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la mar; y para esto, con treinta naves que armó en mano. Despues de llegado, tomado que

hobieron su Tarragona, se apoderó de la flóta cartaginesa, que halló acuerdo, á ruego de los saguntinos, que andaban desen la boca del rio Ebro vacía de soldados, por haberse terrados y deseaban volver á su tierra, y para vengar los desembarcado sin algun recelo de lo que sucedió. To- agravios pasados, fueron con sus ejércitos sobre Sagunmó veinte y cinco naves a la vista del mismo capitan to. En esta ciudad, Bostar, su gobernador, tenia á su cartaginés; las demás, parte echó á fondo, parte por cargo y en su guarda los rehenes de los españoles con escapar encallaron en la ribera. Fué esta victoria tanto una pequeña guarnicion, que era lo que detenia muchas mayor, que con la misma presteza tomaron en alta mar ciudades de España para no darse á los romanos, por calorce naves gruesas, las cuales por calmarles el miedo no pagasen los suyos con las vidas la culpa de haviento, no pudieran atener con las demás. Asimismo berse ellos rebelado. Accdux, hombre noble entre los una ciudad por aquellas partes, llamada Honosca , fué saguntinos y aficionado á los romanos, deseaba ganar entrada por suerza y puesta á saco. Los campos cerca- su gracia con algun servicio señalado; habló en secrcnos á Cartagena talados, y quemados los arrabales de to al Gobernador, y con razones bien coloradas le peraquella ciudad. Acudia Asdrúbal á todas partes, y has

suadio enviase los rehenes á sus casas; que este era ta Cádiz siguió por tierra los rastros de la arınada ro- el camino para ganar las voluntades de todos los de inana, como testigo solamente de los fuegos y daños España, pues de la confianza nace la lealtad. Como el que en todas las partes hacia. Despues de esta victoria, Gobernador se dejase persuadir , por ser hombre llano Ja arınada romana acometió la isla de Ibiza; y mas de y sin doblez, el mismo Acedux se encargó de llevar ciento y veinte pueblos en España se pasaron á los ro- los rehenes y restituirlos á los suyos. Para ejecutar lo manos, y entre ellos los Celtiberos, gente muy pode- que pensaba, aviso primero á los romanos de todo lo rosa y ancha, pues en su distrito abrazaban las ciuda- que pensaba hacer; y partiéndose á media noche, los des y pueblos que hoy se llaman Segorve, Calatayud y llevó á sus mismos reales. Por esta manera, los romanos, Medinaceli. Demás desto, C'clés, comarca de Cuenca,

con restituir ellos de su mano los rehenes, ganaron Huele, Agreda con la antigua Numancia hasta las cum- grandemente las voluntades de los naturales. Verdad bres de Moncayo entraban en esta cuenta. Con la junta es que la alegría que recibieron de sucesos tan próspedestas gentes quedó el capilap romano mas terrible y ros se enturbió grandemente con la nueva que vino poderoso. Junto un ejército por tierra, y con él rom- de una rota muy señalada que se dió a los romanos en pió por aquellas tierras adentro hasta los bosques de un lugar de la Pulla llamado Cannas. Fué asi, que acaCastulon; pero sin bacer grande efecto, dió la vuelta bado el consulado de Gneio Servilio, sucedieron.nuehasta pasar de la otra parte del rio Ebro, por aviso que vos cónsules, es á saber, Lucio Emilio, de la nobleza, tenia de las alteraciones que levantaba Mandonio, hoin- у del pueblo, cosa no usada antes, Terencio Varron, bre muy poderoso entre los ilergetes, y que entre los por cuya imprudencia les vino aquella desgracia; ca los suyos habia antes tenido el principado. Resultó destas dos cónsules, por evitar diferencias, se concertaron do alteraciones una guerra muy formada. Asdrúbal fué manera que mandasen á dias. Eran los pareceres y conllamado por los bulliciosos contra un escuadron de ro- diciones diferentes: Emilio rehusaba la pelea ; Varron, manos, que enviado á sosegar aquellas revueltas, ha- un dia que tocó a él el mando y halló oportunidad, no bia pasado á cuchillo muchos de los que estaban le- dudó de ponerse al trance de la batalla. Siguióle su vantados. Demás desto, los celtiberos, movidos por car- compañero, mas por no parecer que le desamparaba tas del general romano, acudieron contra los cartagi- que porque le pareciese bien aquel acuerdo. Junto al neses, y les tomaron tres ciudades que tenian en otra mar Adriálico demarcan la ciudad de Cannas en aqueparle; por eslo Asdrúbal fué forzado á desamparar á la parte de Italia que se llama la Pulla. A la vista deslos ilergetes con intento de acudir al nuevo peligro. la ciudad y en sus campos se dió aquella cruel y sanVinieron á las manos, y en dos batallas degollaron los gricnla batalla, en que perecieron de los romanos celtiberos quince mil hombres del ejercito cartaginés cuarenta y dos mil peones y tres mil de á caballo con á tiempo que iba muy adelante el otoño de aquel año, el cónsul Emilio, indigno por cierto deste desastre. que fué muy señalado en España por la fertilidad de Mas él, visto tan grande destrozo y daño, no se quiso los campos y por la abundancia de todos los bienes.

salvar en un caballo que para ello le ofrecian. Los cau

tivos fueron doce mil, y el número de los nobles que CAPITULO XIV.

murieron en aquella jornada tan grande, que de sus

anillos hincheron tres modios y medio, que son mas Cómo Publio Scipion vino á España.

de media hanega de las nuestras, que hizo juntar MaEn estos términos se hallaban las cosas de España gon, hermano de Aníbal, y los llevó consigo á Carlago cuando Gneio Scipion, por cartas que escribió al Sena- por muestra de la matanza. El temor y espanto que do, pidió dos cosas: que le enviasen soldados para re- por causa desta rota cayó sobre los romanos fué lan hacer su ejército y las mas vituallas y municiones que grande, que los mancebos mas principales de Roma ser pudiese. Juzgaron los padres que pedia razon, y trataban entre sí de desamparar á Italia. El haber inpor esta causa, Publio Cornelio Scipion, habiéndole terpuesto algun tiempo y no seguir luego el enemigo prorogado el imperio despues del consulado, partió la victoria , sué causa que no cayese de todo punto el en socorro de su hermano. Tomó puerto cerca de Tar- imperio romano; porque no pocas ciudades de Italia ragona al principio del año luego siguiente, que se con la nueva de aquella pérdida se apartaron de su contaba de la fundacion de Roina 538; llevó treinta ga- amistad; muchas en España se estuvieron a la mira sin leras, ocho mil soldados y grandes viluallas, y órden de declararse por los romanos; dado que por el buen órliacer la guerra con igual poder v autoridad que su her- den de los Scipiones nioguvas alteraciones se levanta

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ron en aquellas partes; antes por el mismo tiempo Tar- Roma, con que apretaron a los contrarios, y salieron ragona fué con nuevos edificios arreada, y con nueva con la victoria. Los primeros á volver las espaldas fuomuralla ensanchada , y juntamente le dieron nombre y ron los españoles, que por el aborrecimiento que teautoridad de colonia romana. En Cartago, dado que nian á los cartagineses y por llevallos por fuerza á Hannon hacia instancia que pusiesen confederacion con empresa tan lejos, se aficionaban á los romanos. Los los romanos, que aquella era buena ocasion para me- cartagineses y africanos, desamparados de tal ayuda, jorar su partido, mirasen no se trocase en breve aquel fueron muertos y puestos en huida; la caballería y eleregocijo en llanto; todavía se resolvieron en el Senado fantes escaparon por los piés; el mismo Asdrúbal con que Aníbal y Asdrúbal fuesep ayudados, como lo pe- pocos se recogió á Cartagena. La nueva y aviso desla dian, con dineros, soldados y armada. Hicieron gente noble victoria, luego que se supo en Roma por cartas de africanos y de alárabes, con que llegaron hasta cua- de los Scipiones, fué ocasion de grande alegría, no tanto renta mil hombres. Destos enviaron primeramente á por ganar la jornada, cuanto por haberse impedido la España, donde Asdrúbal estaba y donde corria mayor pasada de Asdrúbal en Italia. Fué este año trabajoso necesidad, cuatro mil de á pié y quinientos de á caba- para España, así por falta de mantenimientos como por llo. Dióse cuidado á Magon, que iba por capilan deste la peste que se emprendió, con que murió mucha gensocorro, de junlar en España y levantar de nuevo mas te, y entre los demás la mujer y el hijo de Aníbal; así gente, así de á pié como de á caballo, á propósito de lo cuenlan. Por esta causa, los padres romanos enviamantener y extender en aquella provincia su señorío. ron vituallas para los ejércitos que tenian en España;

para proveer esto, tomaron dineros prestados de los CAPITULO XV.

mercaderes, á causa de estar sus tesoros de todo punto

gastados. Además que les era forzoso armar por la mar Cómo Asdrúbal no pudo entrar en Italia.

conlra Filipo, rey de Macedonia, de quien se decia que, Alterábanse por el mismo tiempo hacia el estrecho puesta confederacion con Aníbal, trataba de pasar en de Gibraltar los tartesios, gente feroz y denodada. Italia, que era otro nuevo peligro. Sabida en Cartago Tomaron por su caudillo á un hombre principal llama- la rota de Asdrúbal y el riesgo que corrian las cosas do Galbo, acudieron á la ciudad de Asena, donde los de España, dieron órden que Magon, hermano de Anicartagineses tenian recogido el trigo y las vituallas, y bal, con la armada que tenia á punto para pasar en Italia apoderáronse de lodo. Sosegó Asdrúbal estos movi- tomase la derrota de España. Hizolo así, y en breve mientos con presteza; y por las cartas que de Cartago surgió en el puerto de Cartagena con sesenta galeras y le vinieron , entendió le ordenaban pasase sin dilacion doce mil hombres en ellas, donde se hallaba asimismo en Italia para asistir y ayudar a su hermano Aníbal. Himilcon, que poco antes viniera en España con las Fuéle muy pesado este mandato, y ocasion que muchos naves y gente de socorro que tambien él trajera de Caren España se inclinasen al partido de los romanos; tago. Con la venida de Magon hobo grande mudanza en pero érale forzoso obedecer. Dejó por sucesor y en su España; y los que despues de vencidos apenas tenian lugar á Himilcon, hijo de Bomilcar, enseñóle los secre- donde poner el pié, se atrevieron á salir de nuevo en tos de la provincia, avisóle de la manera que debia te- campaña. La ciudad de Illiturgo fuera antes de su juner en hacer la guerra; y con tanto, hechas nuevas le- risdiccion, y porque se babia pasado al enemigo, la vas de gente y juntado mucho dinero de toda la pro-acometieron primeramente, pusiéronse sobre ella con vincia para el sueldo de sus soldados, movió con sus sesenta mil hombres, y cercáronla por tres partes. Deejércilos y fardaje la vuelta del rio Ebro, año de la ciu- seaban los Scipiones socorrella; acudieron con carros y dad de Roma 539. Los Scipiones aquejados por el peli- | bestias á meter trigo a los cercados y con diez y seis mil gro de su patria , si Asdrúbal pasase en Italia, que te- hombres que llevaban de guarda. Salieron los carmian no fuese oprimida con dos ejércitos la que para tagineses á atajarles el paso. Dióse la batalla , que fué deshacer uno no tenia fuerzas bastantes, antes habia muy reñida, en que fueron vencidos, no solo Asdrúbal, sido vencida muchas veces, acordaron de divertille sino tambien Magon y Himilcon, que de sus propios de aquel viaje, 6 á lo menos entretenelle con acometer reales acudieron a la pelea. El estrago fué mayor, y los pueblos de la devocion de Cartago. Con este in- masel número de los muertos que el de los vencedores; tento encaminaron sus gentes contra una ciudad lla- prendieron tres mil hombres de á caballo, tomaron mada Iberia del nombre del rio Ibero, que es Ebro, mil caballos que hallaron en los reales; demás desto del cual estaba cerca. Asdrúbal, que tuvo aviso deste mataron cinco elefantes. Reliciéronse despues desto deseño, se anticipó á fortificar aquella ciudad; y he- los cartagineses de soldados y de fuerzas, acometieron cho esto, se puso con gran presteza sobre otra ciudad un pueblo llamado locibile, siete millas al poniente que por allí estaba , aliada con los romanos, con que de Tortosa; acudieron asimismo los romanos, con los contrarios asimismo se divirtieron, ca alzado el que de nuevo en un encuentro y batalla mataron tres cerco de Iberia, acudieron a la defensa. Acercáronse mil cartagineses , y prendieron otros tantos. Queds los ejércitos, trabaron primero escaramuzas, y últi- olrosi muerlo Himilcon, capitan de grande esfuerzo y mamente, ordenadas sus haces y dada señal de pe- nombradía. Algunos dicen que Incibile es la que hoy lear, arremetieron los unos y los otros con grande se llama Chelva en el reino de Valencia. Illiturgo tienen denuedo. Pelearon no de otra manera que si en el que es Andújar en el Andalucía, o Lietor, pueblo que suceso de aquella batalla estuviera puesto, no solo el no cae lejos de la ciudad de Alcaráz. Averiguar la hisseñorío de Italia y de España, sino el imperio del mun- toria de los lugares no es de menor dificultad que la de do. En especial los romanos se señalaban ni mas ni los hechos, por ser tan ciega la antigüedad, principalmenos que si estuvieran á las murallas y puertas de mente de España. Esto sucedió en el otoño, en el cual ·

manos Magor y Asdrúbal, juntado que tuvferon un de los romanos; es á saber, que despues que Anibal grueso ejército de los suyos y de españoles, salieron hobo enflaquecido y mancado su ejército con los delei- con él en campaña, resueltos de echar con las armas de tes y regalos de Capua, teniendo cercada á Nola , fué toda la España dicha ulterior, que es lo mismo que de vencido en batalla por el pretor Marco Marcello , y for- allende, á los romanos, que en gran parte estaban della zado de retirarse á la Pulla. Item, que dos mil españo- enseñoreados. Publio Scipion, para oponerse y contrasJes, desamparados los reales cartagineses, se pasaron tará estos intentos, pasado el rio Ebro, rompió por cierta a los romanos, movidos de las grandes promesas que parte donde caian los pueblos llamados Vectones. Asento les hicieron. Demás desto, se contaba que Asdrúbal, sus reales junto á un lugar principal, llamado Castro por sobrenombre Calvo, partido de Italia para Africa Alto, que era de mal agüero para los cartagineses, por con una gruesa armada, de camino probó de apode- haber sido allí muerto Amílcar, famoso capitan y padre rarse de Cerdeña, á persuasion del inas principal de de Aníbal. Mataron los enemigos que hallaron derraaquella isla, llamado Arsicora; pero que fué desbara- mados por aquella comarca hasta dos mil hombres de tado y preso cerca de Calarí por Tilo Manlio Torcuato, los soldados y gente romana, por donde, recelándose do con gran matanza , así de los cartagineses como de los mayor daño, se retiró con su ejército á otros lusardos que seguian su partido. Tambien se supo de gares que estaban de paz. Puso y fortificó sus reales Sicilia que por la muerte de Hieron sucediera en su lu- en el monte dicho de la Victoria; hoy se entiende gar un su vieto llamado Jerónimo, y que habia sido ser el de Moncia, que cerca del mar algunas millas de coronado por rey de Siracusa , si bien era mozo de la olra parte del Ebro está puesto. Acudieron allí por quince años y de costumbres muy diferentes de su diversos caminos y con diversos intentos Gneio Scipion abuelo. Los Scipiones, con aquellas nuevas, llenos de á dar socorro á su hermano, y Asdrúbal, bijo de Gisbuena esperanza , y determinados de volver á las armas

gon, para combatille. Vino este capitan poco antes de Juego que el tiempo diese lugar, acordaron de enviar Africa con cinco mil soldados de socorro. Era natural los solilados á invernar y pasar ellos el invierno en Tar- de Cartago, de alto linaje, de grandes riquezas, y que ragona , en el cual tiempo se acabó la muralla de aque- tenia deudo con los hermanos Barquinos, y habia coIla ciudad, como se entiende por el letrero de una pic- menzado á hacer la guerra por aquella comarca de dra antigua que se conservaba en tiempo de don Alon- Ebro. Estaban los unos y los otros reales cercanos en: so el Undécimo, rey de Castilla, segun que se refiere en tre sí. Salió Publio Scipion á reconocer el campo; cersu historia. Está la ciudad de Tarragona asentada en un cóle gran muchedumbre de enemigos, que le tuvieron llano pequeño que se hace en lo mas allo de un collado muy apretado, y le redujeron á término que se perdieredondo, que tiene la subida no ágria, y debajo á liro ra si no sobreviniera su hermano, que le libró. No se de piedra la mar, cuyo lado hácia donde salc el sol, por hizo otro efecto de mayor consideracion. Los unos y las muchas peñas, es áspero y fragoso. Al poniente se los otros fueron forzados á pasará la España ulterior y extiende una llanura de mucba frescura y fertilidad á la Andalucía, donde la ciudad de Castulon se rebepor mas de cuarenta millas, plantada de olivares, viñas lara contra los cartagineses y echara la guarnicion de y membrillares, abundante en ganado, de buena co- soldados que tenian, por odio de aquella nacion y estar secha de pan , tanto, que basta para el sustento de los cansados de su señorío. Los cartagineses, luego que moradores. A una milla de la ciudad por medio de les vino el aviso, porque con la tardanza no creciese aquellos campos pasa un rio, que hoy se dice Francolin,

el daño, se apresuraron con sus gentes. Pusiéronse priy antiguamente Tulcis, cuyas aguas son mas a pro- mero sobre Illiturgo, con intencion de castigarla , ca á pósito para cocer el lino y el cáñamo, de que hay por su persuasion los castulonenses hicieran aquel exceso. allí abundancia, que para beber. Y como quier que Partió asimismo Gncio Scipion para dar socorro á los aquella ciudad antiguamente padeciese falta de agua cercados, y con una legion á la ligera rompió por medio dulce, grande incomodidad, despues de los Scipiones, de los enemigos, que tenian repartidas en dos partes los romanos labraron á su manera ciertos acueductos sus estancias, y con muerte de muchos dellos se metió muy altos, con que guiaron á la ciudad una parte del en la ciudad. Hizo luego los dos dias siguienles salidas, rio Gaya, si bien dista della por espacio de diez y seis en que mató en los encuentros que tuvo dos mil de los millas. Estos caños fueron desbaratados á causa de las enemigos, y cautivó tres mil con trece banderas. Otros guerras que gentes de Alemaña hicieron en España, refieren mayor número, pero entiéndese que por yerro como lo refiere Florian, el año de Cristo de 266, y se de la letra en los autores de quien lo tomaron. Lo cierto volvió a la misma incomodidad hasta tanto que en tiem- es que los cartagineses desistieron del cerco, y alzado po de nuestros abuelos abrieron un pozo muy hondo, su bagaje, se pusieron de nuevo sobre Bigerra, ciudad de donde bastantemente se proveen de agua dulce los puesta en los Bastetanos. Sobrevinieron los enemigos, moradores, que en nuestro tiempo llegan basta núme- por donde les fué forzoso dar la vuelta y recogerse háro de setecientos vecinos, poco mas á menos, como cia Aurigis, que hoy se entiende sea Jaen 0 Arjona. el circuito de los muros tenga , a lo que parece, capa • Iban en su seguimiento los romanos. Vinieron á batalla, cidad de hasta dos mil casas , y no mas.

que duró por espacio de cuatro horas; fueron de nuevo CAPITULO XVI.

vencidos los cartagineses con muerte de cinco mil

de los suyos y prision de tres mil. Matáronles otrosí Cómo los cartagineses fueron maltratados en muchas partes

treinta elefantes, y tornáronles cincuenta banderas. de España. .

Gneio perdió asimismo algunos de los suyos; sin emApenas era pasado el invierno del año que se con- bargo desto y que con un bote de lanza le pasaron un taba de la fundacion de Roma 540, cuando los dos hier- muslo, en una litera fué en seguimiento del enemigo hasta Monda, donde se renovó la pelea y volvieron a lascia de su padre, entendió el bárbaro, y no se engañaba, manos; el suceso fué el mismo, el estrago y la matanza que aquella respuesta era despidiente, y que no se la la mitad menor que antes; los bosques y montes que querian dar. Es el amor muy sentido; túvose por agracerca caian, por su espesura y fragura, y los piés á los viado, y determinó vengarse con las armas. La silla de mas dieron la vida. Tito Livio va algun tanto diferenle su imperio y señorío era la ciudad de Siga, puesta en en el cuento destas batallas; nos seguimos el asiento las marinas de Africa, en frente de nuestra Málaga; sus y órden de los lugares y lo que otros escritores testifi- lierras á la parte del poniente se extendian hasta Táncan. Estando las cosas de los cartagineses en España ger y el mismo mar Océano; y por la parte que sale el en términos que no parece podian estar peores, Magon sol, tenia por aledaños las tierras de Cartago, solo quem fué enviado á la Gallia para tratar con Menicato y Civis- daba en medio el reino de Gala. Con él de ordinario inaro, señores con quien hiciera Anibal confederacion, tepia Sifaz guerra sobre los confines y fronteras con como arriba se dijo, para que pasasen en España con sucesos diversos y diferentes trances. Tenia Gala un sus gentes y les ayudasen. Lo cual sin mas dilacion ellos hijo, por nombre Masinisa, mozo de grandes esperanhicieron, ca por mar llevaron á Cartagena nueve mil zas, en fuerzas, valor y ingenio aventajado. Pretendia hombres de su nacion, donde Asdrúbal se apercebia Sifaz hacer primero la guerra y cargar sobre Gala, que para la guerra. Gneio, alegre con las victorias pasadas, tenia pocas tierras, y mas se sustentaba con la sombra no con menor cuidado, pasó el invierno en la Bética, de Cartago que con sus propias fuerzas. Parecíale buena que hoy es Andalucía. Con tanto, al principio del año coyuntura para su empresa, por estar los de Cartago que se contaba de Roma 541, los unos y los otros sa- embarazados á un tiempo con dos guerras muy pesalieron en campaña. Vinieron a las manos en aquellas das, la de Italia y la de España. Estaba con esta resocomarcas de Andalucía con el mismo coraje y denuedo lucion, cuando le llegaron tres embajadores que los Scique antes; el suceso fué el mismo, la matanza algun piones desde España le despacharon para decirle de su tanto mayor; ca ocho mil hombres del ejército carta- parte que haria una cosa muy agradable al Senado rogines y casi todos del número de los gallos quedaron mano si se aliase con ellos, y juntadas sus fuerzas diese en el campo tendidos con su capitanes Civismaro y á Cartago una nueva guerra eu Africa, para dividille las Menicato, que con deseo de mostrar su valentía con fuerzas en muchas partes, y que no fuese bastante para gran denuedo y alegría, como suele aquella gente, se acudir á todo. Con esta embajada se encendió Sisaz metieron muy adelante en la pelea. Despues desta vic- mas en el propósito que tenia , razonó con los embajatoria, los romanos revolvieron sobre Sagunlo, y la to- dores, y trató muy á la larga de diversas cosas. Con maron al fin por fuerza pasados seis años despues que tanto, quedó 'aficionado á la amistad de los romanos, y fué ganada y arruinada por los cartagineses. Vivian io- por entender cuán rudos eran los de Africa en las codavía algunos de los foragidos de aquella su patria, que sas de la guerra comparados con la milicia romana, pifueron en ella restituidos, y la ciudad de Turdeto, la dió por lo que debiana la amistad comenzada, que, volprincipal cau sa de aquellos daños, echada por el suelo viendo los dos con la respuesta, el tercero quedase en y allanada. Sus campos entregaron a los de Sagunto, su compañía para instruir y ejercitar la infantería de ya los Turde tanos vendieron en pública almonedu; que aquel reino, parte de milicia de que los númidas de fué por la venganza alguna consolacion del dolor, y re- todo tiempo carecian, que solo usaban de gente á cacompensa de las injurias que los de Sagunto por su oca- ballo. Otorgóse al Rey lo que pedia, que Quinto Sertorio sion recibieran. Por el cual tiempo de Italia vinieron quedase con él; pero con tal condicion que los Scipionuevas que Arpos, ciudad de la Pulla , la cual despues nes lo tuviesen por bien y lo aprobasen. Súpose en Carde la rola de Cannas faltó y se pasó á Aníbal, fué to- lago el intento de los Scipiones; y para acudirá su premada por el esfuerzo del cónsul Quinto Fabio; y junta- tension y á la de Sifaz, acordaron de servirse del rey mente mil españoles que tenia de guarnicion, por gran- Gala, su aliado. Fué nombrado por capitan de aquella des promesas que les hicieron, mudaron partido, y si- guerra Masinisa, mozo, como queda dicho, de grandes guieron el de Roma; principio, aunque pequeño, que prendas, y adelante muy famoso por la amistad que tuvo dió esperanza á los romanos de deshacer por aquel ca- hasta la muerle con los romanos, el cual sin dilacion, . mino al orgulloso enemigo, y les puso en pensamiento, juntado que hobo, así sus gentes como las que los carcomo lo hicieron, de escribir a los Scipiones que lo mas tagineses le enviaron, salió á verse con el enemigo. en breve que ser pudiese enviasen á Italia algunos seño- Dióle la batalla, en que le mató treinta mil hombres, ya res españoles para por su medio granjear los demás es- él forzó á huirse á los Maurusios, que era una ciudad ó pañoles que andaban en el campo de Aníbal, en cuyo comarca en lo postrero de su reino, por ventura donde valor entendian consistia la mayor fuerza y esperanza

ahora está Marruecos. Y como juntadas nuevas gentes de los cartagineses sus enemigos.

pretendiese pasar en España, con otra batalla que lo

dió le quebranto de todo punto las alas. Hay quien diga CAPITULO XVII.

que, sin embargo, Sifaz pasó en España para tratar en

presencia con los Scipiones la manera que se debia teDe una nueva guerra que se emprendió en Afriča.

ner en hacer la guerra, y que dejaron de contar esto Por el mismo tiempo en Africa se encendió una nue- viaje Tito Livio y Plutarco, como no es maravilla que en va y larga guerra con esta ocasion. Asdrúbal, hijo de tan grande muchedumbre de cosas se olvide algo. EsGisgon, dejó en Cartago una hija llamada Sofonisba, tas cosas sabidas en España, como congojuron á los edad de casarse. Sus partes y prendas muy aventajadas romanos, así bien por el contrario acarrearon gran alemovieron a Sifaz, rey que era de los númidas, á pedilla gría al general cartaginés. Parecióle buena ocasion de por mujer. Y como el Senado se excusase con la ausen- | apretar a los romanos, cuyo partido, que se iba antes

mejorando, tornaba de nuevo á empeorarse. Estaba ya los primeros que partidos de Cartagena salieron en

; delerminaron los cartagineses de concertarse para el año siguiente con los en dos partes. La una dellas guiaba Asdrúbal el Barcelt beros, gente feroz y brava, y convidallos con quino; de los demás iban por capitanes Magon, Masigrande sueldo para que los ayudasen. Fueron los Sci- nisa y el otro Asdrúbal, su suegro. Los Scipiones asipiones avisados destas plácticas, ganaron por la mano,

mismo con muchos socorros que les vinieran de Italia, y con ofrecerles mayores premios, como gente que se y en particular confiados en treinta mil celliberos que vendia por dineros, los mantuvieron en su devocion; tenian á su sueldo', partieron de sus alojamientos con principalmente que los honraron en que no anduviesen resolucion de pelear con el enemigo, ya tantas veces en escuadrones aparte ni en los reales, como antes era por ellos vencido. Gneio con los celtiberos y la tercera de costumbre, tuviesen sus alojamientos distintos, sino parte de los soldados romanos se encargó de combatir que anduviesen mezclados con los romanos, debajo de á Asdrúbal, y con este intento asentó sus reales cerca las mismas banderas. Todo se enderezaba so color de de los del enemigo, y no lejos de la ciudad Analorgis y honra á asegurarse mas dellos. En particular, para que de un rio que pasaba por medio y dividia los dos camhiciesen que los demás españoles desamparasen á Ani- pos. Publio movió contra los demás caudillos cartagibal, enviaron trecientos dellos á Roma, que llegaron neses, para que, vencido Asdrúbal, como lo tenian por allá por el mar principio del año siguiente, que se hecho, no huyesen ellos y se salvasen por los bosques contó 542 de la fundacion de Roma. En este tiempo, -cercanos y por las selvas, antes como cercados con recuatro naves enviadas de Roma con vituallas y dinero des todos pereciesen juntamenle; tanta confianza ensuplieron la falta que sus ejércitos en España tenian. gendra muchas veces la prosperidad continuada ; pero Pero lo que mas los animó y alegró sué entender que sucedió todo muy al revés, ca por astucia de Asdrúbal Hannon, el cual fuera enviado desde Cartago á Italia, y con el conocimiento y trato que tenia con aquella y hechas nuevas levas de gente en la Liguria y en la gente, los celtiberos fácilmente se dejaron persuadir Gallia, rompia por Italia para juntarse con Aníbal, que que desamparasen al capitan romano, y levantadas de se hallaba ufano por haberse apoderado al mismo tiem- repente sus banderas, se volviesen á sus casas. Para liapo de la ciudad de Taranto, fué en la Marca de Ancona cello, demás desto hobo ocasion de una nueva que se con todas sus gentes vencido y desbaratado. En Sicilia, divulgó, y fué que la parte de aquellos que favorecia la ciudad de Siracusa , despues de la muerte de Hieron á los cartagineses, tomadas las armas, saqueaban las y de la que dieron á su nieto Jerónimo sus mismos vasa- haciendas de los que seguian á los romanos. Gneio, llos, como quier que estuviese dividida en bandos y últi- despojado de aquella parte de sus fuerzas, por quedar mamente hobiese venido á poder de los cartagineses, menos poderoso que el enemigo, determinó retirarse. Marco Marcello, con un cerco que sobre ella tuvo de Porque ; á qué propósito con temeridad despeñarse en tres años, la redujo y puso en la obediencia de los ro- su perdicion manifiesta ? Ni es muchas veces de menor manos. Ayudóle Merico, español, que con quinientos

ánimo excusar la pelea que aceptalla. Loque sabiamente soldados de guarnicion la defendió todo aquel tiempo

tenia acordado desbarató otra fuerza mas alta , porque por Cartago, y entonces se determinó de entregaila Publio, acosado de la caballería de Masinisa, que no al capitan romano, que la entró por fuerza, y puesla á

cesaba de escaramuzar delante sus reales, y por recesaco, se hizo gran niatanza de los ciudadanos.

larse que si Indibil, de quien se decia que venia, se

juntaba con los demás, no seria bastante para contrasCAPITULO XVIII.

tar á tantas fuerzas, tomó un consejo peligroso , y fué

que se determinó de salir al encuentro á Indibil y ataCómo los Scipiones fueron muertos en España.

jalle el camino, dado que en lo demás era hombre no El premio que se dió á Masinisa por la victoria que menos recalado que valiente; pero la fortuna ó fuerza ganó contra Sifaz, su competidor, fué dalle por mujerá mas alta ciega á los que quiere despeñar. Dejó pues en Sofonisba. El, movido por el nuevo parentesco y con los reales una pequeña guarnicion, y él de noche salió deseo de ayudar á su suegro, el mismo verano desem- con sus gentes á hacer lo que pensaba. No ignoraron barcó en el puerto de Cartagena con siete mil africa- este intento los enemigos. Habian ya llegado los rovos y setecientos caballos númidas ó alárabes. Asimis- manos á vista de los sucselanos, y ya tarde se comenmo Indibil, hermano de Mandonio, tenia para el mismo zaron á trabar con ellos, cuando Masinisa con su veefecto levantados cinco mil hombres en los pueblos que nida turbó á los romanos, que llevaban lo mejor, ylillamaron Suesetanos, aparejado y presto para mover

nalmente los venció. Muchos fueron muertos por la en aguda de los mismos luego que le fuese avisado. caballería y el mismo general Publio; los demás se Algunos entienden que estos pueblos cran en aquella pusieron en huida; en el alcance fué aun mayor la parte de Navarra donde hoy está Sangüesa á la ribera matanza. Algunos pocos, cubiertos de la escuridad del rio Aragon, villa que, como se muestra por los privi- de la noche, parte se recogieron a las guarniciones cerlegios de los reyes antiguos, se llamaba Suesa, y sospe- canas de los romanos y á la ciudad de Illiturgo , parte chan que tomó este nombre de los puercos, que en la

á los reales donde salieron. Los cartagineses, alegres tin se llaman sues; ca no hay duda sino que en los pue- con esta victoria, á gran priesa se fueron á juntar con blos comarcanos que se llamaban Lacetanos, donde hoy Asdrúbal el Barquino. Por esta ocasion Gneio comenzó está Jaca, hobo de todo tiempo muy buena cocina á sospechar que su hermano Publio debia ser muerto; desta carne, y aun en el nuestro lienen mucha fama los ca tenia por cosa cierta que si él fuera vivo y quedara perniles de aquella comarca. Pues como los cartagi- salvo, no se bobieran juntado todos los cartagineses. neses se hallasen apercebidos de tantas ayudas, fueron Sentia otrosí en su corazon una extraordinaria Cristeza,

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