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só con sus gentes hasta asentar los reales á las haldas trago en los romanos, porque gran número dellos pede los montes Alpes. Fué este año en España abundante reció en la pelea y en el alcance. Invernó en aquellos de mantenimientos, pero fallo de salud. Hobo enfer- lugares Aníbal, y el cónsul Sempronio se parlió á Romedades y peste, temblores de tierra, ordinarias tor- ma para hallarse á la eleccion de los nuevos cónsules. mentas en la mar, en el cielo aparencia de ejércitos Pasados los frios, antes que llegase el verano del año que se encontraban con grande ruido de las nubes : que se contó 537 de la fundacion de Roma, Anibal pronóstico de los males que desta guerra resullaron movió con sus gentes, y pasó adelante la vuelta de Ropor toda la redondez de la cierra.

ma. Pero al pasar del monte Apenino y á la entrada de

la Toscana, con una grande tempestad que se levantó CAPITULO XI.

y por la fuerza del frio, murieron muchos del ejército Cómo Aníbal pasó en Italia.

cartaginés. Volvió por esta causa Aníbal atrás, y sien,

do asimismo de vuelta el cónsul Sempronio, que dejaMuchas cosas de las que siguen son por la mayor ba en Roma elegidos nuevos cónsules, es á saber, Gveio parte extranjeras; pero si no las tocamos, no se pueden Servilio y Caio Flaminio , junto á Placencia se dió una entender las que en España sucedieron. Dará perdon el muy herida y muy dudosa batalla ; pelearon hasta que lector, como es razon, á los que seguimos pisadas aje- sobrevino la noche y casi con igual daño de entrambas pas, y aun con mayor brevedad apuntamos lo que otros partes. El cónsul se quedó en aquella ciudad, y el relatan á la larga. El cónsul pues Publio Cornelio, al cartaginés se recogió á la Liguria, que hoy es lo de cual por suerte cupo á España, como queda dicho, Génova, para rehacerse, por haber perdido grande parembarcó y hizo á la vela para impedir el camino que los te de su ejército. enemigos hacian. Asentó sus reales a la ribera del rio Ródano, con atencion que tenia de hallar alguna oca

CAPITULO XII, sion para hacer algun buen efecto. Sucedió que tre

De lo que sucedió por el mismo tiempo en España. cientos caballos romanos, que salieron a descubrir el campo y tomar lengua de los enemigos, se encontraron Llegado que fué Gneio Scipion á España, sujetó al y vencieron en cierto encuentro á quinientos ginetes nombre y imperio romano toda aquella parte de aquella alárabes, que con el mismo intento habian salido de provincia que corria hacia el mar desde los pueblos que sus reales. Alegróse el Cónsul con esta victoria , ca por llamaban Lacetanos y el cabo de Creus hasta el rio Ebro; este principio pronosticaba que lo demás de la guerra ca por el aborrecimiento que tenian á los cartagineses, sucederia bien; y con desco de dar al enemigo la bata- de buena gana mudaban partido y alianza. La armada Ha de poder a poder, se adelantó hasta donde se juntan romana invernó cerca de Tarragona; debió ser en el los dos rios el Ródano con la Sona, la cual los latinos puerto de Salu, el cual parece que Ruso Festo llamó SDllamaron Araris. Pero balló que ya el enemigo era par- lorio, distante de aquella ciudad cuatro millas á la parte tido, y sin embargo llegó hasta los reales de los cartagi- de poniente. Despues desto, el capitan romano trabó neses, que halló vacíos. No tenia esperanza de alcan- pelea con Hannon, al cual, como queda dicho, Aníbal zar al enemigo; por esto, vuelto al lugar de do partió, dejó para guarda de aquellas partes. La batalla fué junto luego que despachó á su hermano Gneio Scipion con á un pueblo llamado Cisso, que entienden hoy es Sisso la fuerza del ejército y con una armada de galeras para ó Saide, lugares conocidos por aquellas comarcas. El acometer á España y defender en ella á los aliados del campo y la victoria quedó por los romanos; murieron pueblo romano, él con pocos volvió por mar á Génova, seis mil de los enemigos, los presos llegaron a dos mil, con intencion que en Italia no le faltarian soldados ni y entre ellos sueron el mismo Hannon y Andúbal, que, ejército para ir contra Aníbal. El cual, por lo que hoy como se dijo, seguia la parte de Cartago; pero diéronle llamamos Saboya, y antiguamente fueron los Allobro- en la pelea tales heridas, que dentro de pocos dias muges, pasó, aunque con grande dificultad, en espacio de rio dellas. Asdrúbal, que avisado venia á socorr.r á quince dias las Alpes de Turin. Desde allí rompió por Hannon, como pasado el rio Ebro tuviese noticia de la Italia con su ejército de veinte mil peones y seis mil rota, doblando el camino hacia la mar, mató á muchos caballos, como cuentan algunos; otros dicen que lleva- marineros y gente naval de los romanos que halló desba cien mil peones y veinte mil caballos. Lo que consta cuidados y sin recelo de su venida; y con la misma preses que los romanos no tenian fuerzas bastantes para teza , por miedo del capitan romano, que movido de la resistir, por ser sus soldados nuevos y bisoños, como fama de aquel hecho se apresuraba para revolver sobre levantados de priesa. Por donde cerca del rio Ticino, él, tornó á pasar el rio Ebro, y llevó sus gentes, que dicho al presente Tesino, el cónsul, en cierto encuentro eran ocho mil infantes y mil caballos, á lugares segurus. que tuvo con el enemigo, á manera de vencido y aun Gneio, del Ampurdan, donde despues de la huida de los gravemente herido, se retiró á sus reales, de donde la cartagineses era ido, fué forzado á dar la vuelta y acunoche siguiente se partió como huyendo, y se metió en dir á los pueblos llamados llergeles, donde está Lérida, Placencia con mayor confianza que tenia en los muros á causa que despues de su partida, desampara la la arnisque en sus fuerzas. Verdad es que al otro cónsul, llama- tad romana, se babian pasado á la de Cartago. Lledo Sempronio, sucedian mejor las cosas en Sicilia, ca gado que fué, perdonó á los demás, y contentose con venció por mar dos armadas cartaginesas, que fué castigar en dineros á los de un pueblo llamado Alacausa de mandalle volver contra Anibal y acudir al ma- nagia, y mandarles dar mayor número de rehenes coyor peligro; pero con su venida no se mejoró nada el mo á ciudad que tenia mas culpa, ca fuera la primera partido de Roma; antes en una batalla que el mismo en alborotarse. Desde alli movió la vuelta de los pueblos dió al enemigo junto al rio Trebia, se hizo mayor es- Accitanos, que moraban cerca del rio Ebro, y se mantenian en la amistad de los cartagineses. Otros dicen á los mallorquines y soldados ligeros; asimesmo en la que fueron los Ausetanos, pueblos á las haldas de los angostura que hay entre los inontes y el lago puso la Pirineos donde hoy estan las ciudades de Vique y de caballería. Acudió el Cónsul con sus gentes con resoGirona. Lo que consta es que, puesto que tuvo sitio so- lucion de dar la batalla; pero con la astucia de Aníbal, bre Acete, cabecera que era de aquellos pueblos, los rodeados los romanos por frente y por las espaldas y Lacetanos, donde está Jaca, que venian en su socorro, como metidos en una red, fueron sin dilicultad venciy de noche pretendian entrar dentro de aquella ciudad, dos y desbaratados. Perecieron quince mil hombres del cayeron en una celada que les pusieron, donde fueron ejército romano, y otros tantos fueron presos, y el muertos hasta doce mil dellos, y los demás para salvar- mismo Cónsul pasado con una lanza. Poco despues en se se pusieron en huida. Los cercados, perdida toda es- la Umbria, donde ahora está Espoleto, cuatro mil cabaperanza de tenerse, principalmente que Amusito, el llos que, enviados por el cónsul Servilio de socorro por principal dellos, secretamente se huyó á Asdrúbal, for- no saber lo que pasaba , iban sin recelo á juntarse con zosamente se hobieron de entregar el dia trigésimo del los demás del ejército romano, fueron muertos y descerco. Penáronlos en veinte talentos de plata; y con trozados por Anibal. Y en prosecucion de la victoria, esto, elejército romano fué enviado á invernar á Tarra- se puso sobre Espoleto, colonia y poblacion de romagona, y á los españoles que les seguian asimismo envia- nos; pero como no la pudiese entrar, dió vuelta hácia rop á sus casas. Grandes prodigios cuentan se vieron en los Picenos, que hoy es la Marca de Ancona, cuyos España, Italia y Africa, por la cual causa, para aplacar campos, que son muy buenos, corrió y taló sin piedad la ira del cielo, se ofrecieron y renovaron los mayores y ninguna. Despues por los Marsos y Marrucinos rompió mas extraordinarios sacrificios que de costumbre te- por la Pulla, donde se detuvo cerca de dos pueblos, llanian, en especial en Cartago, de tal manera y en tanto mados el uno Arpos, el otro Luceria. En el entretanto, grado, que acudieron a la costumbre de los de Feni- los ciudadanos de Roma, atemorizados con pérdidas y cia, que dejaran por largo tiempo, y conforme á ella rotas tan grandes, acudieron al postrer remedio , que acordaron de aplacar la deidad de Saturno con la san

fué nombrar un dictador con autoridad suprema y exgre de los hijos de los mas principales; ca consideraban traordinaria de mandar y vedar á su voluntad. Este que en el suceso de aquella guerra, bueno ó malo , es- fué Quinto Fabio Máximo; él nombró por maestro de taban en balanzas las haciendas y vidas de todos. Dicen la caballería, que era la segunda persona en autoridad, asimismo que entre los demás mozos que se debian sa- á Quinto Rufo Minucio. Miraron los libros de las Sibilas, crificar, fué por el Senado señalado Aspar, hijo de Aní- y por su mandado votaron un verano sagrado. Demás bal, como del mas principal ciudadano de su ciudad; tal desto, de cada una de las monedas que llamaban asos, era el pago que daban á los trabajos de su padre, ó por y tenian peso de una libra de á doce onzas, batieron mejor decir, todo esto es fábula compuesta para entre- seis ascs, cada cual del mismo valor que los antiguos, tener al lector con la diversidad y extrañeza destas pa- que era como de cuatro maravedis de los nuestros; trañas, inventadas por nuestros historiadores, que aña- estos ases, menores por esta causa de ser la sexta parte den el niño fué librado de la muerte por los ruegos de de los antiguos y de á cada dos onzas no mas, se llasu padre, que decia tenia por mejor aventurar su vida maron sextantarios. Enviaron asimismo naves en Esen aquella guerra que, por obedecer á aquella religion paña cargadas de vituallas; mas como cerca del puerto ó supersticion de su patria, derramar, en duda de ser Cosano, que hoy se entiende es Orbitello, cayesen en oido, la sangre de su hijo, que mucho amaba.

las manos y poder de la armada cartaginesa , se vieron

en necesidad de armar de nuevo y juntar bajeles de CAPITULO XIII.

todas partes para la defensa de las marinas de Italia. De la batalla que se dió junto al lago Trasimeno.

Grandes apreluras eran estas; pero sin embargo, el Dic

tador, luego que tuvo junto un buen campo, partió la Pasado el invierno, y con levas que el cartaginés vuelta de la Pulla con intento y resolucion de entretehizo de gente en lo de Génova, reparado el ejército, nerse y nunca dar al enemigo lugar de venir á batalla: que quedó mal parado de las refriegas ya dichas, Aní- ardid muy saludable, con que la ferocidad y orgullo bal pasó las cumbres del monte Apenino con mayor del cartaginés comenzó á enflaquecer y juntamente a facilidad y prosperidad que antes. Dado que en aquel sanarse las heridas recebidas por poca consideracion y viaje, al pasar las lagunas que de las crecientes del rio demasiado brio de los caudillos pasados. Dado que Arno quedaban, por causa de la mucha humedad y ino le dió mas en qué entender el enemigo que la tefrio perdió el uno de los ojos , con que quedó mas seo meridad de Minucio, contra quien le era menester cony por el mismo caso mas fiero y espantable. Muchos trastar, y juntamente contra el atrevimiento de los solhombres y bestias perecieron y casi todos los elefantes dados y la mala voz que dél andaba, cosa que muchas que en su hueste llevaba. Con todas estas incomodida- veces hizo despeñar á grandes capilanes; ca todos murdes pasó adelante, y llegó al lago Trasimeno, que está en muraban del recato del Dictador, y se lo atribuian á aquella parte de Toscana donde la ciudad de Cortona, cobardía, y le ponian, como acontece, olros nombres y no léjos de la ciudad Perosa, de la cual hoy tiene de afrenta. En España, Asdrúbal envió con una gruesa apellido, ca se llama el lago de Perosa. Corrió y taló armada á Himilcon para correr las marinas que en los campos de aquella comarca con intento de irritar aquella provincia estaban á devocion de los romanos, al cónsul Caio Flaminio, que era salido contra él, y te- y luego que le hobo despachado, él mismo acudió por merariamente se iba a despeñar en su perdicion. Asen- tierra con un ejército de veinte mil hombros. El capitan tó sus reales en la campaña rasa detras de un ribazo romano Gneio Scipion, por no tener fuerzas bastantes que cerca estaba; armó otrosí una celada, en que puso para ambas partes, acordó de conservar el señorío de la mar; y para esto, con treinta naves que armó 'en mano. Despues de llegado, tomado que hobieron su Tarragona, se apoderó de la flota cartaginesa, que halló acuerdo, á ruego de los saguntinos, que andaban desen la boca del rio Ebro vacía de soldados, por haberse terrados y deseaban volver á su tierra, y para vengar los desembarcado sin algun recelo de lo que sucedió. To- agravios pasados, fueron con sus ejércitos sobre Sagunmó veinte y cinco naves a la vista del mismo capitan to. En esta ciudad , Bostar, su gobernador, tenia á su cartaginés; las demás, parte echó á fondo, parte por cargo y en su guarda los rehenes de los españoles con escapar encallaron en la ribera. Fué esta victoria tanto una pequeña guarnicion, que era lo que detenia muchas mayor, que con la misma presteza tomaron en alta mar ciudades de España para no darse á los romanos, por catorce naves gruesas, las cuales por calmarles el miedo no pagasen los suyos con las vidas la culpa de haviento', no pudieran atener con las demás. Asimismo berse ellos rebelado. Acedux, hombre noble entre los una ciudad por aquellas partes, llamada Honosca , fué saguntinos y aficionado á los romanos, deseaba ganar entrada por fuerza y puesta á saco. Los campos cerca- su gracia con algun servicio señalado; habló en secrenos á Cartagena talados, y quemados los arrabales de to al Gobernador, y con razones bien coloradas le peraquella ciudad. Acudia Asdrúbal á todas partes, y has- suadió enviase los rehenes á sus casas; que este era ta Cádiz siguió por tierra los rastros de la armada ro- el camino para ganar las voluntades de todos los de inana, como testigo solamente de los fuegos y daños España, pues de la confianza nace la lealtad. Como el que en todas las partes hacia. Despues de esta victoria, Gobernador se dejase persuadir, por ser hombre llano la arınada romana acometió la isla de Ibiza; y mas de y sin doblez, el mismo Acedux se encargó de llevar ciento y veinte pueblos en España se pasaron á los ro- los rehenes y restituirlos á los suyos. Para ejecutar lo manos, y entre ellos los Celtiberos, gente muy pode- que pensaba, avisó primero á los romanos de todo lo rosa y ancha, pues en su distrito abrazaban las ciuda- que pensaba hacer; y partiéndose á media noche, los des y pueblos que hoy se llaman Segorve, Calatayud y llevó á sus mismos reales. Por esta manera, los romanos, Medinaceli. Demás desto , Uclés, comarca de Cuenca, con restituir ellos de su mano los rehenes, ganaron Huete, Agreda con la antigua Numancia hasta las cum- grandemente las voluntades de los naturales. Verdad bres de Moncayo entraban en esta cuenta. Con la junta es que la alegría que recibieron de sucesos tan próspedestas gentes quedó el capitap romano mas terrible y ros se enturbió grandemente con la nueva que vino poderoso. Juntó un ejército por tierra, y con él rom- de una rota muy señalada que se dió á los romanos en pió por aquellas tierras adentro hasta los bosques de un lugar de la Pulla llamado Cannas. Fué así, que acaCastulon; pero sin hacer grande efecto, dió la vuelta bado el consulado de Gneio Servilio, sucedieron nuehasta pasar de la otra parte del rio Ebro, por aviso que vos cónsules, es á saber, Lucio Emilio, de la nobleza, tenia de las alteraciones que levantaba Mandonio, hom- y del pueblo, cosa no usada antes, Terencio Varron, bre muy poderoso entre los ilergetes, y que entre los por cuya imprudencia les vino aquella desgracia; ca los suyos habia antes tenido el principado. Resultó destas dos cónsules, por evitar diferencias, se concertaron de alteraciones una guerra muy formada. Asdrúbal fué manera que mandasen á dias. Eran los pareceres y conllamado por los bulliciosos contra un escuadron de ro- diciones diferentes: Emilio rehusaba la pelea ; Varron, manos, que enviado á sosegar aquellas revueltas, ha- un dia que tocó á él el mando y halló oportunidad, no bia pasado á cuchillo muchos de los que estaban le- dudó de ponerse al trance de la batalla. Siguiole su vantados. Demás desto, los celtiberos, movidos por car- compañero, mas por no parecer que le desamparaba tas del general romano, acudieron contra los cartagi- que porque le pareciese bien aquel acuerdo. Junto al neses, y les tomaron tres ciudades que tenian en otra mar Adriático demarcan la ciudad de Cannas en aqueparte; por esto Asdrúbal fué forzado á desamparar á lla parte de Italia que se llama la Pulla. A la vista deslos ilergetes con intento de acudir al nuevo peligro. ta ciudad y en sus campos se dió aquella cruel y sanVinieron a las manos, y en dos batallas degollaron los grienta batalla, en que perecieron de los romanos celtiberos quince mil hombres del ejercito cartaginés cuarenta y dos mil peones y tres mil de á caballo con á tiempo que iba muy adelante el otoño de aquel año, el cónsul Emilio, indigno por cierto deste desastre. que fué muy señalado en España por la fertilidad de

Mas él, visto tan grande destrozo y daño, no se quiso los campos y por la abundancia de todos los bienes.

salvar en un caballo que para ello le ofrecian. Los cau

tivos fueron doce mil, y el número de los nobles que CAPITULO XIV.

murieron en aquella jornada tan grande, que de sus

anillos hincheron tres modios y medio, que son mas Cómo Publio Scipion vino á España.

de media hanega de las nuestras, que hizo juntar MaEn estos términos se hallaban las cosas de España gon, hiermano de Aníbal, y los llevó consigo á Cartago cuando Gneio Scipion, por cartas que escribió al Sena- por muestra de la matanza. El temor y espanto que do, pidió dos cosas: que le enviasen soldados para re- por causa desta rota cayó sobre los romanos fué tan hacer su ejército y las mas vituallas y municiones que grande, que los mancebos mas principales de Roma ser pudiese. Juzgaron los padres que pedia razon, y trataban entre sí de desamparar á Italia. El haber inpor esta causa, Publio Cornelio Scipion, habiéndole terpuesto algun tiempo y no seguir luego el enemigo prorogado el imperio después del consulado, partió la victoria , fué causa que no cayese de todo punto el en socorro de su hermano. Tomó puerto cerca de Tar- imperio romano; porque no pocas ciudades de Ilalia ragona al principio del año luego siguiente, que se con la nueva de aquella pérdida se apartaron de su contaba de la fundacion de Roma 538; llevó treinta ga- amistad; muchas en España se estuvieron a la mira sin leras, ocho mil soldados y grandes vituallas, y órden de declararse por los romanos; dado que por el buen órhacer la guerra con igual poder y autoridad que su her- den de los Scipiones ningunas alteraciones se levantaron en aquellas partes; antes por el mismo tiempo Tar-. | Roma, con que apretaron a los contrarios, y salieron ragona fué con nuevos edificios arreada, y con nueva con la victoria. Los primeros á volver las espaldas fucmuralla ensancliada, y juntamente le dieron nombre y ron los españoles, que por el aborrecimiento que teautoridad de colonia romana. En Cartago, dado que nian á los carlagineses y por llevallos por fuerza á Hannon hacia instancia que pusiesen confederacion con empresa tan lejos, se aficionaban á los romanos. Los los romanos, que aquella era, buena ocasion para me- cartagineses y africanos, desamparados de tal ayuda, jorar su partido, mirasen no se trocase en breve aquel fueron muertos y puestos en huida; la caballería y eleregocijo en llanto; todavía se resolvieron en el Senado fantes escaparon por los piés; el mismo Asdrúbal con que Anibal

y Asdrúbal fuesen ayudados, como lo pe- pocos se recogió á Cartagena. La nueva y aviso desta dian, con dineros, soldados y armada. Hicieron gente noble victoria, luego que se supo en Roma por cartas de africanos y de alárabes, con que llegaron basta cua- de los Scipiones, fué ocasion de grande alegría, no tanto renta mil hombres. Destos enviaron primeramente a por ganar la jornada, cuanto por haberse impedido la España, donde Asdrúbal estaba y donde corria mayor pasada de Asdrúbal en Italia. Fue este año trabajoso necesidad, cuatro mil de á pié y quinientos de á caba- para España, así por falta de mantenimientos como por llo. Dióse cuidado á Magon, que iba por capitan deste la peste que se emprendió, con que murió mucha gensocorro, de juntar en España y levantar de nuevo mas te, y entre los demás la mujer y el hijo de Aníbal; así gente, así de á pié como de á caballo, á propósito de lo cuentan. Por esta causa, los padres romanos enviamantener y extender en aquella provincia su señorío. ron vituallas para los ejércitos que tenian en España;

para proveer esto, tomaron dineros prestados de los CAPITULO XV,

mercaderes, á causa de estar sus tesoros de todo punto

gastados. Además que les era forzoso armar por la mar Cómo Asdrúbal no pudo entrar en Italia.

conlra Filipo, rey de Macedonia, de quien se decia que, Alterábanse por el mismo tiempo hacia el estrecho puesta confederacion con Anibal, trataba de pasar en de Gibraltar los tartesios, gente feroz y denodada. Italia, que era otro nuevo peligro. Sabida en Cartago Tomaron por su caudillo á un hombre principal llama- la rota de Asdrúbal y el riesgo que corrian las cosas do Galbo, acudieron a la ciudad de Asena, donde los de España, dieron órden que Magon, hermano de Anicartagineses tenian recogido el trigo y las vituallas, y bal, con la armada que tenia á punto para pasar en Italia apoderáronse de todo. Sosegó Asdrúbal estos movi- tomase la derrota de España. Hizolo así, y en breve mientos con presteza; y por las cartas que de Cartago surgió en el puerto de Cartagena con sesenta galeras y le vinieron , entendió le ordenaban pasase sin dilacion doce mil hombres en ellas, donde se hallaba asimismo en Italia para asistir y ayudar a su hermano Aníbal. Himilcon, que poco anles viuiera en España con las Fuéle muy pesado este mandato, y ocasion que muchos naves y gente de socorro que tambien él trajera de Caren España se inclinasen al partido de los romanos; tago. Con la venida de Magon hobo grande mudanza en pero érale forzoso obedecer. Dejó por sucesor y en su España; y los que despues de vencidos apenas tenian lugará Himilcon, hijo de Bomilcar, enseñóle los secre- donde poner el pié, se atrevieron á salir de nuevo en los de la provincia, avisóle de la manera que debia te- campaña. La ciudad de Iliturgo fuera antes de su juner en hacer la guerra; y con tanto, hechas nuevas le- risdiccion, y porque se habia pasado al enemigo, la. vas de gente y juntado mucho dinero de toda la pro- acometieron primeramente, pusiéronse sobre ella con vincia para el sueldo de sus soldados, movió con sus sesenta mil hombres, y cercáronla por tres partes. Deejércitos y fardaje la vuelta del rio Ebro, año de la ciu- seaban los Scipiones socorrella; acudieron con carros y dad de Roma 539. Los Scipiones aquejados por el peli- bestias á meter trigo á los cercados y con diez y seis mil gro de su patria , si Asdrúbal pasase en Italia, que te- hombres que llevaban de guarda. Salieron los carmian no fuese oprimida con dos ejércitos la que para tagineses á atajarles el paso. Dióse la batalla , que fué deshacer uno no tenia fuerzas bastantes, antes labia muy reñida, en que fueron vencidos, no solo Asdrúbal, sido vencida muchas veces, acordaron de divertille sino tambien Magon y Himilcon, quc de sus propios de aquel viaje, ó á lo menos entretenelle con acometer reales acudieron a la pelea. El estrago fué mayor, y los pueblos de la devocion de Cartago. Con este in- mas el número de los muertos que el de los vencedores; tento encaminaron sus gentes contra una ciudad lla- prendieron tres mil hombres de á caballo, tomaron mada Iberia del nombre del rio Ibero, que es Ebro, mil caballos que hallaron en los reales; demás desto del cual estaba cerca. Asdrúbal, que tuvo aviso deste mataron cinco elefantes. Reliciéronse despues desto deseño, se anticipó á fortificar aquella ciudad, y he- los cartagineses de soldados y de fuerzas, acometieron cho esto, se puso con gran presteza sobre otra ciudad un pueblo llamado Incibile, siete millas al poniente que por allí estaba, aliada con los romanos, con que de Tortosa; acudieron asimismo los romanos, con los contrarios asimismo se divirtieron, ca alzado el que de nuevo en un encuentro y batalla mataron tres cerco de Iberia, acudieron a la defensa. Acercáronse mil cartagineses , y prendieron otros tantos. Quedú los ejércitos, trabaron primero escaramuzas, y últi- otrosí muerto Himilcon, capitan de grande esfuerzo y mamente, ordenadas sus haces y dada señal de pe- nombradía. Algunos dicen que Incibile es la que hoy lear, arremetieron los unos y los otros con grande se llama Chelva en el reino de Valencia. Illiturgo tienen denuedo. Pelearon no de otra manera que si en el que es Andújar en el Andalucía, o Lietor, pueblo que suceso de aquella batalla estuviera puesto, no solo el no cae lejos de la ciudad de Alcaráz. Averiguar la hisseñorío de Italia y de España, sino el imperio del mun- toria de los lugares no es de menor dificultad que la de do. En especial los romanos se señalaban ni mas ni los hechos, por ser tan ciega la antigüedad, principalmenos que si estuvieran á las murallas y puertas de mente de España. Esto sucedió en el otoño, en el cual una nueva que vino de Italia aumento mucho la alegría manos Magon y Asdrúbal, juntado que tuvieron un de los romanos; es á saber, que despues que Aníbal grueso ejército de los suyos y de españoles, salieron hobo enflaquecido y mancado su ejército con los delei- con él en campaña, resueltos de echar con las armas de tes y regalos de Capua, teniendo cercada á Nola, fué toda la España dicha ulterior, que es lo mismo que de vencido en batalla por el pretor Marco Marcello , y for- allende, á los romanos, que en gran parte estaban della zado de retirarse á la Pulla. Item, que dos mil españo- enseñoreados. Publio Scipion, para oponerse y contrasles, desamparados los reales cartagineses, se pasaron tará estos intentos, pasado el rio Ebro, rompió por cierta á los romanos, movidos de las grandes promesas que parte donde caian los pueblos llamados Vectones. Asentó les hicieron. Demás desto, se contaba que Asdrúbal, sus reales junto á un lugar principal, llamado Castro por sobrenombre Calvo, partido de Italia para Africa Alto, que era de mal agüero para los cartagineses, por con una gruesa armada, de camino probố de apode- haber sido allí muerto Amílcar, famoso capitan y padre rarse de Cerdeña, á persuasion del mas principal de de Aníbal. Mataron los enemigos que hallaron derraaquella isla, llamado Arsicora; pero que fué desbara- mados por aquella comarca hasta dos mil hombres de tado y preso cerca de Calarí por Tito Manlio Torcuato, los soldados y gente romana, por donde, recelándose de con gran matanza , así de los cartagineses como de los mayor daño, se retiró con su ejército á otros lusardos que seguian su partido. Tambien se supo de gares que estaban de paz. Puso y fortificó sus reales Sicilia que por la muerte de Hieron sucediera en su lu- en el monte dicho de la Victoria; hoy se entiende gar un su vieto llamado Jerónimo, y que habia sido ser el de Moncia , que cerca del mar algunas millas de coronado por rey de Siracusa , si bien era mozo de la otra parte del Ebro está puesto. Acudieron allí por quince años y de costumbres muy diferentes de su diversos caminos y con diversos intentos Gneio Scipion abuelo. Los Scipiones, con aquellas nuevas, llenos de á dar socorro á su hermano, y Asdrúbal, hijo de Gisbuena esperanza, y determinados de volver á las armas gon, para combatille. Vino este capitan poco antes de Juego que el tiempo diese lugar, acordaron de enviar Africa con cinco mil soldados de socorro. Era natural los soldados á invernar y pasar ellos el invierno en Tar- de Cartago , de alto linaje, de grandes riquezas, y que ragona , en el cual tiempo se acabó la muralla de aque- tenia deudo con los hermanos Barquinos, y habia cola ciudad, como se entiende por el letrero de una pie- menzado á hacer la guerra por aquella comarca de dra antigua que se conservaba en tiempo de don Alon- Ebro. Estaban los unos y los otros reales cercanos enso el Undécimo, rey de Castilla, segun que se refiere en tre sí. Salió Publio Scipion á reconocer el campo; cersu historia. Está la ciudad de Tarragona asentada en un cóle gran muchedumbre de enemigos, que le tuvieron Ilano pequeño que se hace en lo mas alto de un collado muy apretado, y le redujeron á término que se perdieredondo, que tiene la subida no ágria, y debajo a tiro ra si no sobreviniera su hermano, que le libró. No se de piedra la mar, cuyo lado hacia donde sale el sol, por hizo otro efecto de mayor consideracion. Los unos y las muchas peñas, es áspero y fragoso. Al poniente se los otros fueron forzados á pasará la España ulterior y extiende una llanura de mucha frescura y fertilidad á la Andalucía, donde la ciudad de Castulon se rebepor mas de cuarenta millas, plantada de olivares, viñas lara contra los cartagineses y echara la guarnicion de y membrillares, abundante en ganado, de buena co- soldados que tenian, por odio de aquella nacion y estar secha de pan, tanto, que basta para el sustento de los cansados de su señorío. Los cartagineses, luego que inoradores. A una milla de la ciudad por medio de les vino el aviso, porque con la tardanza no creciese aquellos campos pasa un rio, que hoy se dice Francolin, el daño, se apresuraron con sus gentes. Pusiéronse priy antiguamente Tulcis, cuyas aguas son mas á pro- mero sobre Iliturgo, con intencion de castigarla , ca á pósilo para cocer el lino y el cáñamo, de que hay por su persuasion los castulonenses hicieran aquel exceso. allí abundancia, que para beber. Y como quier que Partió asimismo Gneio Scipion para dar socorro a los aquella ciudad antiguamente padeciese falta de agua cercados, y con una legion à la ligera rompió por medio dulce, grande incomodidad, despues de los Scipiones, de los enemigos, que tenian repartidas en dos partes los romanos labraron á su manera ciertos acueductos sus estancias, y con muerte de muchos dellos se metió muy altos, con que guiaron á la ciudad una parte del en la ciudad. Hizo luego los dos dias siguientes salidas, rio Gaya, si bien dista della por espacio de diez y seis en que mató en los encuentros que tuvo dos mil de los millas. Estos caños fueron desbaratados á causa de las enemigos, y cautivó tres mil con trece banderas. Otros guerras que gentes de Alemaña hicieron en España, refieren mayor número, pero entiéndese que por yerro como lo refiere Florian, el año de Cristo de 266, y se de la letra en los autores de quien lo tomaron. Lo cierto volvió a la misma incomodidad hasta tanto que en tiem- es que los cartagineses desistieron del cerco, y alzado po de nuestros abuelos abrieron un pozo muy hondo, su bagaje, se pusieron de nuevo sobre Bigerra, ciudad de donde bastantemente se proveen de agua dulce los puesta en los Bastetanos. Sobrevinieron los enemigos, moradores, que en nuestro tiempo llegan hasta núme- por donde les fué forzoso dar la vuelta y recogerse háro de setecientos vecinos, poco mas á menos, como cia Aurigis, que hoy se entiende sea Jaen ó Arjona. el circuito de los muros tenga, á lo que parece, capa. Iban en su seguimiento los romanos. Vinieron á batalla, cidad de hasta dos mil casas, y no mas.

que duró por espacio de cuatro horas; fueron de nuevo CAPITULO XVI.

vencidos los cartagineses con muerte de cinco mil

de los suyos y prision de tres mil. Matáronles otrosí Cómo los cartagineses fueron maltratados en muchas partes de España.

treinta elefantes, y tornáronles cincuenta banderas.

Gneio perdió asimismo algunos de los suyos; sin emApenas era pasado el invierno del año que se con- bargo desto y que con un bote de lanza le pasaron un taba de la fundacion de Roma 540, cuando los dos her- | muslo, en una litera fué en seguimiento del enemigo

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