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fin que tuvo. El rey de Aragon despacho una armada á obispo de Jaen, y Diego de Ribera, adelantado que era Porlugal para llamar á sus hermanos. Pretendia él que del Andalucía, con ochocientos caballos y tres mil de dejando á Alburquerque, le acompañasen, y empleallos á pié entraron hasta llegar a la vega de Granada. Reen la guerra de Italia, que le tenia en mucho cuidado, partieron la gente desta manera : pusieron dos celadas y de dia y de noche no pensaba sino en volver a ella, en lugares á propósito ; ochenta de á caballo llegaron aunque la ida de los infantes no se efectuó luego. Las á dar vista á la ciudad con intento de sacar los moros gentes de Castilla fueron desde Osma despedidas con á la pelea y metellos en las zalagardas y enredallos. órden que á la primavera no faltasen de acudir á sus Salieron ellos, pero con recato al principio, porque tebanderas para dar principio á la guerra de los moros mian lo que era, que habia engaño. Los que tenian de Granada. Heclio eslo, el Rey pasó lo demás del eslio en la primera celada, como les faera mandado, á los en Madrigal, villa muy conocida, do á la sazon la Reina primeros golpes volvieron las espaldas. Asegurados con se hallaba.

esto los moros como si no lobiera mas que temer, sin CAPITULO III.

órden y sin concierto siguen á rienda suelta el alcanco. * De la guerra de Granada.

Llegaron con esto donde estaba la fuerza de los con

trarios, que era la segunda celada. No pensaban los El fin de la guerra de Aragon fué principio de otras moros cosa semejante ni hallar resistencia; así ellos dos guerras, de la que á los moros se hizo y de la de se atemorizaron, y á los nuestros creció el ánimo. HiNápoles, como quier que nunca los reyes sosiegan, en rieron en los enemigos, mataron docientos, prendieespecial cuando su imperio está inuy extendido, antes ron ciento, los demás como pláticos de la tierra se salunas diferencias se traban de otras y se mueven de varon por aquellas fraguras, á las cuales los caballos nuevo cada dia, además de la ambicion, mal desapo- de los moros estaban acostumbrados, y á los cristianos derado y cruel y que no tiene límite alguno. Ei que fueron causa por su aspereza y no estar usados de demas tiene mas desea , y de mas cosas está menguado, tenerse. Por otra parte, Fernan Alvarez de Toledo, semiserable y torpe condicion de la naturaleza de los ñor de Valdecorneja , á cuyo cargo quedó la guarnicion mortales, si bien á don Juan, rey de Castilla , puede de Ecija , entró por los campos y tierra de Ronda. No excusar el deseo que tenia de ensanchar el nombre cris- le sucedió tan prósperamente, porque acudiendo los tiano y extirpar la nacion de los moros, por lo menos en naturales, con igual daño suyo del que hizo en los con-. España. El rey Mahomad, llamado el Izquierdo, res- trarios, fué forzado á retirarse. Poco despues Rodrigo tituido que fué en el reino, como antes desto queda di Perea , adelantado de Cazorla, entró por otra parte; cho, rehusaba , sin embargo, de pagar el tributo y pa- acudieron al improviso los enemigos, y fué la carga que rias que así él como sus antepasados tenian costumbre dieron tan grande, que con pérdida de casi todos los de pagar ; que fué la causa por que cuando se hacian suyos apenas el Adelantado se pudo salvar á una de los aparejos para la guerra de Aragon, si bien pidió caballo. Verdad es que García de Herrera que era matreguas, ni del todo se las negaron, ni claramente se rişeal, escaló de noche y ganó de los moros por fuerza las concedieron y otorgaron. Tomóse solamente por el lugar de Jimena, que fué alguna recompensa do expediente de euviar por embajador á Granada á Alon- aquellos daños. Desta manera variaban las cosas prósso de Lorca para entretener aquel rey Bárbaro y dar peras y adversas, fuera de que el tiempo no era á protiempo al tiempo hasta que el juego estuviese bien en- pósito, antes por las continuas aguas hallaban los catablado. Al presente, como nuevos einbajadores para minos empantanados, los rios iban crecidos. En-paresto enviados liiciesen de nuevo instancia por las tre- ticular en Navarra el rio Aragon salió de madre y guas, respondió el Rey que no se tomaria ningun asien- derribó gran parte de la villa de Sangüesa con gran to sino fuese que ante todas cosas pagasen el tributo pérdida y notable daño de los moradores de aquel luque tenian antes concertado. Fué junto con esto Alon- gar. El Rey llamó por sus cartas á don Diego Goinez de so de Lorea, enviado por embajador al rey de Túnez Sandoval, conde de Castro, y al maestre de Alcántara con ricos presentes para dar razon á aquel Rey de la don Juan de Sotomayor. No obedecieron, sea por miedeslealtad y contumacia del rey de Granada , que ni se do de sus enemigos, sea estimulados de su mala conmovia por el peligro, ni correspondia al amor que le ciencia. Era cierto seguian la voz de los infantes de mostrarun. Con esto obró tanto, que persuadiú á aquel Aragon, y aun despues de hechas las treguas, perseRey no enviase al de Granada para aquella guerra so- veraban en lo mismo. A la sazon que se apercebian parą corros desde Africa. Esto fué lanto mas fácil, que aque- esta guerra falleció la primera mujer de don Alvaro llos bárbaros ponen de ordinario la amistad y lealtad de Luna dona Elvira de Portocarrero. Por su muerte en venta, y mas les mueve su pro particular que el res- casó segunda vez con dona Juana, hija del conde de pelo de la religion y honestidad. Por ventura ¿bacen Benavente. Los regocijos de las bodas se celebraron en esto solos los bárbaros, y no los mas de los principes Palencia ; no fueron grandes á causa que á la misma que tienen el nombre y se precian de la profesion de sazon falleció doña Juana de Mendoza , abuela de la descristianos? Tuviéronse Cortes en Salamanca, en que posada, y mujer que fue del almirante don Enrique ; los con gran voluntad de todos los estudos se otorgó al Rey padrinos de la boda fueron el Rey y la Reina. Ninguna ayuda de dinero para aquella guerra en mayor cantidad cosa por entonces parecia deinasiada por ir en aumenque les pedian, porque era contra los enemigos de crise to y con viento próspero la privanza y autoridad de don topos. Por el fin deste año se liicieron diversas en- Alvaro. Sucedian estas cosas al principio del año 1431. tradas en tierras de moros, en particular don Gonzalo, El papa Martino V, ya mas amigo, á lo que mostraba,

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del Aragonés, al tiempo mismo que, o por odio de los grande frescura y no de menor fertilidad. Puso fuego franceses, ó con una profunda disimulacion tenia lla- en los ojos de los mismos ciudadanos á sus huertas, sus mado á Italia al dicho rey don Alonso, falleció en mala cortijos y arboledas, sin perdonar á una hermosa casa sazon en Roma de apoplejía á 20 del mes de febrero; de campo que por allí tenia el rey Moro; pero no fueotros buenos autores señalan el año siguiente, que hace ron parte estos daños ni aun las cartas de desafío que maravillar haya variedad en cosa tan fresca y tan nota- les envió don Alvaro para que saliesen á pelear. No se ble. En lugar del papa Martino fué puesto el cardenal supo la causa ; puédese conjeturar que por estar la Gabriel Condelmario, veneciano de nacion, con nom- ciudad suspensa con el miedo que tenia de mayores bre que tomó de Eugenio IV; fué su eleccion á 3 dias males, ó no estar los ciudadanos asegurados unos de de marzo. Ayudøle en gran manera para subir á aquel otros. Entre tanto que esto pasaba se consultaba en grado el cardenal Jordan Ursino ; por esto comenzó á Córdoba sobre la forma que se ternia en hacer la guerfavorecer mucho á los ursinos, bando muy poderoso ra. Los pareceres fueron diferentes ; unos decian que 'en Roma, y á perseguir por el mismo caso á los colo- talasen los campos y no se detuviesen en poner sitio neses; sus contrarios; y å su ejemplo Juana, reina de sobre algun particular pueblo; otros que seria mas å Nápoles, mujer mudable é inconstante, despojó á An- propósito cercar alguna ciudad fuerte para ganar mayor tonio Colona de la ciudad de Salerno. Por respeto del reputacion, y con su toma sacar mayor provecho de nuevo Pontifice le quitó lo que el Pontifice pasado le tantos trabajos y tan grandes gastos. Prevaleció el pabize dar, 6 por ventura hubo algun demérito suyo, de

у que resultaron nuevas alteraciones y diferentes espe- se acordó fuesen sobre Granada y peleasen con los moranzas en otros de ser acrecentados. El rey de Castilla, ros de poder á poder, que era lo que un moro, por delerminado de ir en persona á la guerra de los moros, nombre Gilairo, grandemente les aconsejaba ; el cual nombró para el gobierno de Castilla en su ausencia á en su tierna edad, como hobiese sido preso por los Pedro Manrique. Hecho esto, de Medina del Campo moros y renegado nuestra fe, dado que no de corazon, pasó á Toledo, en cuyo templo por devocion pasó toda en esta ocasion se vino á Córdoba á los nuestros y les una noche armado y en vela, costumbre de los que se daba este consejo. Prometia que luego que los fieles se armaban caballeros. Venida la mañana , hizo bendecir presentasen á vista de la ciudad de Granada, Juzef Belas banderas; y pasadas las fiestas, que se le hicieron nalmao, nielo que era de Mahornad, el rey Bermejo, grandes, hechos sus votos, y plegarias, partió para la que fué muerto en Sevilla, se pasaria con buen número guerra. Está en medio del camino puesta Ciudad-Real. de gente á sus reales. Tomada esta resolucion, la ReiAllí, como el Rey se detuviese por algunos dias, á na , que hasta allí acompañara al Rey, se partió para los 24 de abril, dos horas despues de medio dia , tembló Carmona; el ejército marchó adelante. Por el mes de la lierra de tal manera, que algunos edificios quedaron octubre se detuvo el Rey cerca de Alvendin algunos maltratados, y algunas almenas del castillo cayeron en dias hasta tanto que todas las compañías se juntasen. tierra. El mismo Rey fué forzado por el miedo y por el Llegáronse hasta ochenta mil borbres, y entre ellos peligro salir á raso y al descubierto; fué grande el es- muchos que por su linaje y hazañas eran personas de panto que en todos causó, y mayor por estarei Rey pre- gran cuenta. Dióse cuidado de asentar los reales y de sente y córrer peligro su persona ; mas el daño fué pe- maestres de campo al adelantado Diego de Ribera y á queño, y ningun hombre pereció. En Aragon, Cataluña Juan de Guzman, cargo que antes solia ser, conforme y en Ruisellon fué mayor el estrago por esta misma á las costumbres de España, de los mariscales, á quien causa y á la misma sazon, tanto, que algunos lugares pertenecia señalar y repartir las estancias. Marcharon quedaron destruidos, y algunos maltratados por los dende en buen órden, y el segundo dia llegaron á tiertemblores de la tierra. En Granada otrosí poco adelan- ra de moros. Entrarou formados sus escuadrones y en te, y en los reales de Castilla que cerca estaban y á ordenanza, no de otra manera que si tuvieran los enepunto de pelear y entrar en la batalla que se dieron, migos delante. Don Alvaro de Luna llevaba el cargo de como se dirá poco adelante, tembló la tierra, pronós- la avanguardia, en que iban dos mil y quinientos homtico que cada uno podia pensar amenazaba á şu parte bres de armas ; el Rey iba en el cuerpo de la batalla ó a la contraria ó á entrambas, y que dió bien que con la fuerza del ejército, acompañado de muchos granpensar y temer po menos á los moros que á los cristia- des; el postrero escuadrop hacian los cortesanos y ņos. Asimismo por toda España fueron grandes los te- gran número de eclesiásticos, entre ellos don Juan de mores y anuncios que hubo por esta causa ; que el pue- Cerezuela , obispo de Osma, y don Gutierre de Toledo, blo inconstante y supersticioso suele alterarse por co- obispo de Palencia ; á los costados marchaban con sas semejantes y pronosticar grandes males. Por este parte de la gente don Enrique, conde de Niebla, Pero mismo tiempo en Barcelona falleció la reina doña Vio- Fernandez de Velasco, Diego Lopez de Zúñiga, el conlante de mucha edad; fué casada con el rey don Juan de de Benavente y el obispo de Jaen; delante de todos cl Primero, y era abuela materna de Ludovico, duque los escuadrones iban los dos maestres de campo con de Anjou, con quien traian guerra los aragoneses por mil y quinientos caballos ligeros. Estos dieron princiel reino de Nápoles. Llegó el rey de Castilla por el més pio á la batalla, que fué á 29 del mes de junio en esta de mayo á la ciudad de Córdoba ; desde allí envió á don guisa. Los moros salieron de la ciudad de Granada con Alvaro de Luna adelante con buen número de gente, grandes alaridos ; los fieles fueron los primeros á pasar taló la campaña de Illora, y llegó haciendo estrago á un ribazo que caia en medio ; con esto se trabó la hasta la misma vega de Granada, llanura que es de pelea. Era grunde la muchedumbre de los bárbaros, y en lugar de los heridos y cansados venian de ordinario en ordenanza , les parecia que entonces comenzaban á nuevas compañías de refresco de la ciudad que cerca. pelear. Con este esfuerzo los enemigos, vueltas las estenian. Lo mismo hacian los nuestros, que adelanta- 1 paldas, á toda furia se recogieron, parte á la ciudad, ban sus compañías, y todos meneaban las manos. Ade- parte por el conocimiento que tenian de los lugares, y lantóse Pedro de Velasco, cuya carga no sufrieron los. confiados en su aspereza, se retiraron por aquellos moros; retiráronse poco.á poco cogidos y en ordenan- monles cercanos, sin que los nuestros cesasen de herir za á la ciudad, de manera que aquel dia ninguno de los en ellos y matar hasta tanto que sobrevino y cerró la enemigos volvió las espaldas. Retirados que fueron los noche. El número de los muertos no se puede saber al moros, los reales del Rey se asentaron á la balda del justo; entendióse que seria.como de diez mil. Los rea• monte de. Elvira , fortificados de foso y triacheas. Los les de los moros, que tenian asentados entre las viñas moros eran cinco mil de á caballo y como docientos y los olivares, ganó y entró don Juan de Cerezuela. Los mil infantes, todos número, parte alojada en la ciudad, demás eclesiásticos con cruces y ornamentos y mucha y parte en sus reales, que tenian cerca de las murallas muestra de alegría salieron á recebir al Rey, que, acaá causa que dentro de la ciudad no cabia tanta muche- bada la pelea , volvia á sus reales. Daban todos gracias dumbre. El domingo adelante ordenaron los moros sus á Dios por merced y victoria tan señalada. Detuviéronse haces en guisa de pelear. Allanaba el maestre de Cala- en los misinos lugares por espacio de diez dias. Los motrava con los gastadores el campo, que á causa de los ros, dado que ni aun á las viñas se atrevian á salir, pero valladares y acequias estaba desigual y embarazado. ninguna mencion hicieron de concertarse y hacer conAcometiéronle los moros, y cargaron sobre él y sus federacion, sea por confiar de.nasiado en sus fuerzas, gastadores que hacian las explanadas. Visto el peligro sea por tener perdida la esperduza de ser perdonados. en que estaba, acudieron dun Enrique, conde de Nie- Por ventura tambien un extraordinario pasmo tenia bla, y Diego de Zúñiga, que mas cerca se hallaban, embarazados los entendimientos del pueblo y de los desde los reales á socorrelle; la pelea se encendia, y principales para que no atendiesen á lo que les estaba el calor del sol por ser á medio dia era muy grande. El bien. Dióse el gasto á los campos sin que alguno fuese Rey, enojado porque no pensaba pelear aquel dia y á la mano. Hecho esto, el rey de Castilla con su gente. turbado por la locura y atreyimiento de los suyos, en- dió la vuelta. Quedó el cargo de la frontera al maestre vió á don Alvaro de Luna para que hiciese retirar á los de Calatrava y al adelantado Diego de Ribera, y con soldados y dejar la pelea. La escaramuza estaba tan ellos Benalmao con lítulo y nombre de rey para efecto, adelante y los moros tan mezclados por todas partes, si se ofreciese ocasion, de apoderarse con el ayuda de que á los cristianos , si no volvian las espaldas, no era su parcialidad del reino de Granada. Este fué el suceso posible obedecer. Lo cual como supiese el Rey, hizo desta empresa tan memorable y de la batalla muy nomcon presteza poner en ordenanza su gente. Hablóles brada, que vulgarmente se llamo de la Higuera por una brevemente en esta sustancia : «Como aquellos mis- puesta y plantada en el mismo lugar en que pelearon. mos eran los que poco antes les pagaban parias, los Pocos de los fieles fueron muertos, ni en la batalla ni en mismos capitanes y corazones. Que el Rey no salía á la toda la guerra , y ninguna persona notable y de cuenta ; batalla por no fiarse de las voluntades de los ciudadanos, con que el alegría de todo el reino fué mas pura y mas cuya mayor parte favorecia á Benalmao, que se ha aco- colmada. gido á nuestro amparo y pasado á nuestros reales.

CAPITULO IV. Acometed pues con brio y gallardía á los enemigos que teneis delante, flacos y desarmados. No os espante la

De las paces que se hicieron entre los reyes de Castilla y de muchedumbre, que ella misma los embarazará en la pe

Portugal. lea. ¿Con qué cara volverá cualquiera de vos á su casa Estaba desde los años pasados retirado don Nuño Alsi no fuere con la victoria garada ? A los que temieron varez Pereira, coudestable que era de Porlugal, conde los aragoneses, los navarros, los franceses e podrá por de Barcelos y de Oren, no solo de la guerra, sino de ventura espantar esta canalla y tropel de bárbaros, mal las cosas del gobierno, y por su mucha edad se recojuntada y sin órden? Afuera tan gran inal, no permita gió en el monasterio de los carmelitas, que á su costa Dios pi sus santos cosa tan sea. Este dia echará el sello de los despojos de la guerra edificó en Lisboa. Receá todos los trabajos y victorias ganadas, ó lo que tiem- Jábase de la inconstancia de las cosas, temia que la blo en pensallo, acarreará á nuestro nombre y nacion larga vida no le fuese ocasion, como á muchos, de vergüenza, afrenta y perpetua infamia.» Dicho esto, tropezar y caer; junto con esto, pretendia con mumandó tocar las trompetas en señal de pelear. Acome- cho cuidado alcanzar perdon de los pecados de su tieron a los moros, que los recibieron con mucho áni- vida pasada, y aplacar a Dios con limosnas que hacia á mo; faé el alarido grande de ambas partes; estuvieron los pobres, y templos que' edificaba en honra de los san. algun espacio las haces mezcladas sin reconocerse ven- tos, como hoy en Portugal se ven no pocos fundados taja. La manera de la pelea era brava, dudosa, fea, por él, y entre ellos uno en Aljubarrota de San Jorge, miserable; unos huian, otros los seguian, todo anda- yotro de Santa María en Villaviciosa, muestras claras ba mezclado, armas, caballos y hombres; no habia de su piedad, y trofeos señalados de las victorias que lugar de tomar consejo ni atender á lo que les manda- gano de los enemigos. En estas buenas obras se ocuban. Andaba el Rey mismo entre los primeros como paba cuando le sobrevino la muerte, en edad de setenta testigo del esfuerzo de cada cual y para animallos á lo- y un años, y cuarenta y seis años despues que fué hecho dos. Su presencia los avivó tanto, que vueltos á ponerse condestable. Su fama y autoridad y memoria durará siempre en España; su cuerpo enterraron en el mismo vencido en batalla y muerto por los nuestros, que acu

y á con- le currieron toda suerte de gentes. Esta prenda y mues- Mahiomad. su señor, sin embargo que los naturales, en tra de amor dió el Reyá los merecimientos del difunto, gran parte por el odio que tenian al gobierno presente, al cual debia lo que era. Tuvo una sola hija, por nom- se inclinaban á dar el reino á Benalmao. Por esto el rey bre doña Beatriz, que casó con don Alonso, duque de Mahomad ellzquierdo, visto que no tenia fuerzas iguales Berganza, hijo bastardo del mismo rey de Portugal. En- á sus contrarios, así por ser ellos muchos como porque tre los nietos que deste matrimonio le nacieron, antes los nuestros con diversas mañas los atizaban y aniinade su muerte dividió todo su estado. El rey de Porlu- ban contra él, dejada la ciudad de Granada en que pregal, avisado por la muerte de su amigo, que era de la valecia aquella parcialidad, se resolvió de irse á Milaga misma edad, que su in no podia estar lejos, lo que una y allí esperar mejores temporales. Con su partida Bey otra vez tenia intentado, se determinó con mayor nalmao fué recebido en la ciudad el primer dia del año suerza y con una nueva embajada de tratar y con- de 1432, que se conlara de los moros 835 años, el mes cluir con el rey de Castilla que se hiciesen las paces. iamad el primero; en el cual mes al infante de Portugal Partiose el rey don Juan arrebatadamente del reino de don Duarte nació de su mujer doña Leonor un bijo, Granada, con que parecia á muchos que se perdió muy que se llamó don Alonso, y fué adelanle muy conocillo buena coyuntura de adelantar las cosas. Vulgarmente por muchas desgracias que le acontecieron. Los ciuilase murmuraba que dor Alvaro fué sobornado para hacer danos de Granada á porlia se adelantaban á servir al esto con cantidad de oro‘que de Granada le enviaron en nuevo Rey, la mayor parte con voluplailes llanas, olros un presente que le hicieron de bigos pasados. Creíase acomodándose al tiempo, y por el mismo caso con maesto fácilmente á causa que ninguna cosa, ni grande ni yor diligencia y rostro mas alegre, que en gran manera pequeña, se hacia sino por su parecer; demás que el sirve å representaciones y ficciones semejantes. El pueblo ordinariamente se inclina á creer lo peor. mismo Rey hizo jurainento que estaria á devocion iic Llegaron á Córdoba á 20 de julio. Partidos de allí, Caslilla , y sin engaño pagaria caula año de tributo en Toledo cumplieron sus promesas y dieron gra- cierta suma de dineros, segun que lo tenian concera cias á Dios por la victoria que les otorgara. De Toledo tado, de lo cual se hicieron escriluras públicas. Las comuy presto, pasados los puertos , se fueron á Medina sas estaban desta manera asentadas, cuando la fora del Campo, para donde tenian convocadas Corles gene- luna o suerza mas alta, poderosi en todas las cosas hu-, rales del reino, que en ninguna cosa fueron mas seña- manas, y mas en dar y quitur principados, las desharató ladas que en mudlar, como se mudaron, las treguas que en breve con la muerte que sobrevino á Benalman. Era teniau con Portugal en paces perpetuas. La confede- ya de mucha edad, y así falleció el sexto mes de reiracion se hizo con honrosas capitulaciones para las nado, ú 21 de junio, en el mes que los moros llaman dos naciones, y á 30 de octubre se pregonaron en las iavel. Con esto Malomad el Izquierdo, de Málaga, do so Cortes de Castilla y en Lisboa. Para este efecto de entretenia con poca esperanza de mejorar sus eosas, Castilla fué por einbajador el doctor Diego Franco. Por sabida la muerle de su contrario, fuéile nuevo llamarlo otra parte, á la misma sazon, el conde de Castro sué al reino, y. recebido en la ciudad no con menor mucsa condenado de crimen contra la majestad real. Consisca- tra de alicion que el odio con que antes le echaron ; ron otrosí los pueblos del maestre de Alcántara, y pu- tanto puede muchas veces un poco de liempo para Irosieron guarniciones en ellos en nombre del Rey. Pren- car las cosas y los corazones. Muchos, despues de desdieron al tanto á Pedro Fernandez de Velasco, conde tcrrado y ido, se movian á tenelle compasion. Vuello de Haro, á Fernan Alvarez de Toledo y al obispo de al reino, en lugar del Abencerraje nombró por gobierPalencia, su tio, don Gutierre de Toledo. Cargabanlos nador de Granada á un liombre poderoso, llamado Allde estar hermanados con los infantes de Aragon, y que dilbar. Puso treguas con el rey de Castilla, que le fuecon deseo de novedades trataban de dar la muerte á ron, bien que por breve tiempo, olorgadas. A la raya don Alvaro. Estas sentencias y prisiones fueron causa de Portugal los infantes de Aragon no cesaban de albode alterarse mucho los ánimos, por teiier entendido rotar la tierra. Los tesoros del Rey, consumidos con los grandes que contra el poder de don Alvaro y sus gastos tan continuos, no bastaban para acudir á lanlas engaños ninguna seguridad era bastante, y que les era partes. Esta fué la causa de asentar con los moros aquefuerza acudir á las armas. En particular Inigo Lopez llas treguas. Demás desto, cu parle pareció coifdescende Mendoza se delerminó, para lo que podia suceder, der con los ruegos del rey de Túnez, el cual, con una de fortificar la su villa de Hita con soldados y armas. embajada que envió á Castilla, trabajaba de ayudar Tratóse en las Cortes de juntar dinero, como se hizo, aquel Rey por ser su amigo y aliado. Para reducir al para el gasto de la guerra contra los moros, que pare- maestre de Alcántara y apartalle de los aragoneses fut cia estar en buenos términos á causa que el adelautado por orden del Rey don Alvaro de Isorna , obispo do y el maestre de Calatrava ganaron á la sazon muchos Cuenca, por si con la autoridad de perlado y el deu lo pueblos de moros, Ronda , Cambil, Illora, Archidona, que tenian los dos pudiese detener al que se despenaba Setenil, sin otros de menos cuenta. La misma ciudad de en su perdicion y reduc ille á mejor partido. Toda esta Loja rindieron, que era muy fuerte; pusieron cerco diligencia fué de uing un efecto; no se pudo con él acaa la fortaleza, do parte de la gente se fortificara, en bar cosa alguna, si bien no mucho despues entendiendo cuyo favor vino de Granada Juzei Abencerraje; pero fué que el Maestre estaba arrepentido, se dió cuidado al doctor Franco de aplacalle y atraelle á lo que era razon. juntadus sus fuerzas con los fregosos y con los fliscos, El, como hombre de ingenio mudable y deseoso de quitó al duque de Milan muchos pueblos y castillos por novedades, al cual desagradaba lo que era seguro, y todas aquellas marinas de Génova. Despertóse por toda tenia puesta su esperanza en mostrarse temerario , de la provincia un miedo de inayor guerra : los naturales repente como alterado el juicio entregó el castillo de entraron con aquella ayuda en esperanza de librarse Alcántara al infante de Aragon don Pedro, y al dicho del señorío del Duque por el deseo que tenian de noFranco puso en poder de don Enrique, su hermano, vedades. El duque de Milan, cuidadoso que si perdia exceso tan señalado, que cerró del todo la puerta para á Génova , podia correr peligro lo demás de su estado, volver en gracia del Rey. La gente eso mismo comenzó se determinó de hacer paces con los aragoneses. Para á aborrecelle como á hombre aleve y que con engaño esto por sus embajadores que envió á España promequebrantara el derecho de las gentes en maltratar al tió al Rey sin sabello los ginoveses que le entregaria que para su remedio le buscaba. Al almirante don Fadri- la ciudad de Bonifacio, cabeza de Córcega, sobre la que y al adelantado Pedro Manrique con buen número cual isla por tanto tiempo los aragoneses tenian disede soldados dieron cargo de cercar á Alburquerque y rencia con los de Génova. Pareció no se debia desechar de hacer la guerra á los hermanos infantes de Aragon. la amistad que el Duque ofrecia con partido tan avenGutierre de Sotomayor, comendador mayor de Alcán- tajado; por esto el rey de Aragon envió á Italia sus tara, prendió de noche en la cama al infante don Pedro, embajadores con poder de tratar y concluir las paces. primer dia de julio, no se sabe si con parecer del No se pudo entregar Bonifacio por la resistencia que Maestre, su tio, que temia no le maltratasen los aragone- hizo el Senado de Génova , pero dieron en su lugar los ses, si porque él mismo aborrecia el parecer del tio en castillos y plazas de Portuveneris y Lerici. Tomada esta seguir el partido de los aragoneses, y pretendia 'con resolución, el infante don Pedro, llamado desde Sicilia, tan señalado servicio ganar la voluntad del Rey. La donde se habia vuelto, puso guarnicion en aquellos suma es que por premio de lo que hizo fué puesto castillos, y dejando seis galeras al sueldo del duque Fien el lugar de su tio. A instancia del Rey los co- lipo para guarda de aquellas marinas, se partió con la mendadores de Alcántara se juntaron á capítulo. Allí demás armada. En conclusion , talado que hobo y sadon Juan de Sotomayor fué acusado de muchos exce- queado una isla de Africa llamada Cercina, hoy Charsos, y absuelto de la dignidad. Hecho esto, eligieron cana , y del número de los cautivos, por tener grandes para aquel maestrazgo á don Gutierré, su sobrino. El fuerzas, suplido los remeros que faltaban, compuestas paradero de cada uno suele ser conforme al partido las cosas en Sicilia y en Nápoles como sufria el estado que toma, y el remate semejable á sus pasos y méritos. presente de las cosas, se hizo á la vela para España, Los señores de Castilla que tenian presos fueron pues- como arriba queda dicho, en socorro de sus hermatos en libertad, sea por no probárseles lo que les achaca- nos y para ayudallos en la guerra que hacian contra ban, sea porque muchas veces es forzoso que los gran- Castilla, ni con gran esperanza, ni con ninguna de podes principes disimulen, especial cuando el delito ha derse en algun tiempo recobrar el reino de Nápoles. cundido mucho.

Las fuerzas de la parcialidad contraria le hacian dudar CAPITULO V.

por ser mayores que las de Aragon; poníale esperanza

la condicion de aquella nacion, acostumbrada muchas De la guerra de Nápoles.

veces á ganar mas fácilmente estados de fuera con las Con la vuelta que dió á España don Alonso, rey de armas que sabellos conservar, como de ordinario á Aragon, como arriba queda mostrado , hobo en Nápo- los grandes príncipes antes les falta industria para, les gran mudanza de las cosas y mayor de los corazo- mantener en paz los pueblos y vasallos que para vennes. Muy gran parte de aquel reino estaba en poder y cer con las armas á los enemigos. Representábasele señorío de los enemigos. Los mas de los señores favo- que las costumbres de las dos naciones francesa y nearecian á los angevinos; pocos, y estos de secreto, se- politana eran diferentes, los deseños contrarios; por guian el partido de Aragon , cuyas fuerzas, como ape- donde en breve se alborotarian y entraria la discordia nas fuesen bastantes para una guerra, en un mismo entre ellos, que es lo postrero de los males. De la Reina tiempo se dividieron en muchas; y sin mirar que tenian de los cortesanos, como de la cabeza, la corrupcion tan grande guerra dentro de su casa y entre las manos, y males se derramaban en los demás miembros de la buscaron guerras extrañas. Fué así, que los fregosos, república. Juzgaba por ende que en breve pereceria una muy poderosa parcialidad entre los ciudadanos de aquel estado forzosamente y se despeñaria en su perGénova , echados que fueron de su patria, y despojados dicion, aunque ninguno le contrastase. No fué vana del principado que en ella tenian, por Filipo, duque esta consideracion, porque el de Anjou fué enviado por de Milan, acudieron con humildad á buscar socorros la Reina á Calabria con órden que desde allí cuidase extraños. Llamaron en su ayuda á don Pedro, infante solo de la guerra, sin embarazarse en alguna otra parte de Aragon, que á la sazon en Nápoles con pequeñas del gobierno ni poner en él mano. El que dió este esperanzas sustentaba el partido del Rey, su hermano. consejo fué Caracciolo, senescal de Nápoles; pretenFue él de buena gana con su armada, por la esperanza dia, alejado su competidor, reinar él solo en nombre que le dieron de hacelle señor de aquella ciudad; á lo ajeno ; cosa que le acarreo odio, y al reino mucho mal. menos pretendia con aquel socorro que daba a los fre- Deste principio, como quier que se aumentasen los gosos vengar las injurias que en la guerra pasadą les odios, pasó el negocio tan adelante, que el Aragonés hizo el duque de Milan. No fué vana esta empresa, ca

fué por Caracciolo llamado al reino. Prometíale que M-il.

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