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„De lo dichoʻresulta que en la actualidad hay dos qüestiones que résol! ver: una sobre lo principal del expediente, si se debe ó no restablecer el consejo de la Inquisicion: y otra ;que aunque suscitada por incidencia, viene á ser preferente ó preliminar , qual es la de si el restablecimiento de este tribunal dice ó no oposicion con la constitucion de la inonarquía.

Antes de entrar en el examen de esta qüestión , 'es necesario establecer con exactitud y claridad los términos en que haya de öroponerse.

El encargo que se hizo á la comision fué que informase con arreglo al acuerdo de diciembre: el informe que se ha de arreglar con aquella determiRacion', debe recker precisamente sobre el expediente en question. En este solo se habla del reintegro del tribunal de la Suprema : así la qiiestion y el informe deben ceñirse á este punto , que es el propuesto por el Sr. Turrero; á saber : si el restablecimiento del consejo de Inquisicion dice'ó no oposicion con diferentes artículos de la constitucion política de la monarquía. Pero hay mas , que es la voluntad decidida de V. M. , de no encomendar á la comision por entonces que tratase sobre la subsistencia, ni menos sobre la supresion del tribunal Supremo, ni de los provinciales de Inquisicion , ni tampoco que las Córtes resolvieran sobre estos particulares. Así resulta de lo expuesto, por no haber tenido V. M. for oportuno admitir á discusion la proposicion que se hizo sobre estos puntos. 'La comision , pues, no recibió mas encargo ni mas autorizacion que

lo
que

resulta de la sesion indicada: luego es indudable que con arreglo á lo niandado por V. M. , segun consta del expediente, y del diario de Córtes de 22 de abril de 812 , deberemos limitar nuestro informe al punto de si el restablecimiento del tribunal de Inquisicion dice ó no repugnancia con lo decrétado en la constitucion.

„No proponemos á la consideracion de V. M. estas observaciones para excusarnos de entrar directamente en la investigacion de si el restablecimiento de la Inquisicion es ó no conforme con la constitucion política de la monarquía , sino porque creemos que puedan servir de alguna utilidad para conformar la resolucion que pueda tomarse con el estado en que actualmente se halla este negocio ; el qual es de tanta consideracion por todas sus relaciones,

у

de tan interesante trascendencia , como 'mejor que nadie conocerá la elevada penetracion de V. M.: y por consiguiente exîge de nues- tra parte quantas precauciones sea posible excogitar, para evitar que la ace· Jeracion de una determinacion absoluta sobre la supresion ó subsistencia de la Inquisicion , nos acarree las amarguras y aflicciones que en otras naciones se han experimentado por exaltacion de opiniones y reformas en puntos de religion; particularmente en ocasion de hallarse los pueblos acostumbrados á inquietarse, y expuestos a que la malignidad los seduzca y alucine. Por lo demas, Señor, diremos francamente lo que se nos alcance en cumplinierto de lo que V. M. se sirvió encargar a la comision.

» El establecimiento de la Inquisicion lo consideraremos desde su primilivo origen en tres épocas diferentes : una anterior al siglo xii; Otra desde el xii , al tiempo de los Reyes Católicos, y la tercera desde entonces hasta ahora ; para que exâminados, aunque sea con rapidez , su orígen, su autoridad, » y que hava hecho de ella , podamos inferir la autoridad ó perjuicios, la conformidad ú oposicion que este establecimiento pueda te

el uso

ner con el bien de la religion del estado, y, con la constitucion política de la monarquía.

- » Jesucristo ,' nuestro divino legislador y maestro , dexó á los hombres Primera en libertad para elegir la forma de gobierno político que mas les acomodase época. para vivir en sociedad, y para establecer las leyes mas oportunas para la fer licidad temporal. Pero para su imperio espiritual, á que llama a todos los hombres, para proporcionarles la bienaventuranza eterna, formó por sí inis mo un código de leves sablimes y perpetuas , y estableció un gobierno in alterable hasta el fin de los siglos, que es el de su iglesia. Al cuinplimiento, de su divina mision , separándose de sus discípulos, les mandó intimar su ley á todos los hombres ; los autorizó para que gobernasen sus súbditos, para que estableciesen leyes.conformes con la ley, fundamental del evangelio, y, para que cuidasen de la obseavancia de ellas, corrigiendo y castigando á lo. contraventores. Pero antes puso la unidad, por fundamento de su iglesia; y para conservarla autorizó con un poder superior a los demas pastores de su grey á San Pedro , eligiendole por cabeza de todos , encargándole particularinente el cuidado de todos sus súbditos , mandándole que apacentase sus ovejas. A conseqüencia de este poder, y de la obligacion que le impuso do cuidarlas , constituyó á Pedro y á sus sucesores en la responsabilidad de perjuicios que ellas padeciesen en su felicidad, espiritual por falta del pasto, de la doctrina y de la vigilancia para el remedio de sus dolencias. El Vicar rio Supremo de Jesucristo en su iglesia tiene por consiguiente una responsabilidad general por todas las ovejas del rebaño universal de la iglesia ca-, tólica ; y todos los cristianos un derecho de ser protegidos y dirigidos por su Supremo Pastor , y una obligacion á obedecer su voz , y á soineterse á sus preceptos.

. Este cuidado universal del Supremo Primado de la iglesia se, presta , ya condenando los errores que en todas partes se suscitan contra la fe rigiendo a los obispos ó pastores subalternos con prevenciones saludables, ya atendiendo alternativamente al cuidado de la parte mas menesterosa del Tebaño universal ; sin que la solicitud del Supremo Pastor pueda servir de excusa á cada obispo o pastor singular para abandonar su propio rebaño, así como su inayor cuidado y vigilancia para con el que le está encomendado no le puede servir de pretexto para evadir la superintendencia, y cooperacion del Supremo Pastor de todas las ovejas y corderos. Porque si es indudable, como en la realidad lo es, que los obispos estan encargados por derecho divino del cuidado de sus ovejas , y que como sucesores de los apóstoles tienen la misma autoridad que aquellos exercieron ; lo es igualmente que esta autoridad les fué transmitida con dependencia inseparable de la cabeza de la iglesia , á quien todos estan subordinados , y que ninguna parte del rebaño universal le fué exceptuada, quando se le mando cuidase de todas las ovejas.

„La historia y los anales eclesiásticos nos representan el exercicio de la jurisdiccion del Primado en toda la iglesia desde los primeros siglos, particularmente en el discernimiento de la verdadera doctrina , en la condenacion de los errores , y en el castigo de los hereges y de los cismáticos. Véanse las actas de los primeros concilios generales, y reconózcanse las Alemorias de los sucesos mas señalados de las primeras sillas del Oriente;

ya

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pero en ninguna parte se hallarán testimonios mas relevantes ni multiplicados de esta verdad que en nuestra iglesia de España. Si no nos contuviera el teinor de molestar demasiado la atencion de V. M. , y de ofender la ilusiracion del público español , nos seria muy fácil presentar una serie no interrumpida de hechos que lo comprobase hasta la evidencia , desde la época mas remota, de que se conservan documentos auténticos de la historia eclesiástica hasta el presente; pero V. M. no se desdeñará de permitirnos que hagamos alguna insinuacion sobre algunos de los mas señalados entre los que podemos citar , contrayéndonos al exercicio de la jurisdiccion del Pria mado de la iglesia universal por los medios que quedan indicados. Lo haremos con tanta mayor seguridad de la autenticidad de los hechos, quanta mayor es la gloria de la iglesia de España en haber conservado sus antiguas colecciones canónicas libres de la interpolacion de las mercaderías de los franceses casi por todo el tiempo correspondiente á esta primera época: cerrando enteramente la entrada a los especiosos argumentos de los que quieren confundir con las invenciones de Isidoro todo lo que les incomoda ó se quiere desacreditar. Pero para no dexar en olvido el documento mas antiguo que se conserva libre de toda nota , aunque anterior a los que comprehende nuestra coleccion, no podemos menos de citar la carta de San Cipriano á las iglesias de Astorga y Mérida , en la que se refiere-el recurso de Basílides y Marcial al Papa Cornelio , solicitando las sillas episcopales, que segun los decretos canónicos no podian ellos obtener : no dudando el santo doctor de la justificacion ni de la autoridad del Sumo Pontífice para determinar sobre el asunto , si no rezelándose de que contra su voluntad le arrancasen algun decreto que adoleciese del vicio de obrepcion ó subrepcion.

„En el siglo iv, la decretal de Siricio á Himerio de Tarragona, la mas antigua de las que se conservan en las colecciones canónicas sin nota de suposicion (que viene á ser un código de declaraciones dogmáticas y disciplina), en contestacion a la solicitud que Himerio habia dirigido al Papa Dámaso, antecesor de Siricio, para que declarase las dudas, y estableciese las reglas que se debian observar sobre los diferentes puntos que consultaba. En el exordio de ella el Sumo Pontífice , lejos de excusarse á corresa ponderá la solicitud de Himerio para con su antecesor , dice : portamus onera omnium qui gravantur : quin imo hac portat in nobis beatus apostolus Petrus , qui nos in omnibus, ut confidimus, administrationis sua protegit, et tuetzer hæredes. Y despues de prevenirle la conducta que debió observar con los bautizados por los arrianos, concluye: „esto debereis vosotros observar, so pena de que sereis separados de nuestra comunion.”

„Los Sumos Pontifices Juocencio y Leon expidieron sus decretos condenando los errores, cortando la division y cismas que de ellos se ocasionaban,

, y mandando a los obispos que celebrasen concilios, como consta de la carta de Inocencio a todos los obispos de España , y de las de San Leon á Toribio de Astorga en 447, sin hacer mérito de la del mismo santo Pa dre á los obispos de España y de Francia , ni de las consultas de los obispos de la provincia de Tarragona al Papa Hilario , y de las contestaciones

resoluciones que comprehenden sus respuestas, en las quales resplandece la prudencia ai par del zelo por la observancia mas sígida de los cánones.

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„Simplicio , sucesor de Hilario , nos ofrece un testimonio de que en el siglo v no solo exercieron los Primados su autoridad dando reglas , condea, nando errores, y respondiendo a las consultas; sino autorizando á personas, determinadas para que hiciesen sus veces en la iglesia de España, cuidando de la observancia de sus decretos. Así se explica Simplicio , autorizando á Cenon, metropolitano de Sevilla. Congruum duximus vicaria sedis nostre te auctoritate fulciri , cuius vigore inunitus, apostolicæ institutionis decretary vel sanctorum terminos patruum , nullo modo transcendi permistas.

„En el siglo vi , omitiendo las demas , solamente haremos mencion de la tercera carta de Hormisdas á Salustio , metropolitano tambien de Sevilla, en la qual le autoriza igualmente para que haga sus veces en la Bética y en la Lusitania. Recordaremos la carta de Hormisdas á Juan de Tarragona, constituyéndole vicario suyo, para que sin perjuicio de los privilegios de los metropolitanos haga se lleven á efecto la disposiciones de los cánones y los mandatos de la silla apostólica: Vices vobis apostolicæ sedis eatenus delegamus , ut inspectis istis , size ea quæ ad canones pertinent , sive ea quæ a nobis sunt nuper mandata , serventur; sive ea qua de ecclesiasticis causis fue revelationi contigerint , sub tua nobis insinuatione pandantur. Erit hoc studii ac sollicitudinis tuæ , ut talem te in his qua injunguntur exhibeas, ut fidei integritatique ejus , cuius curam suscipis, innitaris.

„No haremos mérito de las palabras con que autoriza el mismo Hormisdas á Salustio Hispalense, para que haga sus veces en toda la Bética y Lusitania , sin que en ello se olendiesen los derechos de los metropolitanos, por evitar repeticiones; pero no podemos omitir las palabras con que concluye,

, porque a nuestro juicio son muy dignas de llamar la atencion de V. M. en las circunstancias en que nos hallamos. Dice : Quoties universalis poscit religionis causa ad concilium cuncti fratres te evocante conveniant: et si quos eorum specialis negotii pulsat contentio , jurgia inter eos oborta compesce , discusa sacris legibus determinando certamina. Quidquid autem illis pro fide, et veteribus constitutis , vel prozida dispositione præcis pies , vel persone rostræ auctoritate firmnabis , totum ad scientiam nostram in structe relationis atestatione perveniat.

„De las cartas de San Gregorio á Leandro de Sevilla , al rey Recaredo, y demas documentos preciosos de nuestra iglesia , nos contentamos solo con hacer memoria de ellos. Pero aunque muy ligeramente no dexaremos de recordar algunos de los cánones de nuestros concilios, en comprobacion de quan lejos estaban de creer nuestros venerables prelados que en las expresadas funciones de la primacía, que quedan indicadas, se perjudicaba al decoro y autoridad divina de que ellos estaban autorizados. En el primer concilio de Braga , celebrado en 561, al canon iv , se manda que

todos observen en la celebracion del santo sacrificio de la Misa el mismo rito, con arreglo a la liturgia , que el metropolitano de Braga Profuturo habia recia bido de la silla apostólica. En lo que es bien sabido que se hace alusion á la famosa epístola de Vigilio á Profuturo.

„En el concilio mu de Toledo, al canon i, se dice : maneant in sue vigore conciliorum omnium constituta simul et sinodicæ SS. Præsulum Romanorum epistola. En el segundo de Sevilla , y quarto de Toledo, se renuevan los reconocimientos y la veneracion bácia todos estos oficios del Primado.

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» Por últiino , concluireme

mos con recordar monumentos respectivos á la época de que tratamos , llamando la atenciou á los oficios del Papa Adriano, por cuya solicitud y autoridad fueron condenados los errores de Felix у

Elie pando, , y disipado el germen que se iba propagando por España , segun se acredita bien por la determinacion del concilio de Francfort, presidido por. sus: legados Esteban y. Teofilacto: por la abjuracion que el mismo Felix hizo en manos del Papa: por la carta que ś. S. escribió a los obispos de España, manifestándoles su sentencia de condenacions separándolos del gra-. mio de la iglesia , y'exhortando a nuestros obispos á que rueguen a Dios para que arrepintiéndose ellos, vuelvan á entrar en ella.

Siendo esto asi , y habiendo florecido la iglesia de Espoña, que estaba adornada de tantos prélados sábios , santos y zelosos del honor de las cátes dras que ocuparon, y aun merecido algunos de ellos el respeto, renombre. y autoridad de ser contados entre los doctores de la iglesia ; no parece pue de quedar duda alguna en que la silla apostólica exerció la autoridad de condenar errores , censurar doctrinas , declarar dudas en materias de fe , y de establecer reglas, y determinar negocios de gravedad en punto de disciplina, sin ofensa de la autoridad y decoro de los presados españoles, cuyas funciones quedaron siempre expeditas , y nunca excluida ni deprimida su autoridad ordinaria por la concurrencia de la del Sumo Pontifice en los negocios

que por su naturaleza y circunstancias la exigian. Segunda La extraordinaria inquietud y turbaciones que causaron en la religion, época.

y aun en el estado político, desde el siglo xi las diferentes sectas que entonces se levantaron, obligaron a los Sumos Pontifices á redoblar sus esfuerzos para contener los errores. Lo hicieron principiando por excitar el zelo de los obispos , como aparece, entre otros, por el rescripio de Inocencio ir al obispo de Aux, excitándole á que reuniéndose con los demas obispos, se opusiese á las heregías que singularınente se manifestaban en la Gascuña, y por los decretos de condenacion de los errores del mismo Inocencio, y de Gregorio ix, impresos á continuacion de la obra de Eymerich , y singulärinente por el del concilio Lateranense iv.

„ La silla apostólica para contener los progresos de las heregías suscitadas en los siglos xu y xui en diferentes estados de la Europa, particularmente en la Lombardía y la Gascuña , principió exerciendo su autoridad de zelador universal de la pureza de la fe, excitando á los obispos para que ya separados, ya reunidos, impugnasen los errores , y opusiesen toda la resistencia posible á los hereges perturbadores de la paz y de la verdadera doctrina de la iglesia. No alcanzando este medio para evitar el mal, destinaron ministros cooperadores competentemente autorizados para que auxiliasen Jos esfuerzos de los obispos en la causa comun de la fe : unas veces limitando á sus-delegados el exercicio de las funciones que les encomendaba á diócesis deterininadas : Otras autorizándolos generalmente para un reyno ó provincia, ó en general para donde quiera que lo exigiesen las necesidades de la iglesia; sin omitir la condenacion de las heregías, segun consta así de sus de cretos particulares, como de los que procuraron se expidiese en los concilios generales.

» No habiendo sido posible desarraygar los errores , renovándose cada dia los que parecian haberse extinguido, y multiplicándose los hereges al

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