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mamln dios obispos, sub obteílatione diviniJudiéisinterminatione maledictionis aeternae, que en todos los monasterios de monjas, así sujetos como no sujetos, llagan que se guarde clausura. Sobre esta clausura se ha de advertir que hay dos motus proprios, uno de Pío V y otro del papa Gregorio, donde extienden esta clausura á los monasterios de terciarias ó de penitencia , mandando que á las profesas se les liaga guardar clausura, y á las no profesas, si no la quisieren guardar, se les quite la facultad de recibir mas para que los tales monasterios se extingan. Hase de ver si hay algún monasterio en la provincia de las dichas terciarias y sien este número se han de comprehender los monasterios de las beatas que salen fuera. También se ha de advertir si es contra la dicha clausura lo que en algunos monasterios se usa que salgan las monjas á una sala donde entran los seglares á hablar con ellas, porque parece está vedado expresamente en el motu proprio del papa Gregorio, en el cual también se veda que non liceat traducere oslium per quod ex monasterio introiri possil in ipsarum monialium ecclesíam cxteriorem. También se advierta que en los dichos motus proprios se da cierta forma para proveer de lo necesario á las monjas porque no tengan ocasión d« quebrautai la clausura,

porque es necesario que mandándose lo uno se provea lo otro. Lo segundo se lia de advertir sobre aquellas palabras: Quod nemini santimonialium liceatposl professionem exire á monasterio etiam ad breve tempus nisi ex aliqua legitima causa ab epístola aprobanda; que pues hay motu proprio en el cual se especifican las causas por las cuales se debe dar licencia para salir, seria bien que el concilio determinase si se han de extender á otras semejantes, porque se duda mucho en ello, y los doctores no se resuelven en lo que se debe hacer. Lo tercero se advierta sobre aquellas palabras: Ingredi autem intra sexta monasleríi nemini liceat sirte episcopali tuperioris licentia obtenía; que es necesario declarar si el superior se entiende la abadesa ú otro su superior, y en qué casos podrán entrar sin licencia in septis personas tales como médico, barbero, confesor, etc. Lo cuarto en este mesmo capitulo se mande que los monasterios de monjas que están fuera del lugar se metan dentro si Ha videretur expediré; que parece que en esto no se ha hecho nada hasta ahora, y en caso que pareciese deber mudar algún monasterio, se vea lo que la congregación de los cardenales sobre el concilio ha respondido sobre est«.

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CATALOGO DE LAS OBRAS DE MARlANA.

Historia general de España; publicada en Toledo el año 1592. Hicieronse de esta obra durante la vida del antor otras cuatro ediciones, dos en latin y dos en castellano. Añadióla MARIANA en los dos primeros diez libros, retocóla y corrigióla en las últimas. La primera edicion de la traduccion española se hizo en Toledo en 1601.- Posteriormente publicó el mismo autor, primero en latin y despues en castellano, un Sumario que sirve de complemento á la obra, y abraza desde el año 1515 hasta el año 1621. (Véase muestro juicio crítico sobre este libro, que forma parte de esta coleccion, en la division tercera de nuestro Discurso preliminar.)

De rege et regis institutione, impresa por primera vez en 1598, por segunda en 1640. No existe de ella mas que una traduccion en lengua vulgar, publicada en esta corte el año 1845 por los editores de la Biblioteca de jurisprudencia y legislacion. La hemos traducido nuevamente para esta ColzccioN, donde la incluimos, á pesar de no haber sido escrita por el autor en castellano, en virtud de su muchisima importancia. Nos hemos tomado la libertad de suprimir dos capitulos, el de la moneda y el de los espectáculos, por estar las ideas contenidas en los dos mas ampliamente explicadas en dos tratados especiales que publicó MARIANA en español, y vienen tambien reproducidos en esta BusLlorrcA. — (Véase la exposicion y juicio critico de esta obra en la division segunda de nuestro Discurso preliminar.)

De ponderibus et mensuris, tratado publicado en Toledo el año 1599 —Este libro corto, pero lleno de noticias, está destinado á dará conocer los pesos antiguos y las medidas, ya para áridos, ya para líquidos, ya para superficies. Da ante todo noticia del as, de la libra, de la onza, del sertario y del pié romanos, fija su valor, y los toma como puntos de partida para sus investigaciones. Se ocupa luego de los pesos hebreos, de los griegos, de los romanos y de los toledanos de su tiempo. Sigue el mismo órden con respecto á las medidas, y acaba por dar veinte y dos tablas, en que vienen comparados los pesos y medidas antiguas con los toledanos, tablas curiosísimas, que son de una grande utilidad para esta clase de estudios. Habla tambien algo de las monedas de su tiempo, pero solo con relacion

Joannis Marianae septem tractatus, publicados el año 1609á costa de Antonio Hierato. Contiene esta obra, como indica su mismo título, siete tratados, cuyos titulos son:

De adventu B. Jacobi Apostoli in Hisp
Pro editione vulgata.
Despectaculis.
De monetae mtutatione.
De die mortis Christi.
De annis arabum.
De morte el immortalitate.

En el primero, De adventu B. Jacobi Apostoli in Hispaniam. se propone defender que vino el apóstol Santiago á España contra todas las objeciones presentadas hasta su tiempo. Corrobora su opinion con los testimonios de los antiguos, los de los breviarios eclesiásticos, los de escritores españoles y extranjeros y la autoridad de los pontífices. Consagra un capítulo á probar que el cuerpo de Santiago está en España, y da como por apéndice el famoso voto de Ramiro I. Lo mas notable de este tratado es la introduccion, donde se hace cargo de la diferencia que media entre la religion y la supersticion, habla de las muchas supersticiones que existen entre los cristianos, y manifiesta la necesidad de destruirlas.—(Véase sobre este punto la division primera de nuestro Discurso preliminar.)

En el segundo tratado, Pro editione vulgata, empieza MARIANA por consignar que se han hecho de las sagradas escrituras diversas traducciones, que no están entre sí acordes. Prueba con testimonios irrecusables que vienen muchas cosas en el texto hebreo que no hallamos en la version de los Setenta, y muchas en esta version que novienen en el texto hebreo. Aduce al mismo efecto una porcion de citas entresacadas de los escritos de los apóstoles y los evangelistas. Pregunta si hay algo en la Biblia escrito en sentido humano, y se resuelve por la afirmativa, fundándose en lo que han dicho los mismos autores de los libros sagrados. Prueba que los códices hebreos han sido viciados antes y despues de la venida de Jesucristo, que la traduccion de la Biblia al caldeo está plagada de errores, que lo está la traduccion siriaca, que lo están todos los códices griegos, que la Vulgata está sacada, parte de la version de san Jerónimo, parte de otra traduccion latina que existia. Preparado ya el terreno, entra en la cuestion y se decide por lo

á la idea de peso. -No viene incluido en esta Colecciox que tantos otros teólogos de su tiempo, á saber, que la

por no haberlo traducido su autor al castellano,

Vulgata no es de una autoridad irrecusable sino tratándose de cuestiones capitales, de todo lo que se refiere a la fe y i las costumbres; que contiene errores, y no se puede cerrar el campo i investigaciones que puedan depurarla y corregirla. Este tratado es notable por la valeni i.-i. erudición y tacto con que está escrito.

En su tercer tratado, De tpectaculis, traducido por el mismo Mamaxa al castellano y publicado en esta colección, denuncia los escandalosos abusos del arle teatral en aquella época, y se declara contra ella, si bien ya al fin de su libro, haciéndose cargo de que no ba de lograr desterrarle de su patria, propone para sn reforma una multitud de medidas que han sido adoptadas en siglos posteriores, y algunas en nuestros mismos tiempos. Se i.ace cargo también de la prostitución, y al paso que reconoce la triste necesidad de tolerarla, declama con sobrada justicia contra el establecimiento de los lupanares y contra toda intervención oficial que pueda darle cierto carácter de legitimidad y mas ó menos directamente autorizarla. Este tratado es digno Ue ser consultado por las noticias que da acerca del teatro antiguo, y mas que todo por su teoría sobre el placer de que nos liemos ocupado en la división primera de nuestro Discurto.

En el tratado cuarto, De monetae mutatione, que publicamos en esta ColecciÓn, traducido por •! mismo MaRiana, trata este distinguido publicista con gran tacto económico la cuestión de si pueden ó no los principes hacer alteraciones en la moneda, dándola un valor legal mayor que el intrínseco unido á los gastos de acuñación. Se decide por la negativa, y es muy de notar la energía y la lógica con que niega a los reyes la facultad de hacer semejantes alteraciones.—(Véase sobre su manera de tratar esta cuestión la exposición y juicio crítico que llevamos i: Li/ji culi división segunda de nuestro Discurso.)

Los tratados quinto y sexto, De die mortit Chritti y Di anuís arabum, son trabajos puramente históricos, diguoi de ser conservados, el quinto por unas tablas que comprenden desde el primer aBo de nuestra era hasta el 1997, en que vienen comparados oí ano de Cristo, la letra dominical, el áureo número, la epacta, el ciclo lunar, el ciclo solar, la indicción, el principio del aüo de los hebreos, te pascua de los judíos, la de lus cristianos, la luna y la indicación de si es el año regular ó bisiesto; el sexto por la tablas que comprenden basta el.año 1749, enqueesún comparados el ,-¡n, de la era del César, el de Cristo • vi de la Egira.

Sobre el tratado sétimo, De marte el immortalilate, el mas filosófico que ha salido de la pluma de Maiiaxa, nada tenemos que añadir á lo dicho en la división primera de nuestro Discurto preliminar, donde está expuesto y juzgado con detenimiento.

Escribió además MariaÜa una multitud de informes, comoconsultordelSantoOficio y del arzobispo de Toledo. Entre ellos hemos escogido dos que hemos encontrad» ea la sala de manuscritos de la Biblioteca Nacional, informe* qae publicamos en esta ColecciÓn para dar ana idea de la universalidad de conocimientos de Mariana.

Publicamos por fin en esta ColecciÓn, qae hemos procurado sea lo mas completa posible, el tratado De la enfermedades de la Compañía, obra que tenia manuscriu su autor, y tal vez sin intención de publicarla mientras viviese, cuando se reconocieron sus papeles y le prendieron por la atrevida publicación de su libro sobre La moneit. Este tratado revela la franqueza, la independencia de carácter y el aventajado juicio de nuestro autor, que no vacilaba en revelar los males orgánicos de la Compañía ih Jesús en el mismo siglo en que había sido fundada.

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ÍNDICE.

HISTORIA tíEKK«AL DE ESPASA. (Continúa.)

Ptg.
LIBRO XVIII. — Capitulo Primero. - Del scisma que bobo

en la Iglesia 1

Cap. u. — De la muerte del rey don Enrique 3

Cap. ni. — De cómo comenzó a reinar el rey don Juan. . 5

Cap. iv.—Qne Castilla dio la obediencia al papa Clemente. 7

Cap. v.—De li guerra de Portugal 8

Cap. vi.-De la muerte del rey de Portugal 9

Cap. vu. — Que el rey de Castilla entró en Portugal. . . 10

Cap. Vih. — Del cerco de Lisboa 11

Cap. ix. — De la famosa batalla de Aljnbarrota 13

Cap. i.—Qne los portugueses hicieron entrada en Castilla. IG

Cap. xi. — Cómo fallecieron tros reyes 18

Cap. xn. — Déla paz que se hizo con los ingleses. . . . 40

Cap. xin. — La muerte del rey don Juan 21

Cap. xiv. — De las cosas de Aragón • . 41

Cap. xv. — De tos principios de don Enrique, rey de Cas-
tilla K

Cap. xvi. — Que se mudaron las condiciones deste con-
cierto 17

Cap. xvu.— De las treguas que se asentaron entre Castilla

y Portugal 30

Cap., xviii. — Do la prisión del arzobispo de Toledo. . . 31
LIBHO XIX. — CapÍtulo Primero. — Cómo el rey don Enri-
que le encargó del gobierno 34

Cap. u. — De las Cortes de Madrid 31

Cap. ni. — De la muirle del maestre de Alcántara. ... 35
Cap. iv. — De nuevos alborotos que se levantaron en Cas-
tilla 36

Cap. v. — De la elección del papa Benedicto XIII. ... 37
Cap. vi. — Cómo la reina dona Leonor volvió á Navarra. 38
Cap. vu. — Que de nuevo se encendió la guerra de Portu-
gal 40

Cap. vni. — Cómo se renovaron las treguas entre Castilla

y Portugal 44

Cap. ix. — De las cosas de Aragón 43

Cap. x. — Del ano del jubileo 45

Cap. xi. — Del gran Tamorlan, scita de nación 46

Cap. xn.— Que nació un hijo al rey de Castilla. ... 48

Cap. xin. — De la gnerra que se hizo contra moros. . . 49

Cap. xiv. — De la muerte del rey don Enrique SO

Cap. xv. — Que alzaron por rey de Castilla a don Juan el

Segundo 51

Cap. xvi.— De la guerra de Granada 53

Cap. xvu. — Que se hicieron treguas con los moroi. . . 55

Cap. Xvhi. — Que el papa Benedicto vino a Espafla. . . 86

Cap. xix. — Déla muerte del rey don Martin do Sicilia. . 57
Cap. xi. — De una disputa que se hizo sobre el derecho

de la sneesion en la corona de Aragón 88

Cap. xxi. — De la muerto de don Martin, rey de Aragón, un

Cap. xxn.— De la Pella de los Enamorados 60

LIBRO XX. — CapÍtulo Primero. — Del estado de las pro-
vincias . ... t ...... 61

Pég.

Cap. u. — Que en Aragón nombraron nneve jaeces. . . 63

Cap. m. — Del derecho para suceder en el reino. ... 01
Cap. iv. — Que el infante don Fernando fue nombrado por

rey de Aragón 88

Cap. v. — Que el conde de Urgcl fue preso 67

Cap. vi. — Que ce convocó el Concilio constanciense. . 68

Cap. vil. — Que los tres principes se vieron en Perpiüan 70

Cap. viu. — De la muerte del rry don Fernando. ... 73

Cap. ix. — De la elección del papa Marlino V id.

Cap. x. — Otros casamientos de principes 73

Cap. ji.— Délas alteraciones de Castilla 7-1

Cap. xii. — Cómo fue preso don Enrique, infante de Ara-
gón 77

. Cap. •ni. — Cómo falleció el rey moro de Granada. . . 78
Cap xiv. — Cóuio don Enrique de Aragón fue puesto en

libertad 80

Cap. xv.—Que don Alvaro de Luna fue echado de la'corle. 83

C»p. xvi. — Cómo don Alvaro de Luna volvió í palacio. . 85

LIBRO XXL—CapÍtulo Pruebo.- De la guerra de Aragón. 88

Cap. u. — Del fin desta guerra 90

Cap. ni. — De la guerra de Granada 93

Cap. iv. — De las paces que se hicieron entre los reyes da

Castilla y de Portugal 95

Cap. T.— I)e la guerra de Ñapóles 97

Cap. vi. — Del concilio de Basilea 9a

Cap. vil.—QueLndovico, duque de Anjou, falleció. . . 100

Cap. vm. — Déla guerra de los moros 103

Cap. ix. — Cómo el rey de Aragón y sus hermanos fueron

presos 104

Cap. x. — Cómo el rey de Aragón y sus hermanos fueron

puestos en libertad 105

Cap. xi.— De las paces que se hicieron entre los reyes de

Castilla y de Aragón 100

Cap. xii. — Que los portugueses fueron maltratados en

África IOS

Cap. xiii. — Cómo el infante don Pedro fue muerto en el

cerco de Ñipóles 109

Cap. xiv.— De las alteraciones de Castilla 111

Cap. xv. — De otras nuevas alteraciones que bobo en Cas-
tilla 113

Cap. xvi. —Cómo el rpy de Castilla fue preso 114

Cap. xvu.— Que >• rey de Aragón se apoderó de Ñipóles. 117
Cap. xvni. — De los varones señalados que hobo en Es-

psfia 118

LIBROXXII.— CapÍtulo Primero.— Del estado en que las

cosas estaban 119

Cap. u.—Déla batalla de Olmedo 121

Cap. ni. — De las bodas de don Fernando, hijo del rey de

Aragón y de Ñapóles 123

Cap. iv. — Que don Alvaro de Luna fue hecho maestre de

Santiago 124

Cap. v. — De la guerra de Florencia 146

Cap. vi.'— Que machos scflores fueron presos en Castilla. 127

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