- | limpiado el templo, procuró fuese consagrudo á la

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