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ilustrada con notas históricas y críticas, y nuevas
tablas cronológicas desde los tiempos mas antiguos
hasta la muerte del Sr. Rey D. Cárlos III

POR EL IDOCTOR

DON JOSÉ SABAU Y BLANCO,

cANóNIGo DE LA sANTA IGLEsIA METRoPoLITANA DE
BURGos, é INDIVIDUo DE LA REAL AcADEMIA
DE LA HISTORIAe

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PREFACIO DEL EDITOR.

En los Prefacios anteriores hemos manifestado de qué modo se formó el reyno de Castilla, su gobierno, sus leyes, y por qué grados llegó d extender su poder y recobrar las provincias que los Moros habian usurpado; ahora es necesario dar una idea aunque breve del de Aragon, que de pequeños principios llegó a tal altura que en poder, grandeza y magestad no fué inferior d ninguno de los de Europa, y sus Soberanos no contentos con haber arrojado a los Arabes de sus provincias lleváron sus armas victoriosas por Francia, Italia y las islas del Mediterráneo: sus esquadras corrian libremente por estos mares, y su pavellon era respetado de las potencias mas poderosas freqilentando sus naves todos los puertos desde la Syria hasta las columnas de Hércules. ¿En qué tiempo se formó esta potencia formidable? ¿quiénes fuéron sus primeros Reyes? ¿ quál su estado? ¿el reyno de Navarra debe su orígen al de Aragon, 3 éste d aquél? Todos estos son problemas históricos que la diver

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la vanidad, ó de las preocupaciones, los han llenado
de tantas tinieblas y obscuridad que casi es impo-
sible resolverlos.
Gerónimo Blancas, historiador célebre de Ara-
gon, de mucho juicio, de una vasta erudicion, y que
habia hecho un estudio particular de las antigüeda-
des de su reyno, sostiene la antigüedad de los Re-
yes de Aragon poniendo su estado en Sobrarve y
su corte en Ainsa, ciudad en otro tiempo muy fuer-
te donde habian reynado siete Reyes. Dice que Don
García Ximenez, Señor de Amescua y Abarzuza,
el qual habia combatido muchas veces con los Mo-
ros con mucha intrepidéz y valor , fué elegido el
primero con consentimiento unánime de todos los que
se habian juntado en la cueva del monte Uruel que
está cerca de 3 aca, con el fin de deliberar sobre la
defensa de la patria y de su libertad. Que esta elec-
cion se hizo casi al mismo tiempo que la de D. Pela.
yo en Asturias, y que desde luego se apoderáron de
Ainsa lugar por su naturaleza fuerte, que le pusié-
ron en estado de defensa y le destináron para corte
de los Reyes de Aragon, y que por mas esfuerzos
que hiciéron los Moros nunca pudiéron tomarle. Que
d D. García le sucedió su hijo D. García Iñigo, dés-
te D. Fortuño Primero, despues D. Sancho García,

; y muerto éste hubo un interreyno en cuyo tiempo se hiciéfoñ fis famosos fueros de Sobrarve, y se eli

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gió a D. Iñigo Arista que los juró ántes de prestarle la obediencia. Este tuvo por sucesor d D. García Iñigo Segundo que dexó el reyno d D. Fortuño Segundo el Monge. Que todos estos Reyes fuéron Generales excelentes que batiéron por todas partes d los Moros, extendiéron los límites de su imperio, conquistáron una gran parte de Cantabria, y apoderados de Pamplona la hiciéron capital de todos sus estados. D. Martin Carrillo Abad de Monte Aragon, y D. 5uan Briz Martinez Abad de S. 5uan de la Peña, texen la historia de los primeros Reyes de Aragon de la misma manera.

Ambrosio de Morales, Garibay, Prudencio Sandoval y el P. 5uan de Mariana ponen el principio del reyno de Navarra en el año 716, y señalan por su primer Rey d D. García Ximenez. D. Rodrigo Ximenez Arzobispo de Toledo pone por primer Rey de Navarra d D. Iñigo Arista , padre de D. García Iñiguez y abuelo de D. Sancho Abarca, que subió al trono segun su cómputo la era 9 18 que corresponde al año de la vulgar 88o; y así retrocediendo desde este punto hasta la eleccion de D. Iñigo Arista, se podrá poner su reynado d principios del siglo IX. Zurita sigue esta misma opinion, y algunos otros escritores. La mayor parte de los historiadores convienen en señalar por pri

mer Rey d D. García Ximenez, y ponen la elección

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